La Scilla peruviana no viene del Perú. Es una bulbosa del Mediterráneo occidental que crece de forma silvestre en el suroeste de la Península Ibérica, en Portugal, en Italia, en Sicilia y en el norte de África. El nombre se lo puso Linneo, y la explicación que se repite desde entonces es que los bulbos que describió llegaron en un barco llamado Peru. El error se quedó pegado al nombre científico y ya no se puede cambiar.

Lo que compra quien busca esta planta es un bulbo grande, del tamaño de un puño pequeño, que en abril o mayo levanta un cono denso de flores azul violáceo con decenas de estrellas de seis tépalos. Es una planta de secano mediterráneo: crece en otoño e invierno, florece en primavera y desaparece bajo tierra en verano. Entender ese ciclo es entender todo su cultivo, porque el error habitual es regarla en julio pensando que se está muriendo cuando lo que está haciendo es dormir.

Scilla peruviana en plena floración

Cómo es la planta

Es una geófita perenne de la familia de las asparagáceas, el grupo en el que hoy se clasifican los antiguos jacintos y escilas que antes se metían en las liliáceas. El bulbo es tunicado, blanquecino con túnicas externas pardas, y de buen tamaño: un ejemplar adulto ronda los seis a ocho centímetros de diámetro y no le importa quedar medio asomado en la superficie del suelo.

De él sale una roseta de hojas basales lanceoladas, carnosas y con el borde algo ciliado, que pueden pasar de los treinta centímetros. Suelen ser entre cinco y quince por bulbo, y se extienden bastante horizontales, así que la mata ocupa más de lo que parece por la flor. Salen en otoño, con las primeras lluvias, y acompañan a la planta todo el invierno.

El escapo floral aparece en primavera, entre veinte y cuarenta centímetros según el ejemplar y el año, y remata en un racimo cónico muy compacto. Las flores se abren de fuera hacia dentro, de manera que la inflorescencia va cambiando de forma durante dos o tres semanas: empieza aplanada y termina apuntada. Ese escalonamiento es lo que hace que la floración dure tanto. No tiene aroma apreciable, pero atrae abejas y otros polinizadores con facilidad.

El color habitual es un azul violáceo intenso. Existe una forma de flor blanca que se vende como Scilla peruviana 'Alba', menos vigorosa y algo más tardía, y en el comercio se ven selecciones de tono más oscuro. Conviene no confundirla con otras bulbosas azules de primavera: el jacinto español, Hyacinthoides hispanica, se llamó durante mucho tiempo Scilla campanulata y todavía se etiqueta así en algún vivero, pero es otra planta, de flores campanuladas colgantes en un racimo suelto y no en un cono denso.

ficha scilla peruviana

Cuándo y cómo se planta

Los bulbos se plantan en otoño, de septiembre a noviembre, que es cuando la planta arranca su ciclo. En el comercio se encuentran secos a finales de verano, y también en maceta ya enraizados durante el invierno; estos últimos florecen antes y son la opción sensata si se compra tarde.

La profundidad de plantación es menor que la de un tulipán o un narciso. Basta con enterrar el bulbo dejando el cuello a ras de suelo o cubierto por un par de centímetros de tierra. En su hábitat natural es frecuente verlos casi al descubierto entre las piedras. Enterrarlos a quince centímetros, que es lo que suele decir la etiqueta genérica de bulbos, retrasa la floración y favorece la podredumbre.

Como cada mata ocupa un buen palmo de diámetro cuando saca las hojas, un marco de veinte a veinticinco centímetros entre bulbos deja sitio para dos o tres temporadas antes de que haya que dividir. En maceta funciona muy bien: un tiesto de veinticinco o treinta centímetros de diámetro con dos o tres bulbos da una mata redonda y llamativa. La maceta ha de ser profunda para las raíces carnosas y con agujeros generosos.

Suelo, sol y riego

El suelo tiene que drenar. Es la única exigencia real de esta planta, y no es negociable en maceta. Una mezcla de tierra de jardín con arena gruesa o grava fina, o un sustrato de cactáceas aligerado con algo de mantillo, va sobrada. Los suelos calizos del este y el sur peninsular le van bien: es planta de terrenos básicos, y no necesita las enmiendas ácidas que piden otras bulbosas.

A pleno sol da la floración más compacta y los tallos más cortos y firmes. En interior peninsular, con veranos duros, tampoco sufre porque en verano ya no tiene hoja. En zonas de sombra parcial florece igual pero se espiga un poco. En balcones y terrazas orientados a sur es de las bulbosas que mejor aguantan la reverberación de la pared.

El riego sigue al ciclo, no al calendario. De otoño a primavera, mientras hay hoja y flor, se riega cuando el sustrato se seca en superficie; en el jardín, en la mayor parte de España, con la lluvia de la temporada suele bastar y solo hay que completar en inviernos secos. Cuando la hoja amarillea, después de la floración, se corta el riego por completo. En verano el bulbo quiere estar seco, y regarlo en esa fase es la forma más rápida de perderlo por podredumbre. En maceta, lo más cómodo es apartar el tiesto a un rincón resguardado de la lluvia hasta septiembre.

capullos de scilla peruviana

Frío, abonado y mantenimiento

Es rústica en clima mediterráneo y aguanta heladas ligeras sin problema, pero no es una bulbosa de montaña: en zonas de invierno duro del interior, con heladas fuertes y prolongadas, conviene acolchar con hoja o paja, o cultivarla en maceta y resguardarla. El daño no suele ser al bulbo sino a las hojas, que se queman y comprometen la floración de esa primavera.

Abonar no es imprescindible en suelo de jardín razonable. Si se quiere mejorar la floración, lo eficaz es un aporte de compost maduro o de un abono de bulbosas, bajo en nitrógeno y con potasio, en otoño al plantar y otra vez cuando asoma el escapo floral. Nada de abono en verano, con la planta dormida.

Después de la floración conviene cortar el escapo si no se quiere semilla, porque cuajar fruto gasta reservas del bulbo. Las hojas no se tocan: se dejan hasta que amarillean solas, que es cuando terminan de cargar el bulbo para el año siguiente. Es la misma norma que rige para narcisos y tulipanes, y la que más se incumple.

Multiplicación

Lo práctico es dividir. Cada bulbo adulto produce bulbillos laterales, y una mata bien asentada acaba formando un grupo apretado que florece peor por competencia. Cada tres o cuatro años, en verano y con la planta seca, se levanta el grupo, se separan los bulbillos a mano y se replantan en otoño. Los pequeños tardan dos o tres temporadas en dar flor.

Por semilla es lento y solo tiene interés para quien quiera obtener muchos ejemplares o probar variación de color. Se siembra en otoño en bandeja con sustrato drenante, se cubre poco y se mantiene la bandeja fresca y a la sombra. La espera hasta la primera floración se cuenta en años, no en meses.

Dónde queda bien en el jardín

Es una planta para jardín seco. Encaja en rocallas, en bordes de camino, entre matas de romero, lavanda o santolina, y en el pie soleado de arbustos caducos, donde florece antes de que la sombra se cierre. Combina bien con otras bulbosas mediterráneas de ciclo parecido, como los narcisos tempranos o los Muscari, porque comparten la exigencia de verano seco y no obligan a regar donde no se debe.

Como flor cortada aguanta bien en jarrón, aunque cortar el escapo priva al bulbo de nada, ya que las reservas las hacen las hojas. Un detalle de manejo: los bulbos de las escilas no son comestibles y no deben manipularse los niños ni dejarse al alcance de animales que roan. Trátalos como lo que son, material de plantación.

En resumen

La Scilla peruviana es una bulbosa mediterránea de bajo mantenimiento que se planta en otoño casi a ras de suelo, quiere sol y drenaje, florece en primavera con un cono denso de flores azules y pasa el verano seca bajo tierra. Si se respeta ese calendario, vive años en el mismo sitio y se multiplica sola.

Los dos errores que la matan son enterrarla demasiado y regarla en verano. Todo lo demás (abonado, poda, tratamientos) es accesorio. En el jardín seco español es de las bulbosas que más dan a cambio de menos, y la que mejor tolera los suelos calizos donde otras bulbosas de catálogo no prosperan.


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