Las setas de bosque más apreciadas no crecen solas: crecen asociadas a las raíces de un árbol concreto. Los níscalos salen bajo pinos, los boletus bajo robles, castaños, hayas y también coníferas, y la trufa negra bajo encinas, quejigos y avellanos en suelo calizo. Plantar árboles ya micorrizados, es decir, con el hongo instalado en sus raíces desde el vivero, es la forma de reproducir esa asociación en una finca o un jardín grande.
Conviene decir desde el principio que no es un cultivo de resultado garantizado. Un árbol micorrizado bien plantado y bien cuidado puede empezar a producir setas en unos años, o puede no producirlas nunca si el suelo, el clima o la competencia de otros hongos no acompañan. La micorrización sí garantiza otra cosa, y esa es segura: el árbol crece mejor.
Los boletus crecen al pie de árboles de hoja caduca como los robles (Quercus robur) y castaños (Castanea sativa).
Qué es una micorriza
La micorriza es un órgano mixto que se forma cuando el micelio de un hongo envuelve y coloniza las raíces finas de una planta. No es una infección ni un parásito: es una simbiosis en la que los dos salen ganando.
El hongo extiende por el suelo una red de filamentos mucho más fina y mucho más extensa de lo que puede alcanzar una raíz, y le entrega al árbol agua y nutrientes minerales, sobre todo fósforo y nitrógeno, que de otro modo quedarían fuera de su alcance. A cambio, el árbol le pasa los azúcares que fabrica con la fotosíntesis, porque el hongo no puede producirlos. De propina, el manto fúngico que rodea la raíz actúa como barrera física frente a otros hongos patógenos del suelo.
El resultado, en la práctica, es un árbol que arraiga antes, resiste mejor la sequía y crece más deprisa. Las setas, cuando llegan, son el cuerpo fructífero de ese hongo, la parte que emerge para dispersar esporas. El micelio lleva años ahí abajo antes de que aparezca la primera.
Qué seta con qué árbol
| Seta | Árboles | Suelo |
|---|---|---|
| Boletus edulis y B. pinophilus | Roble, castaño, haya, abedul, pinos | Ácido o neutro, suelto |
| Níscalo o rovellón (Lactarius deliciosus) | Pinos (silvestre, negral, carrasco, piñonero) | Amplio margen, con drenaje |
| Carbonera (Russula cyanoxantha) y gorro verde (R. virescens) | Frondosas: roble, castaño, haya | Ácido o neutro |
| Trufa negra (Tuber melanosporum) | Encina, quejigo, coscoja, avellano | Calizo, pH 7,5-8,5, muy drenante |
La primera decisión no es qué seta se quiere, sino qué árbol admite el terreno. De nada sirve encargar encinas trufadas para un suelo ácido de Galicia, ni castaños micorrizados con boletus para una parcela caliza de Los Monegros. El orden correcto es: analizar el suelo, ver qué especie forestal es propia de la zona, y a partir de ahí elegir el hongo.
La trufa negra, un caso aparte
Tuber melanosporum es la única de estas setas que en España se cultiva de verdad, con plantaciones en producción en Teruel, Soria, Huesca, Castellón y Navarra, y con un manejo agrícola completo. Sus exigencias son estrictas y poco negociables: suelo calizo con pH claramente básico, muy drenante y con caliza activa, clima continental con inviernos fríos y tormentas de verano, y ausencia de encharcamiento.
La trufa además marca su territorio: alrededor del árbol productivo aparece un ruedo de suelo desnudo, sin hierba, que se llama quemado o calvero, y que es la señal de que el micelio está activo. Las plantaciones se riegan en verano, se laborea superficialmente y se mantienen libres de competencia herbácea. Desde la plantación hasta la primera producción suelen pasar entre seis y diez años.
Comprar la planta
Aquí es donde se juega el resultado. Una planta micorrizada no se distingue a simple vista de una que no lo está, así que hay que comprarla en viveros que controlen y certifiquen el porcentaje de micorrización mediante análisis de laboratorio de una muestra representativa del lote. Sin ese control, se está comprando una encina normal a precio de encina trufera.
Las plantas se venden con uno a tres o cuatro años y en contenedor, nunca a raíz desnuda, porque lo que hay que preservar es el cepellón con las micorrizas vivas. En el transporte y hasta el momento de plantar, ese cepellón no puede secarse ni recibir sol directo: unas horas al sol en el maletero de un coche pueden arruinar el trabajo del vivero.
Plantación y primeros años
El hoyo debe ser amplio y el suelo profundo, sin suela de labor ni capas compactadas que impidan a la raíz bajar. En terrenos húmedos hay que plantar de modo que el cuello de la raíz quede por encima del nivel del suelo, porque el exceso de humedad en el cuello es lo que pudre el árbol. En terrenos secos se hace lo contrario: un alcorque que recoja el agua de riego y de lluvia.
Dos precauciones que conviene subrayar. La primera: nada de abonos minerales ricos en fósforo en el hoyo de plantación. El exceso de fósforo asimilable inhibe la micorrización, porque el árbol deja de necesitar al hongo para conseguirlo y la simbiosis se debilita. Materia orgánica bien compostada en cantidad moderada, y poco más. La segunda: nada de fungicidas en el entorno de la planta, por razones obvias.
Durante los primeros veranos hay que regar, aproximadamente una vez por semana en los meses cálidos, y proteger el arbolito del ganado y de la fauna. También conviene mantener a raya la vegetación herbácea del ruedo, que compite por el agua.
Cuánto hay que esperar
Con plantas jóvenes, lo habitual es que pasen entre seis y diez años hasta las primeras setas, y en algunas especies más. La producción, cuando llega, es irregular de un año a otro y depende sobre todo de las lluvias de finales de verano y otoño: un septiembre seco deja el monte sin setas por mucha micorrización que haya.
Desconfía de las cifras de producción que se manejan en la publicidad de este tipo de plantas. Los rendimientos varían enormemente según suelo, clima, especie y manejo, y los datos fiables proceden de plantaciones truferas en producción y con años de seguimiento, no de un jardín particular. Lo razonable es plantar por el árbol, con las setas como posible añadido.
Micorrizar árboles ya plantados
Existen productos, en forma de gel o de sustrato inoculado, que se aplican en las raíces de árboles ya establecidos. Funcionan mucho mejor en plantas jóvenes y recién trasplantadas que en ejemplares adultos, por una razón sencilla: las raíces de un árbol adulto ya están colonizadas por los hongos que había en ese suelo, y el inóculo nuevo tiene que competir con ellos en desventaja.
En un árbol adulto, la vía con alguna posibilidad es aplicar el inóculo en la zona de raíces finas activas, que está en la periferia de la copa y no junto al tronco, en primavera o en otoño, con el suelo húmedo, y descompactando previamente. Aun así, el resultado es incierto y no debe darse por hecho.
Antes de comer nada
Que una seta salga bajo un árbol que se plantó micorrizado no significa que sea la seta esperada. En cualquier suelo hay decenas de especies de hongos, y algunas de las que crecen bajo robles y castaños son mortales; la Amanita phalloides, sin ir más lejos, es una de las setas más frecuentes bajo frondosas y causa la mayoría de las intoxicaciones graves en España.
La regla no admite excepciones: no se come ninguna seta que no haya sido identificada con seguridad por alguien que sepa hacerlo. Las sociedades micológicas locales prestan ese servicio en temporada. Ante cualquier duda o cualquier síntoma tras una comida con setas, hay que acudir al médico y llevar los restos para su identificación.
En resumen
La micorrización es una simbiosis real y bien conocida, y plantar árboles micorrizados es una buena idea sobre todo por el árbol: arraiga mejor, resiste mejor la sequía y crece más deprisa. Lo que decide la elección es el suelo, no el gusto: frondosas y suelo ácido para boletus y rúsulas, pinos para níscalos, encinas y quejigos sobre caliza para la trufa negra.
Si lo que se busca es cosechar setas, hay que asumir plazos largos, entre seis y diez años, resultados irregulares y dependientes de las lluvias de otoño, y la necesidad de comprar planta con micorrización certificada por laboratorio. Y una norma que está por encima de todo lo demás: ninguna seta se come sin identificación segura.