Sujeta un tallo de zinnia unos veinte centímetros por debajo de la flor y agítalo suavemente. Si la cabeza se bambolea como si colgara de un hilo, ese tallo todavía no está listo para cortar: en el jarrón se doblará esa misma tarde. Si aguanta rígida, la flor durará diez días. Ese gesto de tres segundos resume bastante bien lo que tiene de particular esta planta: es facilísima de cultivar y sorprendentemente exigente en los detalles.

La zinnia es la anual de verano que mejor tolera el calor seco del interior peninsular, florece sin parar desde junio hasta la primera helada y se siembra directamente en el suelo con una semilla que germina en menos de una semana. También es la que más rápido se llena de oídio si se riega mal. Vamos por partes.

Qué planta es y qué grupos hay en el vivero

Las zinnias son asteráceas originarias de México y del suroeste de Estados Unidos. La especie que domina los sobres de semilla es Zinnia violacea, nombre botánico correcto y prioritario, aunque en el comercio se sigue vendiendo casi siempre como Zinnia elegans. Las dos etiquetas apuntan a la misma planta, así que no hay motivo para desconfiar de un sobre por llevar una u otra.

Conviene distinguir tres grupos, porque se comportan de forma muy distinta:

Zinnias altas de flor grande (Z. violacea). Series tipo Benary's Giant, State Fair o Oklahoma. De 80 a 120 cm, flores de 8 a 12 cm, dobles o semidobles. Son las de flor cortada. También las más sensibles al oídio.

Zinnias enanas de arriate. Las series Dreamland, Thumbelina o Lilliput, entre 15 y 40 cm. Sirven para bordes y macetas, aguantan bien el viento y no necesitan tutor.

Híbridos de hoja estrecha (Z. marylandica, cruce entre Z. angustifolia y Z. violacea). Las series Profusion y Zahara pertenecen aquí. Flores pequeñas y simples, mata compacta y redonda de 30-40 cm, y una resistencia al oídio y a la mancha foliar que las otras no tienen. Si has cultivado zinnias y en agosto se te quedaron blancas de polvo, este es el grupo por el que cambiar. La Z. haageana, la llamada zinnia mexicana de flores bicolores en tonos ladrillo y caoba, también aguanta bastante mejor la enfermedad.

Un apunte que decide más de lo que parece: si plantas zinnias pensando en mariposas y abejorros, elige variedades de flor simple o semidoble. En las dobles tipo cactus, los pétalos han sustituido a los flósculos fértiles del centro y el insecto no llega al néctar. Un macizo de zinnias dobles es precioso y casi inútil para los polinizadores.

Zinnias de distintos colores floreciendo en un macizo de verano

Sol directo y aire que corra

Necesita un mínimo de seis horas de sol directo, y con ocho va mejor. A media sombra la planta se estira, produce tallos blandos que se tumban con la primera tormenta y florece la mitad. Además, la sombra alarga las horas en que la hoja permanece húmeda, y ahí es donde empieza el problema fúngico.

El calor no la asusta. Vegeta a gusto entre 20 y 30 °C y sigue floreciendo con 35 °C si tiene agua en la raíz, lo que la convierte en una de las pocas anuales que aguantan un julio en Sevilla, Zaragoza o Albacete sin descomponerse. El frío es otra historia: por debajo de 5 °C se detiene y con la primera helada, a 0 °C, se ennegrece en una noche. No hay variedad rústica, no hay zinnia perenne y no tiene sentido intentar salvarla en invierno.

Deja aire entre planta y planta. Treinta centímetros para las enanas, de 35 a 45 cm para las altas de flor cortada. Apretarlas para que el macizo se vea lleno antes es contraproducente: la humedad se queda estancada entre el follaje y en agosto tienes una epidemia en lugar de un arriate.

Suelo: drenaje sí, abono generoso no

Le vale casi cualquier suelo de huerto con tal de que drene. En terreno arcilloso y compacto la raíz se asfixia con los riegos de verano; ahí conviene levantar el bancal unos 15 cm o incorporar compost bien hecho y arena gruesa. El pH ideal ronda 6,0-7,5, rango que cubre la mayoría de los suelos peninsulares, incluidos los calizos.

Con el abonado hay que frenarse. Un aporte de compost maduro al preparar el terreno, y poco más. Si la cargas de nitrógeno —abonos de césped, gallinaza fresca, riegos semanales con fertilizante de crecimiento— obtendrás una planta enorme de hoja verde oscuro, tallos acuosos que se acuestan solos y bastantes menos flores. Cuando empiece a florecer, si quieres reforzarla, usa un abono con más potasio y fósforo que nitrógeno, cada dos o tres semanas y a dosis normal.

Siembra directa: la diferencia está en la raíz

La zinnia desarrolla una raíz principal pivotante y lleva muy mal que se la manipulen. Trasplantada con el cepellón roto, o desde un alveolo en el que ya llevaba semanas apretada, se queda parada dos o tres semanas y arranca con desventaja. Una zinnia sembrada directamente en su sitio adelanta a otra trasplantada aunque esta le lleve un mes de ventaja. Por eso las macetitas de zinnia que se venden en floristería ya con flor abierta rinden mal en el jardín: esa planta ha empezado a reproducirse antes de tener sistema radicular, y de ahí no crece mucho más.

Fechas para la Península. Se siembra cuando el suelo pasa de 15 °C y ya no hay riesgo de helada tardía. En Andalucía, Levante y Canarias, de mediados de marzo a mayo. En el centro y en el valle del Ebro, de mediados de abril a finales de mayo. En la cornisa cantábrica y en zonas de montaña, mayo, sin prisa. Puedes escalonar siembras cada tres semanas hasta finales de junio para tener flor fresca en septiembre y octubre, cuando las primeras plantas ya estén agotadas.

Cómo. Semilla a 1 cm de profundidad, tierra fina encima y riego suave. Germina en 4 a 7 días con el suelo entre 21 y 26 °C. Siembra dos o tres semillas por golpe y aclara a una dejando la más vigorosa: corta las sobrantes al ras con tijera en vez de arrancarlas, así no descalzas a la que se queda.

Si aun así prefieres adelantar en semillero, hazlo en macetas de 8 cm o en tacos de turba, nunca en bandejas de alveolo pequeño, y trasplanta a las tres o cuatro semanas como muy tarde, cuando tenga dos pares de hojas verdaderas. Pasado ese punto ya has perdido la ventaja que buscabas.

Riego: al pie, por la mañana y sin encharcar

Aquí se decide si tendrás flores en septiembre o un esqueleto polvoriento en agosto. La zinnia es moderadamente resistente a la sequía una vez establecida, pero el follaje mojado por la tarde es una invitación al oídio (Golovinomyces cichoracearum) y a la mancha foliar por Alternaria zinniae.

Riega al pie, a ser posible con goteo o con exudante, y por la mañana temprano, para que cualquier salpicadura se seque en una hora. Un aspersor que barra el macizo a las ocho de la tarde te garantiza hoja blanca en tres semanas. En cuanto a frecuencia, mejor riegos abundantes y espaciados que un chorrito diario: en pleno verano y suelo medio, dos riegos profundos por semana bastan para las plantas de tierra; en maceta habrá que regar a diario porque el volumen de sustrato es pequeño y la planta transpira mucho.

El encharcamiento la mata rápido. Un platillo lleno de agua bajo la maceta durante dos días pudre el cuello y la planta se viene abajo sin aviso previo, con la flor todavía abierta.

Riego de la zinnia aplicado en la base de la planta

Pinzado y corte: cómo conseguir que no pare

Cuando la planta joven tenga tres o cuatro pares de hojas y unos 20-25 cm, corta el brote terminal por encima del segundo o tercer par. Pierdes la primera flor, que habría sido la más grande, y ganas de cuatro a seis tallos laterales largos en su lugar. En las variedades altas de flor cortada, el pinzado multiplica la cosecha; en las enanas de arriate y en las series Profusion o Zahara, que ramifican solas, no hace falta.

La zinnia es una anual: en cuanto una flor cuaja semilla, la planta interpreta que ha cumplido y baja el ritmo. Retirar las flores pasadas cortando el tallo hasta el siguiente par de hojas —no pellizcando solo la cabeza seca— mantiene la floración de junio a noviembre en el sur.

Para flor cortada, corta por la mañana, con la planta hidratada, y hazlo profundo: baja hasta un nudo bien formado en lugar de quedarte con un tallo corto. Aplica antes la prueba del meneo: el tallo debe estar firme, porque la zinnia no madura después de cortada y una flor cogida verde no se recupera en el jarrón. Retira todas las hojas que vayan a quedar sumergidas, porque enturbian el agua muy deprisa, y cambia el agua cada dos días. Con eso se sacan de siete a doce días de florero.

Problemas habituales y qué hacer

Oídio. Polvo blanco en el haz, primero en las hojas bajas, avanzando hacia arriba. Aparece con noches frescas, días cálidos y follaje húmedo, típicamente a partir de agosto. Retira y tira a la basura las hojas afectadas (no al compost), mejora la ventilación aclarando plantas y trata preventivamente con azufre mojable, teniendo en cuenta que el azufre quema la hoja por encima de 30 °C: aplícalo al atardecer de un día fresco. El bicarbonato potásico funciona de forma parecida y es más suave. Ninguno de los dos cura la hoja ya blanca, solo protege la sana.

Mancha foliar por Alternaria. Manchas circulares pardas con el centro más claro, que acaban perforando la hoja. Se transmite por semilla y por salpicadura. Misma receta: riego al pie, aclarar, retirar restos, y no guardar semilla de plantas afectadas.

Botritis en la flor. Las flores dobles guardan agua entre los pétalos y se pudren en pardo tras una tormenta. Se corrigen retirando las flores estropeadas cuanto antes.

Pulgón en los brotes tiernos de primavera, controlable con un chorro de agua o jabón potásico; araña roja en las plantas de maceta muy secas y expuestas, que se delata por el punteado amarillo y la telilla fina en el envés; orugas del género Helicoverpa que agujerean los capítulos; y caracoles y babosas, que pueden llevarse una siembra directa entera en una noche húmeda de mayo. Esa fase de plántula es la única en la que hay que vigilar de verdad.

Sobre seguridad, un dato que tranquiliza: la zinnia no figura como tóxica para perros ni para gatos, así que es una anual sin problemas para un jardín con animales o con niños pequeños.

Guardar semilla para el año siguiente

Deja que algunos capítulos se sequen enteros en la planta, hasta que estén pardos y quebradizos, normalmente cuatro o cinco semanas después de abrir. Desmenúzalos: la semilla viable es un aquenio plano, con forma de punta de flecha, ancho en la base. Los fragmentos finos y sin cuerpo no germinarán. Guárdala seca, en sobre de papel y a oscuras; conserva buen poder germinativo tres o cuatro años.

La advertencia obvia es que las variedades híbridas F1 no reproducen fielmente a la planta madre, y que las zinnias se cruzan entre sí con mucha facilidad porque son de polinización cruzada por insectos. Si has tenido cuatro variedades juntas, la descendencia será una mezcla. Eso puede ser un inconveniente o justo la gracia del asunto, según lo que busques.

En resumen

La zinnia (Zinnia violacea, a menudo etiquetada como Z. elegans) es una anual mexicana de sol pleno y calor, que se siembra directamente en el sitio entre marzo y junio según la zona, germina en menos de una semana y florece hasta la primera helada. Quiere suelo drenado y poco nitrógeno, riego profundo al pie y por la mañana, distancia generosa entre plantas y retirada constante de las flores pasadas.

Si el oídio te ha echado a perder alguna temporada, cambia a las series Profusion o Zahara. Si la quieres para cortar, pinza la planta joven y aplica la prueba del meneo antes de cada corte. Y si el objetivo es alimentar mariposas, deja las flores dobles y quédate con las simples.


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