Elegir variedad de geranio se parece más a elegir herramienta que a elegir color: cada grupo está construido para una orientación, un tamaño de maceta y una franja de temperatura. Un zonal de semilla en una jardinera colgante al sur da un resultado mediocre por mucho que se riegue, y una gitanilla plantada en el suelo de un arriate se queda tumbada sin cubrir nada. Aquí van los cultivares que se encuentran de verdad en vivero español, dónde colocar cada uno y qué manejo pide.
Zonales para sol pleno
Los zonales, híbridos de Pelargonium × hortorum, son la opción para maceta erguida, arriate soleado y macizo de temporada. Piden un mínimo de seis horas de sol directo; por debajo de eso se ahílan, alargan los entrenudos y florecen poco.
Hay dos familias comerciales que no se comportan igual. Las series de semilla —'Maverick', 'Horizon', 'Multibloom', 'Pinto'— dan planta más compacta y barata, con umbelas de tamaño medio y flor simple. Son las que llenan las bandejas de temporada en abril. Su desventaja es la vida útil: rinden bien un año y se agotan antes.
Las series de esqueje —'Americana', 'Survivor', 'Tango', 'Savannah'— tienen flor mayor, muchas veces doble, y una planta que aguanta varias temporadas convirtiéndose en un sufrútice leñoso. Son más caras porque cada ejemplar procede de un esqueje enraizado, no de una semilla.
Aparte están los híbridos interespecíficos, cruce de zonal con gitanilla: las series 'Calliope', 'Caliente' y 'Fantasia'. Tienen el porte semierguido y algo abierto, aguantan el calor bastante mejor que un zonal clásico y siguen floreciendo en agosto cuando los demás se paran. 'Calliope Dark Red' es el que más se ve, de rojo muy saturado. Para un patio interior de Córdoba, Sevilla o Zaragoza son la elección sensata.
Riego: en maceta de 20 a 25 cm, en pleno verano mediterráneo, cada uno o dos días; en primavera y otoño, dos veces por semana. La regla no es el calendario sino el dedo: se riega cuando los tres primeros centímetros de sustrato están secos, y se riega hasta que sale agua por el fondo. Nunca dejar el plato con agua: el zonal responde al encharcamiento con podredumbre de cuello y no se recupera.
Sustrato y abonado: mezcla de turba con perlita o arena gruesa, en torno a un 30 % de material drenante. Abono líquido para plantas de flor cada quince días de marzo a octubre, con potasio alto (relaciones tipo 15-10-30). Con agua muy caliza, que es la norma en buena parte de España, aparece clorosis férrica: hojas jóvenes amarillas con los nervios verdes. Se corrige con quelato de hierro, y se previene añadiendo un punto de materia orgánica ácida al sustrato.
Gitanillas para balcón al sur
Pelargonium peltatum es la planta de jardinera colgante y de barandilla. La hoja peltada, cerosa y semisuculenta almacena agua y hace a la gitanilla más tolerante a la sequía y al reflejo de una fachada caliente que cualquier zonal.
El grupo clásico es el tipo balcón o cascada, de flor simple y tallos larguísimos: 'Ville de Paris' —también etiquetado como 'Roi des Balcons'—, en rosa, rojo y lila, es el que da esas cortinas de flor de metro y medio de los balcones alpinos y de los pueblos del norte. Florece sin parar y no pide despunte de flores marchitas, porque las suelta solas.
Las series modernas de flor doble —'Decora', 'Great Balls of Fire', 'Precision', 'Blizzard'— son más compactas, de 40 a 70 cm de caída, con umbelas más llenas. La flor doble aguanta peor la lluvia: se apelmaza y se pudre, así que en la cornisa cantábrica conviene la simple.
Colocación: en la costa mediterránea y en el norte, sol pleno. En el interior peninsular con veranos de 38 ºC o más, sol de mañana y sombra a partir de las dos de la tarde; la hoja cerosa aguanta el calor, pero la flor se quema y dura la mitad. Un balcón orientado al sur con voladizo es un sitio ideal, porque en verano el sol alto queda filtrado y en invierno entra bajo.
Riego: menos que el zonal. Cada dos o tres días en verano y una vez por semana en primavera. El fallo típico en gitanilla es el edema: manchas corchosas, elevadas y pardas en el envés de la hoja, que aparecen cuando la raíz absorbe más agua de la que la hoja transpira, en días húmedos y de poca luz. No es un hongo y no se trata con fungicida; se corrige espaciando el riego y dando más luz y ventilación.
Los de pensamiento y el calor
Pelargonium × domesticum tiene la flor más espectacular del género: grande, de pétalos ondulados y con manchas oscuras aterciopeladas. Las series de vivero son 'Elegance', 'Aristo', 'Candy Flowers' y 'Regalia'. Junto a ellos se venden los ángeles, tipo 'Angeleyes', más pequeños y con hoja de limón, que son mucho más agradecidos.
El problema de este grupo hay que tenerlo claro antes de comprar: necesita noches frescas, por debajo de 12 o 13 ºC, para inducir yema floral. Por eso florece entre marzo y junio y se detiene en cuanto llegan las noches tropicales. En julio y agosto la planta sigue verde pero no da una flor, y a veces pierde hoja. No es un fallo de cultivo ni falta de abono: es su ciclo.
De ahí sale el manejo. Sol de mañana y sombra ligera en verano, riego moderado, y una poda de rebaje de un tercio nada más terminar la floración, en junio o julio, para que reconstruya mata durante el verano y llegue con estructura al otoño. Si se puede, un invierno fresco pero sin helada, entre 5 y 10 ºC, garantiza una floración de primavera abundante. En interiores calefactados a 22 ºC todo el invierno, el año siguiente da la mitad de flor.
Aromáticos: la hoja por encima de la flor
Son plantas de hoja, con flor pequeña y discreta, para tener a mano donde se pasa rozando. Pelargonium graveolens 'Attar of Roses' y 'Lady Plymouth', esta última de hoja variegada en crema, huelen a rosa. P. crispum 'Variegatum' huele a limón y tiene porte columnar estrecho, muy útil en macetas de 20 cm en un rincón. P. tomentosum, de hoja grande, aterciopelada y olor a menta, es el único del grupo que prefiere sombra y suelo fresco. P. quercifolium y P. odoratissimum completan el surtido habitual.
Cultivo sencillo: sol o media sombra, sustrato muy drenante, riego escaso —soportan sequía mejor que ningún otro grupo— y abonado bajo, porque el exceso de nitrógeno diluye el aceite esencial y les quita olor. Se podan a placer para mantener forma. El aroma se libera solo al frotar la hoja; la planta quieta apenas huele, y eso descarta la idea de usarlos como barrera contra insectos por el simple hecho de tenerlos en la ventana.
Vivaces de Geranium para sombra seca
Aquí cambia el género y cambia todo el planteamiento: plantas herbáceas rústicas, de plantación en suelo, que rebrotan cada año y cubren terreno donde no crece otra cosa. La sombra seca bajo un árbol —competencia radicular, poca luz y suelo pobre— es el sitio más difícil de un jardín, y este grupo lo resuelve.
Geranium 'Rozanne'. Híbrido de G. wallichianum con G. himalayense, mata de un metro de diámetro y flor azul violeta con centro blanco desde mayo hasta las primeras heladas, sin necesidad de despunte. Media sombra o sol suave, suelo fresco. Es estéril, de modo que no siembra por el jardín y no gasta energía en semilla, y de ahí esa floración interminable. Se multiplica solo por división.
Geranium macrorrhizum. El especialista en sombra seca. Rizoma superficial grueso, hoja aromática que se mantiene casi todo el invierno tomando tonos rojizos, y una alfombra densa que ahoga las adventicias. 'Bevan's Variety' en magenta, 'Spessart' en rosa pálido, 'Album' en blanco. Una vez instalado, dos años, no se riega. Aguanta −20 ºC.
Geranium sanguineum. Mata baja y redondeada de 30 cm, hoja finamente dividida y flor magenta intensa de mayo a julio. 'Max Frei' es el compacto de referencia; la var. striatum, rosa pálido con venas rojas, es la que aparece silvestre en el norte peninsular. Quiere más sol que los anteriores y tolera suelos calizos y secos, incluso pedregosos.
Se completan con Geranium × cantabrigiense 'Biokovo' y 'Karmina', a medio camino entre el macrorrhizum y el sanguíneo; G. nodosum, para sombra profunda de verdad; y G. phaeum, de flor casi negra. Todos piden lo mismo: plantar en otoño o a principios de primavera, regar el primer verano para que enraícen, y una siega o corte a ras a finales de invierno para renovar el follaje.
El taladro del geranio
Cacyreus marshalli es hoy el problema principal de los pelargonios en España, por encima de cualquier hongo. Es una mariposa licénida de origen sudafricano que llegó a Europa por Baleares a finales de los años ochenta y desde ahí se extendió por toda la península y por el litoral mediterráneo europeo. Sus orugas se alimentan exclusivamente de Pelargonium, así que las vivaces de Geranium quedan al margen.
Cómo es. El adulto es una mariposa pequeña, de 15 a 27 mm de envergadura, marrón oscuro por encima con un ribete blanco y una colita filiforme en el ala posterior. Vuela de día, a ras de planta, y pasa desapercibida porque no parece una plaga: parece una mariposilla del jardín.
Qué hace. La hembra pone huevos sueltos, blanquecinos y de menos de medio milímetro, sobre botones florales, axilas de hoja y tallos tiernos. La oruga que nace es verdosa, cubierta de pelos cortos, y empieza comiendo el interior del botón floral. Después perfora el tallo y excava una galería hacia arriba y hacia abajo, ahuecándolo desde dentro. La planta se sostiene mientras queda corteza, y luego una rama entera se seca o se parte de golpe.
Cómo se detecta a tiempo. Los primeros indicios son botones florales agujereados que se secan sin abrir; pequeños orificios en el tallo, del grosor de un alfiler, con excrementos negros parecidos a serrín acumulados alrededor; y tallos que al presionarlos ceden porque están huecos. Un ramo que amarillea de la punta hacia abajo sin causa aparente casi siempre tiene galería por debajo.
Manejo. El insecticida de contacto no llega a la oruga una vez está dentro del tallo, y esa es la clave de todo el planteamiento: hay que actuar sobre la oruga joven, cuando aún está fuera.
Revisar las plantas al comprarlas y de nuevo cada semana entre abril y noviembre, mirando botones florales de cerca. Cortar los tallos afectados por debajo de donde acaba la galería, hasta encontrar tejido macizo, y retirarlos de casa en bolsa cerrada: no dejarlos en la jardinera ni echarlos al compost, porque la oruga completa el ciclo dentro del resto vegetal. Aplicar Bacillus thuringiensis var. kurstaki al atardecer, mojando bien botones y axilas, repitiendo cada siete a diez días durante los picos de vuelo; actúa por ingestión sobre larvas jóvenes y no afecta a polinizadores adultos. El aceite de neem funciona como complemento. Si se recurre a un insecticida de síntesis, debe estar registrado para uso en plantas ornamentales y jardinería doméstica, y hay que seguir la etiqueta al pie de la letra; en balcón, con niños, animales o vecinos debajo, la vía biológica es preferible por razones obvias.
En el sur peninsular el insecto encadena generaciones casi todo el año, con la actividad mínima en pleno invierno. En el norte hay dos o tres generaciones entre mayo y octubre. La vigilancia acompaña ese calendario.
Poda, esquejes e invernada
La poda principal de los pelargonios se hace a finales de invierno, entre febrero y principios de marzo según zona, rebajando la mata entre un tercio y la mitad y cortando siempre justo por encima de una yema orientada hacia fuera. Se aprovecha para eliminar tallos huecos, secos o desnudos por la base. Durante la temporada, retirar las umbelas pasadas cortando el pedúnculo entero desde su nacimiento, no solo las flores, porque el pedúnculo seco es puerta de entrada para Botrytis.
Los esquejes se toman a finales de verano —entre agosto y septiembre— o en marzo. Se cortan puntas de 8 a 10 cm por debajo de un nudo, se quitan las hojas inferiores y las flores, y se deja orear el corte unas horas para que cicatrice antes de plantar; ese detalle reduce mucho la podredumbre. Se entierran en sustrato arenoso apenas húmedo, sin campana de plástico, en sombra luminosa. Enraízan en dos o tres semanas y no necesitan hormonas.
Para la invernada, un pelargonio se daña por debajo de 0 ºC y muere en torno a −3 o −4 ºC. En el litoral mediterráneo y en Canarias pasa el invierno fuera sin más. En el interior y el norte, hay que arrimarlos a la fachada bajo un voladizo, o meterlos en un espacio fresco, luminoso y sin heladas entre 5 y 10 ºC, reduciendo el riego a lo mínimo para que no se sequen del todo. Las vivaces de Geranium no requieren ninguna protección.
En resumen
Para maceta erguida a pleno sol, zonales de esqueje o híbridos interespecíficos tipo 'Calliope' si el verano es duro. Para jardinera colgante y balcón al sur, gitanillas del tipo 'Ville de Paris' en flor simple o series dobles compactas si no llueve mucho. Los de pensamiento dan la flor más lucida pero solo en primavera, porque necesitan noche fresca, y conviene rebajarlos en cuanto terminan. Los aromáticos piden sol, sequía y poco abono. Y para la sombra seca del jardín, las vivaces de Geranium: 'Rozanne' por floración larga, macrorrhizum por cobertura y sanguineum por resistencia a la sequía y la caliza. En todos los pelargonios, la vigilancia semanal del taladro entre abril y noviembre, cortando y retirando los tallos huecos y tratando con Bacillus thuringiensis a las orugas jóvenes, es lo que decide si la planta llega entera al otoño.