En enero, cuando en las umbrías y las cunetas del oeste peninsular apenas queda nada abierto, aparecen corolas de un azul tan lavado que a diez metros parecen blancas. Son de Vinca difformis, la vinca ibérica, la única del género que florece en pleno invierno y la única de las tres que se cultivan en España que además es autóctona aquí. Esas dos cosas —el calendario y la procedencia— son exactamente las razones para usarla.
Como sus parientes, contiene alcaloides indólicos y es tóxica por ingestión; conviene saberlo antes de plantarla donde haya niños o ganado. Y una aclaración que ahorra confusiones: la «vinca» rosa de bandeja veraniega es Catharanthus roseus, una planta tropical de pleno sol sin relación con este género.
Cómo distinguirla en el campo
Las tres vincas se separan con tres comprobaciones, por este orden.
Primero, el sépalo. Mire la base de la flor. Si los sépalos son largos y llevan pelos finos en el borde, es Vinca major, y no hace falta seguir. Si son lampiños, quedan las otras dos. En V. difformis los sépalos son glabros, estrechos, muy acuminados y bastante largos, de 5 a 12 mm; en V. minor son cortos, de 3 a 4 mm.
Segundo, la corola. Aquí está el carácter que la delata sin ambigüedad. La flor de V. difformis mide de 3 a 4,5 cm y es de un azul pálido, lila blanquecino, a veces casi blanco, muy lejos del violeta saturado de la mayor y del azul medio de la menor. Y los lóbulos son oblicuamente truncados, como cortados a cuchillo: terminan en un borde recto en lugar de redondearse, se estrechan hacia la base y dejan huecos visibles entre ellos, de modo que la flor se lee como un molinillo abierto y no como un disco.
Tercero, la fecha. Es la comprobación más rápida de todas. V. difformis florece de diciembre a abril, con el máximo entre enero y marzo. Las otras dos arrancan en marzo y dan el grueso en abril y mayo. Una vinca en flor plena el día de Reyes, en una umbría peninsular, es esta.
De apoyo: la hoja es glabra, ovado-lanceolada, de 3 a 7 cm, de tacto más fino y menos coriáceo que la de la mayor, y de un verde algo más claro. Los tallos vegetativos son largos, tendidos, y enraízan al contactar con el suelo, aunque con bastante menos empuje que los látigos de V. major. Se reconocen además tres subespecies —difformis, sardoa y serpentinii—, separadas sobre todo por nivel de ploidía y de escaso interés fuera del herbario.
Dónde vive
Es una planta del Mediterráneo occidental: península ibérica, sur de Francia, Italia, noroeste de África y Macaronesia. En España es común en la mitad occidental y en el sur —Extremadura, Andalucía occidental, Salamanca, Zamora, buena parte de Portugal— y aparece de forma más salteada en el Levante y en el Cantábrico. Escasea en el interior seco y en el nordeste.
Ocupa sitios muy concretos: fondos de barranco, orlas de fresneda y de bosque de ribera, alcornocales y quejigares frescos, taludes de cuneta orientados al norte y pies de muro en umbría. Necesita frescor edáfico y sombra al menos parcial, y sube hasta unos 1.000-1.200 m. Nunca aparece en solana seca.
Su ritmo es el de la vegetación mediterránea de sombra, no el de una planta atlántica. Arranca con las lluvias de otoño, crece durante el invierno, florece en lo más frío del año, fructifica en primavera y en verano se repliega: con sequía intensa reduce hoja, se aclara, incluso se ve mustia, y vuelve intacta con las primeras lluvias de septiembre u octubre. Ese repliegue veraniego no es un fallo de cultivo, es su estrategia.
Por qué elegirla frente a las importadas
Porque florece cuando el jardín está vacío. Un parterre de sombra mediterráneo entre diciembre y febrero tiene poco que ofrecer. Esta lo llena durante tres meses, y además alimenta a los abejorros y a las abejas que salen en los días templados de invierno, cuando el néctar escasea de verdad.
Porque encaja con el verano de aquí. Vinca minor es una planta de clima centroeuropeo y en un agosto manchego o extremeño pide agua constante para no achicharrarse. V. difformis ya trae incorporado el parón estival y pasa el verano en sombra con riegos muy espaciados, o sin ninguno una vez instalada.
Porque no plantea el problema de Vinca major. Aquí es flora propia, forma parte de las comunidades de ribera y de umbría en las que aparece y no desplaza a nada. Si el jardín linda con una vaguada, un arroyo o un bosque húmedo, es la sustituta directa de la vinca mayor, con la misma función de diseño —cubrir sombra, sujetar talud, tapar pie de seto— y sin el riesgo de invadir el entorno.
La contrapartida es el frío. Aguanta bien hasta unos -7 u -8 ºC, y con heladas fuertes y sostenidas pierde parte de la floración invernal y se estropea la hoja. En zonas de invierno duro —páramos, montaña, interior norte— la elección sigue siendo Vinca minor.
Cultivo
Ubicación. Sombra o media sombra, con preferencia por la sombra fresca de pie de árbol o de muro orientado al norte. Tolera algo de sol de mañana; el de mediodía en verano la agosta.
Suelo. Fresco, profundo y con materia orgánica. Se adapta a suelos calizos y arcillosos, y agradece un acolchado de hojarasca o corteza que mantenga el frescor. No soporta el encharcamiento permanente.
Riego. Regular el primer otoño e invierno, que es cuando enraíza de verdad, y durante el primer verano. A partir del segundo año, en sombra, un riego cada quince o veinte días en julio y agosto basta, y en muchos jardines del oeste peninsular no necesita ninguno.
Plantación. En otoño, de octubre a noviembre, aprovechando su ciclo de crecimiento invernal. Con 4 a 6 plantas por metro cuadrado cierra en dos temporadas.
Poda. Aquí cambia el calendario respecto a las otras dos. Se rebaja la mata a 10 cm a finales de primavera, en mayo, una vez terminada la floración, nunca a finales de invierno, porque en febrero está en plena flor. Un repaso al perímetro en otoño mantiene el contorno.
Multiplicación. Por división de mata en octubre, separando fragmentos de tallo ya enraizados, que es el método más seguro. También por esqueje semileñoso de 10 cm en otoño, en sustrato fresco y a la sombra. La semilla es viable pero lenta e irregular, y no compensa salvo en trabajos de restauración.
Cultivares. Hay pocos y merecen la pena. 'Jenny Pym' tiene flor rosa malva con el centro blanco, una combinación rara en una cubresuelos de invierno; 'Alba' y 'Snowmound' son blancas puras; 'Ruby Baker' da un azul algo más intenso que el tipo.
Problemas. Muy pocos. Pulgón en los brotes tiernos y, en tapices demasiado cerrados y húmedos, manchas foliares y chancros por hongos del género Phoma, que se resuelven aclarando la mata y retirando el material dañado.
En resumen
Vinca difformis es la vinca ibérica: sépalos glabros y largos, hoja fina de hasta 7 cm, corola de 3 a 4,5 cm de un azul pálido casi blanco con los lóbulos truncados como cortados a cuchillo, y floración de diciembre a abril. Vive en umbrías, barrancos y orlas de ribera del oeste y el sur peninsular, con crecimiento invernal y repliegue en verano. En jardín mediterráneo de sombra hace el mismo trabajo que Vinca major sin su riesgo de escape, aguanta mejor el verano que Vinca minor y llena de flor los meses en que el parterre está parado. Se planta en otoño, se poda en mayo después de florecer y se sustituye por la vinca menor solo donde los inviernos bajen habitualmente de -8 ºC. Es tóxica por ingestión.