La rosa Centifolia (Rosa × centifolia) es la rosa antigua de flor más llena que existe: una bola de pétalos apretados, tan pesada que dobla la rama, con un perfume dulce y profundo que sigue siendo el patrón de referencia de la perfumería. Se la conoce también como rosa de cien hojas, rosa col, rosa de Provenza y rosa de mayo, el nombre con el que se cultiva en el sur de Francia para extraer su esencia.
Antes de plantarla conviene saber lo principal: florece una sola vez al año, a finales de primavera, y no vuelve. A cambio, esas tres o cuatro semanas son espectaculares y el arbusto es longevo, rústico y prácticamente autosuficiente una vez asentado. Quien quiera flor de mayo a noviembre, esta no es su rosa; quien quiera perfume de verdad, es difícil encontrar algo mejor.
Qué es exactamente una Centifolia
No es una especie silvestre, sino un híbrido complejo de origen cultivado. En su ascendencia intervienen varias rosas antiguas europeas, entre ellas la gallica, la damascena, la alba y la moschata, en cruces sucesivos que ya no se pueden reconstruir con exactitud. Por eso en la bibliografía aparece indistintamente como rosa Centifolia o como grupo de híbridos de Centifolia: son la misma cosa vista con más o menos rigor taxonómico.
Lo que sí está claro es dónde se formó el grupo tal y como lo conocemos. Fueron los rosalistas holandeses quienes, entre finales del siglo XVI y el siglo XVIII, seleccionaron y multiplicaron decenas de variedades de flor extremadamente doble. Son las rosas que aparecen en los bodegones flamencos de esa época, y por eso el porte globoso y el centro abotonado se asocia visualmente a la pintura holandesa.
Conviene deshacer una confusión frecuente: los autores clásicos griegos y latinos mencionan una "rosa de cien pétalos", pero no hay forma de saber si se referían a esta planta. La Centifolia de jardín es una creación moderna, de hace cuatro o cinco siglos, no de la Antigüedad.
Cómo es la planta
- Porte: arbusto de 1,2 a 2 metros, de ramas largas y arqueadas. Con la floración las puntas se vencen hacia el suelo por el peso de las flores, y ese aspecto llorón es característico del grupo.
- Tallos: muy espinosos, con aguijones de tamaños desiguales y algunas variedades cubiertas de cerdas.
- Hoja: verde grisáceo o verde oscuro, ancha, mate, algo rugosa.
- Flor: globosa, muy doble, con decenas de pétalos, en tonos que van del blanco al rosa intenso y al malva. Aparece solitaria o en grupos de dos o tres.
- Aroma: fuerte, dulce, meloso. Es el olor que la mayoría de la gente identifica como "olor a rosa".
- Floración: única, a finales de primavera. En el sur peninsular suele caer en mayo; en el norte y en el interior alto, en junio.
Algunas variedades que siguen circulando en viveros especializados: 'Fantin-Latour', rosa pálido, de las más equilibradas de porte; 'Petite de Hollande', de flor y arbusto pequeños, útil en jardines reducidos; 'Tour de Malakoff', de un magenta que vira a violeta según envejece la flor; y 'Chapeau de Napoléon', cuyo cáliz cubierto de excrecencias hace que el capullo parezca un tricornio.
De aquí salen las rosas musgosas
Las rosas musgosas no son un grupo aparte por origen: son mutaciones espontáneas de Centifolia (y en menor medida de damascena) en las que los sépalos y el pedúnculo se cubren de una pilosidad glandular densa, con aspecto de musgo y olor resinoso al frotarla. Ese carácter apareció por sports en cultivo y se propagó por injerto y esqueje. Si alguien busca una musgosa, en la práctica está buscando una Centifolia con una capa de glándulas más.
La rosa de mayo y el perfume
La Centifolia es, junto con la damascena, una de las dos rosas de la perfumería. Se cultiva sobre todo en la región de Grasse, en el sureste de Francia, donde se recoge a mano durante unas pocas semanas de mayo, de madrugada, antes de que el calor volatilice los compuestos aromáticos.
La diferencia técnica con la damascena está en el método. De la damascena se obtiene esencia por destilación al vapor; de la Centifolia se extrae mayoritariamente concreto y absoluto mediante disolventes, porque su perfil aromático se degrada peor por esa vía. El resultado son dos materias primas distintas y no intercambiables: la nota de rosa de Bulgaria y la nota de rosa de mayo huelen diferente y se usan para cosas diferentes. En ambos casos hace falta una cantidad enorme de pétalos para obtener muy poco producto, y de ahí el precio.
Dónde plantarla en España
Es una rosa de clima templado y fresco que agradece humedad en primavera. Va muy bien en el norte, en el noroeste y en zonas de media montaña. En el interior seco y en el sur también se cultiva sin problema, pero conviene reservarle sol de mañana y sombra por la tarde: la floración cae justo cuando empieza a apretar el calor, y con 35 grados las flores muy dobles se abren de golpe y duran dos días.
Suelo profundo, fértil y con drenaje. Tolera pH ácido, neutro y ligeramente alcalino, así que la caliza del este y el sur peninsular no es un impedimento; en suelos muy calizos puede aparecer clorosis férrica, con las hojas nuevas amarillas y los nervios verdes, y se corrige con materia orgánica abundante y, si hace falta, un quelato de hierro. En arcilla compacta, plantar sobre caballón.
Por su porte arqueado, luce mejor sola o al fondo de un arriate, con algo delante que tape la base. Los aguijones abundantes desaconsejan ponerla junto a un paso estrecho o donde jueguen niños.
Riego, abonado y poda
Riego espaciado y abundante, siempre al pie. Una vez asentada, en verano mediterráneo suele bastar con dos riegos generosos por semana, menos en primavera y otoño y ninguno en invierno salvo sequía prolongada. Un acolchado en la base reduce mucho el gasto de agua entre junio y septiembre.
El abonado se concentra a finales de invierno, con estiércol maduro o compost extendido alrededor del pie sin tocar el cuello. Como florece una sola vez, no tiene sentido el abonado repetido de temporada que se aplica a los rosales reflorecientes: basta con un aporte de fondo y, si acaso, otro ligero justo después de la floración, cuando la planta empieza a formar la madera que florecerá el año siguiente.
La poda es la clave y es donde se estropean casi todas las Centifolia de jardín. Florece sobre madera del año anterior, así que podarla en invierno, como se hace con un híbrido de té, elimina toda la floración. El calendario correcto:
- Justo después de florecer, entre junio y julio, se acortan un tercio las ramas que han florecido y se quitan las más viejas y agotadas desde la base.
- En invierno, solo limpieza: madera muerta, dañada o cruzada, sin tocar los brotes vigorosos del año.
- No hace falta retirar las flores pasadas si se quieren los escaramujos de otoño, aunque en las variedades más dobles apenas cuajan.
Plagas y enfermedades
Es un rosal antiguo y rústico, bastante más tolerante a hongos que los híbridos modernos, aunque no inmune: puede coger oídio en mayo y septiembre, cuando los días son cálidos y las noches frescas, y algo de mancha negra en primaveras muy húmedas. Los insectos habituales son el pulgón en el brote tierno de abril y la araña roja en verano seco, sobre todo si la planta está contra un muro que refleja calor.
Lo que más funciona no es tratar sino prevenir: aireación, poda de aclareo, riego al pie y retirada de las hojas caídas en otoño. Contra pulgón, un chorro de agua a presión o agua jabonosa resuelve la mayoría de los casos, y en cuanto llegan las mariquitas y los sírfidos la colonia se hunde sola. Ese orden, prevención y medios físicos y biológicos antes del tratamiento químico, es el principio de gestión integrada de plagas que recoge el Real Decreto 1311/2012 de uso sostenible de fitosanitarios.
Si aun así hay que tratar, en jardinería doméstica solo se pueden emplear productos autorizados para ese uso, consultables en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio, y la dosis es la que indica la etiqueta del envase. Con un rosal en plena floración y lleno de abejas, la norma general es no tratar durante la floración ni en horas de vuelo.
En resumen
La Centifolia es un híbrido de jardín formado en Holanda entre los siglos XVI y XVIII, de flor globosa extremadamente doble y perfume dulce muy potente, que florece una única vez a finales de primavera. De ella salieron por mutación las rosas musgosas, y de sus pétalos se obtiene el absoluto de rosa de mayo de la perfumería francesa.
En el jardín es un arbusto rústico y longevo que pide sol, suelo drenado y sitio de sobra, y que agradece protección del sol de tarde en la mitad sur. La regla que decide su éxito es la poda: se poda después de florecer, nunca en invierno, porque florece sobre la madera del año anterior. Hecho eso, apenas necesita nada más.