Quien suba a un melojar de la sierra a mediados de mayo puede encontrarse con una flor rosa de quince centímetros abierta entre los troncos, y le costará creer que sea silvestre. Es Paeonia broteri, la peonía ibérica o rosa de Alejandría, endemismo de la península que florece unas dos semanas al año y pasa el resto del tiempo desapercibida. Dos advertencias van por delante, porque condicionan todo lo demás: está protegida en varias comunidades autónomas y su recolección está prohibida o regulada, y es tóxica por ingestión en todas sus partes.

Flor rosa de Paeonia broteri abierta en primavera

Qué planta es

Paeonia broteri Boiss. & Reut. es una herbácea vivaz de la familia Paeoniaceae, endémica de la península ibérica, presente sobre todo en la mitad occidental y meridional: Sistema Central, Montes de Toledo, Sierra Morena, sierras béticas y montañas del centro y oeste de Portugal. Se mueve habitualmente entre los 600 y los 1.700 metros de altitud.

Forma matas de 40 a 70 centímetros, ocasionalmente algo más, a partir de un sistema subterráneo de raíces engrosadas y tuberosas del que rebrota cada primavera. Las hojas son compuestas, biternadas, con foliolos de haz verde oscuro brillante y envés glauco, glabro, sin pelos —carácter que la separa de Paeonia officinalis subsp. microcarpa, la otra peonía silvestre ibérica, que tiene el envés peloso y foliolos más estrechos—.

La flor es solitaria y terminal, de 8 a 14 centímetros de diámetro, con cinco a ocho pétalos de un rosa fuerte a magenta y un ramillete central de estambres amarillos. Se abre a partir de finales de abril en las cotas bajas y durante mayo en el grueso de su área, y su duración es breve: dos o tres semanas en el conjunto de la población, bastante menos por flor individual. Después vienen los frutos, tres a cinco folículos tomentosos que al abrirse en verano muestran una imagen muy característica: semillas negras fértiles junto a otras rojas estériles, un reclamo visual para las aves que dispersan las primeras.

Dónde vive

Su hábitat son los melojares de Quercus pyrenaica y los quejigares de Quercus faginea de montaña media, además de encinares frescos, orlas de matorral y pedregales umbríos. Busca media sombra bajo el arbolado, suelos con materia orgánica y un régimen muy concreto: humedad en primavera y sequía estival. Ese es el dato que gobierna su cultivo.

Sale adelante tanto en suelos silíceos como calizos, con preferencia por los primeros en gran parte de su área. En cuanto se cierra demasiado el dosel o se pierde el sotobosque, desaparece.

Protegida: no se recolecta

La rareza y la belleza de la flor la han convertido en objetivo de arranque de raíces y corta de flores, y varias comunidades autónomas han respondido con figuras de protección. Paeonia broteri figura en catálogos regionales de especies protegidas o de flora amenazada en distintos territorios, con categorías que van del régimen de protección especial al de vulnerable o de interés especial según la comunidad, y en algunos casos con el añadido de prohibiciones específicas de recolección.

En la práctica esto significa que arrancar la planta, extraer sus raíces o cortar sus flores puede constituir una infracción administrativa sancionable, y que también la recogida de semilla en el campo requiere autorización del organismo competente. La normativa cambia de una comunidad a otra y se actualiza, así que lo aplicable es consultar el catálogo autonómico y a la consejería de medio ambiente correspondiente antes de tocar nada.

Para el jardín la vía es otra y es sencilla: semilla de procedencia legal, adquirida a viveros o a bancos de germoplasma que la comercialicen con origen documentado.

Tóxica por ingestión

Todas las partes de la planta —raíz, hojas, flores y semillas— son tóxicas si se ingieren. Contienen glucósidos monoterpénicos del grupo de la paeoniflorina y otros compuestos que irritan la mucosa digestiva; la ingesta provoca vómitos, dolor abdominal y diarrea, con cuadros más serios cuando la cantidad es alta, y las semillas figuran entre las partes más problemáticas. La savia puede además causar irritación cutánea en personas sensibles, de modo que conviene usar guantes al manipular raíces y al podar.

Si se cultiva donde hay niños o animales domésticos, hay que contar con que los folículos maduros son llamativos y las semillas rojas invitan a cogerlas. Ante una ingesta accidental, atención médica y llamada al Servicio de Información Toxicológica.

Las peonías tienen una larga historia en la medicina tradicional europea y sobre todo en la china, donde se emplean raíces de otras especies del género. Es tradición, no evidencia clínica aplicable a esta planta: aquí no se dan usos, ni preparaciones, ni cantidades, y cualquier cuestión de salud corresponde al médico o al farmacéutico.

Cultivo desde semilla: la germinación en dos fases

La semilla de Paeonia broteri tiene latencia morfofisiológica doble, y entenderla evita tirar un semillero que parece muerto. El proceso necesita dos inviernos y suele completarse en unos dos años desde la siembra hasta ver la primera hoja.

Fase 1, calor y luego frío: sale la raíz. Sembrada en otoño (septiembre-octubre), la semilla necesita primero un periodo templado, entre 18 y 22 °C durante dos o tres meses, en el que el embrión, inmaduro al desprenderse del fruto, termina de desarrollarse. Después requiere frío húmedo, en torno a 4-8 °C durante tres meses, tras el cual emite únicamente la radícula. En la primavera siguiente hay una raíz enterrada y ninguna señal en superficie.

Fase 2, un segundo frío: sale el tallo. El brote aéreo permanece bloqueado hasta pasar otro invierno frío. La primera hojita emerge en la segunda primavera. A partir de ahí la planta crece despacio y florece por primera vez a los cuatro o cinco años, a veces más.

El método práctico en España es sembrar en otoño en macetas altas —conviene volumen para una raíz que va hacia abajo—, con mezcla drenante de mantillo, tierra y arena gruesa o perlita, y dejarlas a la intemperie en semisombra, protegidas de la lluvia excesiva pero expuestas al frío natural. En el sur o en zonas de invierno suave, donde no se alcanzan las horas de frío necesarias, funciona mejor la estratificación en frigorífico: bolsa con vermiculita o turba apenas húmeda, primero unos dos meses a temperatura ambiente y después tres meses en la nevera a unos 4-5 °C, repitiendo el ciclo frío el año siguiente. Lo importante en cualquier caso es no descartar el semillero durante el primer año en blanco y mantenerlo con humedad justa, sin encharcar.

Folículos abiertos de Paeonia broteri con semillas negras y rojas

Por qué no se trasplanta bien

Las peonías herbáceas detestan que las muevan, y esta más. La razón está en su anatomía subterránea: la planta almacena reservas en raíces tuberosas gruesas y carnosas, sin apenas raicillas finas absorbentes, y la absorción de agua depende de una cabellera fina y frágil que se rompe casi por completo al levantar la mata. Reconstruirla lleva una o dos temporadas, durante las cuales la planta vive de reservas, no florece y es vulnerable.

Añádase que las yemas de renuevo del cuello son carnosas y se desprenden con facilidad, y que las heridas en tejido tan suculento son puerta de entrada para Botrytis y podredumbres del cuello.

De ahí las reglas de manejo:

Plantar en el sitio definitivo desde el principio. Elegir bien la ubicación pesa más que cualquier cuidado posterior.

Si hay que moverla, en otoño, entre octubre y noviembre, con la planta en reposo y con el mayor cepellón posible, sin sacudir la tierra.

Profundidad de las yemas: 3 a 5 centímetros. Enterradas más hondo, la planta vegeta y no florece; ese es el motivo habitual de una peonía que hace hojas cada año y ninguna flor.

Paciencia tras el trasplante. Dos o tres años sin floración es lo normal, no un fallo de cultivo.

Cuidados en el jardín

Ubicación. Media sombra, o sol de mañana con sombra en las horas centrales. Reproduce lo que tiene bajo el melojar. A pleno sol en el interior peninsular la flor dura menos y se quema.

Suelo. Profundo, con materia orgánica y bien drenado. El encharcamiento invernal la pudre. En terrenos pesados, plantar en caballón o en un rincón levantado.

Riego. Regular en primavera, durante el crecimiento y la floración. Sequía estival marcada: en verano, cuando la parte aérea empieza a secarse, se reduce el riego casi a cero. Regar en agosto como si fuera una vivaz de jardín inglés es la forma más rápida de perderla.

Abonado. Poco y en otoño: un acolchado de compost maduro alrededor de la mata, sin cubrir el cuello. Los abonos ricos en nitrógeno dan hojas y quitan flores.

Poda. Solo retirar la parte aérea seca a finales de verano o en otoño. Si no se quiere semilla, cortar los folículos jóvenes ahorra reservas a la planta.

Rusticidad. Excelente al frío, con resistencia holgada a heladas de -15 °C. Su problema no es el invierno sino el exceso de agua y el calor húmedo.

Problemas. Sobre todo Botrytis paeoniae, que ennegrece brotes y botones en primaveras lluviosas; se combate con aireación, retirada de restos y evitar mojar el follaje. También oídio en verano, de escasa importancia.

En resumen

Paeonia broteri es la peonía endémica ibérica, vivaz de melojares y quejigares de montaña entre 600 y 1.700 metros, con flores rosas de hasta 14 centímetros y una floración concentrada en mayo que dura dos o tres semanas. Está protegida en varias comunidades autónomas y su recolección está prohibida o regulada, de modo que al jardín se lleva por semilla de origen legal; y es tóxica por ingestión en todas sus partes, semillas incluidas, algo a tener presente donde haya niños o animales. Su semilla germina en dos fases —calor, frío y raíz el primer año; un segundo invierno y tallo el segundo—, y desde la siembra hasta la primera flor pasan cuatro o cinco años. No tolera el trasplante porque sus raíces tuberosas carecen de cabellera fina y la reconstruyen despacio, así que se planta directamente en su sitio: media sombra, suelo profundo y drenado, yemas a 3-5 centímetros y sequía en verano.


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