Fresas, frambuesas, moras, grosellas y arándanos se cultivan bien en maceta, y en varios casos incluso mejor que en el suelo. La razón es sencilla: casi todos son arbustos de raíz superficial, poco profunda, que se conforman con un contenedor amplio, y el arándano en particular necesita un suelo tan ácido que en la mayor parte de España solo es viable en maceta con sustrato preparado.

La dificultad no es el frío, que casi todos aguantan de sobra, sino el verano mediterráneo. Son plantas de sotobosque húmedo y de clima atlántico. En una terraza al sur en julio, un contenedor pequeño se seca en medio día y la planta se quema. Todo el manejo consiste en compensar eso: contenedores grandes, acolchado, sombra en las horas centrales y riego que no falle.

La fresa es una herbácea rastrera, de modo que se puede cultivar como planta colgante. Abajo, los frutos del frambueso, arbusto tan resistente al frío como al calor.

Lo común a todos

Contenedor. Como referencia: 30 o 40 litros para frambueso, zarzamora y groselleros, 40 o 50 para arándano, y jardinera de 20 o 25 centímetros de profundidad para fresas. Cuanto mayor sea el volumen, más estable es la humedad y menos sufre la planta en agosto.

Acolchado. No es opcional. Cinco centímetros de corteza de pino, paja o restos de poda triturados sobre el sustrato reducen la evaporación a la mitad y mantienen las raíces frescas, que es exactamente lo que estas plantas necesitan.

Riego. Constante durante la floración y el engorde del fruto, algo más moderado después de la cosecha. Nunca dejar que el cepellón se seque del todo: en estas especies la raíz seca no se recupera bien, y la planta responde tirando el fruto.

Ubicación. Sol de mañana y sombra en las horas centrales es la fórmula que mejor funciona del centro peninsular hacia el sur. En el norte atlántico, sol pleno sin problema. Y protección del viento, que deseca las hojas y tira la fruta.

Pájaros. En cuanto la fruta empieza a colorear, una malla. Los mirlos localizan un arándano en una terraza de un cuarto piso con una precisión asombrosa.

Fresa (Fragaria × ananassa)

Es la más fácil y la única herbácea del grupo. Al ser rastrera y emitir estolones colgantes, luce especialmente en jardineras elevadas y en macetas colgantes, donde además la fruta no toca el sustrato y se pudre menos.

Hay dos tipos y conviene saber cuál se compra. Las no reflorecientes concentran toda la producción en cuatro o cinco semanas de primavera, con fruta más grande y sabrosa. Las reflorecientes o de día neutro producen tandas más pequeñas desde la primavera hasta el otoño, y son las que más sentido tienen en una terraza porque dan un puñado de fresas cada semana durante meses.

Se planta en otoño (septiembre y octubre) o a finales del invierno, dejando la corona, ese punto donde nacen las hojas, justo al nivel del sustrato: enterrada se pudre, demasiado alta se seca. Los estolones se dejan enraizar en macetas pequeñas para renovar la plantación, o se cortan si se quiere más fruta y menos hijos.

La planta se agota. Al tercer año produce claramente menos y le entran más enfermedades, así que lo razonable es renovar con estolones propios cada dos o tres años.

Arándano (Vaccinium corymbosum)

El que se cultiva es el arándano americano de arbusto alto, Vaccinium corymbosum. El arándano silvestre europeo (Vaccinium myrtillus), el de los brezales y hayedos del norte, es otra especie, más pequeña y bastante más difícil de cultivar.

Su exigencia definitoria es el pH del sustrato, entre 4,5 y 5,5. Es una ericácea estricta y en suelo neutro o calizo no absorbe hierro: amarillea, se para y muere. En maceta se resuelve con sustrato específico para plantas acidófilas, mejorado con corteza de pino compostada y fibra de coco.

Y hay un detalle que arruina muchos arándanos de terraza: el agua de riego. En buena parte de España el agua del grifo es dura y calcárea, y regar con ella un sustrato ácido lo va alcalinizando mes a mes hasta que el arándano deja de funcionar, aunque el sustrato de partida fuera el correcto. Lo ideal es agua de lluvia recogida. Si no la hay, existen correctores de acidez para riego que se dosifican en la regadera.

Necesita acumular frío invernal, así que en el sur y en el litoral cálido hay que buscar variedades de bajas necesidades de frío, del tipo southern highbush, seleccionadas precisamente para eso. Aunque muchas variedades son parcialmente autofértiles, plantar dos variedades distintas que florezcan a la vez aumenta mucho el cuajado y el tamaño del fruto.

Sí se poda, al contrario de lo que se suele decir. Los primeros tres años nada, salvo ramas rotas. A partir del cuarto, cada invierno se retiran a ras las ramas más viejas, gruesas y de corteza agrietada, que son las menos productivas, dejando que la planta se renueve desde la base.

Frambueso (Rubus idaeus)

Muy resistente al frío y de cultivo sencillo, con una salvedad: es rizomatoso y emite brotes por todo el contenedor y por donde pueda escapar. En maceta eso se controla solo, que es una ventaja frente al cultivo en suelo.

Todo depende de saber de qué tipo es, porque la poda es completamente distinta:

  • No remontantes. Fructifican en verano sobre las cañas nacidas el año anterior. Tras la cosecha se cortan a ras esas cañas ya agotadas, que se reconocen porque están secas y leñosas, y se conservan las verdes del año, que darán fruto el verano siguiente.
  • Remontantes. Fructifican en otoño en la punta de las cañas del propio año. Su manejo es muchísimo más simple: en invierno se siega todo a ras de suelo y en primavera la planta rebrota entera. Para una terraza son la mejor opción, y además dan fruta en septiembre y octubre, cuando ya no queda nada más.

En ambos casos hacen falta unos alambres o unas cañas donde atar las varas, porque cargadas de fruto se vencen.

Zarzamora (Rubus del grupo fruticosus)

Existen cultivares sin espinas, como 'Black Satin' o 'Thornless Evergreen', que son los únicos con los que merece la pena convivir en una terraza. Fructifican, como los frambuesos de verano, sobre las cañas del año anterior: tras la cosecha se cortan a ras las que ya han dado y se atan las nuevas.

Es muy vigorosa y muy rústica. Necesita un soporte serio, porque las varas alcanzan varios metros, y en maceta hay que estar encima del riego. Un aviso práctico: las zarzas enraízan con facilidad allí donde la punta de una vara toca el suelo, y son plantas capaces de colonizar terrenos abandonados con rapidez. No tires restos de poda ni plantas sobrantes al campo; van a la fracción vegetal de residuos.

Groselleros (Ribes rubrum y Ribes nigrum)

Los dos son arbustos sin espinas, muy resistentes al frío, y los dos agradecen la semisombra en climas cálidos. Su diferencia práctica está, otra vez, en dónde fructifican, y de ahí salen dos podas distintas.

La grosella roja (y la blanca, que es una variante) produce en formaciones cortas y permanentes sobre madera de dos y tres años. Se conduce en vaso abierto, con ocho o diez ramas principales, y cada invierno se acortan los brotes laterales del año a dos o tres yemas, que es lo que induce esas formaciones fructíferas. No hay que renovar la estructura cada año.

La grosella negra o casis hace justo lo contrario: fructifica en la madera del año anterior. Aquí sí hay que renovar, retirando cada invierno alrededor de un tercio de las ramas más viejas cortándolas a ras de suelo, para que la planta emita varas nuevas. Sus hojas desprenden un olor fuerte y característico al rozarlas, así que mejor no ponerla en un paso estrecho si ese aroma no gusta.

Ambos empiezan a producir en serio a partir del segundo o tercer año.

Calendario de cosecha

EspecieÉpoca de recolección
Fresa no reflorecienteAbril a junio
Fresa reflorecienteAbril a octubre, por tandas
Grosella roja y negraJunio y julio
Frambueso no remontanteJunio y julio
ArándanoJunio a agosto según variedad
ZarzamoraJulio a septiembre
Frambueso remontanteAgosto a octubre

Combinando cuatro o cinco macetas se cubre de abril a octubre sin interrupciones, que es probablemente el mejor argumento para cultivarlos.

En resumen

Los frutos rojos van bien en maceta si el contenedor es grande, el acolchado generoso y el riego constante. El punto crítico en España no es el invierno sino el verano: sombra en las horas centrales y raíz siempre fresca. El arándano añade su propia condición, sustrato ácido y agua de riego sin cal, y sin las dos cosas no hay nada que hacer.

Lo que más rendimiento cambia es entender dónde fructifica cada especie, porque de ahí sale la poda: frambueso remontante a ras cada invierno, frambueso de verano y zarzamora renovando las cañas tras la cosecha, grosella negra retirando un tercio de las ramas viejas y grosella roja manteniendo el armazón y acortando los brotes del año. La fresa, aparte, se renueva con sus propios estolones cada dos o tres años.


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