El entorno de una piscina es uno de los sitios más difíciles de plantar de todo el jardín. Concentra pavimento que se calienta, reflejo del agua, salpicaduras con cloro o con sal, viento, y un uso muy concentrado en tres meses del año. Todo lo que se plante ahí tiene que aguantar eso y, además, no ensuciar el vaso.

La regla que resuelve la mitad de los problemas es sencilla: cuanto más cerca del borde, menos hoja caduca, menos flor que se desprenda, menos espina y menos raíz. Los árboles y arbustos grandes se llevan al perímetro exterior, donde dan sombra sin soltar restos sobre el agua, y el anillo inmediato se resuelve con vivaces compactas, matas mediterráneas y macetas.

Qué no plantar cerca del vaso

Hay tres motivos para descartar una especie en el borde de una piscina, y conviene tenerlos claros antes de mirar catálogos.

  • Raíces agresivas. Chopos, sauces, moreras y algunos ficus levantan pavimentos y buscan la humedad de las conducciones. Ningún árbol de raíz trazadora debería estar a menos de seis o siete metros del vaso y de las tuberías.
  • Suciedad continua. Especies que sueltan hoja, flor o fruto sin parar durante el verano: moreras, mimosas, jacarandas en floración, olivos con fruto (que además mancha el pavimento). Nada que obligue a limpiar el skimmer dos veces al día.
  • Espinas y savias irritantes. Buganvilla, rosales, pyracantha o agaves grandes, con las hojas terminadas en punta, no encajan al lado de una zona donde se anda descalzo. Los agaves y las euforbias tienen además látex irritante para piel y ojos.

Mención aparte para la adelfa (Nerium oleander), que es la planta clásica de borde de piscina en el Mediterráneo por su resistencia. Es tóxica en todas sus partes por ingestión, hojas, flores, tallos y savia incluidos, y también lo es la madera seca. En un jardín con niños pequeños o con perros que mordisqueen ramas, no compensa. Si hay ingestión, la consulta es médica o veterinaria, no de jardinería.

Dos gramíneas que hay que evitar por ley

El plumero de la pampa (Cortaderia selloana) y el rabo de gato (Pennisetum setaceum) se han usado mucho en jardines de piscina por su aspecto y su resistencia. Ambos figuran en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, regulado por el Real Decreto 630/2013, lo que implica la prohibición genérica de su posesión, transporte, tráfico y comercio, además de su introducción en el medio natural. No se venden legalmente y no deben plantarse. Las dos se dispersan por semilla con el viento a distancias muy largas, de modo que un ejemplar de jardín siembra los descampados y las cunetas del entorno.

Qué funciona bien alrededor del agua

Los criterios ganadores son follaje persistente, poca caída de hoja, porte controlado y tolerancia a la sequía y al reflejo. Con eso, la paleta mediterránea es amplia:

  • Arbustos de estructura: Pittosporum tobira (y su forma enana 'Nana'), Teucrium fruticans, Westringia fruticosa, mirto (Myrtus communis), lentisco (Pistacia lentiscus). Todos aguantan la poda de formación y el aire marino.
  • Aromáticas: romero rastrero, lavanda, santolina, tomillo. Suman olor y flores para los polinizadores, y piden muy poca agua una vez arraigadas.
  • Vivaces de hoja arquitectónica: agapanto, Phormium tenax, Dianella, Strelitzia reginae en zonas sin heladas fuertes. Dan volumen sin ensuciar.
  • Palmeras de porte contenido: el palmito (Chamaerops humilis), autóctono, lento y muy resistente a la sequía, es probablemente la mejor opción; conviene situarlo donde nadie roce los pecíolos, que llevan espinas.
  • Suculentas: aeonios, crásulas, sedums y áloes en macetas o en un parterre de grava. Toleran el calor del pavimento mejor que casi nada.

Sombra: dónde ponerla y de qué tipo

En el verano peninsular, la zona de piscina sin sombra es inutilizable entre las dos y las seis de la tarde. La sombra vegetal es la más agradable porque, además de cortar la radiación, baja la temperatura del aire por evapotranspiración, cosa que un toldo no hace.

La solución con menos inconvenientes es una pérgola cubierta con una trepadora caduca, situada a unos metros del borde. Una parra (Vitis vinifera) da sombra densa en verano y deja pasar el sol en invierno, y la hoja cae de golpe en otoño, cuando ya no se usa la piscina, así que se recoge de una vez. La glicina (Wisteria sinensis) hace lo mismo con una floración espectacular en abril, pero necesita una estructura robusta porque sus tallos engrosan y deforman lo que sea endeble. Para sombra persistente todo el año, el jazmín estrellado (Trachelospermum jasminoides) es más contenido y muy fragante en mayo y junio.

Si se quiere árbol, se sitúa al norte o al este de la zona de estar y a distancia del vaso: almez, árbol del amor, arce de Montpellier o un olivo de variedad no productiva, según el clima. Su sombra debe caer sobre la zona de tumbonas, no sobre el agua, que interesa que se caliente.

Macetas: el recurso más práctico

En un pavimento continuo, las macetas son la única manera de meter vegetación sin romper nada. Con un matiz que en verano marca la diferencia: el sustrato de un tiesto expuesto al sol sobre baldosa clara puede superar con holgura los cuarenta grados, y a partir de ahí las raíces sufren.

Se compensa con macetas grandes (a partir de cuarenta o cincuenta centímetros de diámetro, la inercia térmica ya protege), colores claros, materiales gruesos como el barro o el hormigón, y un acolchado de grava o corteza sobre el sustrato, que reduce muchísimo la evaporación. Agrupar los tiestos también ayuda: se dan sombra unos a otros y crean un microclima algo más húmedo. Todos deben tener drenaje libre, y conviene elevarlos un par de centímetros con tacos para que el agua salga y el fondo no se cueza.

Salpicaduras, cloro y sal

El agua que salpica desde el vaso lleva cloro o, en las piscinas de cloración salina, sales disueltas. En cantidades pequeñas y con lluvias que laven el suelo, la mayoría de las plantas mediterráneas lo asumen sin problema. En un jardín donde la salpicadura es continua, o donde se vacía parte del vaso hacia el parterre, las sales se acumulan en el sustrato y aparecen las puntas de hoja secas y quemadas.

La respuesta es doble: plantar en ese anillo especies tolerantes a la salinidad (Westringia, Pittosporum tobira, tamarix, atriplex, plantas de dunas y saladares en general) y dejar una franja de grava o pavimento de al menos medio metro entre el borde y la tierra. Nunca se debe vaciar el agua de la piscina sobre el jardín ni sobre el alcorque de un árbol.

El mantenimiento de junio a septiembre

El riego es la parte que más se descuida. Un goteo con programador resuelve el problema y evita el ciclo de sequía y remojo que mata más plantas que la falta de agua. En pleno verano, riego temprano por la mañana o al anochecer, nunca a mediodía, y en profundidad: mejor un riego largo cada tres o cuatro días que un riego corto diario, porque las raíces siguen al agua y así se van hacia abajo.

La poda de los arbustos de estructura se hace en primavera, antes de que empiece el uso intensivo, para que rebroten y estén compactos en junio. Las aromáticas se recortan tras la floración, sin llegar nunca a la madera vieja sin hoja, porque romero, lavanda y santolina rebrotan mal desde ahí. Y las flores marchitas de agapantos y vivaces se retiran para que la zona se vea limpia sin que caiga nada al agua.

En resumen

El borde de una piscina se planta de dentro hacia fuera: vivaces compactas, aromáticas y macetas en el anillo inmediato; arbustos de estructura después; y los árboles y las trepadoras de sombra al perímetro, lejos del vaso y de las conducciones. Se descartan las especies de raíz agresiva, las que sueltan hoja o fruto en verano y las espinosas, y conviene saber que la adelfa es tóxica por ingestión en todas sus partes.

Ni el plumero de la pampa ni el rabo de gato tienen sitio aquí: figuran en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras (Real Decreto 630/2013) y su comercio y plantación están prohibidos. Con especies mediterráneas persistentes, macetas grandes con acolchado, riego por goteo programado y una franja de grava que aleje las salpicaduras, la zona de piscina se mantiene sola durante los meses en que de verdad se usa.


Contenidos relacionados