La Rosaleda de Madrid está dentro del Parque del Oeste, y por eso se la conoce también como Rosaleda del Parque del Oeste, para no confundirla con las otras dos rosaledas de la ciudad, la del Retiro y la del Real Jardín Botánico. La entrada es gratuita y el mejor momento para verla es la segunda quincena de mayo, cuando coincide la floración principal con el Concurso Internacional de Rosas Nuevas Villa de Madrid.
Es un jardín de en torno a veinte mil rosales de unas seiscientas variedades, dispuesto en un vaso excavado en la ladera que baja desde el Paseo del Pintor Rosales. Esa forma de anfiteatro es parte de la experiencia: se ve el conjunto desde arriba antes de bajar a recorrerlo, y el perfume llega antes que la vista.

Cuándo visitarla
La floración principal en Madrid se concentra entre mediados de mayo y mediados de junio. Ese mes es, con diferencia, el más espectacular, tanto por cantidad de flor como por intensidad del perfume. Si solo puede ir una vez al año, vaya entonces.
Durante el resto del verano sigue habiendo flor en las variedades remontantes, pero el conjunto pierde fuerza, sobre todo en julio y agosto, cuando el calor de Madrid acorta la vida de la flor y apaga el aroma. Hay una segunda oportunidad razonable a finales de septiembre y en octubre, con una refloración más discreta pero con temperatura mucho más agradable para pasear.
Un detalle sobre la hora: el perfume de las rosas es más perceptible a primera hora de la mañana, con la humedad todavía alta, y decae con el calor del mediodía. Para fotografiar, la luz de última hora de la tarde funciona mejor que la del mediodía, que aplana el color.

Cómo llegar, horario y entrada
La rosaleda ocupa una zona baja del Parque del Oeste, entre el Paseo del Pintor Rosales, que queda por encima, y el Paseo del Rey, que queda por debajo. El acceso más cómodo es bajar desde Pintor Rosales por la calle Irún hasta la calle de la Rosaleda, que da entrada directa al recinto.
En transporte público, las estaciones de metro más próximas son Argüelles y Moncloa por la parte alta, y Príncipe Pío por la parte baja. Quien vaya en coche encuentra aparcamiento en las calles del entorno del parque, con más facilidad los domingos por la mañana que en día laborable.
La entrada es gratuita. El recinto de la rosaleda tiene horario propio, más restringido que el del parque, y varía entre la temporada de otoño e invierno y la de primavera y verano, con cierre más tardío en los meses de floración. Como los horarios municipales se actualizan cada año, conviene comprobar el vigente en la información del Ayuntamiento de Madrid antes de ir, sobre todo si piensa llegar a última hora de la tarde.
Historia del jardín
La rosaleda se debe a Ramón Ortiz Ferré, jardinero mayor de Madrid, y se construyó entre 1955 y 1956. Su diseño sigue el modelo de las grandes rosaledas europeas de finales del siglo XIX, que a su vez miraban a los jardines de rosas de la emperatriz Josefina en Malmaison, el origen de la afición moderna por coleccionar variedades.
Se proyectó en una zona del Parque del Oeste conocida como La Llana, y exigió un movimiento de tierras considerable, hecho en buena parte a mano, para ganar una superficie horizontal a la ladera. El resultado es ese vaso rehundido que hoy protege el jardín del viento y concentra el perfume.
Desde su inauguración, el jardín ha cumplido dos funciones a la vez: la de parque público y la de sede permanente de un concurso internacional de obtención de rosas, que es lo que explica su composición y su valor botánico. La World Federation of Rose Societies la ha distinguido con el Award of Garden Excellence, el reconocimiento que concede a las mejores rosaledas del mundo.
El Concurso Internacional de Rosas Nuevas Villa de Madrid

El concurso se celebra cada mes de mayo desde 1956, el mismo año en que se abrió el jardín, y es lo que convierte una visita de paseo en algo bastante más interesante.
Funciona así. Los obtentores de todo el mundo, con predominio en los últimos años de las casas francesas, alemanas y japonesas, envían variedades todavía sin comercializar. Esas plantas se plantan en la rosaleda y se cultivan durante un par de años antes de ser juzgadas, porque un rosal solo muestra su comportamiento real (vigor, sanidad, continuidad de floración) cuando lleva tiempo en el suelo y ha pasado inviernos y veranos madrileños.
Durante los días previos al fallo, los rosales que concursan ese año se señalan con cintas y el público puede votarlos. Después, un jurado profesional decide los premios oficiales. Se valoran el color, la forma y la belleza del arbusto, la novedad, la sanidad frente a enfermedades y el perfume, y la distinción más buscada es la medalla de oro.
Para un aficionado, ir en esos días tiene una ventaja concreta: se ven variedades que aún no están en ningún catálogo y se puede comparar directamente, planta a planta y en el mismo suelo y clima, cómo se comportan unas y otras.
Cómo está organizada

La distribución tiene una lógica sencilla que ayuda a recorrerla:
- Los laterales están ocupados por rosales trepadores sobre arcos y estructuras, que forman los pasillos cubiertos más fotografiados del jardín.
- Los extremos tienen rosas banksias, de las primeras en abrir. A mediados de mayo suelen estar ya en plena floración o incluso pasándose, mientras el resto del jardín arranca.
- La zona central se reserva a los rosales del concurso, agrupados por año. Verá parterres con plantas numeradas y sin nombre: es intencionado, para que el jurado y el público juzguen la planta y no la marca.
- El resto del recorrido se organiza en calles estrechas entre parterres, donde están las variedades ganadoras de ediciones anteriores, desde 1956 en adelante.
Ese último punto es lo que hace singular a esta rosaleda: recorrerla en orden equivale a recorrer casi setenta años de historia de la obtención de rosas, con las plantas vivas delante.

Aprovechar la visita para elegir variedades
Si está pensando en plantar rosales, esta es la mejor forma de decidir. Un catálogo enseña una flor fotografiada en condiciones ideales; la rosaleda enseña el arbusto entero, con su porte real, su follaje y su sanidad, después de años en un clima continental con veranos duros.
Merece la pena llevar el móvil y fotografiar la etiqueta junto a la planta que le guste, apuntando además tres cosas que no se ven en una foto: la altura y anchura reales del arbusto, si tiene aroma cuando se acerca, y el estado de las hojas bajas, que es donde primero se nota la mancha negra. Con esos datos, la compra en el vivero deja de ser una apuesta. Puede completarlo con la guía sobre cómo diseñar un jardín con rosas.
Qué hay alrededor
La rosaleda está dentro de un parque grande, así que la visita se puede alargar sin esfuerzo. Por la parte alta, siguiendo el Paseo del Pintor Rosales, se llega al Templo de Debod y a los miradores sobre la Casa de Campo. Desde ahí sale también el teleférico que cruza el Manzanares. Y en la propia ciudad quedan las otras dos rosaledas: la del Retiro, más pequeña y de trazado clásico, y la del Real Jardín Botánico, con interés botánico añadido por su colección de especies.
Si busca otra rosaleda española del mismo nivel, la referencia es la Rosaleda del Parque de Cervantes en Barcelona, que también celebra su propio concurso internacional en primavera.
En resumen
La Rosaleda del Parque del Oeste es un jardín de acceso gratuito con unos veinte mil rosales de alrededor de seiscientas variedades, construido entre 1955 y 1956 por Ramón Ortiz Ferré sobre una ladera del Parque del Oeste. El mejor momento para verla es entre mediados de mayo y mediados de junio, y a primera hora de la mañana si le interesa el perfume.
Su rasgo distintivo es el Concurso Internacional de Rosas Nuevas Villa de Madrid, que se celebra cada mayo desde 1956 y que ha ido dejando plantados en el jardín los rosales premiados de cada edición. Eso convierte el paseo en un recorrido por la historia reciente de la rosa y, de paso, en el mejor sitio de Madrid para decidir qué variedades plantar en casa.