El tomate cherry es el que mejor funciona en maceta y en huerto urbano, pero no por lo que suele decirse. No es que sean todos plantas pequeñas: la mayoría de variedades cherry son de crecimiento indeterminado y se estiran dos metros largos si les dejas. Lo que las hace agradecidas en contenedor es otra cosa: cuajan bien con calor, no se agrietan tanto, producen de forma escalonada durante meses y toleran mejor que un tomate grande las irregularidades de riego que son inevitables en una terraza.
Dicho eso, sí existen cherry de porte compacto pensados justo para maceta pequeña. Distinguir unos de otros antes de comprar es lo que evita acabar con una planta de dos metros en un tiesto de doce litros. Aquí van los tipos por color y forma, cómo elegir según el espacio, y el manejo concreto en contenedor.
Tomates Gold Nugget, una variedad muy productiva y precoz, de frutos de color amarillo anaranjado, dulces y sabrosos. Foto: Semillas Batlle
Determinado o indeterminado: mira esto antes de comprar
Las variedades determinadas de cherry, a menudo etiquetadas como de mata baja, de patio o compactas, se quedan entre 40 centímetros y un metro. Terminan sus tallos en flor, no se podan y como mucho necesitan una caña de apoyo. Concentran la producción en unas pocas semanas. Son la opción para jardinera de balcón, para maceta de 15 o 20 litros y para quien no quiere montar estructuras.
Las indeterminadas, que son la mayoría de los cherry clásicos y prácticamente todos los de color raro y forma de pera, crecen sin parar mientras el clima acompaña. Necesitan tutor sólido, poda de brotes axilares y un mínimo de 25 o 30 litros de sustrato por planta. A cambio producen desde junio hasta que llega el frío, y en el sur y el litoral mediterráneo pueden seguir dando fruto en noviembre o diciembre.
Si la etiqueta no lo dice, hay una pista útil: los cherry vendidos como colgantes o para cesta suspendida suelen ser de porte semideterminado y rastrero, y funcionan bien en macetero alto sin tutor.
Cherry redondos, por color
Rojos. Los clásicos, de 10 a 20 gramos, dulces y con la acidez justa. Es el grupo con más oferta y también donde hay más variedades compactas de mata baja, precoces y muy productivas. Si empiezas, empieza aquí.
Amarillos y anaranjados. Menos acidez, así que resultan más dulces en boca aunque no tengan más azúcar. Los anaranjados suelen ser los más dulces de todos y con una textura crujiente característica. La variedad Gold Nugget, de mata baja y muy precoz, da frutos amarillo anaranjado de 10 a 15 gramos y es de las pocas de este color con porte realmente contenido, lo que la hace muy apropiada para maceta.
Oscuros. Frutos de color rojo muy oscuro, granate o pardo, generalmente algo mayores que un cherry normal, en el rango de 25 a 40 gramos, lo que los sitúa más cerca del formato cóctel. Su sabor es más complejo y menos ácido. Black Cherry es la referencia del grupo: planta indeterminada, vigorosa y de producción larga. Ojo con el punto de recolección, porque maduran de dentro hacia fuera y el color externo engaña; se van por el tacto, cuando ceden ligeramente a la presión.
Rayados. Piel marrón o roja con listas verdes o negras. Son de los más vistosos en el plato y suelen tener pulpa oscura y sabor pronunciado. Todos los que conozco de este tipo son indeterminados y requieren entutorado.
Cherry en forma de pera y alargados
El otro gran grupo son los de fruto alargado, en forma de pera o de bombilla, de 15 a 20 gramos. Tienen la piel algo más gruesa y la pulpa más consistente que los redondos, lo que se traduce en mejor conservación tras la cosecha y en que aguantan bien enteros en el plato sin soltar jugo.
Salen en rojo, amarillo y rayado. Los amarillos en forma de pera, como el clásico Yellow Pear, producen racimos muy densos y decorativos, con sabor suave y dulce. Casi todo este grupo es de porte indeterminado y bastante vigoroso, con lo que hacen falta tutor y espacio.
Muchos de estos cherry se recolectan en rama, cortando el racimo entero cuando la mayoría de los frutos están hechos. Aguantan así varios días y quedan mejor de presentación.
Cultivo en maceta paso a paso
Siembra. Semillero protegido de febrero a marzo en la mayor parte de la Península, y hasta mayo o junio si quieres una tanda tardía. La semilla necesita alrededor de 20 grados para nacer bien. De la siembra a las primeras cosechas pasan entre cuatro y cinco meses.
Trasplante. A su sitio definitivo cuando haya pasado el riesgo de heladas, lo que en el litoral mediterráneo y el sur cae en marzo o abril y en el interior de la meseta no antes de mayo. Al trasplantar conviene enterrar el tallo hasta las primeras hojas: el tomate emite raíces adventicias por el tallo enterrado y la planta agarra mucho mejor.
Recipiente. Mínimo 15 o 20 litros para una variedad compacta, y de 30 en adelante para una indeterminada. En jardinera larga, una planta cada 40 centímetros. Es el punto donde más se peca por defecto, y una maceta corta significa riego diario en agosto y frutos pequeños.
Sustrato y abonado. Sustrato de calidad con buen drenaje y materia orgánica, que no se apelmace. Cuando empiezan a cuajar los primeros frutos, abonado con más potasio que nitrógeno; el exceso de nitrógeno da mata frondosa y poca producción.
Sol. Cuanto más directo mejor, con un mínimo de seis horas. En terraza orientada al norte no hay cherry que valga.
Riego. Regular y sin altibajos. En maceta, riegos más frecuentes y de menos cantidad, y en pleno verano puede tocar a diario. Acolchar la superficie del sustrato con paja, corteza o incluso restos vegetales reduce mucho la evaporación. El riego irregular es lo que provoca la podredumbre apical, esa mancha oscura y hundida en la base del fruto, que en cherry aparece menos que en tomates grandes pero aparece.
Poda y entutorado. Solo en las indeterminadas: se deja una guía única y se quitan los brotes que salen en la axila de cada hoja, mejor cuando están tiernos y se desprenden con los dedos. El tutor debe estar puesto desde el trasplante, porque clavarlo después daña la raíz. En determinadas no se poda nada.
Cosecha
Al aire libre, la cosecha suele empezar en junio en zonas cálidas y en julio en el interior, y se alarga hasta las primeras heladas. En el sur y el litoral es normal seguir recogiendo en noviembre e incluso diciembre en un año suave.
El cherry se coge cuando el color está completo y el fruto cede un poco al apretarlo. Si tiendes a recogerlos demasiado pronto, prueba a dejar un racimo entero un par de días más y compara: la diferencia de sabor es notable, sobre todo en los amarillos y los oscuros.
Un consejo práctico de terraza: revisa cada dos o tres días. Un cherry maduro que se queda en la mata acaba agrietándose con el primer riego abundante o la primera lluvia, y el agrietado abre la puerta a hongos y mosca.
En resumen
La decisión importante en un cherry no es el color, es el porte. Determinado y compacto para jardinera y maceta pequeña, sin poda y sin tutor. Indeterminado para maceta grande o suelo, con tutor desde el trasplante y poda de brotes axilares, a cambio de una producción que dura de junio al otoño.
El resto es sol abundante, un recipiente que no se quede corto, riego constante con acolchado y abonado potásico desde el cuaje. Si quieres ampliar, tienes más sobre el cultivo en contenedor en cultivar tomates en maceta y un repaso de tipos de fruto en las mejores variedades de tomate para el huerto.