Las plantas de hoja gris cubren todos los estratos del jardín, desde tapices de quince centímetros hasta árboles de seis metros, y eso permite construir una composición entera con una sola gama de color. Lo que sigue es una selección por porte, con lo que hace falta saber antes de comprar: exposición, suelo, resistencia al frío y mantenimiento.

Dos advertencias previas valen para todas. Ninguna tolera el suelo encharcado, así que en terreno pesado se plantan sobre caballón. Y casi todas son subarbustos que se abren por el centro si no se recortan una vez al año, siempre sobre madera con hoja y nunca sobre la madera vieja desnuda, de la que no rebrotan.

Senecio cineraria, santolina, romero y Phormium en un jardín mediterráneo.

Tapizantes y matas bajas

Cerastium tomentosum. Apenas levanta quince centímetros y forma una alfombra de hoja pequeña gris plateada que a finales de primavera se cubre por completo de flor blanca. Es sumamente rústica, aguanta inviernos muy duros, y funciona especialmente bien desbordando sobre un muro de piedra o en rocalla. Su límite es el calor húmedo: en verano necesita algún riego y, si el suelo no drena, se pudre por el centro.

Stachys byzantina. Las orejas de conejo, de hoja alargada, blanquecina y afelpada, con una textura que no tiene ninguna otra planta de jardín. Forma matas de treinta a cuarenta centímetros de las que en verano salen escapos con flor lila. El cultivar 'Silver Carpet' no florece, lo que interesa cuando se busca solo el tapiz. Es muy rústica, aunque en invierno pierde buena parte del follaje. No hay que mojarle la hoja: es la planta gris que antes se estropea con la aspersión.

Dichondra argentea 'Silver Falls'. Rastrera de tallos finos y hoja plateada aterciopelada, con la que se forman cascadas de más de un metro desde una jardinera o un cesto colgante. No tolera heladas, de modo que en casi toda España se usa como anual de temporada. Crece deprisa y quiere suelo fresco pero drenado.

Matas medias y arbustos bajos

Santolina chamaecyparissus. Probablemente la planta gris más usada en España, y con razón: forma bolas densas de follaje muy fino, aromático y de un gris casi blanco, y aguanta bien el frío, la caliza, el viento y el aire marino. En verano da capítulos globosos amarillos sobre varas finas. Es imprescindible recortarla cada año después de la floración, porque sin poda se abre en dos temporadas y ya no se recupera.

Jacobaea maritima, la cineraria marítima. Se sigue vendiendo como Senecio cineraria. Hoja blanca ceniza tan recortada que parece de encaje, en matas de cincuenta a setenta centímetros, con flor amarilla en verano que muchos jardineros cortan porque desluce el conjunto. Es la planta de referencia para jardines costeros y tolera bien los suelos calizos. Conviene saber que es tóxica por ingestión.

Convolvulus cneorum. Mata redondeada de unos sesenta centímetros, de un gris verdoso acerado con brillo sedoso, que en primavera se llena de campanillas blancas con el centro amarillo. Es de las más vistosas del grupo y también de las más quisquillosas con la humedad: quiere riego regular en la época de crecimiento y suelo completamente seco en invierno. Aguanta heladas moderadas, no fuertes.

Helichrysum italicum, la planta del curry. Hojas aciculares gris plata que desprenden un olor intenso y característico al rozarlas. Forma matas compactas de cuarenta a sesenta centímetros y da corimbos amarillos en verano. Extraordinariamente resistente a la sequía y al suelo pobre, y muy buena para bordura baja recortada.

Artemisia. El género aporta los grises más finos y plumosos. 'Powis Castle' es el cultivar más fiable en jardín: mata de sesenta centímetros, hoja muy dividida y plateada, que se recorta a la mitad al final del invierno. Como todas las artemisas, quiere sol y suelo seco.

Ballota pseudodictamnus. Poco conocida y muy útil. Matas bajas y redondeadas de hojas casi circulares cubiertas de un tomento blanco muy denso. Tolera la sequía extrema y el suelo pobre y calizo, y mantiene la forma sin apenas intervención.

Arbustos que dan estructura

Teucrium fruticans, la olivilla. El arbusto gris de referencia en jardinería española, y merecidamente: hoja pequeña con el envés afelpado, color gris aluminio, flor lila en primavera y verano, y una tolerancia a la poda que permite usarlo como seto recortado, como bola o en forma libre. Alcanza el metro y medio o dos metros. Aguanta heladas ligeras, no las fuertes del interior norte.

Salvia officinalis, la salvia común. Follaje aterciopelado verde grisáceo, con cultivares de tonos purpúreos y variegados, y espigas azul violáceo en primavera. Mata de sesenta centímetros a un metro. Es la salvia de cocina y es de las grises más rústicas. Necesita un recorte a mediados de verano para renovar el follaje y no quedarse leñosa.

Atriplex halimus, el orgaza. Arbusto autóctono de hojas blanquecinas y carnosas, de gran porte, capaz de vivir en suelos salinos y muy pobres. Es la solución para taludes difíciles y para primera línea de costa, donde muy pocas cosas prosperan.

Westringia fruticosa, el romero australiano. Mata compacta de hoja estrecha grisácea con flor blanca casi continua. Muy resistente al viento marino y a la sequía, admite recorte y se comporta muy bien en maceta grande. No aguanta heladas fuertes.

Phlomis. Tanto la mediterránea Phlomis fruticosa, de flor amarilla, como Phlomis purpurea, autóctona del sur peninsular, aportan hojas grandes, rugosas y grises, una textura distinta a la de las demás plantas de esta lista. Muy resistentes a la sequía.

Para el litoral

Leucophyta brownii. Todavía se etiqueta como Calocephalus brownii. De cerca es una maraña de finísimos alambres plateados casi sin hoja visible, y de lejos una bola de plata. Australiana, quiere suelo arenoso o pedregoso, sol y sequedad. No soporta la humedad alta ni en el suelo ni en el aire, ni las heladas fuertes, lo que la limita a la costa y a los jardines más secos.

Eriocephalus africanus. Matas de un metro, follaje gris muy fino y floración blanca seguida de frutos algodonosos que la cubren en invierno. Sudafricana, resiste el viento marino, la sequía y los suelos pobres.

Árboles de copa plateada

Olivo (Olea europaea). El árbol plateado por excelencia, y el que mejor resuelve un jardín mediterráneo, por el tronco escultórico y por ese verde oscuro por el haz y gris por el envés que cambia con el viento. Soporta el trasplante de adulto mejor que casi ningún otro árbol, así que permite tener porte desde el primer día. Vive también en maceta grande, en patio o terraza. Su fruto mancha los pavimentos, cosa a tener en cuenta al situarlo.

Acacias. Varias tienen follaje gris azulado muy decorativo, como Acacia baileyana, de hoja plumosa, o Acacia cultriformis. Antes de plantar una acacia conviene mirar la especie con cuidado: la mimosa (Acacia dealbata) está incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, aprobado por el Real Decreto 630/2013, lo que prohíbe su posesión, comercio y plantación, y varias acacias más se comportan de forma invasora en España, rebrotando de raíz y colonizando terrenos alterados. Ninguna es una decisión menor.

Árbol del paraíso (Elaeagnus angustifolia). Hoja lanceolada verde grisácea por el haz y plateada por el envés, muy parecida a la del olivo, con flores pequeñas y muy perfumadas a final de primavera. Es extraordinariamente rústico y resistente a la sequía, la salinidad y el suelo calizo, y crece deprisa. Es caducifolio y espinoso. En riberas y terrenos húmedos tiende a naturalizarse y a rebrotar con facilidad, de modo que conviene no plantarlo cerca de cauces.

La mejor compañía

El acompañamiento clásico del follaje gris es la flor blanca, y sigue siendo el más seguro: jaras de flor blanca (Cistus salvifolius), aliso marítimo (Lobularia maritima), con su perfume a miel, margarita cimarrona (Erigeron karvinskianus) desbordando de muros y escalones, y milenrama.

Después vienen los malvas y azules apagados, que con el gris crean el conjunto más tranquilo que se puede montar en clima seco: lavandas, Nepeta, Perovskia, salvias arbustivas. Y como golpe de contraste, con mucha medida, un follaje purpúreo o una flor amarilla fuerte. Lo que rara vez funciona es meter rosas intensos y rojos en cantidad: apagan el plateado en lugar de realzarlo.

En resumen

Con estas especies se cubre el jardín entero en una sola gama: cerastium y stachys al ras del suelo, santolina, convolvulus, artemisia y helicriso en el estrato medio, teucrium, salvia, westringia y atriplex como estructura, y olivo o árbol del paraíso como copa. Todas comparten el mismo manual: sol, suelo pobre y drenado, riego escaso al pie y acolchado de grava.

El mantenimiento se reduce a una operación al año, el recorte después de la floración, y a resistir dos tentaciones: abonarlas y regarlas por aspersión. Antes de comprar, conviene comprobar dos cosas, la resistencia al frío de la zona, que descarta buena parte de las australianas en el interior, y que la especie elegida no figure en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras.


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