El hippeastrum es el bulbo de interior que se vende en otoño y florece en pleno invierno, con dos o cuatro trompetas enormes sobre un escapo hueco y sin hojas. Se compra en el comercio como amarilis, y ahí empieza la confusión: la amarilis verdadera es Amaryllis belladonna, una planta sudafricana distinta que florece en otoño y con las hojas ya secas. Lo que se vende en caja con una foto de flor roja es casi siempre un híbrido de Hippeastrum, género americano.

Cultivarlo la primera vez es fácil: el bulbo trae dentro la flor ya formada y florece con agua y calor. Lo difícil es que vuelva a florecer al año siguiente, y eso se decide en los meses posteriores a la floración, no en los anteriores. Todo lo que sigue gira alrededor de esa idea.

ficha hippeastrum

Qué planta es exactamente

Hippeastrum es un género de la familia de las amarilidáceas, con especies repartidas por las zonas tropicales y subtropicales de América, desde México y el Caribe hasta Brasil, Bolivia, Perú y el norte de Argentina. El nombre se suele leer como estrella del jinete, del griego hippeus, jinete, y astron, estrella.

Lo que se cultiva en maceta rara vez es una especie pura. Son híbridos de jardín seleccionados durante más de un siglo para dar flores grandes, escapos rectos y colores nítidos, y buena parte de la producción mundial de bulbos sale de Holanda, Sudáfrica y Brasil.

El bulbo es tunicado, formado por las bases engrosadas de las hojas dispuestas en capas concéntricas. Se comercializa por calibre, es decir, por su circunferencia en centímetros: los calibres altos llevan más escapos florales dentro, y esa es la única diferencia real entre un bulbo caro y uno barato de la misma variedad.

Las hojas son acintadas, de un verde intenso y sin pelos, y salen antes, después o a la vez que la flor según la variedad. La planta se mantiene en torno a los 40 o 50 centímetros de altura, y las flores, en forma de trompeta, miden habitualmente entre 10 y 20 centímetros de diámetro, con dos a cuatro por escapo. Hay híbridos de flor doble y una serie de flor pequeña con más escapos por bulbo.

Cuándo florece

El bulbo comprado en otoño e invierno viene preparado en vivero para florecer en cuanto se planta: de seis a diez semanas después, según la temperatura de la casa. Plantado en noviembre florece hacia Navidad o enero; plantado en enero, en febrero o marzo. Cuanto más caliente esté la habitación, antes abre y menos dura la flor abierta; en una pieza fresca, alrededor de 15 o 18 grados, la floración se estira bastante más.

Cultivado en el jardín en zonas de invierno suave, como el litoral mediterráneo, el sur o Canarias, se comporta como bulbosa de primavera y florece entre marzo y mayo. No resiste las heladas, así que en el interior peninsular solo va en maceta, o bien se saca al exterior desde mayo y se recoge antes del frío.

Cómo plantar el bulbo

La maceta se elige ajustada, con dos o tres centímetros libres alrededor del bulbo, no más. En un tiesto grande la planta invierte en raíz y hoja, y florece peor. Debe tener agujeros de drenaje, sin excepción.

plantar bulbos de hippeastrum

El sustrato tiene que drenar deprisa y retener algo de humedad: sirve un sustrato universal de calidad aligerado con un tercio de perlita o de arena gruesa lavada. Antes de plantar se revisan las raíces, se quitan las secas o blandas y se dejan las carnosas y claras.

El bulbo se entierra dejando fuera el tercio o la mitad superior. Enterrado del todo se pudre con facilidad, sobre todo con los primeros riegos. Se asienta el sustrato, se riega una vez para que la tierra tome contacto con las raíces y luego se espera.

Ese es el momento crítico: hasta que no asome el escapo o las primeras hojas, el riego debe ser escaso. Un bulbo sin actividad no bebe, y el agua parada alrededor de un bulbo carnoso termina en podredumbre. Cuando el brote tiene diez centímetros se empieza a regar con normalidad.

Los bulbos de híbridos concretos se encuentran fácilmente por internet. Un ejemplo de variedad clásica es 'Minerva', roja con una estrella blanca en el centro, uno de los cultivares más repetidos en catálogo y de los que mejor comportamiento tienen en maceta. Al comprar conviene fijarse en el calibre indicado y en que el bulbo llegue firme, sin manchas blandas ni olor.

Cuidados durante y después de la floración

Luz. Necesita mucha claridad, pero no sol directo de mediodía a través del cristal, que quema la hoja y acorta la flor. Una ventana orientada al este, o al sur con visillo, funciona bien. El escapo se inclina hacia la luz, así que conviene girar la maceta cada dos o tres días para que crezca recto.

Temperatura. Entre 18 y 22 grados durante el crecimiento. Por debajo de 10 grados se para, y con helada se pierde. Evitar corrientes frías y también el aire caliente directo de un radiador.

Riego. Regar cuando los dos o tres primeros centímetros de sustrato estén secos, y vaciar siempre el plato. No conviene mojar el bulbo por encima: es mejor regar alrededor, o desde el plato retirando el sobrante a los diez minutos.

Después de la flor. Aquí se juega el año siguiente. Se corta el escapo cuando las flores se marchitan, unos centímetros por encima del bulbo, para que la planta no gaste en formar semillas. Las hojas no se cortan: son las que fabrican las reservas que llenarán el bulbo. Durante toda la primavera y el verano la planta se trata como una planta verde, con riego regular y abonado quincenal con un fertilizante para plantas de flor, y se agradece sacarla al exterior en semisombra cuando pasan los fríos.

Reposo. A finales de verano o en otoño se retira el abonado y se va reduciendo el riego hasta suspenderlo. Las hojas amarillean y se secan, y entonces se cortan. La maceta se guarda en un sitio fresco, seco y oscuro, alrededor de 10 a 13 grados, durante ocho o diez semanas. Pasado ese periodo se saca a la luz, se cambia la capa superficial de sustrato y se reanuda el riego suave: en pocas semanas asoma el nuevo escapo. Los ejemplares que no pasan ese reposo suelen dar hoja y no flor.

Multiplicación

La vía práctica son los bulbillos que se forman pegados al bulbo madre. Cuando alcanzan un tercio del tamaño de la madre se separan al trasplantar, con sus propias raíces, y se plantan en macetas individuales. Suelen tardar dos o tres años en dar su primera flor, y reproducen exactamente la variedad.

La semilla se puede sembrar en cuanto madura, pero tarda varios años en llegar a floración y las plantas resultantes no son iguales a la planta madre, porque los cultivares comerciales son híbridos. Tiene interés para experimentar, no para reponer una variedad concreta.

Problemas habituales

El fallo que más bulbos mata es el exceso de agua con la planta parada, que provoca la podredumbre de la base. Un bulbo blando al apretarlo, con las escamas exteriores húmedas y oscuras, ya no se recupera.

La mancha roja es la enfermedad específica del género, causada por el hongo Stagonospora curtisii: aparecen líneas y manchas rojizas en el bulbo, en la base de las hojas y en el escapo, que puede llegar a doblarse. Se favorece con humedad sobre el bulbo y con bulbos ya infectados, y por eso conviene revisar la mercancía al comprar y descartar los que traigan marcas rojas extendidas.

Entre las plagas, la araña roja aparece con ambiente seco y caliente, dejando punteado claro en la hoja, y los cochinillas y pulgones se instalan en el cuello del bulbo y en el escapo. En una planta de interior de este tamaño la limpieza manual con un paño húmedo resuelve casi todo, y si hace falta tratar se usa un producto autorizado para uso doméstico en interior siguiendo la etiqueta.

Precaución: es una planta tóxica

Como el resto de las amarilidáceas, el hippeastrum contiene alcaloides tóxicos concentrados sobre todo en el bulbo. Su ingestión es dañina para las personas y para los animales domésticos, y los perros y gatos que roen bulbos guardados o macetas son el caso típico. Conviene mantener los bulbos fuera de su alcance y lavarse las manos después de manipularlos. Ante una ingestión hay que acudir al médico o al veterinario, no improvisar remedios en casa.

Variedades y especies

Los híbridos de flor grande son los más vendidos, con colores que van del rojo intenso al blanco puro, pasando por rosas, salmones, rayados y bicolores con borde de otro tono. 'Minerva' (roja con estrella blanca) y 'Apple Blossom' (blanco rosado) son dos clásicos que se encuentran en cualquier temporada.

Entre las especies, Hippeastrum papilio se ha hecho popular por su flor verdosa con trazos granates que recuerdan a una mariposa, y florece más tarde que los híbridos habituales. Hippeastrum vittatum, con pétalos blancos y bandas rojas, y Hippeastrum striatum, de flores rojas y menor tamaño, son otras dos que aparecen con cierta frecuencia en colecciones. Hippeastrum puniceum se ha naturalizado en zonas cálidas de varios continentes.

En resumen

El hippeastrum es un bulbo americano que se vende como amarilis y que florece en invierno dentro de casa, seis a diez semanas después de plantarlo. Se planta en maceta ajustada, con sustrato drenante, dejando fuera la mitad superior del bulbo, y se riega poco hasta que arranca el brote. Con luz abundante y sin sol directo da sus trompetas sin más complicación.

La segunda floración depende de lo que se haga entre marzo y octubre: cortar el escapo pero no las hojas, abonar y regar durante toda la temporada de crecimiento y darle después un reposo seco y fresco de ocho a diez semanas. El error que arruina el bulbo es regarlo cuando está parado, y conviene recordar que es una planta tóxica por ingestión, con el bulbo como parte más peligrosa para niños y mascotas.


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