La lechuga (Lactuca sativa) es el cultivo más rápido y más rentable de un huerto pequeño: seis u ocho semanas desde el trasplante en primavera, poco espacio por planta y la posibilidad de cosechar hoja a hoja durante semanas en lugar de arrancarla entera. Y hay bastantes más tipos de los que llegan al supermercado, que trabaja casi solo con iceberg, romana y cogollo.

Dos cosas gobiernan todo su cultivo. La primera es que es una planta de estación fresca: crece bien entre 10 y 20 grados y se estropea con el calor. La segunda es el espigado, que es lo que ocurre cuando la planta decide que es momento de florecer, emite un tallo central, la hoja amarga y el cultivo se pierde. Casi todo lo que se hace bien o mal con la lechuga tiene que ver con retrasar ese momento.

Variedades Reina de Mayo, mantecosa; Roble; Crispilla Amarilla (fila de arriba). Urgelva Maravilla de Verano; Solara Amarilla, batavia; Valladolid Pucela, romana (fila de abajo).

Los cuatro grandes tipos

Romanas. Hoja alargada, erguida, con nervio central ancho y crujiente. No forman un cogollo cerrado sino un cono apretado. Son las más resistentes al calor de todas y las que mejor aguantan el verano en la mitad sur. Aquí entran también los cogollos tipo baby, que son romanas de tamaño reducido.

Acogolladas. Las hojas se cierran formando una bola. Dentro hay dos familias muy distintas: las mantecosas o de hoja lisa y tacto suave, tipo Reina de Mayo o Maravilla de Verano, y las batavias, de hoja rizada y crujiente, más resistentes al espigado y al calor. La iceberg es una batavia de cogollo muy apretado, seleccionada por su capacidad de transporte más que por su sabor.

De hoja suelta. No forman cogollo y se cosechan hoja a hoja. Aquí están las hojas de roble, las lollo (rosso y bionda), las red salad bowl y las crispillas. Son las más interesantes para huerto doméstico y para maceta: la planta rebrota tras el corte y da varias cosechas, y aportan color y textura a la ensalada.

Lechuga espárrago (Lactuca sativa var. angustana). Poco conocida aquí. Se cultiva por el tallo, que se pela y se come cocinado o crudo, con textura crujiente. Es de cultivo habitual en el este de Asia y funciona bien en clima templado.

Calendario en España

La lechuga se puede tener casi todo el año, pero cambiando el tipo y la variedad según la estación. Sembrar la misma lechuga en marzo y en julio da resultados muy distintos.

Litoral mediterráneo y sur. Se siembra prácticamente todo el año. El verano es la parte difícil: de junio a agosto solo funcionan variedades resistentes al espigado (romanas y batavias), con sombreo en las horas centrales y riego constante. El otoño y el invierno son la mejor temporada, con lechugas de gran calidad y sin plagas.

Interior peninsular. Siembra de febrero a septiembre. En invierno el cultivo se para por el frío, aunque las variedades rústicas aguantan bajo la nieve y rebrotan en cuanto sube la temperatura. En julio y agosto, sombreo obligatorio.

Norte atlántico. La ventana más cómoda de todas: primavera, verano y otoño, con veranos frescos que retrasan el espigado. El problema aquí es el contrario, la humedad, que favorece el mildiu y la botritis.

En todos los casos, siembra escalonada. Cinco o seis plantas cada dos o tres semanas dan mucho mejor resultado que treinta lechugas que hay que comerse en diez días.

Semillero y trasplante

La lechuga se siembra mejor en semillero que directamente, por dos motivos: la semilla es minúscula y en siembra directa se pierde con facilidad, y en bandeja controlas mucho mejor la humedad durante la germinación.

Dos detalles técnicos que marcan la diferencia. Primero, la semilla de lechuga germina mejor con luz, así que no la entierres: se deja en superficie o cubierta con tres o cinco milímetros de sustrato fino. Segundo, y esto explica muchos fracasos de julio, la semilla entra en dormancia por calor: por encima de unos 28 o 30 grados simplemente no germina. Si siembras en pleno verano, hazlo en un sitio fresco y sombreado, o riega el semillero con agua fría, o siembra al atardecer.

Usa bandeja de alveolos, no siembra a voleo en una bandeja lisa. La lechuga tiene raíz pivotante y el trasplante a raíz desnuda la retrasa mucho. Deja una plántula por alveolo y trasplanta cuando tenga entre cuatro y seis hojas verdaderas.

Al trasplantar, el cuello de la planta queda a ras de suelo. Enterrado se pudre, y ese es el error más repetido. Marco de 25 a 30 centímetros entre plantas para las de cogollo, y algo menos para las de hoja suelta.

Suelo, riego y espigado

Quiere un suelo mullido, rico en materia orgánica, con pH entre 6,5 y 7,5, y es sensible a la salinidad, cosa a tener en cuenta en zonas con agua de riego dura o salina.

El riego debe ser frecuente y regular, sin llegar al encharcamiento. La lechuga tiene raíces superficiales y un sistema foliar muy grande en relación con ellas, así que se marchita en cuanto le falta agua. Los riegos irregulares provocan además el quemado del borde de las hojas interiores, una necrosis parda que arruina el cogollo.

Sobre el espigado, que es el problema central: se dispara con temperaturas altas y días largos. Cuando ocurre, la planta emite un tallo floral, el látex de la hoja se carga de compuestos amargos (lactucina y lactucopicrina, los mismos que dan el amargor característico de la achicoria y la escarola) y la lechuga deja de ser comestible.

Se retrasa con cuatro medidas: elegir variedades resistentes al espigado en primavera y verano, mantener el riego sin altibajos, sombrear en las horas centrales cuando aprieta el calor, y cosechar a tiempo sin dejar la planta más de la cuenta en el bancal. Si ves que una planta empieza a levantar el centro, córtala ese mismo día.

Plagas y enfermedades

  • Babosas y caracoles. El enemigo principal, sobre todo en plantas recién trasplantadas y en otoño. Ayudan las trampas de cerveza, las barreras de ceniza o de cáscara de huevo mientras estén secas, y la recogida manual al anochecer. El cultivo elevado en mesa o jardinera las reduce mucho.
  • Pulgón. Se instala en el cogollo, donde es difícil de alcanzar y de lavar. Revisión temprana y jabón potásico antes de que la lechuga cierre.
  • Mildiu (Bremia lactucae). Manchas amarillas en el haz y pelusa blanquecina en el envés. Aparece con humedad y temperaturas suaves. Riego al pie, marcos amplios y no regar al atardecer.
  • Botritis y esclerotinia. Podredumbre en la base del cuello que hace que la planta se venza entera. Casi siempre viene de haber enterrado el cuello al trasplantar o de exceso de agua.
  • Adventicias. La lechuga compite muy mal. Escarda superficial y frecuente, o acolchado.

En cuanto a la rotación, la lechuga tolera bastante bien repetirse, pero conviene alternarla con familias distintas para no seleccionar hongos de suelo y nematodos.

Cosechar mejor

Hay dos formas y no dan el mismo resultado.

La cosecha entera consiste en cortar la planta a ras de suelo cuando el cogollo está formado y firme. Vale para romanas, mantecosas y batavias.

La cosecha hoja a hoja o de corte funciona con las de hoja suelta y con las romanas jóvenes: se van cortando las hojas exteriores dejando el centro intacto, o se corta toda la mata a dos o tres centímetros del suelo, por encima del punto de crecimiento, y rebrota. Con este sistema una misma planta da dos o tres cosechas y ocupa el bancal mucho más tiempo. Es lo que más rinde en una jardinera de terraza.

En cualquiera de los dos casos, corta a primera hora de la mañana, cuando la hoja está turgente y fría. Una lechuga cortada a mediodía en agosto llega mustia a la cocina aunque la riegues después.

En resumen

Elige el tipo según la estación: romanas y batavias para primavera y verano por su resistencia al espigado, mantecosas y hoja suelta para otoño, invierno y primavera temprana. Siembra en bandeja de alveolos sin enterrar la semilla, y ten en cuenta que por encima de 28 o 30 grados no germina, lo que obliga a sembrar en fresco durante el verano.

Trasplanta con cuatro o seis hojas dejando el cuello a ras de suelo, riega con frecuencia y sin altibajos, escalona las siembras cada dos o tres semanas y cosecha a tiempo. Y si tienes poco espacio, apuesta por las variedades de hoja suelta cortadas a dos centímetros del suelo: rebrotan y dan varias cosechas de la misma planta.


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