Casi todo lo que se hace mal con las gramíneas ornamentales viene de ignorar una distinción: hay especies de estación fría y especies de estación cálida, y no se podan, ni se dividen, ni se plantan en el mismo momento del año. Cortar en marzo una Festuca, que ya lleva meses creciendo, la arruina; cortar en octubre un Miscanthus, que necesita la mata seca como abrigo, lo debilita.

Esta segunda parte se ocupa de eso, del cultivo y de las especies concretas que se encuentran en España. El papel de las gramíneas en el diseño y su combinación con otras plantas se trató en la primera parte.

Jardín del hotel Mas Albereda, diseñado por Dolors Collbatallé, con Miscanthus sinensis 'Gracillimus', Panicum virgatum 'Heavy Metal', Festuca glauca y Acorus gramineus 'Ogon' combinadas con arbustos.

Estación fría y estación cálida

Las de estación fría crecen cuando la temperatura es suave, es decir, en otoño, invierno y primavera, y se paran o se agostan en pleno verano. Florecen pronto, entre la primavera y el comienzo del verano. Pertenecen a este grupo Festuca glauca, Helictotrichon sempervirens, Calamagrostis, Deschampsia, Stipa gigantea, Sesleria y la mayoría de los Carex.

Las de estación cálida arrancan tarde, cuando el suelo ya está templado, crecen con el calor del verano y florecen de finales de verano a otoño. Aquí están Miscanthus, Panicum, Pennisetum, Muhlenbergia, Schizachyrium, Andropogon, Eragrostis y Sporobolus.

De esa diferencia se derivan las tres decisiones prácticas del cultivo.

Cuándo plantar, podar y dividir

Plantación. Las de estación fría se plantan preferentemente en otoño, aprovechando las lluvias y su periodo de crecimiento. Las de estación cálida, en primavera, cuando el suelo se ha templado; plantar un Miscanthus en noviembre en la meseta es exponerlo a un invierno entero sin raíz.

Poda. Las de estación cálida se cortan casi a ras, dejando unos diez o quince centímetros, a finales de invierno o comienzos de primavera, justo antes de que broten. Las de estación fría no se cortan a ras: se peinan con las manos enguantadas o con un rastrillo de dedos para retirar la hoja muerta, y como mucho se recortan ligeramente, porque su corona ya está en actividad. Cortar una Festuca o un Helictotrichon a ras suele matarlos.

División. Es la forma normal de multiplicarlas y también la manera de rejuvenecer una mata que se ha ahuecado por el centro, cosa que le ocurre a casi todas al cabo de tres o cinco años. Las de estación cálida se dividen en primavera, cuando empiezan a brotar; las de estación fría, en otoño o al final del invierno. Se levanta la mata entera, se parte con pala o con un cuchillo grande y se replantan solo los trozos exteriores, que son los vivos.

Suelo, riego y abonado

Casi todas piden drenaje y toleran suelos pobres. Las plateadas y azuladas, Festuca glauca y Helictotrichon sempervirens, son las más exigentes en este punto: en suelo pesado y con humedad invernal se pudren, y en clima húmedo tienen una vida corta.

El riego es necesario el primer año, después mínimo. Un riego profundo y espaciado en los meses de verano basta para la mayoría en el interior peninsular; muchas especies de estación cálida ni siquiera lo necesitan una vez establecidas. Lo que no admiten es el goteo diario y superficial.

El abonado sobra, y además es contraproducente: un exceso de nitrógeno produce mata blanda que se abre por el centro y se tumba con la primera tormenta. Si el jardín se abona, mejor que las gramíneas queden fuera.

Son poco sensibles a plagas y enfermedades. Los problemas habituales son fisiológicos, no patológicos: mata tumbada por exceso de riego o de abono, o por demasiada sombra; centro hueco por falta de división; y podredumbre de corona por agua estancada en invierno.

Especies que funcionan en España

Miscanthus sinensis. Estación cálida. De 1,5 a 2,5 metros según cultivar, mata cerrada, hoja lineal que en algunas variedades es variegada o con bandas transversales. Plumas plateadas o rosadas a finales de verano que persisten secas todo el invierno. Sol, tolera suelos variados y algo de sequía una vez establecida. Es la gramínea de pantalla por excelencia. Conviene elegir cultivares de floración tardía o baja fertilidad, porque en climas suaves puede resembrarse.

Panicum virgatum. Estación cálida. De 1 a 1,5 metros, muy vertical, con cultivares de follaje azulado como 'Heavy Metal' o rojizo como 'Shenandoah'. Su inflorescencia en panícula abierta produce un efecto de niebla muy característico. Sol o media sombra, aguanta suelos pesados y encharcamientos ocasionales, y es una de las más rústicas frente al frío.

Calamagrostis x acutiflora 'Karl Foerster'. Estación fría. Estrictamente vertical, de metro y medio, con espigas estrechas y densas que aparecen pronto, hacia junio, y se mantienen hasta el invierno. Es un híbrido estéril, lo que significa que no se resiembra, una ventaja considerable. Tolera media sombra y suelos pesados, y es de las pocas que aportan verticalidad marcada desde principios de verano.

Pennisetum alopecuroides. Estación cálida. De 60 a 90 centímetros, con inflorescencias cilíndricas en forma de cepillo, de un blanco crema o rosado, entre el verano y el otoño. Pleno sol. En zonas de invierno suave puede resembrarse con facilidad, así que conviene vigilarlo. No debe confundirse con Pennisetum setaceum, que está incluido en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras del Real Decreto 630/2013 y cuya posesión y comercio están prohibidos con carácter general.

Festuca glauca. Estación fría. Mata pequeña y compacta, de 20 a 30 centímetros, de un azul grisáceo intenso. Necesita drenaje perfecto y pleno sol, y se degrada al cabo de pocos años, de modo que hay que dividirla o reponerla periódicamente. Muy usada en macetas y en primeras líneas de arriate.

Stipa gigantea. Estación fría, y probablemente la mejor gramínea ornamental para clima mediterráneo, entre otras cosas porque es nativa de la Península Ibérica y del norte de África. Forma una mata basal compacta de la que salen en junio varas de más de dos metros rematadas en amplias panículas doradas que se mantienen todo el verano y el otoño. Extremadamente resistente a la sequía y al calor, sol pleno, suelo bien drenado.

Muhlenbergia capillaris. Estación cálida. Alrededor de un metro, con una inflorescencia vaporosa de color rosa vinoso en otoño que es de las más espectaculares del grupo. Sol, suelo drenado, muy resistente a la sequía.

Carex. Ciperáceas, no gramíneas verdaderas. Es el género al que recurrir en las zonas del jardín donde falla todo lo anterior: sombra, humedad, suelo pesado. Hay especies para sombra seca y especies para suelo húmedo, así que hay que elegir con cuidado.

Otras nativas ibéricas que merecen sitio

Además de Stipa gigantea, la flora peninsular ofrece gramíneas de gran valor ornamental y de resistencia a la sequía difícil de igualar: el esparto (Stipa tenacissima), el albardín (Lygeum spartum), la Ampelodesmos mauritanicus, de gran porte, el lastón (Brachypodium retusum) como tapizante en secano y la Melica ciliata, de espigas blancas y sedosas. En un jardín de bajo mantenimiento en clima seco tienen más sentido que muchas especies importadas.

Lo que no se planta

El plumero de la pampa (Cortaderia selloana) y el Pennisetum setaceum figuran en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras regulado por el Real Decreto 630/2013, lo que prohíbe con carácter general su posesión, transporte, tráfico y comercio. El plumero produce una cantidad enorme de semilla que el viento transporta a gran distancia, y ha colonizado taludes, márgenes de infraestructuras y terrenos removidos de amplias zonas del norte peninsular.

Como sustitutos con un efecto similar de gran mata plumosa están el Miscanthus sinensis en cultivar de baja fertilidad y la Ampelodesmos mauritanicus.

Hay además especies no catalogadas cuyo comportamiento invita a la prudencia por su facilidad de resiembra, entre ellas Nassella tenuissima (comercializada durante años como Stipa tenuissima), que en jardines de clima suave aparece espontáneamente por todas partes y salta con facilidad al terreno colindante. Si se planta, conviene cortarle las espigas antes de que suelten la semilla y no usarla en jardines próximos a espacios naturales.

En resumen

La regla de cultivo se resume en identificar el grupo: las de estación cálida (Miscanthus, Panicum, Pennisetum, Muhlenbergia) se plantan y dividen en primavera y se cortan casi a ras a finales de invierno; las de estación fría (Festuca, Calamagrostis, Stipa, Carex) se plantan y dividen en otoño y no se cortan a ras, solo se peinan. Todas piden drenaje, sol en la mayoría de los casos, riego profundo y espaciado, y cero abono.

Para clima mediterráneo, las apuestas más seguras son Stipa gigantea, nativa ibérica y de una resistencia excepcional al calor y a la sequía, Miscanthus sinensis para pantalla, Panicum virgatum para arriate y Calamagrostis 'Karl Foerster' cuando se busca verticalidad sin riesgo de resiembra, por ser estéril. Y fuera de la lista, el plumero de la pampa y el Pennisetum setaceum, prohibidos por el Real Decreto 630/2013.


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