El nazareno (Muscari armeniacum) es una bulbosa pequeña, de 15 a 25 centímetros, que florece a finales del invierno y en primavera con racimos densos de flores azul cobalto en forma de campanita cerrada, rematadas por dientes blancos. Es de las bulbosas más fáciles que se pueden plantar: se pone el bulbo en otoño, no se vuelve a tocar y florece cada año.
Su otra característica, la que hay que conocer antes de plantarla, es que se naturaliza con mucha facilidad. Produce bulbillos alrededor del bulbo madre y además se resiembra sola, de modo que en pocos años una mancha pequeña se convierte en una alfombra y aparecen plantas donde no se pusieron. En un jardín naturalista eso es una virtud; en un arriate ordenado, un problema que hay que gestionar.
Ficha básica
| Nombre científico | Muscari armeniacum |
|---|---|
| Nombres comunes | Nazareno, jacinto de uva, jacinto de racimo |
| Familia | Asparagáceas (antes se situaba en liliáceas y en jacintáceas) |
| Origen | Sureste de Europa, Anatolia y el Cáucaso |
| Tipo | Bulbosa perenne, de hoja caduca en verano |
| Altura | 15 a 25 cm en flor |
| Floración | Final del invierno y primavera, según zona |
| Exposición | Sol o sombra ligera |
| Plantación del bulbo | Otoño, a 8-10 cm de profundidad |
Cómo es la planta
Del bulbo, que es pequeño y redondeado, salen varias hojas lineares y acanaladas, algo carnosas, que se echan sobre el suelo. Una particularidad que sorprende a quien la planta por primera vez: las hojas brotan en otoño, no en primavera, y pasan el invierno verdes. Cuando llega la floración ya están algo estropeadas por el frío, lo que da a la mata un aspecto desaliñado que no significa que la planta esté mal.
La inflorescencia es un racimo apretado, cónico al principio, sobre un escapo sin hojas. Las flores individuales son urceoladas, es decir, con forma de urna o de botija, con la boca estrechada y los dientes blancos vueltos hacia fuera. Las de la parte alta del racimo suelen ser estériles y de color más claro, y son las que dan ese remate pálido tan característico. Después de florecer se forman cápsulas con semilla, y de ahí sale buena parte de la expansión de la planta.
El aroma es leve y algo dulce; se nota agachándose, no a distancia.
Especies y variedades que se encuentran
Lo que se vende como muscari incluye varias especies del género y algún cultivar. Estas son las que se encuentran con más frecuencia:
- Muscari armeniacum. La más común y la más azul. Muy vigorosa y la que más se naturaliza.
- Muscari armeniacum 'Valerie Finnis'. Azul pálido, casi celeste, muy usada para combinar con tonos claros y con follaje plateado.
- Muscari latifolium. Racimo bicolor, azul muy oscuro en la parte baja y azul violáceo claro arriba. Tiene una sola hoja ancha, distinta de las demás.
- Muscari botryoides 'Album'. Blanco puro, de porte más bajo y menos expansivo.
- Muscari azureum. Azul claro, floración temprana, muy adecuada para rocalla y maceta.
- Muscari comosum 'Plumosum'. Es el nazareno de penacho, con la inflorescencia deshecha en filamentos violeta. Curiosa, florece más tarde y no se parece nada a las demás.
- Muscari macrocarpum. Amarilla y con aroma claramente perceptible, poco frecuente en el comercio y algo más exigente.
Conviene saber que en España hay nazarenos silvestres: Muscari neglectum y Muscari comosum crecen espontáneos en buena parte de la Península, en pastos, cunetas, olivares y campos de cultivo. No se recolectan del medio natural; los bulbos de jardín se compran cultivados.
Cuándo y cómo plantar los bulbos
Los bulbos se plantan en otoño, cuando la temperatura del suelo ha bajado: de finales de septiembre a noviembre en la mitad norte, y hasta diciembre en el sur y en el litoral mediterráneo. Cuanto antes se planten, antes echan raíz y hoja.
- Profundidad: entre 8 y 10 centímetros, con la punta hacia arriba. La punta es el extremo más estrecho; si no se distingue, se planta de lado y la planta se orienta sola.
- Separación: 8 a 10 centímetros entre bulbos. Quedan mucho mejor en grupos densos e irregulares que en filas.
- Cantidad: es una flor pequeña y de lejos no se ve una planta suelta. Para que la mancha se note hacen falta al menos veinte o treinta bulbos juntos.
- Suelo: cualquiera que drene. Toleran bien los suelos calizos y pedregosos del este y el sur peninsular. Lo único que no admiten es el encharcamiento en invierno.
No hace falta abonar al plantar. Si el suelo es muy compacto, mejorar la estructura con un poco de compost maduro y arena gruesa vale más que cualquier fertilizante, porque el bulbo ya lleva dentro las reservas de la primera floración.
Los bulbos son fáciles de conseguir en floristería y en vivero durante el otoño, aunque casi siempre solo del tipo azul corriente. Para variedades concretas suele haber que recurrir a la venta a distancia; los lotes de bulbos de muscari por unidades son la forma habitual de comprarlos si se quiere un color determinado o una cantidad concreta para una mancha.
Cuidados durante el año
Riego. En tierra y en otoño e invierno, con la lluvia suele bastar en casi toda la Península. Se riega si el otoño viene seco, para que arraiguen, y durante la floración si no llueve. En verano no se riega: la planta está en reposo, sin hoja, y el bulbo con agua y calor se pudre. Este es el error que más ejemplares se lleva por delante, sobre todo cuando el muscari está plantado entre plantas de verano que sí se riegan.
Después de la floración. Se pueden cortar los tallos florales para evitar que suelten semilla, pero las hojas se dejan hasta que amarillean solas. Es cuando el bulbo se recarga para el año siguiente. Cortarlas en verde debilita la mata.
Abonado. Prácticamente innecesario. En macizos donde lleven muchos años, un aporte ligero de compost al final del invierno mantiene la floración.
Frío. Es una planta rústica que aguanta bien los inviernos continentales de la meseta. El problema está en el otro extremo: en zonas de invierno muy suave, litoral sur y Canarias, puede no acumular el frío que necesita para florecer bien y termina degenerando al cabo de un par de años.
Multiplicación y control
Se multiplica sola por bulbillos y por semilla. Si se quiere dirigir, la operación se hace en verano, con la planta en reposo: se levanta la mata con una horca, se separan los bulbillos del bulbo madre y se replantan en otoño en el sitio nuevo. También se pueden trasplantar "en verde", justo después de florecer, con cepellón, que es como se hace cuando se quiere ver dónde están.
Para controlar la expansión, lo eficaz es cortar los tallos florales en cuanto se marchitan, antes de que la cápsula suelte semilla, y arrancar las plántulas que aparezcan fuera de sitio. En césped y en zonas naturalizadas no hace falta hacer nada; en un arriate con plantas delicadas, sí conviene.
Dónde queda bien
Su tamaño manda: es una planta de primer plano. Funciona en bordes de camino, rocallas, jardineras, pie de árboles y arbustos de hoja caduca (florece antes de que estos den sombra) y en manchas naturalizadas en pradera, donde el corte del césped debe retrasarse hasta que la hoja del muscari amarillee.
La combinación clásica es con bulbosas de más porte que florecen a la vez o poco después: tulipanes, narcisos y jacintos. El azul del muscari funciona especialmente bien delante de tulipanes blancos, amarillos o rosa. También se lleva bien con vivaces de floración temprana y con plantas de follaje gris.
En maceta se cultiva sin problema en un recipiente de al menos 15 centímetros de profundidad, con sustrato que drene y muchos bulbos juntos. Tras la floración conviene sacar la maceta a un rincón, dejar secar la hoja y no regar hasta el otoño siguiente.
Plagas, enfermedades y una advertencia
Es una planta poco problemática. Lo que de verdad la afecta es la podredumbre del bulbo por exceso de agua, que no se trata: se previene con drenaje y con riego cero en verano. En ocasiones aparecen pulgones sobre los tallos florales, sin mayor consecuencia, y en jardines con mucha humedad, caracoles y babosas que muerden la hoja. La lista interminable de plagas que se le atribuye en algunos sitios no corresponde a la realidad de esta planta.
Sobre la sal contra las babosas, que se sigue recomendando: no se debe usar. Saliniza el suelo y perjudica a las plantas y a la vida del suelo. Recogerlas a mano al anochecer y retirar los escondites húmedos es más eficaz.
Una advertencia final: los bulbos de muscari no son comestibles. Como otras bulbosas emparentadas, contienen compuestos irritantes y su ingestión puede provocar molestias. Conviene guardarlos fuera del alcance de niños y animales y no confundirlos con bulbos de cocina. Ante una ingestión, la consulta es al médico o al veterinario.
En resumen
El nazareno es una bulbosa pequeña, rústica y barata que se planta en otoño a 8 o 10 centímetros de profundidad, florece a final del invierno y en primavera y no pide nada más que un suelo que drene y que no se le riegue en verano. La hoja sale en otoño y se deja hasta que amarillea sola.
Su expansión es su gran ventaja y su único inconveniente: se naturaliza sola y en pocos años cubre superficies grandes. Si eso interesa, se planta en manchas amplias bajo arbolado caduco o en pradera; si no, se cortan los tallos florales antes de que semillen y se limita la mata cada verano.