El magnolio de flores rosadas en forma de copa que aparece en parques, medianas y jardines de media España no es una especie: es un híbrido artificial obtenido hacia 1820 en un vivero de las afueras de París. Se llama Magnolia × soulangeana, y esa equis en el nombre es la clave de todo lo que sigue, incluida la mala noticia de las heladas.

Flores de Magnolia x soulangeana abiertas sobre la rama desnuda

Un oficial de caballería y un cruce

Étienne Soulange-Bodin (1774-1846) fue oficial de caballería durante las campañas napoleónicas y terminó su carrera militar como secretario del príncipe Eugenio de Beauharnais. Después se dedicó a la horticultura y dirigió el Institut royal d'horticulture de Fromont, cerca de Ris-Orangis, al sur de París.

Allí cruzó dos magnolios chinos que ya se cultivaban en Europa: Magnolia denudata, el yulan, de flores blancas grandes y porte arbóreo, como parental femenino, y Magnolia liliiflora, arbustiva y de flores púrpuras estrechas, como polinizador. Las primeras plantas del cruce florecieron hacia 1826, y en 1827 el híbrido ya estaba descrito y en circulación por los viveros europeos. La difusión fue rapidísima para los estándares de la época.

El resultado heredó lo mejor de cada lado: el tamaño de flor del yulan y el color y la precocidad de floración de la liliiflora, sobre una planta más pequeña y manejable que el parental blanco. Como todo híbrido de primera generación entre padres complementarios, mostró además vigor híbrido: crece más deprisa que cualquiera de sus progenitores.

Por qué es el magnolio que se ve en todas partes

Su omnipresencia no es casualidad ni moda. Reúne una combinación de rasgos que ningún otro magnolio tiene junta.

Tamaño de jardín. Alcanza de 4 a 8 metros con un porte de arbolito multitronco o arbusto grande, ancho y ramificado desde la base. Cabe en una parcela urbana, cosa que no ocurre con Magnolia grandiflora y sus veinte y pico metros.

Florece joven. Un ejemplar de vivero da flor a los tres o cuatro años del injerto. Muchas magnolias de especie hacen esperar diez o quince.

Es menos exigente con el suelo. Como género, las magnolias piden suelo ácido o neutro, fresco y rico. El híbrido tolera un pH algo más alto que sus parientes y aguanta terrenos que a otras magnolias les provocan clorosis inmediata. No es indiferente a la caliza —en suelos muy calizos amarillea igual—, pero el margen es mayor.

Es rústico. La madera resiste sin daño por debajo de los -20 ºC, lo que lo hace viable en toda la península salvo el capítulo de la flor, que es otro asunto.

Se multiplica con facilidad. Enraíza de acodo —simple o aéreo— y se injerta bien sobre patrón de Magnolia kobus. Al ser un híbrido, su semilla no reproduce la planta: la descendencia segrega y sale de todo, así que la propagación vegetativa es obligatoria y por eso los ejemplares comerciales son clones idénticos.

Y florece sobre madera desnuda. Ese es el efecto que lo hizo famoso: entre veinte y cuarenta flores de 12 a 20 cm abiertas en un árbol sin una sola hoja. Es también, exactamente, su punto débil.

Los cultivares del grupo

El híbrido reúne decenas de cultivares, resultado de nuevos cruces y de selecciones de plántulas hechas a lo largo de dos siglos. Cuatro son los que se encuentran habitualmente y conviene distinguirlos, porque no florecen todos a la vez.

'Alexandrina'. Uno de los más antiguos y más plantados. Porte erecto y vigoroso, tépalos púrpura rosado por fuera y blancos por dentro. Es de los tempranos del grupo, lo cual en zonas de helada tardía juega en su contra.

'Lennei'. Seleccionado en Italia y difundido desde Alemania hacia 1850. Flores muy grandes y carnosas, de tépalos gruesos, magenta oscuro por fuera y blanco crema por dentro, con forma de copa cerrada. Porte ancho y extendido, más arbustivo. Florece de dos a tres semanas más tarde que 'Alexandrina', y esa demora es la razón principal para elegirlo en climas fríos. Repite flor de forma dispersa a finales de verano.

'Rustica Rubra'. Descendiente de 'Lennei', de flores rojo rosado intenso, algo más pequeñas pero mucho más numerosas. Crecimiento rápido y floración abundante desde joven. También tardío.

'Brozzonii'. El de flor más grande del grupo, hasta 25 cm de diámetro, blanca con la base teñida de rosa púrpura, de aspecto más estilizado. Es el más tardío de los cuatro y uno de los más elegantes, aunque de porte grande y algo desgarbado los primeros años.

Otros que aparecen en catálogo: 'Alba Superba', blanco y temprano; 'Verbanica', rosa y tardío; 'Picture', de flor enorme y erecta; 'San José', vigoroso y precoz.

El problema que define su cultivo en España

Florece antes de echar hoja, y esa es la ventaja ornamental y la vulnerabilidad a la vez. Las yemas florales se hinchan y abren en cuanto acumulan unos días templados, sin esperar a que haya pasado el riesgo de helada.

Las fechas orientativas en España: finales de febrero a mediados de marzo en el litoral mediterráneo, Andalucía y el litoral atlántico sur; marzo en el valle del Ebro, Extremadura y la cornisa cantábrica; finales de marzo a mediados de abril en el interior de las dos mesetas y en zonas de altitud.

El daño ocurre por temperaturas que no son extremas en absoluto:

Yema cerrada y aún dura: aguanta varios grados bajo cero sin consecuencias.

Yema hinchada, con el tépalo asomando: empieza a sufrir hacia -3 ºC.

Flor abierta: se daña a 0 o -1 ºC y queda destruida a -2 ºC. Basta una noche.

El aspecto después es inconfundible: los tépalos amanecen translúcidos y aguados, en pocas horas se vuelven pardos como papel de estraza y en dos o tres días caen al suelo. El árbol no muere ni se resiente estructuralmente —brota con normalidad en abril—, pero la floración de ese año está perdida, y no hay segunda oportunidad hasta el marzo siguiente.

Hay un detalle que agrava el asunto y que condiciona dónde se planta: buena parte del daño no lo causa la congelación en sí, sino el deshielo rápido. Los tejidos helados que reciben el sol directo de primera hora se descongelan de forma brusca y las células revientan. Los mismos tejidos, deshelados despacio y a la sombra, con frecuencia se recuperan.

Qué se puede hacer, y cuándo se decide

Un árbol de seis metros en flor no se protege con una manta térmica. La partida se juega, casi entera, el día que se elige el sitio y el cultivar.

Orientación oeste o noroeste. Contra la intuición, la peor exposición es la de levante: el sol de la mañana da de lleno en flores heladas y las cuece. Una ubicación que reciba sol a partir del mediodía retrasa además ligeramente la floración, porque el tronco y las yemas acumulan menos calor en las mañanas de febrero.

Nunca en una hondonada. Las heladas de marzo en el interior peninsular son de irradiación: el aire frío, más denso, escurre por las pendientes y se embalsa en el fondo de vaguadas, en los pies de talud y detrás de muros y setos cerrados. En esos puntos la mínima puede ser tres o cuatro grados inferior a la de una media ladera situada veinte metros más arriba. Media ladera, con el aire frío drenando por debajo, es la posición buena.

Un muro o la fachada de la casa al norte. Corta el viento frío y aporta inercia térmica nocturna. Con la salvedad anterior: mejor una fachada oeste que una este.

Elegir un cultivar tardío. Es la decisión de más peso en el interior peninsular. 'Lennei', 'Brozzonii', 'Rustica Rubra' y 'Verbanica' florecen de dos a tres semanas después que 'Alexandrina' o que la forma tipo, y ese margen es justo el que separa una floración perdida de una floración intacta en la mayoría de los años. Comprar el ejemplar en flor, en el vivero y en marzo, es la manera práctica de verificar qué se lleva uno.

No abonar con nitrógeno a partir de julio. La madera que sigue creciendo en septiembre no agosta bien y llega al invierno tierna, con las yemas peor preparadas.

En ejemplares jóvenes y en maceta sí es viable cubrir con velo de forzado la noche concreta de riesgo, retirándolo por la mañana. Con un árbol adulto, el único recurso es regar el suelo a fondo la tarde anterior a la helada anunciada: un suelo húmedo y asentado acumula más calor durante el día y lo cede de noche, y eso vale medio grado o uno. A veces es suficiente.

Y queda una realidad que conviene aceptar antes de plantar: en zonas con heladas fiables hasta bien entrado abril —buena parte de Soria, Ávila, Teruel, el páramo leonés—, algunos años la floración se pierde entera y no hay técnica de jardín que lo evite. El árbol vivirá perfectamente y florecerá espléndido tres años de cada cinco.

Ejemplar adulto de Magnolia soulangeana en plena floración

En resumen

Magnolia × soulangeana es un híbrido creado por Étienne Soulange-Bodin cerca de París hacia 1820, cruzando Magnolia denudata con Magnolia liliiflora, y en flor desde 1826. Se impuso en los jardines porque combina tamaño contenido de 4 a 8 metros, floración a los tres o cuatro años, tolerancia de suelo algo mayor que otras magnolias, rusticidad por debajo de -20 ºC y multiplicación sencilla por acodo o injerto —nunca por semilla, que no reproduce el híbrido—. Sus cultivares habituales son 'Alexandrina', temprano; 'Lennei', 'Rustica Rubra' y 'Brozzonii', tardíos. Y su cultivo en España lo define un solo hecho: la flor abre sobre madera desnuda en febrero o marzo y se destruye a -2 ºC en una noche, con el sol de la mañana agravando el daño. Por eso todo se decide al plantar: cultivar tardío, exposición oeste o noroeste, media ladera y nunca el fondo de una vaguada.


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