Jugar con las macetas (2ª parte)

Como objetos, estos indispensables portadores de vida que son los maceteros pueden cumplir diversas funciones. Pueden ocupar el centro de la escena, como en los patios andaluces tradicionales, o dejarla libre y concentrarse, en cambio, a diferentes alturas en laterales y rincones, algo muy recomendable en terrazas y áticos por la resistencia a la carga.

Un conjunto de macetas puede llenar de interés un porche, como la familia de maceteros blancos Queen de Deroma. Abajo, las formas orgánicas de los maceteros Vlek Llum, una de las colecciones diseñadas por Karim Rashid para Vondom.

Contenedores y tiestos permiten ajardinar una pared mediante trepadoras no solo para disfrutar del verde, las flores y el aroma, sino también para ocultar vistas indeseadas o simplemente para dar interés a un plano anodino. O crear pantallas cortavientos mediante coníferas, laureles u otras perennifolias aptas para vivir en maceta. Si se trata de dar sombra, hacen posible incluso cubrir una pérgola, o gozar del placer de tener árboles en un ático siempre que el forjado sea capaz de soportar el peso. La combinación plantas-contenedores, celosías o espalderas se traduce en una gama de efectos de lo más diversa.

Los tiestos pueden cumplir una función clave en la distribución del espacio: unos grandes contenedores permiten delimitar zonas en una gran terraza, cerrar el paso, o incluso ejercer de biombos verdes
Las series (tan caras al minimalismo) de grandes tiestos iguales, todos con plantas de la misma variedad, constituyen una de las tendencias decorativas más recurrentes en los últimos tiempos: a lo largo de una pared, o sobre los peldaños de una escalera, en piezas alineadas, o agrupadas siguiendo un orden estricto.

Pero los tiestos también pueden cumplir una función clave en la distribución del espacio: unos grandes contenedores, por ejemplo, permiten delimitar zonas en una gran terraza, cerrar el paso, o incluso ejercer de biombos verdes ( ver Jardines en el aire ). La versatilidad de las macetas es tal que hasta son capaces de servir como miniestanques (ver página 48).

QUÉ DEBES TENER EN CUENTA A LA HORA DE USAR LAS MACETAS

1. El color.

Los tiestos de tonos oscuros absorben más el calor, tenlo en cuenta si van a estar muy expuestos al sol. Del mismo modo, los de plástico y metal son más propensos a calentarse que los de barro.

2. El material.

La terracota es muy apropiada para las plantas dada su transpirabilidad (fíjate que los tiestos sean resistentes al hielo para que no se rajen en invierno). La terracota vidriada no es transpirable. Los tiestos menos transpirables son los de plástico.

3. El denaje.

Es fundamental que los tiestos cuenten con un agujero de drenaje, ya que la acumulación de agua en la base resulta letal para las raíces. La excepción: los contenedores con autorriego o reserva de agua. Una capa de arcilla expandida o guijarros ayudará a evitar el estancamiento y garantizará una correcta aireación de las raíces.

4. El peso.

La suma del peso de los contenedores más el sustrato mojado y las plantas supone una carga importante para el forjado. Antes de instalarlos comprueba si tu ático o tu terraza son capaces de soportarla.

5. La altura.

Mientras más alta esté la terraza o el ático, más expuestas estarán las plantas al viento y el sol; tenlo en cuenta antes de escogerlas.

6. La elección de especies.

Antes de encapricharte con una planta, averigua en tu centro de jardinería si es apta para ser cultivada en un tiesto en el clima de tu zona. Es preferible utilizar especies autóctonas o bien adaptadas al clima donde vives que especies exóticas, muy atractivas pero mucho más delicadas. En la mayor parte de España, las xerófitas resultan muy convenientes por su resistencia a la falta de agua y humedad ambiental.

7. El sustrato.

Lo ideal es darle a cada tipo de planta el suelo específico que necesita. En tu centro de jardinería encontrarás sustratos especiales para cítricos, plantas mediterráneas, de flor, acidófilas, cactus, geranios, etcétera. Renueva cada año el sustrato, ya sea trasplantando o retirando 5-7 centímetros de la superficie y reemplazándolo por nuevo.

8. El riego.

Ya que las especies que viven en contenedores están más expuestas a quedarse sin agua que las que se cultivan en el suelo, lo mejor es tener instalado un sistema de riego por goteo o goteo enterrado; lo ideal es ubicar los tubos a lo largo de las paredes, por detrás de las macetas. Una alternativa interesante son las macetas con autorriego.

9. El abonado.

Las plantas que viven en contenedores también sufren más la falta de nutrientes. No dejes de abonarlas ( ver Abonar las plantas: ¿por qué, cuándo, de qué manera? ).

10. El acolchado

o mulching de corteza de pino contribuye a impedir la pérdida de humedad y abriga las raíces en invierno.

11. Las formas topiarias,

muy de moda en los jardines contemporáneos, no pueden descuidarse y exigen recortes periódicos.

12. La iluminación

desde la base resulta más sugerente o sutil.

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• ‘Outdoor living’: vivir al aire libre,


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