La rosa 'Louis de Funès' es un híbrido de té de la casa francesa Meilland, de flor grande y color naranja vivo con reflejos cobrizos y el envés de los pétalos más amarillo. Lleva el nombre del actor cómico francés y es uno de los naranjas más saturados que se encuentran en vivero, un color que en el jardín no pasa desapercibido y que hay que colocar con cuidado porque choca con los rosas y los magentas.
Es un rosal fácil salvo en un punto: coge mancha negra con facilidad. Quien viva en una zona de primaveras húmedas y templadas debe contar con ello antes de plantarlo, porque de eso depende que el arbusto llegue a agosto con hojas o pelado desde abajo.
Cómo es la flor
La flor ronda los 14 centímetros de diámetro, con unos 25 a 30 pétalos, forma cónica alta al abrir y copa amplia cuando termina de desplegarse. Al haber menos pétalos que en las variedades muy dobles, abre rápido y muestra pronto el centro, lo que le da un aire suelto y luminoso.
El perfume es ligero, de rosa clásica. No es una variedad que se compre por el olor, y conviene saberlo para no llevarse una decepción.
Sobre el color hay un dato que casi ningún catálogo menciona. Los naranjas de los rosales dependen de pigmentos poco estables frente a la luz: bajo sol directo intenso, la flor vira hacia el salmón y el rosa asalmonado en pocos días, mientras que en exposiciones más suaves conserva el naranja cobrizo mucho más tiempo. No es un defecto de la planta ni un problema de suelo, es fotodegradación, y explica por qué el mismo rosal parece de dos colores distintos en Santander y en Córdoba.
Cómo es la planta
- Porte: erguido y vigoroso, en torno a 1,10 metros de alto por unos 50 o 60 centímetros de ancho, con tendencia a crecer algo más en climas suaves.
- Follaje: verde oscuro y brillante, abundante, que contrasta muy bien con el naranja de la flor.
- Floración: por oleadas desde finales de primavera hasta el otoño.
- Uso: sirve como punto focal aislado o para formar macizos de un solo color. En mezcla, combina con amarillos, cobres y follajes grises, y desentona con los rosas fríos.
- Sanidad: buena frente al oídio, floja frente a la mancha negra.
Dónde plantarlo
Sol directo, entre seis y ocho horas. Aguanta bien el calor, así que en el interior y en el sur no hay problema de supervivencia; lo único que cambia es la duración del color de la flor, que se conserva mejor si el rosal recibe el sol de la mañana y queda algo protegido en las horas centrales de julio y agosto.
Más importante que la exposición es la ventilación. Al ser una variedad sensible a la mancha negra, un rincón cerrado, entre setos, contra un muro y sin corriente de aire es el peor sitio posible. Un emplazamiento abierto, donde el follaje se seque pronto por la mañana, cambia por completo el comportamiento del arbusto.
El suelo tiene que drenar. Un hoyo generoso, del doble del volumen del cepellón, mejorado con compost o estiércol muy hecho mezclado con la tierra de la excavación, es la mejor inversión que se puede hacer en un rosal. En los suelos calizos del este y el sur peninsular se cultiva sin problema; si aparece clorosis férrica, con hojas nuevas amarillas y nervios verdes, se corrige con materia orgánica y quelato de hierro. En arcilla que se encharca, plantar sobre caballón.
El marco de plantación conviene que sea holgado, de 70 a 80 centímetros entre plantas, precisamente por lo mismo: aire entre los arbustos.
Plantación y riego
La mejor época para plantar a raíz desnuda va de noviembre a febrero, según la zona: antes en el sur y en el Levante, más tarde donde hiela con fuerza. El rosal plantado en esas fechas llega al primer verano con raíces ya trabajando. Desde maceta se puede plantar casi todo el año, evitando los meses de calor extremo.
Al plantar, el punto de injerto (el engrosamiento en la base) va justo a nivel del suelo o un par de centímetros por encima en zonas templadas, y ligeramente enterrado donde hiela fuerte.
El riego, espaciado y abundante, siempre al pie. Dos o tres riegos generosos por semana en verano mediterráneo con la planta asentada, uno en primavera y otoño, ninguno en invierno salvo sequía larga. El riego por goteo funciona perfectamente y tiene una ventaja añadida en esta variedad: no moja la hoja. Regar por aspersión al atardecer es justo lo contrario de lo que le conviene.
Abonado
Dos momentos claros. A finales de invierno, con la poda, un aporte de materia orgánica bien descompuesta extendido alrededor del pie sin tocar el cuello ni el injerto. Y durante la temporada de floración, un abono específico para rosales, en aportes ligeros tras cada oleada, con las dosis del envase.
Un apunte que se pasa por alto: el último abonado no debe pasar de finales de agosto. Un aporte tardío rico en nitrógeno provoca brotación tierna en octubre, que la primera helada quema y que además es la más fácil de infectar por hongos.
Poda
Poda en vaso, la habitual del híbrido de té, a finales de invierno y antes de que las yemas hinchen. En Andalucía y el Levante suele hacerse en enero; en la meseta y el norte, en febrero o principios de marzo.
- Fuera la madera muerta, seca o dañada, cortando hasta encontrar médula blanca.
- Fuera los tallos más finos que un lápiz y los que se cruzan por el interior.
- Dejar tres o cuatro ramas principales repartidas en círculo y acortarlas a tres o cuatro yemas.
- Cortar en bisel por encima de una yema orientada hacia fuera, a medio centímetro de ella.
- Arrancar de raíz los chupones que broten por debajo del injerto: si se cortan, rebrotan con más fuerza.
- Herramienta limpia y afilada. En una variedad sensible a hongos, desinfectar la tijera al pasar de un rosal a otro no sobra.
Durante la temporada, retirar las flores marchitas cortando por encima de la primera hoja de cinco foliolos adelanta la oleada siguiente.
La mancha negra, punto por punto
Es el problema real de esta variedad. Se manifiesta como manchas negras redondeadas de borde difuminado en las hojas, que amarillean alrededor y acaban cayendo; el arbusto se defolia de abajo arriba y llega debilitado al invierno. Necesita agua líquida sobre la hoja durante varias horas para infectar, y prospera con temperaturas templadas, de modo que su temporada es la primavera y el otoño húmedos, no el verano seco.
De ahí salen las medidas que funcionan, todas de manejo y ninguna de bote:
- Marco de plantación amplio y poda que abra el centro, para que la hoja se seque pronto.
- Riego al pie o por goteo, y por la mañana mejor que al anochecer.
- Recoger y eliminar las hojas caídas en otoño, dentro y fuera del arbusto. Ahí es donde el hongo pasa el invierno, y dejarlas equivale a resembrar la infección en marzo.
- Retirar en cuanto aparezcan las primeras hojas manchadas, sin esperar.
- Un acolchado en la base reduce las salpicaduras de tierra sobre las hojas bajas, que es una vía de contagio.
Este orden, prevención y medios físicos antes que el tratamiento químico, es el principio de gestión integrada de plagas que establece el Real Decreto 1311/2012 de uso sostenible de productos fitosanitarios. Si aun así hay que tratar, en jardinería doméstica solo pueden usarse productos autorizados para uso exterior doméstico, que se consultan en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio; la dosis, el momento y el número de aplicaciones son los de la etiqueta del envase. No se trata en floración ni en horas de vuelo de las abejas.
Del resto de plagas, poco que añadir: pulgón en los brotes tiernos de abril, que se resuelve con agua a presión o agua jabonosa y con la fauna auxiliar que llega detrás, y araña roja en verano seco si el rosal está contra un muro caliente.
En resumen
'Louis de Funès' es un híbrido de té de Meilland con flores grandes de naranja cobrizo, unos 25 a 30 pétalos, perfume ligero y follaje verde oscuro brillante sobre un arbusto vigoroso de algo más de un metro. Es vistoso, fácil de cultivar y sirve tanto aislado como en macizo, siempre que se acompañe de colores cálidos.
Sus dos particularidades marcan las decisiones de cultivo. El naranja se desvanece hacia el salmón con sol muy intenso, así que gana con sol de mañana en la mitad sur. Y es sensible a la mancha negra, de modo que la ventilación, el marco de plantación holgado, el riego al pie y la retirada de las hojas caídas en otoño valen más que cualquier tratamiento posterior.