Una maceta de albahaca en la mesa de la terraza huele a albahaca cuando uno acerca la nariz a la hoja, y a poco más a medio metro de distancia. Ese detalle, que parece trivial, es exactamente el motivo por el que la lista de plantas antimosquitos que circula cada verano no cumple lo que promete. La aromática quieta en su tiesto apenas está emitiendo compuestos al aire; lo que huele es la hoja rota.
Por qué la planta entera repele tan poco
Los aceites esenciales de romero, lavanda, albahaca o melisa se guardan dentro de estructuras especializadas: tricomas glandulares en la superficie de la hoja, o cavidades en el interior del tejido. Están ahí precisamente para no perderse. A la planta le cuesta energía fabricarlos y no le interesa evaporarlos al aire libre: los libera cuando algo daña la hoja, que es cuando le sirven de defensa.
De ahí que la emisión pasiva de una planta sana en maceta sea muy baja, y que se disperse en cuanto hay una brisa de nada. Al frotar la hoja entre los dedos se rompen esos tricomas de golpe y la concentración de volátiles sube muchísimo, pero solo alrededor de la mano y durante unos minutos, hasta que se evapora. Ese es el efecto real que la gente atribuye a la planta: el de haberla manoseado.
Un repelente cutáneo funciona por lo contrario. Mantiene una concentración alta y sostenida pegada a la piel, en la capa de aire de pocos milímetros donde el mosquito decide si aterriza o no. Una planta a dos metros no puede reproducir eso, por muy aromática que sea.
El caso del "geranio citronela"
La planta que se comercializa en España como geranio citronela, geranio antimosquitos o citronela de jardín es un Pelargonium híbrido, con frecuencia etiquetado como Pelargonium 'Citrosum'. Huele a limón al rozarla y esa es su gracia ornamental. La citronela auténtica, la del aceite esencial que sí se usa en formulaciones repelentes, procede de gramíneas del género Cymbopogon, principalmente Cymbopogon nardus y Cymbopogon winterianus: son hierbas altas, de mata, sin ningún parecido con un geranio.
El pelargonio se ensayó en su día frente a Aedes en condiciones controladas y la conclusión fue que las personas situadas junto a la planta recibían prácticamente las mismas picaduras que sin ella. No hubo protección apreciable. Que la hoja huela a limón no implica que esté saturando el aire con el compuesto activo ni en la concentración necesaria.
Sirve como planta de terraza, aguanta bien el sol, tolera la sequía moderada y se multiplica por esqueje con facilidad. Simplemente no es un dispositivo antimosquitos, y comprarla creyendo que lo es lleva a bajar la guardia en lo que sí importa.
Lo que sí tiene efecto medido, y en qué condiciones
Hay aromáticas cuyos aceites esenciales muestran repelencia en laboratorio, casi siempre aplicados sobre piel o sobre un sustrato, no emitidos por la planta viva:
Albahaca (Ocimum basilicum). Su aceite esencial presenta actividad repelente frente a mosquitos y también larvicida en algunos ensayos. La duración de la protección cutánea es corta, del orden de una a dos horas frente a las varias horas de un repelente registrado. La planta en maceta, por sí sola, no repite ese resultado.
Lavanda (Lavandula angustifolia, Lavandula x intermedia). El linalol es uno de los volátiles con repelencia demostrada, y de hecho aparece en algunos productos comerciales. De nuevo, la diferencia está en la concentración: la que hay en un frasco de aceite esencial no es la que emite un arbusto en flor.
Melisa (Melissa officinalis) y citronela verdadera (Cymbopogon). Ambas contienen citral y citronelal, activos frente a mosquitos. La citronela aplicada sobre la piel protege, pero se evapora rápido y hay que reaplicarla cada media hora o poco más.
Ruda (Ruta graveolens). Tiene actividad insecticida documentada, pero conviene una advertencia: su savia es fototóxica y produce quemaduras en la piel expuesta al sol tras el contacto. Manipularla con guantes y no plantarla al borde de un paso donde la vayan a rozar los niños.
Un matiz que se pierde en las listas: frente a la mosca doméstica (Musca domestica) el planteamiento es distinto todavía. La mosca no viene atraída por la ausencia de olor a lavanda, viene atraída por materia orgánica en descomposición. Un cubo de basura mal cerrado, restos de fruta o excrementos de mascota pesan mucho más que cualquier planta de la terraza.
El mosquito tigre y sus criaderos, que es donde se gana
El mosquito que molesta en una terraza española de junio a octubre suele ser Aedes albopictus, el mosquito tigre, establecido en la costa mediterránea desde 2004 y en expansión hacia el interior. Su comportamiento explica por qué las estrategias de olor fallan tanto: pica de día, sobre todo a primera hora y en las últimas horas de tarde, vuela bajo y ataca tobillos y piernas, y tiene un radio de dispersión corto. Rara vez se aleja más de 100 o 200 metros de donde nació.
Eso significa que el mosquito que pica en la terraza casi seguro ha nacido en la terraza o en la del vecino. No viene de una charca lejana. Y la hembra pone en volúmenes de agua ridículos: le basta un recipiente con un dedo de agua estancada durante cinco o seis días de calor para completar el ciclo de huevo a adulto.
Los criaderos domésticos a revisar cada semana en temporada:
Platos bajo las macetas. El más habitual y el más fácil de eliminar. Retirarlos, o vaciarlos cada pocos días. Si hace falta drenaje, poner grava en el plato para que no quede lámina de agua libre.
Imbornales y sumideros de terraza y patio, donde queda agua retenida en el sifón. Se pueden cubrir con una malla fina o tratar con larvicida biológico a base de Bacillus thuringiensis israelensis, que es específico para larvas de díptero y no afecta a abejas ni a mascotas.
Bebederos de animales, fuentes ornamentales, bidones de recogida de lluvia. Cambiar el agua cada dos o tres días o tapar herméticamente. En un estanque con peces no hay problema: los peces se comen las larvas.
Juguetes, cubos, lonas y sombrillas plegadas, huecos de muros, tapones de botella, restos de obra. Cualquier cosa que retenga agua tras una tormenta de agosto.
Un bloque de vecinos donde todos vacían platillos nota la diferencia; una sola terraza con seis platillos llenos abastece a la escalera entera.
Las tres medidas que de verdad reducen picaduras
Eliminar el agua estancada, con la ronda semanal descrita arriba. Es la única medida que baja la población, no solo la molestia.
Barrera física. Mosquitera en ventanas de dormitorio, y en la terraza un mosquitero de cama o un cerramiento de tela si se duerme fuera. Frente al tigre, que pica de día, ayuda también la ropa: manga larga suelta y pantalón, y prestar atención a los tobillos, que es su blanco preferido.
Repelente cutáneo registrado. DEET, icaridina (picaridina) o IR3535 en las concentraciones autorizadas, siguiendo la etiqueta para edad y tiempo de reaplicación. Sobre la ropa se puede usar además permetrina, nunca sobre la piel. El aceite de eucalipto limón (Corymbia citriodora, activo PMD) es la opción de origen vegetal con eficacia contrastada, aunque con menor duración.
Lo que no aporta: las pulseras repelentes, las apps de ultrasonidos y las lámparas eléctricas de luz ultravioleta, que matan sobre todo insectos inofensivos y apenas mosquitos. Un ventilador de terraza, en cambio, funciona bastante bien por un motivo mecánico: el tigre vuela mal contra corriente y la brisa dispersa el CO₂ que lo guía hasta nosotros.
Entonces, ¿planto aromáticas o no?
Sí, por lo que valen. Un romero (Salvia rosmarinus) en un tiesto grande a pleno sol, riego escaso y sustrato drenante, aguanta décadas y da cocina todo el año. La lavanda florece de mayo a julio, atrae abejas y abejorros, y se poda ligera tras la floración sin entrar en madera vieja. La albahaca se siembra cuando la noche pasa de 12 °C, entre abril y mayo según zona, y se pinza la flor para prolongar la hoja. La capuchina (Tropaeolum majus) tapiza, florece hasta el frío y sus hojas y flores son comestibles.
Son buenas plantas de terraza. Plantarlas por el aroma, por la cocina o por las flores tiene todo el sentido; contarlas como sistema de control de mosquitos, ninguno. La ronda de platillos vacíos del sábado hace más que las cuatro macetas juntas.
En resumen
Una aromática viva emite muy poco volátil porque lo guarda dentro de la hoja; el olor intenso aparece al machacarla y dura minutos. El Pelargonium 'Citrosum' vendido como geranio antimosquitos no ha mostrado protección apreciable en ensayos, y la citronela real es una gramínea del género Cymbopogon. Albahaca, lavanda, melisa y ruda tienen actividad medida, pero en forma de aceite esencial concentrado, no como planta en maceta. Contra el mosquito tigre lo que funciona es cortar los criaderos domésticos —platillos, sumideros, bebederos, cualquier recipiente con agua parada más de cinco días—, poner mosquitera y usar un repelente cutáneo registrado. Las plantas, por su cuenta.