La rosa Viridiflora (Rosa chinensis 'Viridiflora'), conocida simplemente como la rosa verde, es la única rosa verdaderamente verde que existe, y lo es por un motivo que no tiene nada que ver con el color. No tiene pétalos. Lo que parece una flor doble de cuarenta o cincuenta piezas es un manojo de sépalos transformados, es decir, hojas modificadas ocupando el lugar de los pétalos, los estambres y los carpelos.

El fenómeno se llama filodia y en botánica es una anomalía del desarrollo floral. En este rosal está fijada genéticamente y se transmite estable desde hace casi dos siglos, así que lo que empezó siendo una mutación se convirtió en una planta de colección. Es una curiosidad botánica de primer orden y una planta de jardín perfectamente cultivable, siempre que se sepa qué se está comprando.

Qué es exactamente la flor

Una flor normal se organiza en cuatro verticilos concéntricos: sépalos, pétalos, estambres y carpelos. En 'Viridiflora', los tres verticilos interiores se desarrollan como si fueran sépalos, de modo que toda la flor está hecha de piezas verdes, estrechas y puntiagudas, algunas con el borde dentado, muy parecidas a hojas diminutas.

De ahí se derivan todas sus peculiaridades:

  • No tiene aroma de rosa. Lo que se percibe al acercarse es un olor herbáceo, con una nota que muchos describen como pimienta.
  • No produce polen ni néctar, porque no hay estambres. No sirve como padre en un cruce ni atrae polinizadores.
  • No cuaja escaramujos ni semillas.
  • Solo se multiplica por vía vegetativa: esqueje o injerto. Todos los ejemplares que existen son clones del original.
  • La flor dura muchísimo. Al no haber pétalos que se marchiten y caigan, aguanta semanas en la planta, cambiando poco a poco del verde al bronce y al pardo rojizo.

Esa duración la ha convertido en un material apreciado por floristas para composiciones y para arreglos secos, donde conserva la forma bastante bien.

Origen

Es una mutación espontánea, un sport, de 'Old Blush', la rosa china que llegó a Europa a finales del siglo XVIII y que está en el origen de casi todos los rosales reflorecientes. Se documenta en Estados Unidos a comienzos del siglo XIX y a mediados de ese siglo ya se comercializaba en Inglaterra, donde causó sensación en las exposiciones de la época precisamente por lo inclasificable de su aspecto.

Que descienda de una rosa china explica su comportamiento en el jardín: reflorece de forma continua, tolera bien el calor y se poda ligero, exactamente como el resto del grupo.

Cómo es la planta

  • Porte: arbusto de 60 a 120 centímetros de alto por unos 90 de ancho, de ramificación abierta y ramas finas.
  • Follaje: verde claro brillante, con los brotes nuevos teñidos de rojizo.
  • Aguijones: pocos, como corresponde a una china.
  • Flores: de unos 5 centímetros, en ramilletes, desde la primavera hasta el frío.
  • Efecto en el jardín: mínimo a distancia. Las flores se confunden con el follaje y el arbusto se ve verde y punto. Es una planta para mirar de cerca.

Esa última característica condiciona dónde se planta. Ponerla al fondo de un arriate es desaprovecharla: donde funciona es junto a un paso, en un banco, en el borde de una terraza o en maceta, a la altura de la vista, y con un fondo que contraste, por ejemplo un muro claro, una grava clara o un follaje oscuro o purpúreo.

Rosa Viridiflora

No confundirla con otras "rosas verdes"

Hay dos cosas más que se venden como rosas verdes y no son esto.

La primera son las variedades modernas de flor de corte en tonos verdosos, como 'Super Green' o 'Limbo'. Son rosas normales, con pétalos de verdad, de un blanco crema con reflejo verde limón o de un amarillo muy pálido que tira a verde según la luz y la temperatura. Son bonitas y útiles en floristería, pero no son verdes en el sentido en que lo es 'Viridiflora'.

La segunda es más delicada. Un rosal normal puede empezar a producir flores verdes y deformes de repente, con pétalos convertidos en hojitas y brotes proliferando desde el centro de la flor. Eso no es una 'Viridiflora' ni una mutación deseable: la filodia sobrevenida en una planta que antes florecía bien puede tener causas fisiológicas, o puede ser síntoma de una alteración sanitaria. Si aparece en varias plantas del jardín, lo prudente es aislar y observar antes que multiplicar la planta afectada.

Cultivo

Se cultiva como una rosa china, y eso significa menos trabajo del que la gente espera.

Exposición. Sol directo, aunque tolera media sombra mejor que un híbrido de té. En el sur y el Levante aguanta el calor sin problema. Su límite es el frío intenso: en zonas de heladas fuertes y prolongadas conviene plantarla al abrigo de un muro orientado al sur y acollar la base con mantillo en noviembre.

Suelo. Cualquiera que drene. Tolera pH ácido, neutro y alcalino, de modo que los suelos calizos del este y el sur peninsular no son obstáculo. En arcilla compacta, plantar sobre caballón y mejorar el hoyo con compost.

Riego. Espaciado y abundante, siempre al pie. Dos riegos generosos por semana en verano mediterráneo con la planta asentada, uno en primavera y otoño, ninguno en invierno salvo sequía prolongada. Tolera bastante bien la falta de agua, pero si se seca deja de florecer y tarda en recuperar el ritmo.

Abonado. Materia orgánica bien descompuesta a finales de invierno y aportes ligeros de abono para rosales durante la temporada, con las dosis del envase. Al florecer sin parar, prefiere poco y a menudo.

Poda. Ligera, a finales de invierno, y este es el punto donde más se estropea esta planta. Una china no se poda en vaso a tres yemas: eso la desfigura y retrasa meses la floración. Lo que hay que hacer es quitar madera muerta, dañada o agotada, aclarar el centro para que corra el aire y recortar lo justo para mantener la forma, eliminando cada pocos años alguna rama vieja desde la base. Retirar las flores pasadas no es urgente, dado que duran semanas; se hace cuando pierden el color.

Multiplicación. Por esqueje semileñoso a finales de verano, que es como se ha propagado siempre. No se puede obtener por semilla, porque no las produce.

Plagas y enfermedades

Como las demás chinas, es un rosal bastante sano. Puede coger algo de oídio en los cambios de temperatura de mayo y septiembre y algo de mancha negra en zonas húmedas, pero rara vez de forma seria. El pulgón aparece en el brote tierno de primavera y la araña roja en verano seco contra muros calientes.

La prevención resuelve casi todo: espacio entre plantas, poda de aclareo, riego al pie y retirada de las hojas caídas en otoño. Contra pulgón, agua a presión o agua jabonosa. Ese orden, prevención y medios físicos y biológicos antes que el tratamiento químico, es el principio de gestión integrada de plagas del Real Decreto 1311/2012 de uso sostenible de fitosanitarios. Si hay que tratar, en jardinería doméstica solo se pueden emplear productos autorizados para uso exterior doméstico, consultables en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio, y con la dosis de la etiqueta.

En resumen

'Viridiflora' es una mutación estable de la rosa china 'Old Blush' en la que los pétalos, los estambres y los carpelos se han convertido en sépalos. Por eso es verde, por eso no huele a rosa, por eso no produce polen ni semillas y por eso sus flores duran semanas antes de virar al bronce. Se multiplica solo por esqueje o injerto y lleva casi dos siglos pasando de mano en mano.

En cultivo se comporta como cualquier rosa china: arbusto abierto y sano, refloración continua, tolerancia al calor, sensibilidad al frío intenso y poda ligera de limpieza y aclareo, nunca en vaso. Su único requisito de diseño es colocarla donde se pueda mirar de cerca, porque a tres metros de distancia no se ve una flor, se ve un arbusto verde.


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