Los cormos de crocosmia se plantan a finales del invierno o en primavera, cuando ha pasado el riesgo de heladas fuertes, y la planta florece en pleno verano, entre julio y septiembre según la zona. Es un calendario que conviene tener claro porque circula mucha información equivocada al respecto: la crocosmia no es una bulbosa de floración invernal.

Se planta a 8 o 10 cm de profundidad, con la punta hacia arriba, en suelo que drene y a pleno sol. A partir de ahí es de las plantas más agradecidas que se pueden meter en un arriate: rebrota sola cada año, se multiplica y da color naranja y rojo en el momento del año en que casi todo lo demás está parado por el calor.

flor de crocosmia

Ficha rápida

Nombre científicoCrocosmia spp., sobre todo Crocosmia × crocosmiiflora
Nombres comunesCrocosmia, montbretia
FamiliaIridáceas
OrigenSudáfrica, praderas de zonas de lluvia estival
Órgano subterráneoCormo, no bulbo
AlturaDe 50 a 120 cm según variedad
PlantaciónFinales de invierno a mediados de primavera
FloraciónVerano, aproximadamente de julio a septiembre
ExposiciónPleno sol; tolera sombra ligera, con menos flor
RiegoRegular durante el crecimiento y la floración; seco en reposo invernal

Qué es exactamente la crocosmia

Es una planta perenne de la familia de las iridáceas, la misma de los lirios, los gladiolos y las fresias, y ese parentesco se nota a simple vista: hojas en forma de espada dispuestas en abanico, y espigas florales arqueadas que recuerdan mucho a las de la fresia y al porte del gladiolo.

Lo que se planta no es un bulbo sino un cormo: un tallo subterráneo engrosado y macizo, sin las capas concéntricas de una cebolla. Es una distinción con consecuencias prácticas, porque los cormos de crocosmia se apilan formando cadenas, el nuevo encima del viejo del año anterior, y con el tiempo la mata sube hacia la superficie y se vuelve densa. De ahí la necesidad de dividir cada pocos años.

La flor tiene forma de trompeta pequeña, con tubo estrecho que se abre en estrella, dispuesta en espigas de dos filas sobre un tallo arqueado. Los colores van del amarillo anaranjado al rojo intenso, pasando por el naranja teja.

El nombre viene del griego krokos (azafrán) y osmé (olor), y no es casual: las flores secas desprenden olor a azafrán al sumergirlas en agua. Ese es el origen documentado del nombre. La planta viva, en cambio, no perfuma un jardín, así que conviene no elegirla esperando aroma.

Variedades

La que más se ve en jardines es Crocosmia × crocosmiiflora, la montbretia, un híbrido de jardín obtenido en el siglo XIX que dio lugar a decenas de cultivares.

  • 'Lucifer' es la más popular y con razón: rojo escarlata intenso, tallos de un metro o más, muy vigorosa y de las más resistentes al frío. Si solo vas a plantar una, esta.
  • Crocosmia masoniorum, especie de flor naranja fuerte y hoja ancha plisada, con las espigas muy arqueadas.
  • Crocosmia aurea, especie de flor amarilla anaranjada, algo menos rústica.
  • 'George Davison', cultivar antiguo de flor amarilla dorada y porte más contenido.

Las de flor amarilla y las de porte bajo suelen ser algo menos vigorosas que 'Lucifer' y las montbretias comunes, lo que en algunos jardines es una ventaja.

Cuándo y cómo plantar los cormos

La ventana es de febrero a abril según la zona: en el litoral mediterráneo y en Andalucía se puede adelantar a febrero, y en la meseta y el norte conviene esperar a marzo o principios de abril, cuando el suelo se ha templado y ya no se esperan heladas fuertes.

El procedimiento es sencillo:

  • Elige un sitio a pleno sol. A la sombra la planta hace hoja abundante y flor escasa y raquítica.
  • Prepara el suelo con materia orgánica bien descompuesta y asegúrate de que drena. El cormo tolera mal el encharcamiento invernal, que es lo que lo pudre.
  • Abre hoyos de 8 a 10 cm de profundidad, con el extremo puntiagudo hacia arriba. Si el cormo no tiene una punta clara, busca el lado donde se ven restos de raíces secas: ese va abajo.
  • Deja 10 a 15 cm entre cormos. Plantados en grupos de diez o más el efecto es mucho mejor que en fila.
  • Riega tras la plantación y no vuelvas a regar en abundancia hasta que asomen las hojas.
bulbos de crocosmia

En maceta funciona bien si el contenedor tiene al menos 25 cm de profundidad y buen drenaje, aunque las variedades de un metro necesitan tutor o una maceta pesada para no volcarse con el viento.

Riego, el punto que casi todo el mundo entiende al revés

La crocosmia procede de zonas de Sudáfrica con lluvias de verano e invierno seco. Su ciclo natural es exactamente el contrario al del clima mediterráneo, y eso explica su comportamiento en nuestros jardines.

Durante el crecimiento y la floración, es decir, de primavera a final de verano, agradece el agua. Una mata bien regada en julio da espigas largas y flores grandes; una en sequía sobrevive perfectamente pero florece poco y las hojas se pardean por las puntas. En un verano de interior peninsular, dos riegos generosos por semana durante la floración marcan la diferencia.

Desde que la parte aérea se seca en otoño hasta que rebrota, en cambio, no necesita nada, y el agua en esa fase es la principal causa de podredumbre del cormo. Si está en un arriate con riego automático, conviene poder cerrarlo en esa zona durante el invierno.

Cuidados durante el año

Abonado. Con incorporar compost o estiércol bien hecho al preparar el suelo antes de plantar suele bastar. En matas establecidas, un abono equilibrado en primavera al arrancar la vegetación mejora la floración. Los abonos muy nitrogenados producen mucha hoja y poca flor.

Después de florecer. Corta las espigas gastadas si no quieres semilla, pero deja el follaje hasta que amarillee y se seque solo, normalmente en otoño. Esa hoja está cargando el cormo para el año siguiente; cortarla verde es la forma más rápida de quedarse sin flor la temporada próxima.

Invierno. En la mayor parte de España los cormos pasan el invierno en el suelo sin problema. En zonas de interior con heladas duras y prolongadas, un acolchado de paja, hoja seca o compost de unos 10 cm sobre la mata da protección suficiente. Solo en jardines de montaña compensa arrancar los cormos y guardarlos en un sitio seco y fresco.

División. Cada tres o cuatro años, en otoño o a final del invierno, saca la mata con la horca, separa las cadenas de cormos con la mano y replanta los más gordos y sanos, descartando los viejos y arrugados de la base. Sin esta operación la mata se apretuja, sube y florece cada vez menos.

Cuidado con lo bien que se naturaliza

La facilidad con que la crocosmia se extiende es su mayor virtud y su mayor problema. La montbretia se ha naturalizado con fuerza en la España atlántica, sobre todo en Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco, donde el clima húmedo le va como un guante y se la ve formando manchas densas en cunetas, márgenes de caminos y orillas de río.

Donde se instala, desplaza a la flora herbácea local, y erradicarla es trabajoso porque basta con que quede un cormo enterrado para que rebrote. Si vives en la franja norte, plántala en un espacio contenido, con la mata controlada, y no tires nunca restos de división ni cormos sobrantes al monte, a una cuneta o al contenedor de restos vegetales sin triturar. Ese es el mecanismo por el que se ha escapado de los jardines.

En el interior y en el sur peninsulares, con veranos secos, su capacidad de expansión es mucho menor y se comporta como una perenne de arriate normal.

Problemas habituales

Es una planta sana. Lo que puede aparecer:

  • Araña roja y trips en periodos de calor seco, que decoloran y platean la hoja. Un chorro de agua a presión sobre el envés y, si hace falta, jabón potásico suelen bastar. Cualquier producto fitosanitario que se use en un jardín particular debe estar autorizado para jardinería exterior doméstica, y la dosis correcta es la que figura en la etiqueta del envase; los productos autorizados se consultan en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio.
  • Roya, en forma de pústulas anaranjadas en la hoja, favorecida por la humedad y el amontonamiento. Se previene con riego al pie, buena separación entre matas y retirada del follaje afectado, que no debe ir al compost.
  • Podredumbre del cormo, siempre por exceso de agua o suelo pesado. No se corrige con ningún tratamiento: se corrige con drenaje. Un insecticida no hace absolutamente nada contra un problema fúngico o de asfixia radicular.
  • Caracoles y babosas pueden roer los brotes tiernos en primavera, aunque rara vez causan daño serio.

Cómo usarla en el jardín

Su altura y su color la colocan en el plano medio o trasero de un arriate. Combina especialmente bien con gramíneas ornamentales, con agapantos y con perennes de floración estival en tonos azules o violetas, donde el contraste complementario naranja y azul funciona muy bien.

Como flor de corte dura alrededor de una semana en jarrón. Se corta cuando las dos o tres flores inferiores de la espiga están abiertas y el resto en capullo, con corte oblicuo y a primera hora de la mañana. Si quieres explorar otras opciones para el mismo hueco de temporada, tienes la guía de bulbos de verano y la de bulbos de primavera.

En resumen

La crocosmia se planta de finales de invierno a mediados de primavera, en cormos enterrados 8 a 10 cm, separados 10 a 15 cm, a pleno sol y en suelo que drene. Florece en verano, no en invierno, y su riego responde a un ciclo invertido respecto al clima mediterráneo: agua durante el crecimiento y la floración, sequedad completa en el reposo invernal.

Deja secar el follaje antes de retirarlo, divide la mata cada tres o cuatro años para que no pierda vigor y, si estás en la España atlántica, contén su expansión y no abandones nunca cormos fuera del jardín, porque en esa franja se naturaliza con mucha facilidad y desplaza a la vegetación herbácea del lugar.


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