Hay una manera de proyectar jardines que consiste en superponer dos capas que a primera vista se contradicen. Debajo, un esqueleto formal: setos recortados, volúmenes repetidos, líneas rectas de pavimento, a veces una lámina de agua. Encima, una plantación que imita el desorden de un prado, con vivaces y gramíneas mezcladas sin dibujo aparente. El resultado no es un parterre clásico ni una pradera silvestre, sino un jardín que se lee ordenado en invierno y suelto en verano.
El paisajista británico Tom Stuart-Smith es uno de los nombres asociados a esa forma de trabajar. Su obra pública permite verla construida: el ajardinamiento del acceso al castillo de Windsor realizado con motivo del jubileo de la reina en 2002, el entorno del invernadero del bicentenario de la Royal Horticultural Society en los jardines de Wisley y la intervención contemporánea en los jardines históricos de Trentham, en Staffordshire. Ha obtenido varias medallas de oro en el Chelsea Flower Show. Lo que sigue no trata de su trayectoria sino de la técnica: cómo se monta un jardín de dos capas y qué hay que cambiar para que funcione en España.
Pinceladas de herbáceas perennes en flor y gramíneas, punteadas con ejemplares columnares de tejo irlandés (Taxus baccata Fastigiata) en Trentham Gardens.
Por qué dos capas y no una
Una plantación naturalista sola tiene un problema conocido: entre noviembre y marzo se viene abajo. Las vivaces desaparecen, las gramíneas se secan y lo que queda es una superficie parda sin dibujo. Un jardín formal solo tiene el problema contrario: es igual en agosto que en enero, y eso lo vuelve previsible y caro de mantener.
La combinación resuelve las dos cosas. La capa formal aporta la estructura que sostiene la lectura del espacio cuando la plantación está en su punto más bajo, y sirve de contrapunto al desorden cuando está en su punto más alto. Es lo que permite que una masa de herbáceas revueltas no se lea como abandono: si al lado hay un seto recto y limpio, el ojo entiende que lo revuelto es deliberado.
La proporción entre ambas capas es la primera decisión del proyecto. Como orden de magnitud, la parte formal suele ocupar bastante menos superficie de la que uno imagina al ver las fotografías: unos pocos setos, un pavimento bien trazado y una serie de volúmenes recortados repetidos bastan para estructurar un área de plantación mucho mayor.
La capa formal, el esqueleto
La capa formal se construye con cuatro recursos, y no hacen falta los cuatro a la vez:
- Setos de contención. Definen el borde entre lo plantado y lo pisado. Un seto bajo, de 40 a 60 cm, delante de una masa de vivaces es el recurso más eficaz y el más barato de todos.
- Volúmenes recortados repetidos. Bolas, conos o columnas de la misma especie y el mismo tamaño, colocados a intervalos irregulares dentro de la plantación. Puntúan la masa y la organizan sin cerrarla.
- Geometría del suelo. Un camino recto, una plataforma de piedra bien alineada, un cambio de material limpio. Ordena tanto como un seto y no hay que recortarlo.
- Agua quieta. Un estanque geométrico o una lámina somera. Introduce una superficie inmóvil que contrasta con el movimiento de las gramíneas.
La elección de especie para lo recortado es donde el modelo británico deja de servir tal cual. El tejo (Taxus baccata) es la planta de setos y formas de aquel clima porque rebrota de madera vieja y aguanta el recorte drástico, pero pide veranos frescos y suelos que no se sequen del todo. Rinde bien en la cornisa cantábrica y en la mitad norte y sufre en el interior sur y en el litoral mediterráneo cálido. Conviene además saber que el tejo es tóxico en hojas, corteza y semilla, un dato a tener en cuenta con niños o ganado cerca.
El boj (Buxus sempervirens) tampoco es hoy una apuesta cómoda: la oruga defoliadora Cydalima perspectalis, llegada de Asia oriental y extendida por buena parte de la península en la última década, obliga a una vigilancia constante, y a ella se suma el hongo del tizón del boj.
Para el resto del país funcionan mejor otras especies de hoja pequeña y rebrote fiable:
- Mirto (Myrtus communis), excelente en seto bajo y en bola, aromático y resistente a la sequía una vez arraigado.
- Lentisco (Pistacia lentiscus) y labiérnago (Phillyrea angustifolia), ambos autóctonos, de crecimiento moderado y muy tolerantes al calor.
- Teucrio arbustivo (Teucrium fruticans), de follaje grisáceo, para setos bajos en zonas cálidas.
- Ciprés común en variedad columnar (Cupressus sempervirens), como sustituto del tejo irlandés cuando se quieren acentos verticales. Ojo: el ciprés no rebrota de madera vieja, así que se mantiene recortando siempre sobre la parte verde.
- Aladierno (Rhamnus alaternus) y laurel (Laurus nobilis) para masas de mayor porte.
La capa naturalista, comunidades y no colecciones
La segunda capa se plantea como una comunidad vegetal, no como una colección de plantas bonitas. La diferencia práctica es que todas las especies de una misma masa deben compartir exigencias de suelo, luz y agua. Mezclar plantas de hábitats distintos produce una plantación que hay que sostener a mano, porque unas se ahogan mientras otras se secan.
Los ingredientes son tres:
- Una matriz de gramíneas. Es el tejido de fondo, y es lo que da movimiento y continuidad. Como referencia habitual en este tipo de esquemas, las gramíneas suponen entre un cuarto y un tercio de la plantación.
- Vivaces estructurales repetidas. Un número corto de especies, cinco o seis, repetidas muchas veces por la superficie en grupos desiguales. La repetición es lo que hace que la mezcla se lea como un conjunto y no como un revoltijo.
- Acentos dispersos. Plantas que aparecen de forma esporádica y salpican la masa, con floración alta y ligera.
El error más común es invertir esas proporciones, meter treinta especies distintas con dos ejemplares de cada una y esperar que el conjunto tenga carácter. No lo tiene.
Qué se traduce al clima español y qué no
El planteamiento es exportable; la paleta, no. Las gramíneas de la escuela del norte de Europa (Miscanthus, Molinia, Panicum) cuentan con lluvia de verano. En el interior peninsular y en el litoral mediterráneo necesitan riego de apoyo en julio y agosto para no achicharrarse, lo que desmonta buena parte del argumento de bajo mantenimiento. Con riego disponible funcionan; sin él, hay que cambiarlas.
Sustitutos de clima seco para la matriz:
- Berceo (Stipa gigantea), autóctono, de espigas doradas altas y transparentes. Es probablemente la mejor gramínea ornamental para un jardín seco español.
- Esparto (Stipa tenacissima) y albardín (Lygeum spartum) en suelos pobres y calizos.
- Ampelodesmos mauritanica, de gran porte, para masas amplias.
- Achnatherum calamagrostis, de plumas claras y buena resistencia a la sequía.
- Sesleria autumnalis, útil como cubierta continua de baja altura.
Dos gramíneas muy vistas en vivero que no deben plantarse: el plumero de la pampa (Cortaderia selloana) y el rabo de gato (Pennisetum setaceum). Ambas figuran en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras del RD 630/2013, con lo que su plantación y comercio están prohibidos. La segunda ha colonizado con especial agresividad Canarias y tramos del litoral mediterráneo.
Para las vivaces, la lista mediterránea es amplia y muchas son subarbustos leñosos, lo que además ayuda a la estructura invernal: salvias arbustivas (Salvia microphylla, Salvia officinalis), Phlomis fruticosa y Phlomis purpurea, Euphorbia characias, Perovskia, aquileas, Ballota, Santolina, Nepeta, Sedum de porte alto, lavandas y jaras. La combinación de romero y Euphorbia characias, o de gramínea alta con salvia de floración azul, es de las que funcionan casi solas.
Montaje y mantenimiento
Cuatro decisiones prácticas deciden el resultado más que la elección de especies:
- Suelo, mejor pobre que enriquecido. En clima seco, incorporar mucha materia orgánica a un macizo de plantas mediterráneas produce crecimientos blandos, plantas que se abren por el centro y más malas hierbas. Un suelo drenante y poco fértil da matas compactas y longevas.
- Acolchado de grava o gravilla, de 5 a 8 cm, en lugar de corteza o compost. Reduce la evaporación, mantiene fresco el cuello de la planta, dificulta la germinación de adventicias y encaja visualmente con esta paleta.
- Densidad y tamaño. Plantar denso, del orden de cinco a nueve plantas por metro cuadrado según el porte, y con planta pequeña. Un contenedor de un litro arraiga mejor y alcanza antes a uno de cinco.
- Riego solo de implantación. El primer verano, y a veces el segundo, riego de apoyo espaciado y abundante para que la raíz baje. A partir de ahí, en la mayoría de estas paletas, ninguno o casi ninguno.
El mantenimiento anual se concentra en un corte. Las gramíneas y las vivaces se dejan en pie todo el invierno, porque las inflorescencias secas son la mitad del interés de la plantación en esos meses, y se siegan a unos pocos centímetros del suelo a finales de invierno, antes del rebrote. En el sur peninsular ese momento se adelanta a enero o principios de febrero; en el norte puede esperarse a marzo. Los setos y volúmenes recortados llevan su propio calendario, en general dos pasadas al año, a finales de primavera y a finales de verano, nunca en pleno golpe de calor.
En resumen
El jardín de dos capas funciona porque cada una cubre el hueco de la otra: la estructura formal sostiene el espacio en invierno y da sentido al desorden de la plantación, y la plantación naturalista quita rigidez y aporta movimiento y estacionalidad. Basta una parte formal modesta, unos setos bajos, un pavimento bien trazado y volúmenes recortados repetidos, para ordenar una superficie plantada mucho mayor.
Trasladarlo a España pide dos cambios. Uno, cambiar la paleta: tejo y boj rinden mal o dan problemas en gran parte del país, y mirto, lentisco, labiérnago, teucrio y ciprés columnar los sustituyen bien; las gramíneas del norte de Europa dependen de riego estival, mientras que berceo, esparto y Achnatherum no. Dos, olvidarse del plumero de la pampa y del rabo de gato, incluidos en el RD 630/2013. Con suelo pobre, acolchado de grava, plantación densa con planta pequeña, riego solo el primer verano y un corte anual a finales de invierno, el esquema se sostiene con muy poco trabajo.