La veza es Vicia sativa, una leguminosa anual trepadora que en España se siembra desde siempre para tres cosas: forraje, abono verde y grano para pienso. Es una de las plantas de cultivo más antiguas del Mediterráneo y sigue estando en la rotación de medio país, sola o mezclada con avena o con cebada. También sale espontánea en cunetas, barbechos y bordes de cereal, con esas flores violetas de una en una o de dos en dos en la axila de la hoja.

Lo que más se busca de ella es cuándo sembrarla y para qué sirve, y eso se responde pronto: se siembra en otoño en casi toda España, crece con el frío, se corta o se entierra en primavera y deja el suelo con más nitrógeno del que tenía. Y un aviso que hay que dar por delante: la semilla cruda no se come. La de Vicia sativa contiene compuestos que la hacen inadecuada para el consumo humano y que limitan su uso incluso en algunas especies ganaderas.

Veza flor Flores de veza en la axila de la hoja, con la forma de guisante propia de las leguminosas.

Cómo es la planta

Es una anual de tallo fino, angulado y algo velloso, que trepa apoyándose en lo que encuentre. Si la siembras sola se tumba; si la siembras con un cereal, se agarra a los tallos de la avena y la mezcla se mantiene en pie, que es la razón principal de sembrarlas juntas.

La hoja es compuesta y pinnada, con varios pares de foliolos alargados y, en el extremo, un zarcillo ramificado que es la hoja modificada con la que se sujeta. En la base de la hoja lleva estípulas con una manchita oscura, un nectario extrafloral que atrae hormigas. Las flores son papilionadas, con el estandarte arriba, dos alas y la quilla, de color violeta o púrpura, a veces con una zona más clara en el estandarte, y nacen sentadas o casi en las axilas, una o dos por nudo. El fruto es una legumbre alargada y aplanada que al madurar pardea y se abre. Florece entre el final del invierno y la primavera según la zona.

Veza Mata de veza: hojas pinnadas terminadas en zarcillo, que es como la planta se sostiene sobre el cereal.

Para qué se siembra

Los tres usos son distintos y la fecha de corte es lo que los separa.

  • Forraje verde y ensilado. Se siega en plena floración o al empezar a formar legumbre, que es cuando la relación entre cantidad y calidad es mejor. En mezcla con avena o con cebada da un forraje de proteína razonable y bien equilibrado, y es una de las mezclas clásicas del secano español.
  • Abono verde. Se siembra en otoño, se deja crecer todo el invierno y se siega o se incorpora al suelo antes de que endurezca el tallo, normalmente al inicio de la floración. El objetivo aquí no es cosechar nada: es dejar materia orgánica y nitrógeno en el terreno y tenerlo cubierto los meses en que la lluvia arrastra suelo desnudo.
  • Grano para pienso. Se deja madurar y se cosecha. El grano entra en formulación de piensos con límites, no como ingrediente libre.

En un huerto doméstico, el uso que tiene sentido es el segundo. Un bancal que va a estar vacío de noviembre a marzo sembrado de veza, solo o con avena, sale de invierno con estructura, sin costra y sin la hierba que habría salido por su cuenta.

La fijación de nitrógeno, dicha con precisión

La veza, como el resto de las leguminosas, se asocia en la raíz con bacterias del género Rhizobium que forman nódulos y transforman el nitrógeno del aire en formas que la planta puede usar. La parte que se aprovecha del suelo llega después, cuando la planta se sega o se incorpora y esos tejidos se descomponen. Si la cosechas y te llevas la biomasa, al suelo le queda mucho menos: lo que aporta de verdad es enterrar la mata.

La cantidad depende del suelo, del año y de la biomasa que hayas conseguido, y por eso no tiene sentido dar una cifra concreta. Lo que sí se puede decir es que un abono verde de leguminosa bien logrado cambia el cultivo siguiente de forma visible, sobre todo si es un cultivo exigente como una solanácea o una cucurbitácea. Otra cosa a tener en cuenta: en un suelo donde nunca ha habido leguminosas la nodulación puede tardar en establecerse, porque las bacterias tienen que estar presentes.

Calendario y condiciones en España

El calendario normal en la península es siembra de otoño, entre octubre y noviembre, aprovechando las lluvias. La veza crece con temperaturas frescas y aguanta bien el invierno del interior, aunque una helada muy fuerte la puede castigar. El aprovechamiento llega en primavera. En el norte atlántico se puede sembrar algo antes y en el interior continental con inviernos duros hay quien la pasa a siembra de final de invierno, aunque entonces la mata que se consigue es menor.

Es poco exigente en suelo. Va en francos y en franco arcillosos, y tolera el suelo calizo, lo que en el este y el sur importa porque es lo que hay. Lo que no aguanta es el encharcamiento: en un terreno que se sella y se llena de agua en invierno la raíz se ahoga. Tampoco pide riego en el secano de siembra otoñal, que es su terreno natural, ni pide abonado nitrogenado, que sería contradictorio con lo que hace.

Dónde sale sola y cómo se comporta

La veza escapada del cultivo es parte del paisaje de los campos de cereal y de los bordes de camino de casi toda la península. La semilla es dura y persiste, y se dispersa con la maquinaria, con el ganado y con la propia siembra del cereal, así que una parcela que tuvo veza vuelve a sacarla años después. En un cereal de siembra densa no es un problema serio; en un cultivo de escarda se quita a tiempo.

En el género Vicia hay muchas especies que salen en los mismos sitios y que se parecen bastante. La veza vellosa (Vicia villosa) se usa también como abono verde y se reconoce por el tallo peludo y las flores en racimo, no sueltas en la axila. La Vicia cracca del grupo de las vezas silvestres lleva racimos densos de flores azuladas. Y el haba (Vicia faba) es del mismo género, aunque nadie la confunde. Para identificar una Vicia con seguridad hay que mirar si las flores van solitarias o en racimo, y contar los pares de foliolos.

Lo de la semilla y el pienso

Este es el punto donde la información honesta importa. El grano de Vicia sativa no es un legumbre de consumo humano: contiene compuestos que lo hacen inadecuado y no se debe comer ni crudo ni preparado en casa. Que sea de la misma familia que el garbanzo o la lenteja no significa que se use igual.

En alimentación animal se emplea, pero con criterio. Su nivel de inclusión en la ración se limita y varía mucho según la especie, y hay especies en las que su uso está descartado. Quien tenga animales y quiera incluir grano de veza en la ración lo consulta con un veterinario o con quien formule el pienso, no con un artículo de internet, porque los límites y las combinaciones son cosa técnica. El forraje verde y el ensilado, en cambio, son un aprovechamiento clásico y sin ese problema.

En resumen

La veza (Vicia sativa) es una leguminosa anual trepadora de siembra otoñal, que crece con el frío, florece en primavera y se aprovecha como forraje, como abono verde o como grano para pienso según cuándo la cortes. Es poco exigente, tolera la caliza, no quiere encharcamiento y no necesita nitrógeno porque lo fija ella. En un huerto es la cubierta de invierno más sencilla que hay.

Y lo que no conviene olvidar: su semilla no es de consumo humano, y su uso en pienso tiene límites que dependen de la especie animal y que decide quien formula la ración. Como flor silvestre es una de las más fáciles de ver en los bordes de los cereales, con esas flores violetas en la axila de una hoja terminada en zarcillo.


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