A finales de abril, en un parterre de Sevilla, los pensamientos ya están estirados y prácticamente sin flor; la Viola cornuta plantada al lado sigue tirando tres o cuatro semanas más, y después también se rinde. Ese margen de un mes es la razón por la que merece la pena distinguir una de otra, y el motivo de que en el sur peninsular ninguna de las dos sea planta de verano.

Flor de Viola cornuta con su espolón largo característico

Tres plantas que se confunden

En el vivero conviven tres cosas distintas que a menudo comparten expositor y etiqueta genérica de «violas».

Viola x wittrockiana, el pensamiento. Es un híbrido complejo obtenido en el siglo XIX a partir de V. tricolor y otras especies. Flor grande, de 5 a 10 cm, con pétalos anchos y superpuestos y la típica mancha central en forma de cara. Se comporta como bienal y se cultiva como planta de temporada de un solo ciclo. La flor grande tiene un coste: pocas flores abiertas a la vez, pétalos que se pegan y se rasgan con la lluvia y el viento, y un colapso rápido en cuanto suben las temperaturas.

Viola cornuta, la violeta de cuernos. Es una especie silvestre real, de los Pirineos y montañas del norte de España y del sur de Francia, y de ella derivan las «violas» de jardín de flor pequeña. Perenne rizomatosa de 15 a 25 cm, con tallos ramificados y hojas ovadas crenadas repartidas por ellos. Flor de 2 a 3,5 cm, con un espolón largo y fino de 10 a 15 mm en la parte posterior —el «cuerno» que le da el nombre y el carácter más seguro para identificarla—, ligeramente perfumada. Da muchísimas más flores por planta que el pensamiento, más pequeñas, y resiste bastante mejor el calor, la lluvia y el viento.

Viola odorata, la violeta de olor. No se parece a ninguna de las dos si se mira la mata. Forma una roseta basal sin tallos aéreos, con hojas acorazonadas de largo peciolo, y se extiende por estolones rastreros. La flor es pequeña, de 1,5 a 2 cm, violeta oscura o blanca, y tiene un perfume intenso que las otras dos no alcanzan. Florece de enero a marzo, de forma breve, y en verano produce flores cerradas que no llegan a abrir y que se autofecundan. Es planta de sombra y suelo fresco, no de parterre soleado.

La clave rápida, en el momento de comprar: flor de más de 5 cm con cara, pensamiento; flor pequeña con espolón largo y planta con tallos y hojas repartidas, Viola cornuta; roseta sin tallos, hoja acorazonada y perfume fuerte en enero, Viola odorata.

Por qué la de cuernos aguanta más

La diferencia no está solo en el tamaño de la flor. Los pensamientos modernos se han seleccionado durante más de un siglo hacia flores cada vez mayores, y eso ha ido acompañado de tejidos más blandos, mayor superficie de transpiración por flor y un ciclo cada vez más corto. La Viola cornuta y sus híbridos conservan una mata más densa y ramificada, hojas más pequeñas y un sistema radicular algo más profundo, con lo que su punto de rendición térmica está unos grados por encima.

En números aproximados: el pensamiento reduce mucho la floración a partir de 25 ºC de máxima sostenida y se estira y colapsa alrededor de los 28-30 ºC. La violeta de cuernos sigue emitiendo flor hasta unos 28 ºC y aguanta puntas de 30 ºC sin morirse, aunque florezca poco. Ninguna de las dos es planta de julio en Andalucía, Extremadura o el Levante.

En frío sucede lo contrario. La especie silvestre resiste hasta -15 ºC y los híbridos comerciales suelen aguantar entre -8 y -10 ºC. Las flores abiertas se congelan y quedan lacias tras una helada, pero la planta rebrota y vuelve a florecer en pocos días. En jardín de montaña o del norte húmedo, la Viola cornuta se comporta como perenne de verdad y dura varios años, mientras que el pensamiento se agota siempre en un ciclo.

Mata de Viola cornuta cubierta de flores en un parterre

La época real de plantación en España

Aquí está el punto que decide el resultado, y no coincide con lo que dicen los manuales traducidos del centro de Europa. La regla es una sola: se planta cuando empieza la estación fresca de cada zona, no en la primavera del calendario.

Mitad sur, Levante y litoral mediterráneo. Plantación en octubre y noviembre. Florece de noviembre a mayo, con el máximo entre febrero y abril, y se retira en mayo o junio cuando se agota. Es una planta de invierno, y ponerla en marzo significa comprar seis semanas de flor en lugar de siete meses.

Interior peninsular y meseta. Doble ventana. Plantación en octubre para florecer en otoño, parar en las heladas fuertes de enero y arrancar de nuevo en febrero; o plantación en marzo para una temporada de primavera que llega hasta junio.

Norte húmedo, Pirineo y zonas de montaña. Plantación en marzo o abril, con floración desde abril hasta septiembre u octubre. Es la única franja del país donde funciona como planta de verano y donde vive varios años.

Siembra y multiplicación

Semilla. Para una plantación de otoño se siembra en julio o agosto, en bandeja, en sitio fresco y sombreado. El detalle que decide la nascencia es que la semilla de Viola germina a oscuras: hay que cubrirla con una capa fina de sustrato, unos 3 mm, y mantener la bandeja tapada hasta que asome. La temperatura óptima está entre 15 y 18 ºC; por encima de 22 ºC la germinación cae en picado, así que en pleno verano del sur hay que buscar un sitio fresco o sembrar más tarde. Nace en 10 a 20 días. Se repica a alveolo cuando tiene dos hojas verdaderas y se planta al terreno definitivo unas seis u ocho semanas después. Para la ventana de primavera, siembra en enero o febrero bajo abrigo.

Esqueje. Es lo que conserva un cultivar concreto, que la semilla no reproduce fiel. Se toman brotes laterales sin flor de 4 a 6 cm a finales de primavera o en verano, se recortan las hojas inferiores y se enraízan en sustrato arenoso y húmedo, a la sombra. Prenden en tres o cuatro semanas.

División. En las matas perennes bien establecidas, se dividen en otoño o a comienzos de primavera separando porciones con raíz.

Cultivo y mantenimiento

Ubicación. Sol pleno en invierno y en climas frescos. En la mitad sur, a partir de marzo agradece sombra de las horas centrales; una plantación bajo la copa clara de un árbol caducifolio o en orientación este alarga la temporada unas semanas.

Suelo. Fresco, suelto, con materia orgánica y buen drenaje, de pH ligeramente ácido a neutro. En maceta, sustrato universal de calidad con un 20 % de perlita.

Riego. Regular y sin llegar a secar el cepellón; no tolera la sequía. Tampoco el encharcamiento, que le provoca podredumbre de cuello. Riego al pie, evitando mojar la flor.

Abonado. Sostener siete meses de floración consume mucho. Abono líquido de flor cada dos semanas durante todo el periodo de flor, o un abono de liberación lenta incorporado en la plantación. Una viola sin abonar se para en enero.

Limpieza de flores marchitas. Es el trabajo que más rendimiento da. En cuanto la planta empieza a formar cápsulas de semilla, desvía recursos y frena la floración; retirando las flores pasadas cada semana, con el pedúnculo entero, se prolonga la temporada de forma clara.

Recorte. Cuando la mata se estira y se despuebla por el centro, hacia marzo o abril, se recorta a la mitad. Rebrota compacta en dos semanas y vuelve a florecer.

Problemas. Pulgón en los brotes tiernos, caracoles y babosas en otoño e invierno, araña roja en primaveras secas y calurosas. En enfermedades, oídio con calor y humedad ambiental, roya de la viola (Puccinia violae) con manchas anaranjadas en el envés, y podredumbres de cuello por Pythium y Rhizoctonia cuando se riega en exceso sobre suelo pesado, que es la causa habitual de que una plantación entera se venga abajo de golpe.

Las flores son comestibles y se emplean como decoración en repostería y ensaladas, siempre que procedan de plantas cultivadas sin tratamientos fitosanitarios, cosa que no ocurre con las de bandeja de vivero.

Cultivares que merecen la pena

Las series de bandeja —'Sorbet', 'Penny', 'Admire'— están seleccionadas por uniformidad y floración temprana y se comportan como planta de temporada. Para uso perenne en clima fresco interesan más los cultivares clásicos: 'Columbine', de flor blanca estriada de violeta; 'Molly Sanderson', casi negra; 'Boughton Blue', azul claro; 'Rebecca', crema con los bordes salpicados de violeta. Todos se mantienen por esqueje.

En resumen

Viola cornuta es una perenne pirenaica de flor pequeña, de 2 a 3,5 cm, con espolón largo y mata ramificada, distinta del pensamiento (Viola x wittrockiana, flor de 5 a 10 cm con mancha central y un solo ciclo) y de la violeta de olor (Viola odorata, roseta sin tallos, muy perfumada, floración breve en enero y planta de sombra). Da más flores, aguanta mejor la lluvia y florece más tiempo que el pensamiento, y resiste unos grados más de calor, aunque por encima de 28 ºC también se agota: en la mitad sur se planta en octubre para una temporada de noviembre a mayo, y solo en el norte y la montaña funciona en verano. Se siembra en julio cubriendo la semilla, porque germina a oscuras, se abona cada quince días y se le retiran las flores marchitas semanalmente, que es lo que sostiene la floración larga.


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