Regalar rosas rojas el 14 de febrero significa amor romántico, y es el gesto que mejor se entiende sin necesidad de explicarlo. Es también el día de mayor venta de flor cortada del año en España, con la particularidad de que casi toda la rosa que se compra ese día viene de fuera: en febrero no hay producción nacional de flor de corte en cantidad, así que llega de invernaderos de Colombia, Ecuador y Kenia a través de las subastas holandesas.
Sobre el origen de la fecha circulan varias historias, y conviene separar lo documentado de lo que es leyenda piadosa o invento de marketing. Ninguna de las dos cosas quita mérito al gesto, pero saber cuál es cuál ayuda a contarlo bien.
Qué está documentado y qué es leyenda
El santo. Hubo mártires llamados Valentín en la Roma del siglo III, y el 14 de febrero figura desde antiguo en el santoral. Lo que no tiene ningún respaldo histórico es el relato del sacerdote que casaba soldados en secreto contra la prohibición del emperador Claudio II, cura a la hija ciega del carcelero y le escribe una carta de despedida firmada "de tu Valentín". Es hagiografía tardía, construida siglos después, y sin embargo es la versión que repiten casi todas las páginas del día.
Las Lupercales. Los romanos celebraban a mediados de febrero las Lupercales, una fiesta de purificación y fertilidad en la que los sacerdotes recorrían la ciudad golpeando con tiras de piel de macho cabrío a quienes salían a su paso. El papa Gelasio I escribió a finales del siglo V contra la fiesta, y de ahí ha salido la idea, muy repetida, de que sustituyó las Lupercales por el día de San Valentín. Esa sustitución no está documentada: es una conjetura moderna que se ha ido contando como si fuera un hecho.
La fecha de los enamorados. El primer vínculo claro entre el 14 de febrero y el amor de pareja aparece en la literatura inglesa del siglo XIV, en el Parlamento de las aves de Geoffrey Chaucer, donde ese es el día en que los pájaros eligen pareja. De ahí pasa a la poesía cortesana, y con el tiempo a la costumbre popular. Es decir: la fiesta romántica es medieval y literaria, no romana.
Las rosas. La flor concreta es lo último en llegar. El lenguaje de las flores se puso de moda en Europa en el siglo XIX, a partir de la difusión que hicieron las cartas de Lady Mary Wortley Montagu desde Constantinopla, y no lo introdujo ningún rey sueco, como se lee a veces. El ramo de rosas rojas como regalo obligatorio del 14 de febrero es una costumbre del siglo XX, muy impulsada por la floristería, que encontró en febrero un pico de venta en plena temporada baja.
Cuántas rosas y de qué color
En España el rojo domina con claridad ese día, seguido del rosa. El blanco se reserva para bodas y el amarillo se evita por su lectura de amistad, que no es la que se busca en San Valentín.
Sobre el número, hay una simbología muy elaborada de origen asiático que la floristería ha ido importando: una rosa como "eres la única", once como "eres mi favorita", noventa y nueve como promesa de amor eterno y ciento ocho para una petición de matrimonio. Es convención comercial reciente, sin tradición detrás, y aquí prácticamente nadie la descodifica. Lo que sí se lee en España es simple: una rosa es un detalle contenido y una docena es el ramo formal.
La fiesta no se celebra igual en todas partes
En Japón el 14 de febrero regalan ellas, y regalan chocolate, con la distinción entre el chocolate de compromiso social que se da en la oficina y el que se da a la persona querida. Un mes más tarde, el 14 de marzo, el llamado Día Blanco, corresponde devolver el regalo. Esta segunda fecha sí nació de una campaña de la industria de la confitería, y se ha extendido a Corea del Sur y otros países de la zona.
En España tenemos una fiesta de la rosa propia y bastante mejor: el 23 de abril, Sant Jordi en Cataluña, donde se regala una rosa y un libro. La rosa de Sant Jordi es una tradición documentada desde hace siglos, ligada a la feria de las rosas de Barcelona, y el libro se le añadió en el siglo XX. Para quien busque una alternativa al 14 de febrero, es una fecha con más fondo cultural y con la rosa en plena temporada.
Qué regalar y en qué se diferencia cada opción
Las tres alternativas habituales resuelven necesidades distintas, y conviene elegir sabiendo qué se compra.
El ramo de rosa fresca es lo clásico y lo que más impacto tiene el día de la entrega. Dura entre cinco y diez días con cuidados, y hay que encargarlo con margen porque en esa semana el servicio a domicilio se satura. Un formato estándar de doce rosas rojas naturales con entrega en veinticuatro horas es este ramo de doce rosas rojas frescas, del tipo que envían las floristerías asociadas. Conviene fijarse en si el envío llega en día laborable, porque casi ninguno reparte en domingo.
La rosa preservada es una rosa natural a la que se le sustituye la savia por una mezcla a base de glicerina y colorante, de modo que queda flexible y con aspecto fresco durante años sin agua. Sirve para quien quiere un objeto que permanezca, y suele venir en urna o cubo de metacrilato para protegerla del polvo. Un ejemplo de ese formato es esta rosa preservada en cubo de cristal. Dos advertencias de uso: no aguanta el sol directo, que la decolora, ni la humedad alta, que la reblandece.
El pack de rosas con bombones es la opción de quien quiere un regalo doble sin montar dos envíos. Combina un ramo pequeño, normalmente de media docena, con una caja de chocolates, como este ramo de seis rosas rojas con bombones. Tiene sentido cuando el destinatario no vive con uno y se quiere que llegue algo completo, y es la opción más discreta de las tres si la relación es reciente.
Cómo hacer que el ramo dure
La flor que llega el 14 de febrero ha viajado mucho y lleva días en cámara. Con cuatro gestos se le sacan varios días más.
- Recortar dos o tres centímetros del tallo en bisel, y hacerlo bajo el agua o inmediatamente antes de meterlo en el jarrón, para que no entre aire en los vasos.
- Quitar todas las hojas que queden por debajo del nivel del agua. Las hojas sumergidas se pudren y disparan las bacterias que taponan el tallo.
- Cambiar el agua cada dos días y volver a recortar el tallo cada vez. El sobre de conservante que viene con el ramo ayuda, pero no sustituye al cambio de agua.
- Alejar el jarrón del sol directo, de los radiadores y del frutero. La fruta madura desprende etileno, que acelera la senescencia de la flor.
Y si se prefiere una planta
Un rosal en maceta es un regalo que dura años en lugar de días, y en febrero es exactamente el momento de plantarlo, porque los rosales se plantan en reposo entre noviembre y febrero. Para un balcón funcionan bien los rosales de porte bajo y floración repetida, en maceta de al menos treinta centímetros de profundidad, con sustrato que drene y riego al pie. Es menos espectacular al abrir el regalo y bastante más agradecido a partir de mayo.
En resumen
Regalar rosas rojas en San Valentín dice amor romántico, y es una costumbre del siglo XX montada sobre una fecha que la literatura inglesa del siglo XIV vinculó al amor de pareja. La historia del sacerdote Valentín casando soldados es leyenda, y la sustitución de las Lupercales por la fiesta cristiana es una conjetura repetida como si estuviera documentada.
A la hora de comprar, la elección real está entre flor fresca, que impacta y dura una semana; rosa preservada, que permanece años pero pide estar lejos del sol y de la humedad; y el pack con bombones, que resuelve el envío completo. Y si se quiere algo que siga vivo el año que viene, febrero es justo el mes de plantar un rosal.