Los crocus de jardín se plantan en otoño, de septiembre a noviembre, a unos 5 u 8 cm de profundidad, y florecen al final del invierno, entre enero y marzo. Son de las primeras flores del año y, plantados en cantidad, dan un golpe de color cuando el jardín todavía está apagado.

Hay una excepción importante que conviene aclarar de entrada, porque es la fuente de casi todos los errores con este género: el azafrán, Crocus sativus, no sigue ese calendario. Su cormo se planta en verano y florece en otoño, en octubre o noviembre. Si compras bulbos de azafrán esperando flor en primavera, te llevarás un chasco.

crocus sembrados en el cesped

Ficha rápida

GéneroCrocus
Nombres comunesCrocus, croco, azafrán (para C. sativus)
FamiliaIridáceas
OrigenEuropa, norte de África y suroeste de Asia
Órgano subterráneoCormo
AlturaDe 7 a 15 cm, rara vez 20
PlantaciónOtoño para los de flor primaveral; verano para C. sativus
FloraciónFin del invierno o inicio de primavera; otoño en las especies otoñales
ExposiciónSol o semisombra
RiegoEscaso; sequedad total en el reposo estival

Cómo es la planta

El crocus es una herbácea perenne que rebrota cada año a partir de un cormo, un tallo subterráneo engrosado, no un bulbo de capas. La planta es diminuta: entre 7 y 15 cm de altura, con hojas estrechas, casi filiformes, que en la mayoría de las especies llevan una estría central blanca muy característica y que sirve para identificarlas.

La flor está formada por seis tépalos dispuestos en dos verticilos de tres, unidos abajo en un tubo largo y estrecho que emerge casi a ras de suelo, de modo que lo que parece un tallo es en realidad parte de la propia flor. Los colores básicos son el blanco, el amarillo y toda la gama del lila al púrpura, con muchas variedades bicolores y estriadas.

Se conocen alrededor de un centenar de especies, de las que unas treinta se cultivan. La flor abre con el sol y se cierra por la tarde y en días nublados.

Cómo distinguir un crocus de un cólquico

Este apartado importa por seguridad. En otoño florecen a ras de suelo dos plantas que se parecen mucho y que no tienen nada que ver: el crocus otoñal y el cólquico (Colchicum autumnale), llamado quitameriendas o azafrán silvestre en muchos sitios de España.

El cólquico es tóxico, y de forma seria: toda la planta, incluidos flor, hoja, semilla y bulbo, contiene colchicina. No es una planta con la que experimentar ni de la que recoger nada para consumir, y conviene tenerlo en cuenta si hay niños o animales en el jardín.

La forma sencilla de distinguirlos es contar los estambres: el crocus tiene tres; el cólquico tiene seis. Además, el estilo del crocus se divide en tres ramas anaranjadas y llamativas (los estigmas, que en el azafrán son la especia), mientras que el cólquico tiene tres estilos separados desde la base y de aspecto muy distinto. El cólquico también suele ser una planta bastante mayor y de flor más carnosa.

Nunca recolectes "azafrán" del campo por tu cuenta. La especia se compra, y el error tiene consecuencias graves.

Las especies que interesan

Crocus de floración primaveral

Crocus vernus es el antecesor de los crocus holandeses, las variedades de flor grande que se venden por sacos en otoño: 'Pickwick' (blanco estriado de lila), 'Remembrance' (púrpura), 'Jeanne d'Arc' (blanco). Flor grande, robusta, fácil.

Crocus chrysanthus, del sureste de Europa y Turquía, tiene flor más pequeña en forma de cuenco, con colores del amarillo al crema y al azul pálido, y compensa el tamaño con más flores por cormo y una floración más temprana. Es el crocus para quien quiera flor en enero.

Crocus tommasinianus es el mejor para naturalizar. Se multiplica solo, forma manchas cada vez mayores en el césped año tras año y es discreto y elegante, en tonos lilas. Si el objetivo es una pradera que se llene de crocus sin volver a intervenir, esta es la especie.

Crocus de floración otoñal

Crocus sativus, el azafrán, es una planta cultivada de origen antiguo, estéril y triploide, que no produce semilla viable y que solo se multiplica por división de cormos. Lo que se recoge son los tres estigmas rojos de cada flor, secados después con cuidado. Hacen falta muchísimas flores para obtener unos gramos de especia, y de ahí su precio. En España tiene tradición y peso propio: el Azafrán de La Mancha cuenta con denominación de origen protegida.

Crocus nudiflorus es una especie silvestre de floración otoñal presente en pastos de montaña del norte peninsular, de flor lila y sin hojas al florecer, de donde le viene el nombre.

Cómo plantar crocus

Los crocus tienen una regla de oro: en solitario no se ven. Un crocus suelto en un arriate pasa desapercibido. Cincuenta juntos son un espectáculo. Compra en cantidad y plántalos agrupados.

El procedimiento:

  • Profundidad de 5 a 8 cm para los crocus de jardín, con la punta hacia arriba. La base plana, donde se ven los restos de raíces, va abajo.
  • Distancia de 5 a 8 cm entre cormos, según su tamaño.
  • Para plantar en césped, el truco clásico funciona: lánzalos al aire y plántalos donde caigan. La distribución irregular resultante parece natural, y las plantaciones en filas o círculos regulares cantan mucho. Se abre el hueco con un plantabulbos o con una gubia estrecha, sin levantar todo el tepe.
  • En maceta o jardinera van muy bien, con sustrato que drene y sin encharcar. En una maceta se pueden plantar más apretados que en suelo.
  • Riega tras la plantación si la tierra está seca y luego olvídate hasta que broten.

Para el azafrán, la plantación es en verano, de junio a agosto, y el cormo va más hondo, entre 10 y 15 cm, en suelo suelto y muy bien drenado, a pleno sol.

Si buscas bulbos, se venden con facilidad por Internet en otoño. Existen packs de cormos de Crocus sativus pensados para el aficionado que quiere probar a cultivar azafrán en casa; con diez cormos no se produce especia en cantidad significativa, pero sirve perfectamente para ver el ciclo de la planta y para tener flor otoñal en un rincón del jardín.

Cuidados

Suelo. Suelto, con materia orgánica y sobre todo que drene. El crocus vive bien en los suelos calizos y pedregosos tan comunes en el este y el sur peninsulares, que son parecidos a los de sus zonas de origen. Lo que no tolera es un suelo pesado que se encharque en invierno: ahí el cormo se pudre.

Sol. Pleno sol es lo ideal, y explica por qué funcionan tan bien bajo árboles de hoja caduca: en enero y febrero, sin hojas en el árbol, reciben toda la luz, y en verano la sombra les da el reposo seco que necesitan.

Riego. Prácticamente nulo. Con las lluvias de otoño e invierno tienen suficiente en casi toda España. En un otoño muy seco, un riego tras la plantación ayuda al enraizamiento. Durante el reposo estival, el cormo debe estar seco: regar en verano la zona donde hay crocus es la causa habitual de que desaparezcan.

Abonado. Innecesario si el suelo se preparó con compost. En plantaciones naturalizadas de muchos años, un aporte ligero de materia orgánica en otoño mantiene el vigor.

Después de la floración. No siegues el césped donde hay crocus hasta que las hojas hayan amarilleado por completo, normalmente entre seis y ocho semanas después de la flor. Es el error más frecuente y el que hace que los crocus del césped desaparezcan al tercer año: la hoja verde es la que recarga el cormo.

Problemas. Pocos. La podredumbre del cormo por exceso de humedad es el principal, y se resuelve con drenaje, no con tratamientos. Roedores y topillos pueden comerse los cormos en algunas zonas, y en jardines de campo los pájaros a veces picotean las flores amarillas. En un jardín doméstico no hay motivo para recurrir a fitosanitarios con esta planta.

Multiplicación y conservación de los cormos

La buena noticia es que, en general, los crocus no hay que desenterrarlos. Se quedan en el suelo, se multiplican solos formando cormillos alrededor del cormo madre y cada año hay más. Es justo lo que se busca.

conservar los cormos de crocus

Solo se levantan cuando la mata está tan apretada que la floración decae, o para multiplicar. Se hace con el follaje ya seco, en verano: se sacan con una horca, se dejan terminar de secar a la sombra en sitio ventilado, se limpian y se descartan los blandos o dañados.

Los cormillos pequeños se separan y se plantan aparte: tardarán una o dos temporadas en alcanzar tamaño de floración. Se guardan hasta el otoño en bolsas de malla o cajas de rejilla, nunca en plástico cerrado, en un lugar oscuro, seco y ventilado, y con las etiquetas puestas, porque una vez secos todos los cormos son iguales.

Dónde quedan bien

Naturalizados en césped, bajo árboles caducos, en el borde de un arriate, en rocalla y en jardineras poco profundas. Combinan con los galantos y anteceden por unas semanas a los narcisos, los jacintos y los tulipanes, con lo que se arma una sucesión de enero a abril. Más opciones en bulbos de otoño. Como flor de corte no valen: el tallo es corto y la flor se cierra en interior.

En resumen

Planta los crocus de jardín en otoño, a 5 u 8 cm de profundidad y en grupos grandes, en suelo con buen drenaje y a sol o semisombra, y tendrás flor a final de invierno. Deja que la hoja se seque sola antes de segar, no riegues en verano y no los desentierres: se multiplican solos y cada año son más.

El azafrán es un caso aparte, con plantación estival y floración otoñal, y si vas al campo en otoño recuerda contar los estambres: tres son de crocus, seis son de cólquico, una planta tóxica en todas sus partes que no se toca ni se recolecta.


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