Plectranthus es un género de la familia Lamiaceae, la de la menta y el romero, que reúne plantas herbáceas y arbustivas del Viejo Mundo, sobre todo de África, Asia tropical y Australia. En jardinería española resuelven un problema muy concreto y bastante frecuente: qué poner en un patio, una terraza interior o un rincón del jardín donde no da el sol directo.

La mayoría son plantas de sombra o media sombra, de crecimiento rápido, que se multiplican metiendo un esqueje en un vaso de agua y que florecen a finales de verano y en otoño, cuando el jardín va de retirada. Su gran limitación en España es el frío: no toleran heladas, así que en el interior peninsular se manejan como planta de temporada o se guardan bajo techo.

Un género que ha cambiado mucho de nombre

El género se ha entendido tradicionalmente en sentido amplio, con unas 300 especies. Una revisión publicada en 2019, basada en datos moleculares, restringió Plectranthus y trasladó buena parte de las especies al género Coleus, que ya existía y llevaba décadas relegado a sinónimo.

El resultado es que varios nombres muy conocidos han cambiado. El cóleo de hojas de colores, que se vendía como Plectranthus scutellarioides, es hoy Coleus scutellarioides. El orégano cubano o francés, Plectranthus amboinicus, es Coleus amboinicus. La planta que se comercializa como repelente de perros y gatos, Plectranthus caninus, es Coleus caninus. Otras especies muy usadas en jardinería, como Plectranthus verticillatus, siguen en Plectranthus. En viveros y etiquetas conviven los dos sistemas, y no hay que preocuparse: se refieren a las mismas plantas y se cultivan igual.

Cómo son

El follaje es lo que define al grupo: hojas opuestas, con el borde dentado o crenado, de textura carnosa o semisuculenta en muchas especies, a menudo cubiertas de pelillos y con frecuencia aromáticas. Al frotarlas sueltan olores que van del mentol al alcanfor, los cítricos o algo parecido a la trementina, según la especie.

Las flores se agrupan en espigas terminales, con las flores dispuestas en verticilos alrededor del eje. Son bilabiadas, la forma típica de las labiadas, en tonos que van del blanco al lila, el malva y el azul violáceo. En las especies arbustivas grandes las espigas son vistosas y duran semanas; en las tapizantes, discretas.

El porte es muy variable y conviene distinguir dos grupos a efectos prácticos. Por un lado, especies altas, de uno a dos metros, con flores de azul a púrpura, como Plectranthus ecklonii, Plectranthus saccatus o Plectranthus zuluensis, que se usan como arbustos de sombra en jardinería paisajística. Por otro, especies compactas y rastreras, de hojas decorativas, ideales para maceta colgante y para tapizar, como Plectranthus verticillatus, Plectranthus oertendahlii o Plectranthus ciliatus.

Las más habituales en España

Plectranthus verticillatus es, con diferencia, la más extendida. Se conoce popularmente como planta del dinero o planta del incienso y se vende en cualquier floristería. Tallos colgantes, hojas redondeadas, brillantes y algo carnosas, con el envés a menudo teñido de púrpura. Aguanta interiores con poca luz, se recupera de olvidos de riego y se multiplica sola. Es una de las mejores plantas de interior para quien empieza.

El cóleo, hoy Coleus scutellarioides, se cultiva como anual de temporada por sus hojas en combinaciones de verde, rojo, granate, amarillo y crema. En España se planta en primavera para llenar jardineras y arriates en sombra o media sombra durante todo el verano, y se pierde con los primeros fríos. Se le pinzan las espigas florales para que mantenga la mata compacta y el color.

Plectranthus argentatus, de hojas grises aterciopeladas, y las especies arbustivas sudafricanas de flor azul se emplean cada vez más en jardines de sombra en la mitad sur y en el litoral, donde no hiela. Y hay una planta que se vende como planta de Vicks, por el fuerte olor alcanforado de sus hojas pubescentes, muy apreciada por el aroma más que por la flor.

Cultivo

Luz: sombra luminosa o media sombra. A pleno sol de verano peninsular las hojas se queman o palidecen, y las variedades de follaje coloreado pierden precisamente el color que se busca en ellas. En interior van bien cerca de una ventana sin sol directo.

Suelo y sustrato: sueltos, con materia orgánica y buen drenaje. No son plantas de secano: quieren humedad regular en la temporada de crecimiento, sin encharcar. En maceta, sustrato universal de calidad con un poco de perlita basta.

Riego: regular en primavera y verano, dejando que la superficie del sustrato se seque entre riegos. Las especies semisuculentas, como verticillatus, aguantan bastante sequía y perdonan el olvido; el cóleo, en cambio, se desmaya en cuanto le falta agua, aunque se recupera al regarlo. En invierno se reduce el riego de forma drástica.

Frío: es el factor limitante. No soportan heladas y muchas se dañan ya por debajo de los cinco grados. En la costa mediterránea, en Canarias y en el valle del Guadalquivir viven fuera todo el año. En Madrid, Castilla, Aragón o el norte hay que entrarlas en otoño o, más práctico, tomar esquejes a final de verano, enraizarlos dentro y plantar los ejemplares nuevos en primavera.

Poda: es lo que mantiene la planta presentable. Al terminar la floración se recorta la mata, acortando los tallos y eliminando las espigas secas. Sin esa poda anual se descuelgan, se quedan con los tallos pelados por la base y toda la hoja en las puntas.

Multiplicación

Por esqueje, y es de las cosas más sencillas que se pueden hacer con una planta. Se corta un tallo de diez o quince centímetros por debajo de un nudo, se le quitan las hojas inferiores y se pone en un vaso de agua o directamente en sustrato húmedo. En dos o tres semanas, con calor, tiene raíces. La primavera y el final del verano son los mejores momentos.

También se puede sembrar semilla, sobre todo en el cóleo, del que existen mezclas comerciales. Se siembra a final de invierno en semillero protegido, porque la semilla necesita calor para germinar, y se plantan fuera cuando ha pasado el riesgo de heladas.

Sobre los usos que se les atribuyen

A varias especies del grupo se les atribuyen propiedades medicinales en la literatura popular. No hay razón para repetirlas aquí: son afirmaciones sin respaldo suficiente y cualquier cuestión de salud corresponde a un médico. Lo que sí es real es el uso culinario del orégano cubano, Coleus amboinicus, como hierba aromática en varias cocinas tropicales.

Merece un párrafo aparte la llamada planta antimosquitos o planta del susto, Coleus caninus, que se vende como repelente de perros y gatos, y a veces de mosquitos, por el olor desagradable que desprende al rozarla. La eficacia real de ese efecto repelente no está demostrada, y quien la compre esperando que los gatos dejen de entrar en su jardín probablemente se llevará una decepción. Como planta de follaje aromático está bien; como sistema de control de animales, no.

Una advertencia útil para quien tenga animales: el cóleo figura entre las plantas consideradas tóxicas para perros y gatos por ingestión. No suelen interesarles, pero si un animal ha mordisqueado la planta, la consulta es al veterinario.

En resumen

Plectranthus, tras la revisión de 2019 que trasladó buena parte de sus especies al género Coleus, sigue siendo el grupo de referencia para llenar zonas de sombra y media sombra: tapizantes y colgantes como Plectranthus verticillatus, arbustos de flor azul para paisajismo y cóleos de follaje coloreado como planta de temporada.

Piden sombra luminosa, sustrato suelto con materia orgánica, riego regular en crecimiento y una poda al terminar la floración. No toleran heladas, así que fuera del litoral cálido lo práctico es enraizar esquejes en otoño y replantar en primavera. Y conviene no comprarlas por promesas de repeler animales o curar dolencias, porque para eso no sirven.


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