Lo primero que hay que decir de esta categoría es que no existe como grupo natural. «Plantas sin flores» es una etiqueta por descarte: reúne a todo lo que no es una angiosperma, y ahí caben linajes tan alejados entre sí como un musgo y un pino, separados por más de trescientos millones de años de evolución independiente. No comparten un antepasado exclusivo; comparten únicamente la ausencia de algo.
Dentro caben dos situaciones muy distintas. Los musgos, hepáticas, helechos, equisetos y licopodios ni siquiera producen semillas: se reproducen por esporas. Las gimnospermas (coníferas, cícadas, Ginkgo) sí tienen semillas, pero las llevan desnudas sobre una escama en lugar de encerradas en un ovario, así que no forman flores ni frutos. Un piñón es una semilla desnuda; una piña no es un fruto.
Los cinco grupos y qué los separa
| Grupo | Especies aprox. | Vasos conductores | Se reproduce por |
|---|---|---|---|
| Musgos, hepáticas y antocerotas | 20.000 | No, o muy rudimentarios | Esporas |
| Licopodios y selaginelas | 1.300 | Sí | Esporas |
| Equisetos | Unas 15 | Sí | Esporas |
| Helechos | 10.500 | Sí | Esporas |
| Gimnospermas | 1.000 | Sí | Semillas desnudas |
Los musgos son el caso más peculiar de todos: no tienen raíces verdaderas ni tejidos conductores. Se anclan con rizoides, que solo sujetan, y absorben agua directamente por toda la superficie del cuerpo. De ahí que no puedan crecer altos, que se sequen enteros en horas y que revivan al mojarse. Son también el único grupo de plantas terrestres en el que la generación dominante y verde es la haploide. Sobre ellos hay un artículo específico en briófitas.
Por qué los helechos necesitan agua para reproducirse
Esta es la parte que explica de una vez todo lo demás, y es más sencilla de lo que parece.
La planta que llamamos helecho (la mata de frondes) es el esporofito, con doble juego cromosómico. En el envés de sus frondes aparecen unos puntitos pardos, los soros, que son agrupaciones de esporangios. Mucha gente los toma por plaga o por hongo; son el órgano reproductor y una fronde con soros es una fronde sana y adulta.
Cada esporangio libera esporas haploides que el viento dispersa. Cuando una espora cae en un sitio húmedo y sombrío, no germina en un helecho: germina en un protalo, una lámina verde con forma de corazón de tres o cuatro milímetros que vive por su cuenta pegada al suelo. Ese protalo es el gametofito, y en su cara inferior forma los órganos sexuales.
Y aquí está la clave: los anterozoides del helecho son células con flagelos que tienen que nadar desde el anteridio hasta el arquegonio. Necesitan una película continua de agua líquida sobre el protalo. Sin lluvia, rocío o riego en ese momento concreto, no hay fecundación posible.
Ese requisito, heredado de los antepasados acuáticos de las plantas, es la razón de que helechos y musgos estén confinados a ambientes húmedos y sombríos, y de que las plantas con semilla (que sustituyeron el nado por el tubo polínico) pudieran colonizar desiertos. Los detalles morfológicos, en pteridofitas y en frondes.
Cuatro plantas sin flores con una historia detrás
El equiseto o cola de caballo. Equisetum es el último superviviente de un linaje que en el Carbonífero formaba bosques de árboles de veinte metros. Sus tallos acumulan sílice en las paredes celulares, lo que los vuelve ásperos como una lija; se usaron durante siglos para pulir metal y madera, y de ahí el nombre inglés scouring rush. Un aviso importante para el jardín: Equisetum arvense tiene rizomas que bajan más de un metro y es una de las malas hierbas más difíciles de erradicar que existen. No conviene plantarlo nunca en suelo libre, solo en contenedor aislado.
El Ginkgo biloba. Es el único superviviente de un orden entero, sin parientes vivos cercanos, y su linaje se remonta a más de doscientos millones de años. Conserva un rasgo primitivo asombroso: sus espermatozoides tienen flagelos y nadan, igual que los de un helecho, dentro de una gota de líquido en el óvulo. Es dioico, y la envuelta carnosa de la semilla de los ejemplares femeninos desprende un olor muy desagradable al descomponerse, motivo por el que en arbolado urbano se plantan casi siempre pies masculinos.
Las cícadas. Parecen palmeras y no lo son ni de lejos: son gimnospermas emparentadas remotamente con las coníferas. Tienen raíces coraloides especiales que albergan cianobacterias fijadoras de nitrógeno, lo que les permite vivir en suelos pobres. Y hay que decirlo claro: Cycas revoluta, muy común en jardines y terrazas españolas, es seriamente tóxica, especialmente sus semillas, y es una causa conocida de intoxicación grave en perros que las mordisquean. Más en cícadas.
Las coníferas. Con unas seiscientas especies, dominan enormes extensiones del planeta y buena parte del paisaje forestal español: pino carrasco, pino piñonero, pino silvestre, sabinas, enebros, tejo y el pinsapo de la serranía de Ronda. Aportan además los organismos más longevos y más altos de la Tierra. Ver las coníferas son árboles.
Los líquenes y las algas no son plantas
Es una confusión constante y merece la pena aclararla, porque además resuelve una preocupación de jardín muy extendida.
Un liquen es una asociación simbiótica entre un hongo y un alga o una cianobacteria. El hongo aporta la estructura y la protección; el alga, el alimento producido por fotosíntesis. No es una planta, y el que aparece en el tronco de un árbol o en la corteza de un rosal no es un parásito y no le hace ningún daño: simplemente usa la corteza como soporte, igual que usaría una piedra o una tapia. Un tronco cubierto de líquenes suele indicar aire limpio, porque son muy sensibles al dióxido de azufre y a la contaminación; por eso se emplean como bioindicadores.
Las algas, por su parte, forman un conjunto muy heterogéneo que la biología moderna reparte entre varios reinos, y solo algunas están emparentadas de cerca con las plantas terrestres.
Qué te está diciendo el musgo del césped
El musgo en una pradera no es la causa del problema, es el síntoma. Aparece donde la hierba no compite, y la lista de motivos es corta:
- Sombra. Menos de tres o cuatro horas de sol y la gramínea se rinde.
- Compactación. El suelo pisado no deja aire a las raíces. Se corrige escarificando y aireando.
- Mal drenaje. Charcos que tardan en irse.
- Acidez. pH por debajo de 5,5 favorece al musgo frente a la mayoría de céspedes.
- Pobreza de nutrientes, en especial nitrógeno.
- Siega demasiado baja, que debilita la hierba y abre huecos.
Aplicar un antimusgo sin corregir ninguna de esas seis cosas equivale a barrer sin recoger: vuelve en una temporada. Y hay una opción que cada vez se considera más: en un patio sombrío y húmedo, un tapiz de musgo es una superficie estable, verde todo el año y sin siega. El repaso del mantenimiento convencional está en los cuidados del césped.
Helechos que funcionan en jardines españoles
Un rincón sombrío y húmedo del jardín, un patio interior o el pie de un muro orientado al norte son sitios donde casi nada florece y donde estas plantas resuelven la situación.
- Dryopteris filix-mas, helecho macho. Robusto, de 80 a 120 cm, tolera bastante sequía una vez establecido. El más agradecido para empezar.
- Asplenium scolopendrium, lengua de ciervo. Frondes enteras y brillantes, sin dividir; prefiere suelos con algo de caliza.
- Polystichum setiferum. Perenne, elegante, muy resistente y de buen comportamiento en el norte peninsular.
- Athyrium filix-femina, helecho hembra. Fronde muy fina y aérea; exige humedad constante.
- Adiantum capillus-veneris, culantrillo de pozo. Nativo español, vive en paredes rezumantes y calizas; en jardín necesita humedad ambiental alta y no tolera el aire seco.
- Cyrtomium falcatum. Frondes coriáceas y lustrosas, el más tolerante al aire seco y por eso el mejor para interiores.
Reglas comunes: sombra o media sombra, nunca sol directo del mediodía; sustrato orgánico, suelto y con humedad constante sin encharcar; y nada de dejar que se sequen del todo, porque una fronde marchita no se recupera y hay que cortarla. Se multiplican por división de la mata en primavera o, con más paciencia, sembrando esporas sobre sustrato estéril bajo cubierta transparente.
Una advertencia de conservación: varias especies españolas están protegidas, entre ellas Woodwardia radicans, un helecho relicto de laurisilva presente en enclaves de Galicia, la cornisa cantábrica y Canarias. No se recolectan ejemplares ni frondes del medio natural; se compran en vivero.
Las gimnospermas que se cultivan en España
Es el grupo sin flores con más presencia en jardines y en el paisaje, y conviene tenerlo situado:
| Especie | Uso habitual | Nota |
|---|---|---|
| Pinus halepensis, pino carrasco | Repoblación y jardín seco | El más resistente a la sequía y a la caliza |
| Pinus pinea, pino piñonero | Sombra y piñón | Copa en parasol; raíz profunda |
| Cupressus sempervirens, ciprés | Seto y pantalla vertical | No rebrota de madera vieja; polen alergénico |
| Juniperus, enebros y sabinas | Rocalla y tapizante | Muy rústicos en suelo pobre |
| Taxus baccata, tejo | Seto y topiaria | Rebrota de madera vieja; muy tóxico salvo el arilo |
| Cedrus, cedros | Ejemplar de gran parque | Necesita mucho espacio; error frecuente en jardín pequeño |
| Abies pinsapo, pinsapo | Ejemplar y conservación | Endemismo de la serranía de Ronda y el Rif |
| Ginkgo biloba | Arbolado urbano | Color amarillo intenso en otoño; plantar pies masculinos |
| Cycas revoluta | Maceta y jardín mediterráneo | Tóxica; no es una palmera |
| Araucaria heterophylla | Jardín costero y litoral cálido | Sensible a heladas fuertes |
Ninguna de ellas florece. Lo que llamamos «flor del pino» son en realidad conos: los masculinos, pequeños y amarillentos, sueltan nubes de polen en primavera (ese polvo amarillo sobre los coches) y los femeninos, tras la polinización, tardan dos o tres años en madurar hasta convertirse en la piña leñosa que conocemos. Un repaso del grupo en pináceas.
En resumen
Las plantas sin flores no forman un grupo natural, sino un conjunto por descarte que reúne a musgos, hepáticas, licopodios, equisetos y helechos, que se reproducen por esporas, y a las gimnospermas, que tienen semillas desnudas sobre escamas y por eso no forman ni flores ni frutos. La clave de todo el grupo está en el ciclo del helecho: los soros del envés liberan esporas que germinan en un protalo de pocos milímetros, y allí los anterozoides con flagelos tienen que nadar en una película de agua para fecundar, lo que ata a estos linajes a los ambientes húmedos. Hay historias notables dentro: el equiseto acumula sílice y es una mala hierba casi indestructible, el Ginkgo conserva espermatozoides que nadan, y Cycas revoluta es seriamente tóxica para los perros. Los líquenes no son plantas y no dañan al árbol donde crecen. Y el musgo en el césped no es la causa sino el aviso de sombra, compactación, mal drenaje, acidez, pobreza o siega demasiado corta.