Los Jardines Frutales de Laquenexy están en Moselle, en la antigua Lorena, a pocos kilómetros de Metz. Ocupan lo que durante décadas fue una estación de experimentación frutal, dedicada sobre todo a manzanos, perales y ciruelos, y desde mediados de los años dos mil son un jardín público organizado en una serie de espacios temáticos, diseñados por el paisajista Pascal Garbe alrededor de una idea: el sabor.
Lo interesante para quien tiene un jardín pequeño en España no es tanto el sitio como el planteamiento. Laquenexy no es un jardín de colecciones ni un parque histórico: es una demostración de que un espacio productivo puede ser bonito, y de que casi todo lo que hay allí cabe, a otra escala, en un jardín particular. Esa es la parte que se puede copiar.
El Huerto de un Epicúreo es un compendio de huerto-jardín, un lugar donde la belleza va de la mano de lo útil y comestible. Las verduras y aromáticas crecen junto a enormes enredaderas de judías.
Un jardín organizado por sensaciones, no por especies
La estructura de Laquenexy rompe con la lógica habitual de los jardines botánicos, que agrupan por familias o por procedencias. Aquí los espacios se organizan por lo que producen en el visitante: hay un jardín del gusto, uno del tacto, uno del olfato, uno del oído y uno de la vista, todos con el mismo diseño de base y plantaciones completamente distintas.
Es un experimento que enseña algo concreto: en un jardín, la estructura importa menos de lo que se cree y la elección de plantas lo cambia todo. El mismo trazado, con las mismas dimensiones y los mismos caminos, produce cinco ambientes que no se parecen en nada.
El jardín del tacto reúne plantas de hoja aterciopelada, plantas que pinchan y plantas aromáticas que solo sueltan su olor al frotarlas. El del oído combina el agua, la grava, las gramíneas que suenan con el viento y la vegetación que atrae pájaros. El de la vista trabaja con una paleta muy restringida, follajes casi negros y flores blancas, que es una combinación que raramente se ve en un jardín particular y que funciona muy bien en sombra.
Las formas frutales, la idea más aprovechable
Laquenexy conserva la tradición francesa de conducir los frutales en formas dirigidas, y ahí hay una lección directa para cualquier jardín pequeño español.
Un manzano o un peral no tienen por qué ocupar cinco metros de diámetro. Conducidos en cordón horizontal, en palmeta, en huso o en U doble contra un muro o sobre una estructura de alambres, ocupan una franja de medio metro de fondo y producen perfectamente. Es la forma tradicional de tener frutales en un huerto cerrado, y sigue siendo la mejor solución cuando el espacio es el factor limitante.
En España tiene además una ventaja climática. Un frutal en espaldera contra un muro orientado al sur recibe el calor acumulado por la pared, lo que en zonas frías adelanta la floración y mejora la maduración. Al revés, en el sur peninsular conviene la orientación este, para que el frutal reciba sol de mañana y se libre del castigo de la tarde.
La conducción exige poda de formación durante los primeros años y poda en verde en verano, que es más trabajo que dejar un árbol libre pero mucho menos que el que dará luego un frutal desbocado en un jardín de doscientos metros.
Flores comestibles
Otro de los espacios de Laquenexy está dedicado a las flores que se comen, y es una idea que se traslada bien a una terraza o a un bancal mixto. Las que mejor funcionan en clima español:
- Capuchina (Tropaeolum majus). Flor y hoja, con sabor picante parecido al berro. Además atrae al pulgón y lo aparta de las hortalizas.
- Caléndula (Calendula officinalis). Pétalos de color intenso, sabor suave. Se siembra sola año tras año.
- Borraja (Borago officinalis). Flores azules con sabor que recuerda al pepino, y una de las mejores plantas para atraer abejas.
- Flor de calabacín. Las masculinas, las de pedúnculo largo y fino, se recogen sin perder cosecha.
- Cebollino, ajo y puerro en flor. Las inflorescencias se separan en floretes y saben a lo que huelen.
- Pensamiento y violeta (Viola). Sabor discreto, uso sobre todo decorativo.
Dos precauciones que no son retóricas. No se comen flores de plantas compradas como ornamentales, porque suelen haber recibido tratamientos fitosanitarios no autorizados para uso alimentario. Y no se come ninguna flor que no se identifique con total seguridad.
El jardín de las plantas tóxicas
Laquenexy incluye un espacio cerrado con plantas venenosas, y el planteamiento es deliberadamente pedagógico: enseñar que del mismo reino vegetal sale una fresa y sale algo que puede matar.
Las tres que suelen citarse allí están, además, plantadísimas en España.
La adelfa (Nerium oleander) es probablemente el arbusto ornamental más común en medianas de carretera, rotondas y jardines del litoral mediterráneo. Toda la planta es tóxica: hojas, flores, tallos y savia, incluida la planta seca. Contiene glucósidos cardiotónicos que afectan al ritmo del corazón. No se debe usar su madera para asar ni quemar restos de poda en espacios cerrados.
El tejo (Taxus baccata) es tóxico en todas sus partes salvo en el arilo rojo carnoso que rodea la semilla; la semilla en sí sí lo es. Es un árbol muy longevo y frecuente en jardines históricos y setos recortados del norte peninsular.
El muguete o lirio de los valles (Convallaria majalis) es tóxico en toda la planta, incluidas las bayas rojas que produce tras la floración, que son especialmente llamativas para los niños.
A esa lista habría que añadir en un jardín español el ricino (Ricinus communis), cuyas semillas son extremadamente tóxicas y que crece asilvestrado en muchas zonas cálidas, el estramonio (Datura stramonium) y la digital (Digitalis purpurea).
Esto no es un motivo para arrancar nada, sino para saber qué se tiene plantado, sobre todo si hay niños pequeños o animales. Ante una ingestión sospechada, se llama a los servicios de emergencia y se acude a un médico o a un veterinario, y se lleva una muestra de la planta para su identificación.
Qué copiar en un jardín español
La transposición directa no funciona: Lorena tiene un clima continental húmedo, con lluvia repartida todo el año y sin la sequía estival que define a casi toda España. Lo que sí se traslada son los conceptos.
El bancal mixto. Mezclar hortaliza, aromática y flor en el mismo espacio en lugar de separar huerto y jardín. Funciona estéticamente y funciona agronómicamente, porque la diversidad atrae fauna auxiliar y rompe la continuidad que necesitan las plagas.
La verticalidad comestible. Túneles y pérgolas cubiertos de cucurbitáceas trepadoras, judías de enrame o parra. En clima mediterráneo tiene una función añadida importante: la sombra de un emparrado o un túnel vegetal sobre una zona de estar baja varios grados la temperatura en agosto, y en invierno, si es de hoja caduca, deja pasar el sol.
Los frutales conducidos. Ya comentado, y probablemente lo más aprovechable de todo.
Materiales sencillos. Una de las cosas que más se subraya del jardín es que está hecho con soluciones baratas y con mucho material improvisado. Un jardín-huerto atractivo no requiere obra ni piezas caras: requiere estructura clara, repetición de elementos y mantenimiento.
Especies adaptadas. Y aquí la traducción al clima español es obligatoria. Donde Laquenexy pone grosellas y frambuesas, aquí funcionan mejor el madroño, el granado, la higuera, el almendro, el níspero japonés o el guillomo. Donde pone hortensias, aquí van adelfa, lavanda, romero, salvia y santolina. Copiar la estructura, cambiar la lista de plantas.
En resumen
Laquenexy es un jardín público de la Lorena francesa levantado sobre una antigua estación frutal, organizado en espacios temáticos que giran alrededor del gusto, los sentidos y lo comestible. Su interés no está en la colección sino en el planteamiento: demostrar que un espacio productivo puede ser tan atractivo como un jardín ornamental y que casi todo lo que hay allí se puede reproducir a escala doméstica.
De sus ideas, tres funcionan especialmente bien en España: conducir los frutales en formas dirigidas para que quepan en jardines pequeños, mezclar hortaliza, aromática y flor en el mismo bancal en lugar de separar huerto y jardín, y usar la vertical con trepadoras comestibles, que además da sombra donde más falta hace. Lo que hay que traducir siempre es la lista de especies, porque el clima de Lorena y el mediterráneo no tienen nada que ver.