Pide una siempreviva en tres viveros distintos y es perfectamente posible que salgas con tres plantas que no comparten ni familia botánica, ni aspecto, ni cuidados: una roseta carnosa de montaña, un matojo gris de flores amarillas y un ramo de tallos rígidos para secar. El nombre no designa a una planta, designa a una propiedad —resistir, o conservar el color después de muerta— y unas cuantas especies sin parentesco se lo reparten. Aclarar cuál es cuál es lo primero que hay que hacer, porque los cuidados de una matan a otra.
Por qué tantas plantas se llaman igual
Hay dos motivos distintos detrás del nombre, y conviene separarlos porque predicen a qué grupo pertenece cada planta.
El primero es la persistencia en vivo: plantas que se mantienen verdes y turgentes en condiciones donde el resto se agosta, sobre una roca, en un tejado, sin tierra apreciable ni riego. Ese es el caso de Sempervivum, cuyo nombre latino significa literalmente "siempre vivo".
El segundo es la persistencia en seco: flores cuyas piezas son escariosas —secas, membranosas, como papel— desde antes de marchitarse, de modo que al cortarlas y colgarlas conservan la forma y el color durante años. Son las immortelles de la floristería: Helichrysum y Limonium. En ellas, lo que se ve de color no es un pétalo carnoso que se pueda pudrir, sino una bráctea o un cáliz seco de fábrica.
Del segundo grupo salen además otros usos del nombre, como el de Xerochrysum bracteatum, la perpetua o flor de papel australiana. En este artículo van los tres grupos que se piden en España con el nombre de siempreviva.
Sempervivum tectorum: la siempreviva de tejado
Es la que suele venir a la cabeza al decir siempreviva a secas. Sempervivum tectorum pertenece a las Crassulaceae y es una suculenta en roseta de montaña europea: Alpes, Pirineos, Sistema Central e Ibérico, en roquedos y pedregales por encima de los 700-800 metros.
Cómo es. Rosetas aplanadas de 4 a 12 cm de diámetro, formadas por hojas gruesas, ovalado-lanceoladas, con el ápice terminado en punta, casi siempre teñido de rojo vinoso, y el margen con pestañas blancas cortas y visibles a contraluz. De la roseta madre salen estolones cortos y horizontales rematados en rosetas hijas, que arraigan al lado. Con el tiempo, lo que empezó siendo una roseta es una alfombra de decenas de ellas.
Su rasgo más desconcertante. Cada roseta es monocárpica: florece una sola vez y muere después. En verano, una roseta madura emite un tallo grueso y erecto de 20 a 40 cm, cubierto de hojas escamosas, rematado en un corimbo de flores estrelladas rosadas o purpúreas con diez a dieciséis pétalos estrechos. Cuando la semilla madura, esa roseta se seca y se queda como un esqueleto pardo en medio de la mata. Eso no es un fallo de cultivo ni una enfermedad: es su ciclo. Se arranca la roseta seca con dos dedos y las hijas cierran el hueco. La planta como conjunto es perenne; la roseta individual, no.
Cultivo. Es de las plantas más agradecidas que existen si se entiende que su enemigo es el agua, no el frío.
Sol directo, cuantas más horas mejor; en sombra las rosetas se abren, pierden el color rojo y se estiran. Sustrato mineral y muy drenante: mezcla de sustrato para cactáceas con un 40-50 % de arena gruesa, gravilla o pómez, y una capa de grava en superficie que mantenga el cuello seco. Maceta ancha y poco profunda, porque la raíz es superficial, siempre con agujero.
Riego escaso, dejando secar por completo entre uno y otro, y prácticamente nulo de noviembre a febrero. Nada de mojar el interior de la roseta cuando hay humedad y frío: el agua que se queda ahí es la vía directa a la podredumbre del centro. Abonado, ninguno o casi ninguno; con fertilizante crece blanda y se afea.
Resistencia al frío: hasta -20 °C o menos, y con nieve encima aguanta sin inmutarse. Lo que la mata en España no es el invierno sino el verano húmedo en suelo pesado, o un riego generoso en agosto con la maceta llena de tierra retentiva. En zonas de verano muy caluroso agradece sombra ligera a mediodía en julio y agosto.
Multiplicación. Sencilla: se separan las rosetas hijas cuando tienen ya raicillas, en primavera u otoño, y se plantan apenas apoyadas en el sustrato, sin regar los primeros días.
Dónde va bien. Rocallas, muros de piedra seca, jardineras de grava, tejados verdes extensivos, macetas de barro poco profundas, huecos entre losas. La tradición de plantarla sobre las cubiertas —de ahí el epíteto tectorum, "de los tejados"— viene de la creencia medieval de que protegía la casa del rayo; Carlomagno llegó a incluirla entre las plantas que debían cultivarse en las villas imperiales. Hoy la razón para ponerla arriba es más práctica: sobrevive en cinco centímetros de sustrato sin ningún cuidado.
No confundir con. Echeveria (rosetas parecidas pero mexicanas, sin pestañas en el margen y sensibles a la helada), Aeonium (canarias, rosetas sobre tallos leñosos, en reposo estival), Jovibarba (europeas, flores amarillentas acampanadas en lugar de estrelladas) y muchos Sedum. La regla rápida: si tiene pestañas blancas en el borde de la hoja, punta rojiza y aguanta la helada al aire libre, es Sempervivum.
Helichrysum stoechas y Helichrysum italicum: las siemprevivas amarillas
Cambio total de familia y de aspecto. Estas son Asteraceae, matas leñosas en la base, mediterráneas y aromáticas, y su condición de siempreviva viene de las brácteas secas de sus capítulos, que mantienen el amarillo indefinidamente. En español también se las llama perpetua, manzanilla bastarda o boja.
Helichrysum stoechas es la perpetua silvestre española, común en arenales costeros, matorrales aclarados y pinares de toda la mitad este y sur peninsular. Mata de 20 a 50 cm, con hojas lineares, estrechas, revueltas por el margen y cubiertas de un tomento gris blanquecino que le da color de ceniza. En primavera y principios de verano produce corimbos densos y planos de capítulos globosos de un amarillo huevo intenso, con olor dulce y algo resinoso. Es planta de pobreza absoluta: arena, sol y sequía.
Helichrysum italicum, muy presente en España a través de la subespecie serotinum, es la conocida como planta del curry. Su follaje es más fino, más plateado y más denso, y el rasgo que la identifica es el olor: al rozarla, y sobre todo con calor, desprende un aroma intenso y complejo que recuerda de forma sorprendente a una mezcla de especias tipo curry. No tiene relación botánica alguna con las plantas de las que sale el curry —el parecido es una coincidencia de compuestos volátiles—, y usarla en cocina se limita a perfumar aceites o guisos con una ramita retirada antes de servir, porque la hoja en sí es dura y amarga. De ella se extrae también el aceite esencial de immortelle, cotizado en cosmética.
Cultivo (vale para las dos). Pleno sol sin excepción y drenaje extremo. Suelo pobre, calcáreo, arenoso o pedregoso; en tierra de jardín rica y húmeda se ahogan o se vuelven blandas y desgarbadas. Se plantan en otoño o a comienzos de primavera, y durante el primer año se riegan de vez en cuando para que arraiguen; después, prácticamente nada. Resistencia al frío en torno a -8 a -10 °C, algo menos en H. italicum, siempre que el suelo esté seco.
El único cuidado que importa es la poda. Sin un recorte anual, la mata se abre por el centro, se lignifica y queda hueca y fea sin remedio. Se recorta ligeramente después de la floración, en verano, quitando los tallos florales y dando forma redondeada, siempre sobre madera con hojas verdes: cortada en madera vieja y desnuda, no rebrota. Multiplicación por esqueje semileñoso a finales de verano, que enraíza bien.
Para secar sus flores, se cortan los tallos en cuanto los capítulos han abierto pero antes de que se pasen, se atan en manojos pequeños y se cuelgan boca abajo en un lugar oscuro, seco y aireado. Cortadas tarde, se deshacen al secarse.
Limonium: las siemprevivas de las flores secas
Tercera familia, las Plumbaginaceae, y tercer concepto. Los Limonium son las siemprevivas de floristería por excelencia, las que llenan los ramos secos de tonos lila, azul, rosa, blanco y amarillo. En el comercio aparecen como statice.
El truco está en el cáliz. Lo que da color en un Limonium no es la corola —que es pequeña, blanquecina y se marchita enseguida— sino el cáliz, escarioso y persistente, con la textura del papel de seda y el color ya fijado. Por eso la flor no cambia al secarse: en cierto modo ya estaba seca.
Limonium sinuatum, de origen mediterráneo, es la que se cultiva para flor cortada. Forma una roseta basal de hojas pinnatífidas, ásperas, y emite tallos rígidos con alas membranosas a lo largo —un rasgo inconfundible— rematados en espigas apretadas de flores. Se cultiva como anual o bienal a partir de semilla sembrada de febrero a abril, a pleno sol, en suelo suelto y sin encharcar, y florece de junio a septiembre. Tolera bien la salinidad y el viento marino, lo que la hace excelente para jardines de costa.
Hay además Limonium perennes de jardín, como Limonium platyphyllum (antes L. latifolium), que forma nubes de florecillas azul lavanda sobre una roseta gruesa y aguanta bien el frío continental, y decenas de especies silvestres españolas —muchas de ellas endemismos muy locales— propias de saladares, marismas y suelos yesosos, del Levante a las lagunas manchegas. Son halófitas: viven donde la sal impide crecer a casi todo lo demás.
Cultivo. Sol pleno, suelo arenoso o franco con drenaje bueno, riego escaso, ningún abono nitrogenado en exceso. Su punto débil, otra vez, es el exceso de humedad en la corona. Para secar, se cortan los tallos cuando la mayoría de las flores de la espiga están abiertas y se cuelgan boca abajo en oscuridad; el color se conserva mejor lejos de la luz directa, que lo desvanece a pardo con los meses.
Cómo saber cuál tienes delante
Con tres preguntas se resuelve casi siempre:
¿Es carnosa? Si las hojas son gruesas y jugosas y están dispuestas en roseta plana, es Sempervivum. Riego mínimo, sustrato mineral, frío sin problema.
¿Huele y es gris? Si es una mata de hojas estrechas, plateadas y aromáticas con flores amarillas en corimbo, es Helichrysum. Sol, sequía, suelo pobre y poda anual sobre madera verde.
¿Es un tallo rígido con flores de papel? Si los tallos son duros, a veces alados, con espigas de florecillas de tacto crujiente en lila, azul o rosa, es Limonium. Sol, drenaje, tolerancia a la sal, y se corta para secar.
Lo que no funciona es aplicar a una lo aprendido con otra. Un Sempervivum tratado como un Limonium de cultivo se pudre por el centro en una temporada; un Helichrysum podado como si fuese una vivaz herbácea, a ras de suelo, no rebrota nunca.
En resumen
"Siempreviva" nombra a plantas de tres familias sin relación entre sí. Sempervivum tectorum (Crassulaceae) es la suculenta de roseta de montaña, con hojas de punta rojiza y margen ciliado, rosetas hijas por estolón y rosetas monocárpicas que mueren tras florecer sin que muera la mata; quiere sol, sustrato mineral, riego mínimo y resiste por debajo de -20 °C.
Helichrysum stoechas y Helichrysum italicum (Asteraceae) son matas mediterráneas grises y aromáticas de flores amarillas persistentes; la segunda es la planta del curry por su olor. Piden pleno sol, suelo pobre y drenante, sequía y una poda anual tras la floración que nunca debe entrar en madera vieja, porque de ahí no rebrotan.
Limonium (Plumbaginaceae) aporta las siemprevivas de flor seca: el color está en el cáliz escarioso, no en la corola. L. sinuatum se cultiva como anual para cortar, tolera sal y viento marino, y hay especies perennes de jardín y numerosos endemismos españoles de saladares y yesos. Sol, drenaje, poco riego y secado en oscuridad para que no se desvaiga el color.