La anémona de jardín, Anemone coronaria, se planta en otoño, de septiembre a noviembre, y florece desde finales del invierno hasta bien entrada la primavera. En clima mediterráneo ese calendario funciona a la perfección, porque la planta crece con el fresco y las lluvias del invierno y se retira antes de que llegue el calor.

Lo que se planta no es un bulbo, aunque se venda como tal: es un tubérculo pequeño, seco, arrugado y de forma irregular, que en el oficio se llama "uña" o "garra". Su aspecto desanima, pero basta con remojarlo unas horas antes de plantar para que se hinche y arranque sin problemas.

anemone coronaria roja

Ficha rápida

Nombre científicoAnemone coronaria
Nombres comunesAnémona coronaria, anémona de jardín, amapola de jardín
FamiliaRanunculáceas
OrigenCuenca mediterránea, incluida la Península Ibérica
Órgano subterráneoTubérculo
AlturaDe 20 a 40 cm
PlantaciónOtoño; también a final de invierno para escalonar la flor
FloraciónDe finales de invierno a primavera
ExposiciónPleno sol, o sombra ligera en el sur
RiegoRegular en crecimiento, nulo en el reposo estival

Cómo es la planta

Es una herbácea perenne que rebrota cada año de su tubérculo. Forma una roseta de hojas muy divididas, casi de perejil, y de ella salen tallos finos y algo vellosos rematados por una flor solitaria de entre 4 y 7 cm.

Un detalle botánico que explica el nombre: la flor no tiene pétalos verdaderos. Lo que parecen pétalos son tépalos, piezas del perianto de aspecto petaloide, y en el centro se agolpa una masa densa y oscura de estambres que forma la "corona" contrastada característica. De ahí, coronaria.

Los colores van del rojo intenso al blanco puro, pasando por el fucsia, el violeta y el azul, casi siempre con el centro oscuro. Es una de las pocas plantas de jardín que ofrecen un azul auténtico.

Atención: es una planta tóxica

Las anémonas pertenecen a las ranunculáceas, y como buena parte de esa familia contienen ranunculina, que al dañarse el tejido se transforma en protoanemonina, un compuesto irritante.

En la práctica esto significa dos cosas. La savia irrita la piel y puede provocar enrojecimiento y ampollas en personas sensibles, sobre todo al manipular tallos cortados en cantidad, así que conviene usar guantes al cortar flores o dividir matas. Y toda la planta es tóxica por ingestión, tubérculo incluido, cosa a tener en cuenta si hay niños pequeños o animales que roan en el jardín. Ante cualquier contacto que cause reacción o ante una ingestión, hay que acudir al médico o al veterinario; aquí no caben remedios caseros.

Variedades

De Anemone coronaria se cultivan sobre todo dos grupos históricos, fáciles de distinguir:

  • Grupo De Caen. Flor simple, grande y abierta, con una sola fila de tépalos y el disco central de estambres muy marcado. Es el aspecto de amapola que la mayoría asocia a esta planta y el más usado como flor de corte.
  • Grupo Santa Brígida (St. Brigid). Flor semidoble o doble, con tépalos más estrechos y numerosos, de aspecto más recargado y menos silvestre.

Ambos se venden habitualmente en mezclas de colores, y ambos se plantan igual: no hay diferencia de cultivo entre uno y otro.

anemone coronaria santa brigida

Aparte quedan otras anémonas tuberosas que se ven en jardinería y que no son coronarias. La más común es Anemone blanda, mucho más pequeña, de flor en estrella con muchos tépalos estrechos y sin la corona oscura, en tonos azul, blanco o rosa, con cultivares como 'White Splendour' o 'Blue Shades'. Es magnífica para naturalizar bajo árboles caducos, donde se extiende sola año tras año. Y Anemone nemorosa, la anémona de bosque, europea, de flor blanca y ambiente de suelo forestal fresco, con exigencias completamente distintas a las de la coronaria.

Cómo plantar los tubérculos

Remójalos antes. Los tubérculos llegan secos como una piedra. Sumérgelos en agua templada entre dos y cuatro horas antes de plantar, y verás cómo se hinchan visiblemente. No los dejes toda la noche: un remojo excesivo favorece la podredumbre.

Profundidad y marco. Entierra a unos 5 cm de profundidad y deja 10 cm entre tubérculos. Plantados apretados en grupos irregulares quedan mucho mejor que en fila.

Orientación. Es la duda clásica, porque el tubérculo no tiene una punta clara. Si distingues una zona con restos de raíces, esa va abajo. Si no, plántalo de lado: brotará igual. No merece la pena perder tiempo con esto.

Cuándo. En la mayor parte de España, de septiembre a noviembre. En el litoral mediterráneo y en Andalucía se puede plantar hasta diciembre. En zonas de interior con heladas fuertes, muchos jardineros prefieren plantar a finales de invierno, en febrero, y aceptar una floración algo más tardía y más corta. Escalonar la plantación en dos o tres tandas separadas por tres semanas alarga bastante la temporada de flor.

bulbos de anemone

Los tubérculos se consiguen con facilidad en otoño. Los lotes de tubérculos de Anemone coronaria en mezcla de colores son la forma habitual de empezar y salen a muy buen precio: con un puñado se cubre una bordura entera, y como se venden mezclados el resultado tiene un aire de pradera espontánea que va muy bien con esta flor.

Cuidados

Sol. A pleno sol en el centro y el norte peninsulares. En Andalucía y en el sureste, donde la primavera calienta pronto, una posición con sol de mañana y sombra ligera por la tarde alarga la floración. Lo que no funciona es la sombra densa: la coronaria es una planta mediterránea de espacios abiertos, no una anémona de bosque.

Suelo. Suelto, fértil, con materia orgánica y sobre todo bien drenado. En un suelo pesado que se encharque en invierno, el tubérculo se pudre. Si tu terreno es arcilloso, planta en caballón elevado o mejora el hoyo con arena gruesa y compost. Tolera bien la cal, así que los suelos calizos del este y el sur no son problema.

Riego. Durante el crecimiento y la floración, mantén el suelo fresco pero nunca encharcado. En un invierno normal peninsular la lluvia basta o casi. Cuando el follaje empiece a amarillear, en mayo o junio, corta el riego por completo: la planta entra en reposo estival y el agua en esa fase es lo que mata los tubérculos.

Abonado. Poco y ligero. Con incorporar compost al preparar el terreno suele bastar. Un abono equilibrado al arrancar la vegetación mejora el tamaño de la flor; el exceso de nitrógeno da hoja abundante y flor escasa.

Después de florecer. Deja que las hojas se sequen solas. Ese follaje está recargando el tubérculo para el año siguiente, y cortarlo verde equivale a renunciar a la próxima temporada.

Invierno y verano. En clima suave, los tubérculos se quedan en el suelo y rebrotan cada otoño; en jardines con inviernos duros, un acolchado de hojas o paja protege bien. Si el terreno se riega en verano por otras plantas, es preferible desenterrarlos con el follaje seco, limpiarlos y guardarlos en un sitio seco, aireado y oscuro hasta la plantación siguiente.

En maceta y como flor de corte

En maceta funcionan muy bien: necesitan al menos 20 cm de profundidad, sustrato que drene y una posición soleada. En jardinera de balcón dan flor en pleno invierno, cuando casi nada más florece.

Como flor de corte están entre las mejores de la temporada: se cortan con el capullo a punto de abrir, a primera hora, y duran alrededor de una semana. Siguen creciendo dentro del jarrón y se mueven buscando la luz, así que el ramo cambia de forma de un día para otro. Usa guantes al cortarlas.

Problemas

  • Caracoles y babosas son el enemigo principal. Devoran los brotes tiernos que salen en otoño e invierno, justo cuando la humedad les favorece. Lo eficaz es la revisión nocturna con linterna y la retirada manual, además de mantener limpia de refugios la zona. La sal no es una solución: estropea el suelo y no se recomienda.
  • Pulgón en los tallos florales de primavera. Un chorro de agua a presión o jabón potásico bastan casi siempre.
  • Podredumbre del tubérculo y hongos, siempre asociados a exceso de agua o mal drenaje. No se corrigen con producto alguno: se corrigen con drenaje y con riego adecuado.

Si se recurre a un producto fitosanitario, debe estar autorizado para jardinería exterior doméstica y usarse en la dosis de su etiqueta, que es la única legal; el listado vigente está en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio. Y no se trata en floración ni en horas de vuelo de las abejas: las anémonas atraen polinizadores cuando hay poco más disponible para ellos.

Multiplicación

Lo más sencillo es dividir los tubérculos en verano, con la planta en reposo. Se desentierran, se separan los fragmentos asegurándose de que cada uno lleve al menos una yema, y se replantan en otoño.

También por semilla, sembrada en otoño en semillero con sustrato ligero. Tarda una o dos temporadas en florecer y, al venir de mezclas, no repite el color de la madre. En un arriate donde maduren las cabezuelas se resiembra sola.

En resumen

Remoja los tubérculos dos o tres horas, plántalos en otoño a 5 cm de profundidad y 10 cm de distancia, en suelo suelto y drenado a pleno sol, y tendrás flor desde el final del invierno. Riega con moderación durante el crecimiento, corta el agua cuando el follaje amarillee y deja que se seque solo.

Es una planta mediterránea que encaja de forma natural en el ciclo del clima español: crece con las lluvias de invierno y descansa en el verano seco. Ten presente que es tóxica por ingestión y que su savia irrita la piel, así que manipúlala con guantes y ubícala pensando en quién anda por el jardín. Si te gusta este tipo de flor, las mismas condiciones sirven para los ranúnculos, sus parientes cercanos, y hay más opciones en la guía de bulbos de otoño.


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