La rosa 'The Fairy' es un rosal polyantha de flor menuda, rosa suave, agrupada en racimos muy densos sobre una mata baja y extendida. Es una de las rosas más plantadas del mundo por una razón sencilla: aguanta casi cualquier cosa. Sequía moderada, suelos mediocres, semisombra, calor, frío y descuido. Si hay que elegir un rosal para alguien que no quiere ocuparse de rosales, es este.
Se vende muchas veces como rosal miniatura y no lo es. Es una polyantha, y la diferencia importa en el cultivo: no es una planta de macetita de interior, sino un arbusto rústico de exterior que se extiende a lo ancho y que funciona como cubresuelos, como borde de arriate o como seto bajo.
Cómo es
- Flor: de 2 a 3 centímetros, doble, con 17 a 25 pétalos dispuestos en roseta plana, de un rosa claro que se aclara casi a blanco con el calor. Aparece en racimos amplios de muchas flores a la vez.
- Aroma: muy ligero, con una nota que recuerda a manzana, y a menudo imperceptible. No se planta por el olor.
- Porte: mata redondeada y extendida, de 60 a 90 centímetros de alto por un ancho similar o mayor. Las ramas se arquean y se apoyan en el suelo, y ahí está su carácter tapizante.
- Follaje: hojas pequeñas, puntiagudas, verde medio brillante, muy densas. El arbusto se ve compacto incluso sin flor.
- Aguijones: bastantes, aunque pequeños.
- Floración: empieza tarde, hacia junio, más tarde que la mayoría de rosales, y después no para hasta el frío. Es un dato que sorprende al primer año y hace pensar que la planta falla.
Es una obtención británica de Ann Bentall, de 1932, procedente del cruce entre una polyantha y un híbrido de wichuraiana trepador. Bentall continuó el trabajo del reverendo Pemberton, el creador de los híbridos almizcleños, y de ahí viene la confusión de algunos catálogos, que la clasifican en ese grupo por su forma de florecer en grandes racimos.
Del mismo rosal han salido variantes por mutación que se venden con nombres emparentados: 'Lovely Fairy', de rosa más intenso, 'Crystal Fairy', blanca, y otras en rojo y amarillo. El comportamiento es el mismo; cambia el color.
Para qué sirve en el jardín
Es un rosal de uso paisajístico, no de exhibición. Donde mejor funciona:
- Cubresuelos en superficies amplias y en macizos tapizantes, plantado a razón de dos o tres plantas por metro cuadrado para que cierre.
- Taludes y terraplenes, donde sujeta el suelo y evita tener que segar en pendiente.
- Bordes de arriate y setos bajos, como separación blanda entre zonas del jardín.
- Maceta y jardinera grandes, en terraza. Necesita al menos 40 centímetros de diámetro y profundidad, con buen drenaje; su porte colgante queda bien en jardinera elevada.
- Rosal de pie alto, injertado sobre tallo, donde forma una copa llorona muy vistosa. Es una de las variedades que más se usan para eso.
Dónde plantarla en España
Prefiere sol, pero es de las pocas rosas que se comportan de verdad en semisombra: con cuatro o cinco horas de sol directo florece de forma aceptable, cosa que un híbrido de té no hace. Eso la vuelve útil en patios y en jardines con árboles.
El suelo puede ser mediocre. Tolera terrenos pobres y los suelos calizos del este y el sur peninsular sin problema. Lo único innegociable es el drenaje: en arcilla que se encharca en invierno hay que plantar sobre caballón o mejorar el hoyo con compost y arena gruesa.
Resiste bien el frío y el calor. En el sureste, con veranos largos y secos, agradece un acolchado en la base y algo de sombra en las horas centrales de agosto, sobre todo el primer par de años.
La plantación a raíz desnuda va de noviembre a febrero según la zona; desde maceta, casi todo el año salvo los meses de calor extremo. Muchas plantas de esta variedad se venden de pie franco, sin injerto, lo que es una ventaja: no produce chupones del patrón y, si una helada la quema, rebrota siendo la misma planta.
Riego y abonado
Aquí conviene corregir un error muy repetido: no es un rosal sediento ni hay que regarlo un poco todos los días. Una vez asentado, tras el primer año, es notablemente tolerante a la sequía, y el riego ligero y diario es lo peor que se le puede hacer, porque mantiene las raíces en superficie y deja la planta indefensa en cuanto aprieta el calor.
Lo correcto es riego espaciado y abundante, que moje en profundidad. En un verano mediterráneo, dos riegos generosos por semana bastan de sobra; en primavera y otoño, uno; en invierno, ninguno salvo sequía larga. Si se usa como cubresuelos en superficie amplia, el goteo con emisores repartidos es la solución práctica. Y siempre al pie, no sobre el follaje.
El abonado es modesto: un aporte de materia orgánica bien descompuesta a finales de invierno y, si acaso, un abono para rosales al empezar la floración, con las dosis del envase. Como florece de forma continua, agradece más un aporte ligero repetido que uno fuerte. Nada después de finales de agosto.
Poda
No se poda como un híbrido de té. La poda de una polyantha tapizante es de recorte y renovación, y se hace a finales de invierno:
- Recortar el conjunto de la mata en un tercio, dándole la forma redondeada o el perfil que interese, casi como se recorta un arbusto de seto bajo.
- Eliminar desde la base la madera muerta, seca y las ramas más viejas y agotadas, una o dos cada año, para forzar la renovación.
- Aclarar el interior si se ha cerrado demasiado, para que entre aire.
- En superficies grandes de cubresuelos se puede recortar mecánicamente con cortasetos: aguanta ese trato sin quejarse.
Durante la temporada, retirar los racimos pasados mantiene el aspecto limpio y acelera la siguiente tanda, aunque no es imprescindible: esta variedad reflorece igualmente. Si se dejan, forma escaramujos pequeños que quedan decorativos en otoño.
Plagas y enfermedades
Es de los rosales más sanos del catálogo comercial, y esa es la mitad de su fama. Puede coger algo de mancha negra en primaveras muy húmedas y algo de oídio en los cambios bruscos de mayo y septiembre, pero rara vez llega a comprometer la planta. El pulgón aparece en el brote tierno de primavera y la araña roja en verano seco.
Lo que hay que evitar es una idea que se lee mucho: la de aplicar tratamientos preventivos programados en primavera "por si acaso". Ni tiene sentido agronómico ni es lo que marca la norma. El Real Decreto 1311/2012, que regula el uso sostenible de fitosanitarios, establece la gestión integrada de plagas como principio: primero prevención y medios físicos y biológicos, y el tratamiento químico solo cuando el problema lo justifica.
Para esta variedad, eso significa en la práctica: densidad de plantación que deje algo de aire, recorte de invierno que aclare la mata, riego al pie, retirada de las hojas caídas en otoño y, contra pulgón, un chorro de agua a presión o agua jabonosa, que además respeta a las mariquitas y los sírfidos que acaban con la colonia. Si en algún caso hace falta tratar, en jardinería doméstica solo pueden usarse productos autorizados para uso exterior doméstico, que figuran en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio, y con la dosis de la etiqueta del envase. Nunca en floración ni en horas de vuelo de las abejas, y un rosal que florece de junio a noviembre está en floración casi siempre.
En resumen
'The Fairy' es un rosal polyantha británico de 1932, de flores pequeñas en roseta rosa claro agrupadas en racimos densos, sobre una mata baja y extendida de follaje pequeño y brillante. Casi no huele y empieza a florecer tarde, hacia junio, pero después no para hasta el frío y es de los rosales más resistentes a enfermedades que se pueden comprar.
Su sitio está en el suelo, no en un jarrón: cubresuelos, taludes, bordes de arriate, setos bajos, jardineras grandes y pie alto. Tolera semisombra, suelos pobres y calizos, y sequía una vez asentada, siempre que se riegue espaciado y a fondo en lugar de poco y a diario. Y se poda recortando la mata un tercio a finales de invierno, renovando cada año alguna rama vieja desde la base.