Si solo hay sitio para uno o dos árboles, la pregunta que hay que hacerse antes de comprar no es qué fruta apetece más, sino si esa variedad fructifica sola. La mayoría de los frutales necesitan polen de otro árbol de una variedad distinta para cuajar, y quien planta un manzano solo en un patio suele descubrirlo tres primaveras después, tras tres floraciones espectaculares y ninguna manzana.
La buena noticia es que hay bastantes especies y variedades que producen sin compañía. Melocotoneros, albaricoqueros, higueras, cítricos, granados, membrilleros y algunos cerezos y ciruelos son opciones de un solo árbol, y con ellos se resuelve un jardín pequeño sin renunciar a la cosecha.
De color amarillo dorado y pulpa jugosa y dulce, las ciruelas Golden Japan maduran en julio. Abajo, manzanas Golden Delicious.
Tres conceptos que se confunden siempre
Autofértil o autopolinizante. El árbol cuaja fruto con su propio polen. Basta un ejemplar, aunque en casi todos los casos la producción sube si tiene cerca otra variedad compatible.
Autoestéril o autoincompatible. El polen propio no fecunda sus flores. Necesita obligatoriamente otra variedad distinta que florezca a la vez y sea compatible con ella. Aquí hay un matiz que importa: no vale otro árbol de la misma variedad. Todos los ejemplares de un cultivar son clones, propagados por injerto a partir de un mismo individuo, así que dos manzanos 'Golden Delicious' son genéticamente el mismo árbol y no se polinizan entre sí.
Partenocárpico. Es otra cosa distinta: el fruto se desarrolla sin que haya fecundación, y por eso sale sin semillas o con semillas abortadas. La higuera común, el plátano, muchas naranjas y mandarinas y algunos caquis funcionan así. Estos frutales producen incluso en años con pocos insectos polinizadores.
Añade un cuarto factor que se olvida: aunque una variedad sea autofértil, alguien tiene que mover el polen dentro de la flor. Lo hacen sobre todo las abejas. Un jardín con flores durante la primavera cuaja mejor que uno sin ellas.
Frutales que dan cosecha con un solo árbol
- Melocotonero y nectarina. Prácticamente todas las variedades comerciales son autofértiles. Es probablemente la elección más segura para un jardín pequeño en clima templado.
- Albaricoquero. La mayoría de las variedades tradicionales españolas son autofértiles, aunque hay excepciones conocidas. Pregunta por la variedad concreta.
- Higuera común. Partenocárpica: da brevas e higos sin polinización alguna. Es además de los frutales más agradecidos y resistentes a la sequía del Mediterráneo. (Los higos tipo esmirna sí requieren la intervención de una avispa polinizadora, pero no son los que se plantan en jardines.)
- Cítricos. Naranjos, limoneros, mandarinos y pomelos producen solos, y muchas variedades lo hacen por partenocarpia.
- Granado, membrillero y níspero japonés. Autofértiles, y los tres muy adaptados al clima peninsular.
- Vid. Autofértil, con flores hermafroditas.
- Ciruelo europeo (Prunus domestica). Varias de las variedades más extendidas son autofértiles, entre ellas las claudias y la 'Stanley'. Los ciruelos japoneses (Prunus salicina), en cambio, suelen necesitar polinizador.
- Cerezo. El grueso de las variedades de cereza dulce es autoincompatible, pero existen cultivares autofértiles bien conocidos, como 'Stella', 'Lapins', 'Sunburst' o 'Sweetheart'. El guindo o cerezo ácido (Prunus cerasus) es autofértil.
- Almendro. Las variedades tradicionales españolas ('Marcona', 'Desmayo Largueta') son autoincompatibles, pero la mejora nacional de las últimas décadas ha dado un buen grupo de variedades autofértiles y de floración tardía, como 'Guara', 'Soleta', 'Belona' o 'Vairo'. Para un solo árbol, y para escapar de las heladas de febrero, son la opción sensata.
Frutales que casi siempre necesitan compañía
- Manzano. La inmensa mayoría son autoincompatibles. Si solo hay sitio para uno, la solución es un árbol con dos o tres variedades injertadas sobre el mismo pie, que los viveros llaman "familiar" o "multiinjertado".
- Peral. Igual que el manzano. Alguna variedad muestra cierta autofertilidad parcial, pero la producción sin polinizador es escasa.
- Avellano. Aunque tiene flores masculinas y femeninas en el mismo pie, es autoincompatible y hay que plantar al menos dos variedades.
- Aguacate. Sus flores abren en dos momentos distintos del día según el tipo (A o B), de modo que una plantación con las dos formas cuaja mucho mejor. 'Hass' es de tipo A y se acompaña de variedades de tipo B como 'Fuerte' o 'Bacon'.
- Chirimoyo. La flor abre primero como femenina y después como masculina, y en las condiciones de la costa granadina rara vez coinciden. En cultivo comercial se recurre a la polinización manual, y en un jardín particular sin ella la cosecha suele ser testimonial.
El clima manda sobre todo lo demás
Antes de la polinización va el clima. Un frutal de hoja caduca necesita acumular horas de frío (horas por debajo de 7 grados durante el reposo invernal) para brotar y florecer bien. Muchas variedades de manzano y peral piden 800 horas o más, lo que las hace inviables en el litoral sur y en Canarias, donde brotarían de forma irregular y darían cosechas ridículas. En esas zonas hay que buscar variedades de bajas necesidades de frío, que existen y están seleccionadas precisamente para eso.
En el extremo contrario, en la meseta y en zonas de montaña, el enemigo es la helada tardía. Almendro y albaricoquero florecen en enero y febrero, y ahí las heladas de finales de invierno se llevan la floración entera. La respuesta es elegir variedades de floración tardía, no otra especie.
Como orientación por regiones:
- Norte atlántico. Manzano (incluidas las variedades de sidra), peral, ciruelo, cerezo, avellano, nogal, castaño y frutos del bosque. El kiwi funciona bien por el suelo ácido y la humedad.
- Interior peninsular. Ciruelo, peral, membrillero, cerezo, melocotonero, almendro de floración tardía, higuera, granado y vid.
- Litoral mediterráneo. Cítricos, níspero japonés, albaricoquero, melocotonero, almendro, higuera, granado y caqui.
- Costa subtropical de Málaga y Granada, y Canarias. Aguacate, chirimoyo, mango, papaya, platanera y cítricos.
Elegir y plantar bien el árbol
Al comprar, fíjate en la relación entre el grosor del tronco y su altura: un árbol bajo y grueso arranca mejor que uno alto y delgado. Comprueba que las raíces no estén espiralizadas dentro del cepellón, señal de que lleva demasiado tiempo en la misma maceta, porque esa deformación no se corrige y compromete el anclaje para siempre.
La plantación se hace en reposo vegetativo, de noviembre a febrero, evitando días de helada. Haz un hoyo ancho, de un metro de diámetro, más que profundo: las raíces se extienden en horizontal. Y no pongas grava en el fondo. Es una costumbre muy extendida que empeora las cosas, porque el cambio brusco de textura entre la tierra y la grava retiene el agua en la zona de contacto en lugar de drenarla. Si el terreno encharca, la solución es plantar sobre un caballón elevado o cambiar de sitio.
El punto de injerto, el engrosamiento visible en la base del tronco, tiene que quedar por encima del nivel del suelo. Enterrarlo anula el efecto del patrón y abre la puerta a las podredumbres de cuello.
En suelos calizos, muy frecuentes en el este y el sur, vigila la clorosis férrica: hojas jóvenes amarillas con los nervios verdes. Se corrige con quelatos de hierro, pero la solución de fondo es elegir de entrada un patrón tolerante a la caliza.
Y una advertencia sobre el césped: el riego frecuente y superficial que necesita una pradera no le va bien a un frutal, que prefiere riegos abundantes y espaciados. Además, los aspersores que mojan el follaje favorecen los hongos. Si puedes, planta los frutales fuera de la zona de césped, con su propio alcorque y su acolchado.
Mantenimiento
Abonado. Materia orgánica bajo la copa al final del invierno. Evita los excesos de nitrógeno, que dan brotación exuberante, poca flor y mucho pulgón.
Chupones y rebrotes. Los brotes verticales muy vigorosos que salen del tronco o de las ramas principales no dan fruto y consumen energía. Se retiran en verde, tirando de ellos cuando aún son tiernos, que es mejor que cortarlos. Los rebrotes que salen por debajo del injerto son del patrón y hay que eliminarlos siempre.
Poda. Es cierto que una mala poda hace más daño que ninguna, pero de ahí no se sigue que haya que dejar el árbol a su aire. Lo mínimo razonable es la poda de formación de los primeros años y, después, retirar madera muerta, ramas cruzadas y aclarar el interior de la copa. Respeta la época: pepita en invierno, hueso después de la cosecha.
Aclareo de frutos. Cuando el árbol carga demasiado, la fruta sale pequeña, las ramas se rompen y muchas especies entran en vecería, es decir, alternan un año de mucha cosecha con otro de ninguna. Aclarar dejando un fruto cada 10 o 15 centímetros, poco después del cuajado, resuelve las tres cosas a la vez.
Plagas. El pulgón es el problema más constante. Las hormigas lo protegen y lo trasladan de un brote a otro, así que impedirles subir al tronco con una banda adhesiva reduce mucho el problema. Para tratar, jabón potásico mojando bien los brotes. En invierno, con el árbol parado, los aceites de parafina eliminan buena parte de las formas invernantes de pulgón y cochinilla en la corteza.
Si en algún momento recurres a un fitosanitario, lee la etiqueta y respeta el plazo de seguridad, es decir, los días que deben pasar entre la aplicación y la recolección. En fruta de consumo doméstico esto no es un detalle menor.
En resumen
Para un jardín con sitio para un solo árbol, elige entre los frutales que fructifican solos: melocotonero, nectarina, albaricoquero, higuera, cítricos, granado, membrillero, níspero, vid, ciruelo europeo, cerezo de variedad autofértil o almendro autofértil de floración tardía. Manzanos, perales, avellanos, aguacates y chirimoyos, o van acompañados o dan poco.
Comprueba antes las horas de frío que pide la variedad y si su floración escapa a las heladas de tu zona, porque eso decide más que la polinización. Después, planta en reposo, en hoyo ancho, sin grava en el fondo y sin enterrar el injerto, y dedica al árbol una poda de formación seria en los primeros años. Lo demás es riego, acolchado y observación.