Lur Garden, en Oiartzun (Gipuzkoa), es un jardín de ensayo: dos hectáreas divididas en dieciséis espacios temáticos donde el estudio Lur Paisajistak, de Íñigo Segurola y Juan Iriarte, prueba plantas, esquemas de plantación y combinaciones de color antes de llevarlos a los proyectos de sus clientes. Se empezó a plantar en 2013 sobre una antigua pradera de siega, y hoy es uno de los mejores sitios de España para ver cómo se comporta la jardinería de vivaces en clima atlántico.

Lo interesante para quien tiene jardín no es el catálogo de plantas, sino el método. Cada uno de esos dieciséis recintos está construido con una sola idea llevada hasta el final, un color, un tipo de hoja, un ambiente, y ese es exactamente el recurso que hace que un jardín pequeño se vea bien: no mezclar, sino decidir.

En julio y agosto, las vivaces, con sus diversas y extensas floraciones estivales, alcanzan en Lur Garden sus máximos expresivos. En esta foto, el Parterre Amarillo. Fotos: Lur Paisajistak

El sitio y la estructura

El jardín ocupa una terraza aluvial en el fondo de un valle, rodeada por una regata que acompaña todo el recorrido. Es un emplazamiento con suelo profundo, humedad constante y clima oceánico, sin heladas extremas y con lluvia repartida todo el año. Nada de lo que crece bien allí es automáticamente trasladable a la meseta o al Levante, y conviene tenerlo presente al mirar las fotos.

Toda la ordenación se rige por formas ovoidales, en planta, en alzado y en la poda de los tejos, y los recintos se separan con setos de haya, más de mil ochocientos ejemplares. El haya (Fagus sylvatica) es una elección muy del norte y muy acertada: recortada como seto conserva la hoja seca de color cobrizo durante todo el invierno, de manera que sigue haciendo de pantalla y añade un color que ninguna perennifolia da. Fuera de la cornisa cantábrica y de la montaña, sin embargo, no se sostiene: necesita humedad ambiental y suelo fresco.

El recorrido

La entrada es un fondo de valle con roquedo, robles, helechos y una poza natural de la regata, de aspecto japonés sin que nadie haya intervenido. A partir de ahí empieza la secuencia.

El Jardín Rojo reúne dalias, crocosmias 'Lucifer' y otras floraciones del mismo tono sobre follajes verdes y granates. Es el ejemplo más claro del criterio del sitio: un solo color, sostenido con muchas plantas distintas y con hojas oscuras que lo refuerzan.

La Pradera es un homenaje a los prados atlánticos, con pasillos de hierba segada que atraviesan zonas de hierba alta. Es un recurso trasladable a casi cualquier jardín grande y muy poco usado en España: en lugar de segarlo todo, se siega solo el camino y se deja crecer el resto, que se corta una o dos veces al año. Ahorra trabajo, agua y combustible, y multiplica la fauna. En julio destacan ahí las espigas rosadas de la salicaria (Lythrum salicaria), una vivaz de humedal autóctona.

Los Humedales son dos estanques con nenúfares, lotos e iris de agua alrededor de un Taxodium mucronatum, y una colección de astilbes en el borde. El Jardín del Espejo, un estanque ovoidal de veinticinco metros con el agua completamente quieta, refleja el Parterre Amarillo, plantado con vivaces y arbustos de tonos amarillos, anaranjados y blancos que alcanzan su punto en agosto con la floración de las rudbeckias. La combinación de lámina de agua inmóvil enfrentada a una plantación de color es de los recursos más eficaces que existen, y funciona igual en un estanque de dos metros.

Hojas grandes, extravagancia y helechos

El Jardín de la Extravagancia, de planta circular, es donde se prueban los esquemas que en un proyecto no se atrevería nadie a proponer, con los colores más estridentes. Un jardín de ensayo necesita un sitio así.

El Jardín de las Hojas Grandes juega con la escala: bananeras, tetrapanax, rodgersias y aráceas de hoja enorme que rompen la proporción humana y crean una sensación casi tropical. Dos advertencias sobre este tipo de plantación. Las aráceas de hoja grande, como las llamadas orejas de elefante, contienen cristales de oxalato de calcio y son irritantes por ingestión y por contacto con la savia. Y entre las plantas de este ambiente hay que mirar con cuidado el género Gunnera: Gunnera tinctoria está incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras aprobado por el Real Decreto 630/2013, con problemas serios de expansión precisamente en la cornisa cantábrica, y su posesión, comercio y plantación están prohibidos.

Junto a la regata, en la zona más húmeda y sombría, el Jardín Jurásico agrupa equisetos, helechos, muchos de ellos arborescentes, y coníferas, sobre construcciones de piedra en forma de huevo. Es un ambiente que solo se sostiene con humedad ambiental alta y sombra permanente.

El jardín de musgos

Es probablemente el espacio más difícil de todos y el que más años de prueba ha costado. Recrea las composiciones de musgo de los templos japoneses, aunque de forma más ecléctica, y según cuentan sus autores apenas exige mantenimiento una vez conseguido.

Conviene entender por qué funciona allí. El musgo necesita humedad ambiental constante, sombra, suelo ácido, superficie compactada y ausencia de hojarasca acumulada, y no tolera el pisoteo ni la sequía prolongada. En Gipuzkoa esas condiciones se dan solas. En Madrid, Zaragoza o Sevilla no se dan de ninguna manera, y montar un tapiz de musgo allí implica un riego constante que lo convierte en lo contrario de un jardín de bajo mantenimiento. Fuera del norte húmedo, la alternativa razonable es la grava rastrillada o una tapizante de sol como el tomillo.

Las hortensias

Lur Garden dedica dos recintos a las hortensias, que en el norte peninsular son la planta de jardín por excelencia y que allí ofrecen color desde mediados de junio hasta octubre. La colección combina Hydrangea quercifolia, de hoja lobulada y color otoñal notable, Hydrangea arborescens 'Annabelle', de grandes cabezas blancas, Hydrangea macrophylla y Hydrangea paniculata.

Hay un detalle de cultivo que explica media pregunta de todos los aficionados: el color azul de las Hydrangea macrophylla no depende de la variedad sino del suelo. Solo aparece en suelos ácidos, donde el aluminio está disponible para la planta; en suelo neutro o calizo, la misma planta da flores rosas. Por eso las hortensias azules son un paisaje del norte y no del interior, donde además el agua de riego dura va corrigiendo el pH en sentido contrario.

El azul, que en masa puede resultar duro, se amortigua allí con bambúes del género Fargesia y helechos arborescentes. La elección del Fargesia no es casual: es un bambú cespitoso, que crece formando mata y no se desplaza, a diferencia de los Phyllostachys y demás géneros de rizoma trazante, que se extienden varios metros y obligan a instalar barrera antirrizoma.

Qué se puede llevar uno a casa

Tres cosas, y ninguna necesita dos hectáreas.

La primera es el criterio de un recinto, una idea. Elegir un color o un tipo de hoja para una zona concreta del jardín y sostenerlo hasta el final da un resultado mucho más fuerte que repartir variedad por todas partes.

La segunda es la separación con setos. Dividir un jardín en ámbitos que no se ven a la vez lo hace parecer mayor, permite que cada parte tenga su propio carácter y da un fondo neutro contra el que las plantaciones se leen.

La tercera es la pradera segada por caminos. Es la intervención con mejor relación entre esfuerzo y resultado que puede hacerse en un jardín grande, y funciona igual en secano, cambiando el prado atlántico por una pradera de gramíneas mediterráneas.

En resumen

Lur Garden es un banco de pruebas de jardinería atlántica organizado en dieciséis ambientes separados por setos de haya, donde vivaces, gramíneas y hortensias alcanzan su punto entre julio y agosto. Su valor no está en el listado de especies, sino en el método: cada espacio desarrolla una sola idea, y esa disciplina es lo que hace que el conjunto se lea.

Al mirarlo conviene recordar de dónde son sus condiciones. Musgo, hayas, hortensias azules y helechos arborescentes dependen de humedad ambiental constante y suelo ácido, y fuera del norte húmedo no se sostienen. Lo que sí viaja a cualquier clima es el planteamiento: dividir, decidir un carácter para cada parte y repetir pocas plantas en masas amplias.


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