Senecio ha sido durante mucho tiempo uno de los géneros más grandes de plantas con flor, con más de mil especies repartidas por todo el mundo dentro de la familia Asteraceae. Bajo ese nombre convivían hierbas de cuneta, arbustos, trepadoras, suculentas de colección y hasta arbolitos. Hoy ese conjunto se ha ido repartiendo entre varios géneros, y eso tiene una consecuencia práctica inmediata: buena parte de las etiquetas de vivero y de los artículos que circulan por internet usan nombres que ya no son los aceptados.
Interesa saberlo porque no es un capricho de nomenclatura. Dentro de lo que se llamaba Senecio hay plantas ornamentales inocuas, malas hierbas hepatotóxicas para el ganado y al menos una especie con comportamiento invasor en España. Distinguirlas importa.
Un género que se ha repartido
Estas son las separaciones que más afectan a lo que uno se encuentra en una tienda o en el campo:
- Curio. Recoge las suculentas de tallo y hoja carnosa más conocidas, entre ellas el collar de perlas o rosario (Curio rowleyanus, antes Senecio rowleyanus), el collar de plátanos y Curio repens, la suculenta azulada de dedos erguidos.
- Kleinia. Suculentas arbustivas africanas y macaronésicas. La más cercana aquí es el verode canario, Kleinia neriifolia, endemismo de las Canarias que se ve en cualquier malpaís.
- Jacobaea. Aquí han ido las hierbas cana de flor amarilla del grupo de Jacobaea vulgaris, y también la cineraria marítima de hoja plateada que tanto se usa en jardinería de temporada.
- Pericallis. Las cinerarias de floristería, de flores en tonos azules, violetas y rosas, que son en su origen endemismos canarios.
Lo que sigue bajo Senecio son sobre todo hierbas anuales y perennes de flor amarilla en capítulo, muchas de ellas comunes en cultivos, cunetas y solares.
Cómo son
La flor es la de una compuesta típica: capítulos con flósculos tubulares en el centro y, en muchas especies, lígulas amarillas alrededor, agrupados en corimbos. El fruto lleva un vilano de pelos finos y blancos que lo dispersa con el viento, y de ahí viene el nombre del género: senex es anciano en latín, en alusión al aspecto encanecido de la infrutescencia.
Esa estrategia de dispersión explica dos cosas a la vez. Por qué muchas especies son malas hierbas de éxito, y por qué una planta escapada de un jardín puede colonizar kilómetros de cuneta en pocos años.
Alcaloides: la advertencia que no se puede omitir
Muchas especies del grupo contienen alcaloides pirrolizidínicos, compuestos con toxicidad hepática documentada. El caso mejor estudiado es el de la hierba de Santiago (Jacobaea vulgaris, antes Senecio jacobaea), responsable de intoxicaciones en ganado vacuno y equino, sobre todo cuando la planta llega seca dentro del heno y el animal ya no la rechaza por el sabor. El daño es acumulativo: no hace falta una ingestión masiva, basta con dosis pequeñas repetidas.
De ahí se derivan dos consecuencias prácticas. En una finca con caballos o ganado, estas plantas se retiran de los pastos antes de la siega y no se dejan secar entre la hierba. Y en cuanto a personas, ninguna especie de este grupo debe usarse en infusiones ni en preparados caseros, por mucho que aparezca en recetarios de medicina popular. No son plantas comestibles ni medicinales, y ante cualquier sospecha de ingestión, por una persona o por un animal, se acude al médico o al veterinario, que es quien puede valorarlo.
Las suculentas ornamentales del grupo, incluido el collar de perlas, también se consideran tóxicas por ingestión y su savia puede irritar la piel. En casas con niños pequeños, gatos o perros, conviene colocarlas fuera de alcance, que además es como mejor lucen porque son colgantes.
Especies silvestres en España
La más común es el zuzón o hierba cana (Senecio vulgaris), anual, de capítulos amarillos sin lígulas y presente en huertos, macetas y terrenos removidos de toda la Península prácticamente durante todo el año. Es una mala hierba ordinaria, fácil de arrancar a mano mientras es pequeña, y que conviene retirar antes de que forme el vilano porque produce muchísima semilla.
Aparte hay especies perennes de prados y roquedos, y un caso que merece atención propia. El senecio del Cabo (Senecio inaequidens), originario del sur de África, llegó a Europa con la lana importada y hoy está firmemente establecido en el norte de España. Se comporta como colonizador de bordes de carretera, vías de tren, escombreras y márgenes de cultivo, florece durante gran parte del año y produce enormes cantidades de semilla alada. Además contiene alcaloides pirrolizidínicos, con el riesgo que eso supone si entra en un pasto o en un henificado.
No es planta que deba plantarse ni tolerarse en un jardín. Si aparece, se arranca de raíz antes de que semille y no se deja secar sobre el suelo con las flores hechas. Puede ver otros casos parecidos en la sección de plantas invasoras.
Cultivo de las suculentas del grupo
Aunque hoy se llamen Curio o Kleinia, siguen vendiéndose y buscándose como senecios, así que conviene dejar claro cómo se cultivan. Son plantas de zonas áridas de África y necesitan lo contrario de lo que suele dárseles en un piso.
- Luz. Mucha, y directa o casi directa. Junto a una ventana orientada al sur o al este. Con poca luz los tallos se alargan, las perlas se separan y la planta pierde la forma de cortina que se busca en ella.
- Sustrato. Muy drenante. Sustrato de cactus con arena gruesa o picón. Nada de tierra de jardín compacta.
- Riego. Aquí está lo que las mata. Riego espaciado en primavera y verano, dejando que el sustrato se seque del todo, y prácticamente nada en invierno. El riego de invierno sobre un sustrato que retiene agua es la causa de la mayoría de las plantas perdidas, no la sequía. Una planta que ha pasado sed se recupera; una con las raíces podridas, no.
- Temperatura. No toleran heladas. En el litoral mediterráneo y en Canarias pueden vivir fuera; en el resto de España son plantas de interior o de terraza protegida.
- Maceta. Colgante y no demasiado grande. Un exceso de sustrato mantiene humedad que la planta no puede consumir.
Sobre estas plantas hay más detalle en la ficha de cómo cuidar la cadena de perlas.
Multiplicación
Por esqueje es lo habitual y lo más rápido. Se corta un trozo de tallo durante la estación de crecimiento, de primavera a comienzo de otoño, se retiran las hojas de la base, se deja cicatrizar el corte uno o dos días y se planta en sustrato arenoso ligeramente húmedo. En las especies colgantes basta con apoyar un tramo de tallo sobre la superficie del sustrato: enraíza por los nudos que quedan en contacto.
Por semilla es posible en las especies herbáceas, con temperaturas cálidas y humedad constante hasta la germinación, pero rara vez compensa: el esqueje es más rápido y conserva las características de la planta madre.
En resumen
Senecio era un cajón enorme que hoy se ha repartido entre Curio, Kleinia, Jacobaea y Pericallis, entre otros. Las suculentas de colección, incluido el collar de perlas, pertenecen ya a Curio, aunque el comercio siga usando el nombre antiguo. Su cultivo se resume en mucha luz, sustrato mineral y muy poca agua, sobre todo en invierno.
Lo que no puede pasarse por alto es la toxicidad. Buena parte del grupo contiene alcaloides pirrolizidínicos con toxicidad hepática documentada, y por eso ninguna de estas plantas es de uso alimentario ni medicinal, ni conviene dejarlas en pastos o en heno. A eso se añade el senecio del Cabo, que se ha instalado con fuerza en el norte peninsular y que no debe favorecerse en ningún caso.