Plantar un frutal de fruto seco no se parece a poner un tomate. Son árboles que tardan años en entrar en producción, que ocupan mucho y que, en tres de los cuatro casos que vienen aquí, no dan nada si plantas un único ejemplar. La polinización es el punto que más cosechas frustra, y conviene resolverlo antes de comprar el árbol, no después.

El otro factor que manda es el clima, y en concreto las horas frío: el número de horas por debajo de 7 grados que el árbol necesita acumular en invierno para romper la parada vegetativa y florecer en condiciones. Cada especie y cada variedad tiene su requerimiento, y de él depende que un árbol funcione en Almería o solo en la meseta. Con esas dos claves, veamos los cuatro.

Todos los años, hacia finales del invierno, el almendro brinda su impresionante floración antes de que broten las hojas. A su capacidad productiva se une su belleza. Foto: iStock

Almendro (Prunus dulcis)

Es el más adaptado al clima mediterráneo de todos y el más fácil de tener en un jardín peninsular. Originario del suroeste asiático, se cultiva en España desde la antigüedad. Resiste muy bien la sequía, se conforma con casi cualquier terreno aunque prefiere los sueltos y bien drenados, y es de los rosáceos con menor requerimiento de horas frío.

Su punto flaco es justo el reverso de esa virtud: florece muy pronto, a finales de invierno y antes de echar hoja, y en muchas zonas eso significa que la flor se expone a las heladas de febrero. La solución práctica es elegir variedades de floración tardía, que retrasan la apertura varias semanas y salvan la cosecha en años fríos.

El otro asunto es la autofertilidad. Las variedades tradicionales necesitan otra variedad compatible cerca que las polinice, mientras que las modernas autofértiles resuelven el problema con un solo árbol, algo decisivo en un jardín.

Entre las variedades, Guara es la que más se ha extendido en las últimas décadas: autofértil, de floración tardía y cáscara dura. En la misma línea de autofértiles y floración tardía están Soleta y Belona. De las tradicionales, la Marcona es la más apreciada en repostería, de fruto redondeado y cáscara dura, y la Largueta, de fruto alargado, es característica del valle del Ebro, pero ambas son de floración temprana y no autofértiles. Las llamadas mollares, de cáscara blanda, son fáciles de partir pero por eso mismo más vulnerables a hongos e insectos.

La cosecha va de finales de verano a principios de otoño, según variedad. La señal es que la cubierta carnosa exterior se abre y deja ver la cáscara. Después hay que secar las almendras unos días extendidas a la sombra y en sitio aireado antes de guardarlas.

Una advertencia importante: las almendras amargas contienen amigdalina, un compuesto que libera cianuro al ingerirse, y no deben comerse. Si plantas un almendro de semilla en vez de un árbol injertado, no hay forma de saber de antemano si dará almendra dulce o amarga. Por eso, y por la calidad del fruto, siempre conviene plantar material injertado de variedad conocida.

Pistacho (Pistacia vera)

El pistacho o alfóncigo procede de las zonas montañosas del oeste de Asia. En España se cultiva bien en el interior peninsular, sobre todo en Castilla-La Mancha, y mal o nada en la franja costera. La razón es doble: necesita bastantes horas frío en invierno y un verano largo, muy caluroso y seco para que el fruto madure y la cáscara se abra. Donde se dan bien el olivo y el almendro de secano, el pistacho suele funcionar.

Hay dos cosas que hay que saber antes de plantarlo, y las dos sorprenden a mucha gente.

La primera es que es una especie dioica: hay pies masculinos y pies femeninos, y solo los femeninos dan fruto. Los masculinos únicamente aportan polen. La polinización es anemófila, se hace por el viento y no por insectos, así que hace falta al menos un pie macho por cada grupo de hembras, y conviene situarlo en la dirección de la que soplan los vientos dominantes.

La segunda es la vecería, esa tendencia a alternar un año de gran cosecha con otro de cosecha pobre, que comparte con el olivo. No es un defecto del árbol, es su comportamiento normal.

Añade que tarda: un pistacho no entra en producción seria hasta pasados varios años, y llega a su plenitud bastante más tarde. Es un árbol para quien planta con perspectiva. Florece entre abril y mayo y el fruto madura bien entrado el verano. Aunque tolera el secano, un riego de apoyo en la fase de llenado del fruto mejora mucho la cosecha. Una vez recogidos, los pistachos se secan antes de consumirlos.

Avellano (Corylus avellana)

El avellano es un arbusto grande, de hasta cinco metros, de clima templado y húmedo. En España está sobre todo en la mitad norte, y su producción se concentra históricamente en las comarcas del Camp de Tarragona, donde la avellana de Reus cuenta con denominación de origen protegida.

Es rústico y no pide cuidados especiales, con una excepción determinante: no soporta la sequía. En el interior y el sur peninsular, con veranos secos y calurosos, sufre bastante si no se le asegura riego. Ese es el límite real de dónde se puede plantar.

En polinización tiene una particularidad que arruina muchas plantaciones domésticas. Es una especie monoica, con flores masculinas y femeninas en el mismo pie, pero en la práctica es autoincompatible: el polen de un ejemplar no fecunda sus propias flores. Hay que plantar al menos dos variedades compatibles que además coincidan en época de floración, que en el avellano ocurre en pleno invierno. Un avellano solo, por sano que esté, no dará avellanas.

El manejo tradicional consiste en desmochar la planta cuando es joven para que emita numerosas varas largas desde la base, e ir sustituyendo las viejas por otras jóvenes conforme pierden productividad, de forma que la mata se renueva sin envejecer.

La avellana madura entre agosto y septiembre. Existen además formas ornamentales de la misma especie, como Corylus avellana 'Contorta', de ramas retorcidas, y 'Red Majestic', de hoja purpúrea, que se plantan por su interés decorativo.

Nogal (Juglans regia)

El nogal es un árbol de gran porte y raíz potente, magnífico si dispone de sitio y completamente inadecuado para un jardín pequeño. Se ha cultivado siempre tanto por la nuez como por su madera, que es de las mejores que hay.

Se adapta bien a los climas ibéricos, pero necesita agua. En zonas de precipitación escasa conviene plantarlo cerca de un curso de agua o asegurarle riego, sobre todo en los primeros años. La otra amenaza son las heladas tardías, que le queman las yemas ya brotadas; por eso interesan las variedades de brotación tardía, que salen del reposo más tarde y esquivan ese riesgo.

Hay un punto que casi nunca se advierte y que condiciona dónde plantarlo. El nogal produce juglona, una sustancia presente en sus raíces, hojas y frutos que inhibe el crecimiento de muchas otras plantas a su alrededor. Bajo la copa de un nogal maduro, y en un radio que puede superar la proyección de sus ramas, hay especies que sencillamente no prosperan, y las solanáceas están entre las más sensibles. No plantes el huerto bajo un nogal.

La recolección es cómoda: al tratarse de un árbol grande y de consumo doméstico, basta con esperar a que las nueces vayan cayendo solas en otoño y recogerlas del suelo con frecuencia. Después hay que secarlas bien, extendidas en capa fina y en sitio ventilado, para reducir su humedad y que se conserven. Al manipular la envuelta verde conviene usar guantes, porque tiñe la piel de marrón oscuro durante días.

Qué son las horas frío

Es el número de horas por debajo de una temperatura umbral, habitualmente 7 grados, que un frutal de clima templado necesita acumular durante el invierno para romper la dormancia y brotar y florecer con normalidad.

Si el árbol no las acumula, la brotación es irregular y escalonada, la floración pobre y la cosecha escasa. Es lo que ocurre cuando se planta una variedad de alto requerimiento en una zona de invierno suave. Por eso el almendro, de requerimiento bajo, se da en casi toda la Península, mientras que el pistacho, que pide bastantes más, no funciona en el litoral.

En resumen

Antes de plantar, resuelve la polinización. El pistacho es dioico y necesita pies macho; el avellano es autoincompatible y necesita dos variedades; el almendro tradicional necesita polinizador, salvo que elijas una variedad autofértil como Guara, Soleta o Belona. El nogal es el único que puede ir solo, y a cambio pide mucho espacio y agua.

Después, ajusta la especie al clima por horas frío: almendro en casi toda la Península, con variedades de floración tardía donde haya heladas de febrero; pistacho solo en interior con invierno frío y verano seco; avellano en la mitad norte o con riego asegurado. Y planta siempre material injertado de variedad conocida, en el almendro además por seguridad, porque un pie de semilla puede dar almendra amarga, que es tóxica.


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