La begonia es una de las plantas de flor más vendidas de España y también de las que más se maltratan, porque bajo un mismo nombre se agrupan plantas con necesidades opuestas. La begonia tuberosa de balcón, la semperflorens que se planta a miles en parterres municipales, la rex que se cultiva por la hoja y la elatior de maceta que se regala en flor no piden lo mismo ni se conservan igual.
Si tuviera que quedarme con un dato práctico para todo el género sería este: ninguna begonia, salvo las semperflorens, tolera el sol directo, y ninguna tolera el sustrato encharcado. La combinación de sombra luminosa y riego contenido resuelve la mayor parte de los problemas antes de que aparezcan.
El género y sus grupos
El género Begonia es uno de los más numerosos del reino vegetal, con cerca de dos mil especies descritas repartidas por las zonas tropicales y subtropicales de América, Asia y África. Su nombre se lo puso el botánico Charles Plumier en honor de Michel Bégon, administrador francés de finales del siglo XVII. La familia es la de las begoniáceas, Begoniaceae.
La clasificación de jardinería se hace por el tipo de órgano subterráneo y el porte, que es lo que determina el cultivo:
- Tuberosas (Begonia × tuberhybrida). Crecen de un tubérculo aplanado, dan las flores más grandes del género, de hasta 15 centímetros, y tienen un ciclo anual marcado: brotan en primavera, florecen todo el verano y desaparecen en otoño. Son las que se venden como bulbo seco.
- De raíz fibrosa. Aquí está Begonia semperflorens, la de flor pequeña y hoja carnosa verde o bronce, la única que aguanta sol directo y la más usada en plantación masiva. Florece casi sin parar mientras no hiele.
- Rizomatosas. Con un rizoma rastrero superficial. Es el grupo de Begonia rex y sus híbridos, cultivados por el dibujo de la hoja más que por la flor.
- De caña o arbustivas. Tallos erguidos con nudos marcados, como los del bambú, y flores colgantes en racimo. Begonia maculata, con la hoja moteada de plata y el envés rojizo, es la más conocida.
- Elatior (Begonia × hiemalis). Híbridos de begonia tuberosa con Begonia socotrana, cultivados como planta de flor de maceta y forzados para florecer fuera de temporada. Son las que se venden en flor todo el año.
Plantar la begonia tuberosa
Las tuberosas son bulbos de primavera y su calendario en España es este: se arrancan en interior entre febrero y marzo, en bandeja o maceta pequeña, y se sacan al exterior cuando ya no hay riesgo de helada, que en el interior peninsular puede ser bien entrado abril.
- El tubérculo es un disco aplanado con una cara cóncava, la que lleva las yemas. La cara cóncava va hacia arriba. Plantado del revés no brota o brota muy tarde.
- Se cubre apenas, con uno o dos centímetros de sustrato, sin enterrarlo. Enterrado a cuatro o cinco centímetros con riego generoso se pudre antes de brotar.
- El sustrato debe ser ligero y rico: turba o fibra de coco con compost y perlita o arena gruesa. Un pH ligeramente ácido es el ideal, aunque se adaptan a sustratos neutros.
- En el jardín o en jardinera, una distancia de 20 a 25 centímetros entre plantas es suficiente.
- La maceta debe tener agujeros de drenaje y el plato no debe quedar con agua estancada.
Luz, riego y abonado
Luz. Sombra luminosa. La begonia quiere mucha claridad y ningún rayo directo: el sol de mediodía le quema la hoja en cuestión de horas. Una terraza orientada al norte, el lado este de la casa donde solo dé el sol de primera hora, o bajo la copa de un árbol de hoja caduca son sus sitios. Cuanta más sombra, más hoja y menos flor, así que hay un punto de equilibrio que se encuentra probando.
Riego. Moderado y regular, cuando la capa superficial del sustrato empieza a secarse. Dos precauciones que valen más que la frecuencia: no mojar las hojas ni las flores, porque el agua sobre el follaje es la puerta de entrada del oídio y de la botritis, y no dejar agua en el plato. En verano agradecen humedad ambiental, pero conseguida con el ambiente, no rociando la planta.
Temperatura. Es su límite real en España. Las tuberosas van bien entre 15 y 25 grados y se paran por encima de 30. En Galicia y en la cornisa cantábrica, con veranos suaves y húmedos, se dan de maravilla. En el interior y en el sur, con semanas de más de 35 grados, hay que buscarles el rincón más fresco y sombrío de la casa, o cambiar a semperflorens, que aguanta bastante más.
Abonado. Empieza cuando arranca la floración, no antes. Un abono líquido para plantas de flor, con más potasio que nitrógeno, aplicado con el riego cada quince días durante la floración es suficiente. El exceso de nitrógeno da mata grande y pocas flores.
Multiplicación
Las tuberosas se multiplican dividiendo el tubérculo a finales de invierno, justo antes de plantar, cuando ya se distinguen las yemas. Se corta con un cuchillo limpio y afilado dejando al menos una yema en cada trozo, se deja cicatrizar la herida un par de días en un sitio seco y aireado, y se planta. Es importante no confundir el tubérculo de la begonia con un rizoma: son órganos distintos y el de la tuberosa es un tubérculo.
Las rizomatosas y las de caña se multiplican por esqueje, que es mucho más rápido. En las rizomatosas y en las rex funciona incluso el esqueje de hoja: se corta una hoja con un trozo de peciolo, o se hacen unos cortes sobre los nervios principales y se apoya la hoja plana sobre sustrato húmedo. De cada corte brota una plantita.
La semilla es viable pero poco práctica en el aficionado: es minúscula, exige semillero controlado, y en las variedades híbridas la descendencia no sale igual que la madre.
Conservar los tubérculos de un año para otro
Este es el paso que convierte a la begonia tuberosa de planta anual en planta que vuelve:
- A finales de verano, cuando la floración decae, se van espaciando los riegos.
- Cuando las hojas amarillean, se suspende el riego por completo y se deja secar la parte aérea.
- Seca del todo, se extrae el tubérculo, se limpia de tierra y se corta el resto de tallo.
- Se deja secar unos días a la sombra, en un sitio aireado.
- Se guarda en una caja con turba seca, arena o virutas, en un lugar oscuro, seco y fresco pero sin heladas, en torno a 8 o 10 grados.
- Conviene revisarlo a mitad de invierno y descartar cualquiera que esté blando o con moho.
Problemas frecuentes
El oídio es el problema número uno de las begonias: polvillo blanco sobre hoja y tallo, favorecido por el ambiente cerrado y la hoja mojada. Se previene con aireación, sin mojar el follaje y sin amontonar plantas. La botritis, moho gris sobre flores y tejidos blandos, aparece en las mismas condiciones y se ataja retirando de inmediato las partes afectadas.
De plagas, en interior la araña roja se instala cuando el aire está seco, y en exterior son el pulgón, la mosca blanca y, sobre todo, las babosas y caracoles, que buscan sus hojas carnosas. Para los moluscos, retirar a mano por la noche y quitar refugios cerca de la planta funciona. Lo que no conviene es la sal, porque saliniza el suelo y perjudica a la planta más que al molusco.
El marco general en España es el Real Decreto 1311/2012 de uso sostenible de fitosanitarios, que pone la gestión integrada de plagas como principio: prevención y medios físicos antes que el tratamiento químico. Si se llega a tratar, en jardinería doméstica solo pueden usarse productos autorizados para ese uso, que figuran en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio, y la dosis es la de la etiqueta del envase.
Una advertencia que las etiquetas no traen: las begonias son tóxicas por ingestión para perros y gatos, y la parte más concentrada es el tubérculo. Si hay animales que mordisquean, mejor fuera de su alcance; ante una ingestión, el veterinario.
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El tubérculo seco se encuentra en la temporada de bulbo de primavera, de enero a marzo, y debe estar firme, sin manchas blandas ni moho, con las yemas visibles en la cara cóncava. Cuanto mayor sea el calibre, más flores el primer año.
Fuera de esa ventana lo que hay es planta en flor. Una begonia elatior en maceta es la opción para tener flor de inmediato, en interior o en una terraza resguardada, sin pasar por el ciclo del tubérculo. Es un tipo de begonia distinto del tuberoso de jardín, y conviene saberlo: da flor durante meses, pero no se conserva de un año para otro con la facilidad de un tubérculo.
En resumen
Bajo el nombre de begonia hay varios grupos con cultivos distintos, y acertar empieza por saber cuál tienes: tuberosa de ciclo anual, semperflorens de parterre, rizomatosa de hoja, de caña o elatior de maceta. Todas comparten dos exigencias, sombra luminosa sin sol directo y sustrato que drene, y todas se estropean por lo mismo, exceso de agua y hoja mojada.
La tuberosa se arranca en interior en febrero o marzo con la cara cóncava hacia arriba y apenas cubierta, se saca fuera pasadas las heladas y se guarda el tubérculo en seco durante el invierno. En el norte húmedo es una planta fácil; en el interior y el sur, con veranos de más de 35 grados, hay que buscarle el rincón más fresco o cambiar a un grupo más tolerante.