Un jardín mediterráneo no es un estilo decorativo con olivos y grava. Es un jardín diseñado para funcionar con lo que llueve en un sitio donde no llueve en verano. Todo lo demás, la paleta de plantas, el acolchado, la sombra construida, el riego, sale de esa condición.

El dato que ordena todo lo que viene después: salvo la cornisa cantábrica, los Pirineos y parte de Canarias, prácticamente todo el territorio español tiene clima mediterráneo, con una sequía estival de tres a cinco meses. Un jardín que no está pensado para eso solo se sostiene a base de agua, y el agua es el recurso que más se está encareciendo y restringiendo.

Las especies adaptadas al clima mediterráneo ofrecen mucha belleza a cambio de poca agua.

Qué define este clima y qué implica para el jardín

El clima mediterráneo se caracteriza por inviernos suaves y lluviosos y veranos calurosos y secos. La lluvia cae cuando la planta no la necesita y falta cuando sí. La vegetación adaptada a esto ha desarrollado siempre las mismas soluciones: hoja pequeña, dura o coriácea, hoja gris o cubierta de pelos que reflejan la luz, aceites esenciales que reducen la transpiración, raíces profundas y, en muchos casos, parada vegetativa en verano en lugar de en invierno.

Esa parada estival es lo que más cuesta aceptar. Una salvia, un romero o una jara en agosto no están enfermos ni sedientos: están en reposo. Regarlos entonces con abundancia es la forma más habitual de matarlos, porque el suelo caliente y húmedo favorece los hongos de raíz. La regla es la contraria: riego escaso y espaciado en verano, y todo el crecimiento concentrado en otoño y primavera.

Cinco regiones, una misma paleta

En el mundo hay cinco zonas con este clima: la cuenca mediterránea, California, el centro de Chile, la región del Cabo en Sudáfrica y el suroeste y sur de Australia. Están muy lejos entre sí y no comparten un solo género, pero sus plantas se parecen y se intercambian bien. Por eso el jardín mediterráneo español lleva más de un siglo funcionando con especies de esos otros cuatro sitios.

De hecho, buena parte de lo que se considera plantas típicamente mediterráneas viene de fuera. Los cítricos y muchos jazmines llegaron de Asia con los árabes (el Patio de los Naranjos de la mezquita de Córdoba está considerado el jardín vivo más antiguo de Europa). Los geranios y gitanillas son sudafricanos. La buganvilla es brasileña, y son americanos el dondiego de noche (Mirabilis jalapa), el magnolio (Magnolia grandiflora), el palo borracho (Ceiba speciosa) y la palmera Washingtonia robusta.

La incorporación más útil de las últimas décadas viene del Cabo y de Australia. De Sudáfrica, las asteráceas de floración larga y poca agua: Arctotis, Euryops, Osteospermum, gazanias y Felicia amelloides, además de arbustos como la Polygala myrtifolia. De Australia, el limpiatubos (Callistemon citrinus), las grevilleas, la pata de canguro (Anigozanthos flavidus) y trepadoras como Hardenbergia comptoniana, de floración azul invernal, y Pandorea jasminoides. Del chaparral californiano, la fremontia (Fremontodendron californicum), de flores amarillas grandes.

Marítimo o continentalizado: no es el mismo jardín

Dentro del clima mediterráneo español hay diferencias enormes, y confundirlas es el origen de la mayoría de los fracasos. El factor que decide no es el calor de verano, que es alto en todas partes, sino el frío de invierno y la humedad ambiental.

VarianteDóndeQué permite
Marítimo cálidoLitoral de Málaga, Granada, parte de Cádiz, sur de Alicante, CanariasSin heladas o casi. Buganvillas, hibiscos, palmeras tropicales, mangos y aguacates en microclimas
Marítimo templadoLitoral catalán, valenciano, murciano, andaluz atlánticoHeladas escasas y débiles. Cítricos, adelfa, jazmines, mandevilla con resguardo
SubdesérticoAlmería, Murcia, Vega Baja y Huerta de AlicanteMuy poca lluvia. Cactus, agaves, aloes, echeverias y crasas en general
ContinentalizadoAmbas mesetas, valle del Ebro, interior andaluzHeladas fuertes e inviernos largos. Encina, madroño, olivo, aromáticas, gramíneas, rosales

Una aclaración sobre el aloe vera: es una planta naturalizada en el sureste español y en Canarias, no autóctona. Vive ahí desde hace siglos y se comporta como si lo fuera, pero su origen está en la península arábiga.

Las plantas que sostienen el jardín

La estructura la dan los árboles y arbustos de siempre, que además son los que menos mantenimiento piden: encina, madroño, olivo, algarrobo, almez, lentisco, mirto, coscoja, durillo. En obra pública se siguen usando mucho encinas, madroños, olivos y adelfas, y ha caído el uso del pino piñonero, que necesita mucho espacio.

Las aromáticas son la capa media que más rinde: lavandas, romeros y tomillos aguantan la sequía, florecen, huelen, atraen polinizadores y se recortan para dar volumen. Con una salvedad importante de suelo: el romero, el tomillo y el lavandín van bien en suelo calizo, mientras el cantueso (Lavandula stoechas) es planta de suelo ácido y en tierra caliza amarillea.

Las gramíneas ornamentales han sido la gran incorporación reciente: Miscanthus, Pennisetum, Stipa, Sesleria, Melinis. Aportan movimiento, mantienen interés en invierno si no se cortan hasta febrero, y consumen poco. Como pieza escultórica, el Phormium o lino de Nueva Zelanda.

En setos, el ciprés común (Cupressus sempervirens) arrastra en España el problema del chancro (Seiridium cardinale), que seca ramas y ejemplares enteros y no tiene tratamiento curativo fiable. Como alternativas se usan la eugenia (Syzygium) y el durillo de hoja brillante (Viburnum tinus subsp. lucidum).

Diseño: agrupar por sed

La decisión que más agua ahorra no es cambiar el sistema de riego sino agrupar las plantas por necesidad hídrica, lo que se llama hidrozonificar. Se destinan tres zonas: una pequeña cerca de la casa con lo que pide agua (unas macetas, alguna vivaz de flor, el pequeño césped si se quiere), una intermedia de riego ocasional, y el resto sin riego una vez establecido. Mezclar en el mismo parterre una hortensia y un romero condena a los dos.

El acolchado es el segundo factor. Una capa de 5 a 8 cm de grava, corteza o restos de poda triturados reduce mucho la evaporación, mantiene el suelo fresco y suprime las hierbas. En clima seco el acolchado mineral suele funcionar mejor que el orgánico, porque no se descompone ni se lo lleva el viento.

Del riego, dos cosas. Goteo, siempre, y programado para regar poco a menudo y en profundidad, no un poco todos los días: el riego superficial diario produce raíces superficiales y plantas dependientes. Y no olvidar que un jardín mediterráneo no es un jardín sin riego, es un jardín con riego los dos primeros años, hasta que las raíces alcanzan la profundidad que necesitan.

Por último, el jardín no es solo plantas. Pavimentos, pérgolas, zonas de estar y sombra construida determinan el resultado tanto como la plantación, y en un clima donde se vive fuera nueve meses al año pesan más que en cualquier otro sitio. Las zonas de césped se van sustituyendo por gramas de bajo consumo, áridos y pavimentos, que es la evolución sensata.

El calendario que manda

En clima mediterráneo se planta en otoño, de octubre a diciembre. Es la regla más importante de todas y la que más se incumple. Plantado en otoño, el árbol o el arbusto tiene todo el invierno y toda la primavera para hacer raíz antes de enfrentarse a su primer verano. Plantado en marzo, llega a julio con la raíz sin desarrollar y depende del riego para sobrevivir.

Las aromáticas se recortan después de la floración, quitando un tercio de la mata y sin entrar en madera vieja, porque el romero y la lavanda no rebrotan de tronco desnudo. Los árboles caducos se podan en reposo invernal; los cítricos y las especies sensibles al frío, a partir de febrero o marzo, cuando ha pasado el riesgo de helada fuerte.

Lo que conviene no plantar

Dos precauciones que rara vez aparecen en las listas de plantas mediterráneas.

Especies con comportamiento invasor. La lantana (Lantana camara) se naturaliza y desplaza vegetación autóctona en Canarias y en zonas del litoral; las chumberas (Opuntia) se propagan por fragmentos de pala y colonizan laderas enteras; la uña de gato (Carpobrotus edulis) está incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras del Real Decreto 630/2013, lo que prohíbe su plantación, comercio y transporte, pese a seguir viéndose en taludes de toda la costa.

Especies tóxicas. La adelfa (Nerium oleander) es tóxica en todas sus partes por ingestión, incluidas las hojas secas. La lantana tiene frutos tóxicos. La mandevilla o dipladenia y el Adenium o rosa del desierto contienen látex irritante y son tóxicas por ingestión. No es motivo para descartarlas de cualquier jardín, pero sí para saber dónde se ponen si hay niños pequeños o animales.

En resumen

El jardín mediterráneo se define por adaptarse a una sequía estival de varios meses, no por una estética concreta. Sus plantas, vengan de la cuenca mediterránea, de California, Chile, el Cabo o Australia, comparten hoja pequeña o gris, poca agua y parada vegetativa en verano, y eso condiciona el riego: poco y espaciado en agosto, todo el crecimiento en otoño y primavera.

Las tres decisiones que más rinden son agrupar las plantas por necesidad hídrica, acolchar toda la superficie y plantar en otoño para que la raíz esté hecha antes del primer verano. A eso se suma elegir la variante climática correcta, que no es la misma en Almería que en Burgos, y descartar lo que no debe ir en un jardín: uña de gato, prohibida por el Real Decreto 630/2013, y cualquier especie con comportamiento invasor documentado en la zona.


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