El aligustre de California no viene de California: Ligustrum ovalifolium Hassk. es japonés, y el nombre le quedó pegado porque fue en la costa oeste norteamericana donde se plantó a millones como seto de jardín a finales del siglo XIX. En España se le llama más a menudo ligustrina, y es la especie del género que domina los setos recortados de la cornisa cantábrica, de Galicia y del norte de Navarra. Este artículo va de esa especie concreta: cómo es su hoja, por qué a veces se queda desnuda en invierno, qué da de sí el cultivar dorado y cuándo conviene más que Ligustrum japonicum o que el aligustre común.
La hoja, que es lo que define a la especie
El epíteto ovalifolium describe bien la pieza: hoja oval o elíptica de 3 a 6 cm de largo por 1,5 a 3 cm de ancho, entera, opuesta, con el peciolo muy corto y el ápice ligeramente apuntado. El haz es verde oscuro y lustroso, casi barnizado; el envés es de un verde amarillento claro, y ese contraste entre las dos caras es el detalle más fiable para reconocerla de un vistazo cuando el viento mueve el seto.
La consistencia de la hoja es intermedia: más firme y correosa que la del aligustre común, pero bastante más blanda que la de Ligustrum japonicum, que es gruesa y rígida como un cuero. Esa diferencia de textura explica buena parte de lo que viene después, porque una hoja fina se hiela antes.
La flor sale en panículas terminales de 5 a 10 cm en junio y julio, blanca crema, con estambres bien salientes. El olor es intenso y pesado, dulzón, y en un patio cerrado llega a resultar empalagoso; en un seto recortado dos o tres veces al año casi no llega a verse, porque la floración ocurre sobre madera del año anterior y la tijera se lleva las yemas. Después vienen bayas negras brillantes que persisten en invierno. Como en todo el género, esos frutos no son comestibles: contienen glucósidos que provocan vómitos y diarrea si se ingieren en cantidad, y conviene tenerlo presente donde hay niños pequeños.
Semiperenne quiere decir semiperenne
Este es el punto que más disgustos da, y merece la pena entenderlo antes de comprar. Ligustrum ovalifolium se cataloga como semiperenne o caducifolio según clima, y el comportamiento cambia de verdad con la temperatura mínima invernal:
En la costa atlántica y cantábrica, en el litoral mediterráneo y en general donde el invierno no baja de unos -5 °C, la planta mantiene prácticamente toda la hoja y se comporta como perenne. En zonas con heladas moderadas, entre -5 y -10 °C, pierde parte del follaje y llega a marzo con un aspecto ralo pero cubierto. Por debajo de -10 o -12 °C se deshoja de forma completa o casi, y el seto se convierte durante dos o tres meses en una maraña de ramillas grises que no tapa nada.
La planta no sufre por ello: aguanta sin daño hasta unos -15 o -18 °C y rebrota con normalidad en abril. El problema es de expectativa. Quien planta un seto de ligustrina en Burgos, en Soria o en el páramo leonés buscando una pantalla opaca todo el año se encuentra en enero con el vecino a la vista. En esas comarcas la respuesta correcta no es este aligustre, sino un tejo (Taxus baccata), un Thuja o incluso un carpe (Carpinus betulus) recortado, que aunque es caducifolio retiene la hoja seca en la rama y sigue tapando.
Ritmo de crecimiento y lo que eso obliga
Es un arbusto rápido. En suelo suelto, con riego y sin competencia, un ejemplar joven da entre 30 y 60 cm de rama nueva al año, y libre alcanza de 3 a 5 m de alto por otros tantos de ancho. Esa velocidad es la razón de que se plante tanto: un seto de 1,60 m se cierra en tres o cuatro campañas desde plantón de 40 cm.
Y esa misma velocidad es la factura. Un seto formal de ligustrina pide dos tijeras al año como mínimo y tres si se quiere impecable:
La primera, a finales de mayo o primeros de junio, cuando el brote de primavera ya se ha alargado y ha endurecido la base. La segunda, a finales de julio o primeros de agosto. La tercera, opcional y ligera, a mediados de septiembre, solo en zonas de invierno suave: en clima frío ese repaso tardío estimula brotes tiernos que la primera helada quema.
Si se deja pasar un año sin recortar, el seto engorda diez o quince centímetros por cara y se aclara por dentro, porque la luz deja de llegar a la madera vieja. Recuperar el perfil obliga entonces a cortar en madera sin hoja, y ahí la ligustrina responde bien: rebrota de yemas latentes en tronco y ramas viejas, de modo que un rejuvenecimiento severo a 40-50 cm del suelo, hecho a finales de invierno, se repuebla en una o dos temporadas. La operación funciona, pero cuesta dos años de pantalla.
Un detalle de plantación que decide el resultado: al plantar conviene despuntar los plantones a un tercio de su altura. Un seto que se deja crecer libre hacia arriba para llegar antes a la altura deseada acaba con las piernas peladas y no hay poda posterior que lo arregle del todo. Densidad razonable: 3 plantas por metro lineal en una fila, o 2 filas al tresbolillo a 40 cm si se quiere un cierre muy rápido.
'Aureum' y los demás cultivares
Ligustrum ovalifolium 'Aureum', el aligustre dorado, es la variedad de color más extendida. La hoja lleva un borde amarillo dorado ancho e irregular que en algunas hojas ocupa más de la mitad del limbo, con el centro verde. Es una planta claramente menos vigorosa que el tipo: crece un tercio menos, se queda en 2 o 2,5 m y tarda bastante más en cerrar un seto, porque el tejido amarillo tiene menos clorofila y fotosintetiza menos.
Dos condiciones para que rinda. La primera, sol directo: a media sombra el amarillo vira a un verde amarillento sucio y se pierde todo el interés. La segunda, vigilancia de las reversiones. De vez en cuando sale una rama enteramente verde, más vigorosa que las variegadas, que si se deja termina dominando la planta y comiéndose el dorado; hay que cortarla desde su punto de origen en cuanto se detecta, no despuntarla.
Existen también 'Argenteum', de borde blanco crema y aún menos vigor, y 'Aureomarginatum', muy similar a 'Aureum'. Un apunte práctico: un seto entero de 'Aureum' cansa la vista y desentona con casi todo lo demás; funciona mejor como mancha corta, como remate de esquina o mezclado en proporción de uno de cada cuatro con el tipo verde.
Suelo, exposición y riego
Es una planta poco exigente y ahí está su éxito comercial. Acepta suelos de arcillosos a arenosos, tolera la caliza sin clorosarse, aguanta pH de 5,5 a 8, soporta la contaminación urbana y resiste bien el viento salino, lo que la hace útil en primera línea de costa cantábrica.
Prefiere sol o media sombra; en sombra plena se ralea. El riego pide constancia los dos primeros años, sobre todo en verano, con aportes semanales generosos más que diarios y superficiales. Después se defiende sola en clima atlántico. En el interior peninsular y en el sur, un seto de ligustrina sin riego de verano sufre estrés hídrico, amarillea y se deshoja parcialmente en agosto: no es una especie para jardín de secano.
Hay que contar además con su sistema radicular. Es denso, superficial y competitivo: seca y agota la franja de 60-80 cm a cada lado del seto, de modo que un arriate de vivaces plantado pegado al aligustre nunca prospera. Si se quiere macizo delante, conviene dejar un metro libre o interponer una barrera antirraíces.
Abonado: con un aporte de compost o estiércol maduro a razón de 3-4 litros por metro lineal cada primavera va sobrado. Si se quiere empujar un seto joven, un abono equilibrado con nitrógeno de liberación lenta en marzo, y nada después de julio.
Problemas que se ven en un seto de ligustrina
Trips del aligustre (Dendrothrips ornatus): plateado o punteado blanquecino en el haz, sobre todo en veranos secos y calurosos. Estropea el aspecto, rara vez mata. Se controla con jabón potásico repetido o simplemente con riego y un recorte que retire el follaje dañado.
Cochinillas y otiorrinco (muescas semicirculares en el borde de la hoja, obra del adulto nocturno) aparecen de vez en cuando y casi nunca justifican tratamiento en un seto.
Verticilosis (Verticillium dahliae): esta sí es seria. Una planta del seto amarillea, se marchita por un lado y muere, y en su lugar queda un hueco imposible de tapar, porque el hongo persiste en el suelo y el reemplazo suele repetir el destino. La única salida razonable es replantar en ese punto con una especie no sensible o rehacer el tramo. Ocurre más en suelos pesados y mal drenados.
Manchas foliares por Pseudocercospora ligustri y similares en primaveras muy húmedas: molesta estéticamente y se resuelve mejorando la aireación con la poda que con fungicidas.
Elegir entre ovalifolium, japonicum y vulgare
Los tres se venden para seto y las tres son opciones defendibles, pero para cosas distintas.
Ligustrum ovalifolium es el más rápido, el más barato y el que da el follaje más denso y fino por metro cuadrado de seto. A cambio pide dos o tres recortes anuales y se deshoja donde hiela de verdad. Es la elección si el clima es atlántico o litoral, si hay prisa por cerrar y si el mantenimiento no es problema.
Ligustrum japonicum es perenne de verdad: no pierde hoja en ningún invierno que tolere, porque su límite está en torno a -12 °C y por debajo de eso sufre daño directo en lugar de deshojarse. La hoja es más grande, gruesa y brillante, y el seto resultante tiene un aspecto más rotundo, casi de laurel. Crece bastante menos, de modo que basta con un recorte anual y un repaso, pero tarda el doble en cerrar y el plantón cuesta más. Es la elección para el Mediterráneo, Andalucía y el litoral en general, y cuando lo que se busca es pantalla opaca sin fallos en enero.
Ligustrum vulgare, el aligustre común, es la especie autóctona europea, presente de forma natural en buena parte de la Península. Es semicaducifolio tirando a caducifolio, con hoja más estrecha, mate y pequeña, y da un seto menos compacto y de aspecto rústico. A cambio es el más rústico de los tres frente al frío, el que mejor aguanta la sequía estival y la caliza dura, el más barato y el más interesante para fauna, porque su flor alimenta insectos y su fruto, aves. Es la elección para un seto campestre, una linde mixta o un jardín de bajo mantenimiento en el interior, y una mala elección si se quiere un cierre visual limpio y compacto durante todo el año.
Resumido en una frase: velocidad y densidad, ovalifolium; perennidad y calma, japonicum; rusticidad y naturalidad, vulgare.
Multiplicación
Se enraíza con una facilidad que hace innecesario comprar mucha planta si se tiene tiempo. Las estaquillas leñosas de 20-25 cm, tomadas de madera del año en noviembre o diciembre y clavadas dos tercios de su longitud en un bancal de arena en zanja al abrigo, enraízan durante el invierno con porcentajes altos y sin hormonas. Las estaquillas semileñosas de julio, de 10-12 cm con dos pares de hojas, enraízan en tres o cuatro semanas bajo plástico o en propagador. Un seto largo se puede hacer entero por este camino con una inversión de una docena de plantas madre y dos inviernos de paciencia.
En resumen
Ligustrum ovalifolium, la ligustrina o aligustre de California, es un arbusto japonés de hoja oval y lustrosa que se ha convertido en el seto recortado por defecto del norte de España. Crece entre 30 y 60 cm al año, cierra una pantalla en tres o cuatro campañas y acepta casi cualquier suelo, incluida la caliza y el aire salino.
Su carácter semiperenne es real: conserva la hoja donde el invierno no baja de -5 °C y se deshoja de forma llamativa por debajo de -10 °C, aunque la planta no sufra. En comarcas frías conviene elegir otra especie antes que asumir tres meses de seto transparente.
Pide dos recortes anuales, en junio y en julio o agosto, y un tercero ligero en septiembre solo en clima suave. Despuntar los plantones al plantar evita el seto con las piernas peladas, y la especie rebrota bien de madera vieja si hay que rejuvenecerla. Sus raíces superficiales agotan la franja de suelo contigua, así que no conviene arrimarle un arriate.
El cultivar 'Aureum' aporta el borde amarillo, exige sol directo para mantener el color y obliga a eliminar de raíz las ramas verdes que revierten. Frente a japonicum, más perenne y más lento, y frente a vulgare, más rústico y menos compacto, ovalifolium ocupa el terreno intermedio: el seto rápido y denso de quien no le importa sacar la tijera dos veces cada verano.