Un tractor cortacésped no se estropea por segar, se estropea por cómo se guarda. La mayoría de las averías que acaban en el taller cada primavera son las mismas tres: una batería que ya no arranca, un carburador con el combustible del año pasado apelmazado dentro y un plato de corte al que nadie quitó la hierba pegada en septiembre. Ninguna de las tres es una avería mecánica de verdad, y las tres cuestan dinero.

Y hay una segunda cosa que decidir antes de subirse: la pendiente. Los accidentes graves con tractor cortacésped casi siempre son vuelcos laterales en talud, y la maniobra que los provoca es la que parece más lógica, segar en travesía siguiendo la curva de nivel. Con un cortacésped de empuje eso es lo correcto. Con una máquina de asiento es justo al revés. Si tienes claro el mantenimiento y la regla de la pendiente, el resto de la máquina se cuida sola. Si te interesa antes decidir si te compensa tener una, está para qué superficie compensa un tractor cortacésped.

Tractor cortacésped segando una pradera

La pendiente: de arriba abajo, nunca en travesía

Un tractor cortacésped tiene el centro de gravedad alto, sobre todo con el recogedor lleno, y una vía estrecha en relación a esa altura. Puesto de lado en una ladera, el peso se carga sobre las dos ruedas de abajo y el vuelco lateral llega sin aviso: primero patina la rueda de arriba, luego se va la máquina. Por eso la norma con máquina de asiento es subir y bajar en el sentido de la pendiente, nunca cruzarla. Con el cortacésped de empuje es al contrario, porque ahí el riesgo no es volcar sino resbalar tú y meter los pies bajo el plato.

Hay más detalles que importan en talud. No se gira en mitad de la pendiente, se llega a terreno llano y allí se cambia el sentido. No se para ni se arranca a mitad de cuesta si se puede evitar. Se baja con marcha metida y sin poner punto muerto: dejar rodar libre una transmisión hidrostática cuesta abajo es perder el freno motor. Y si la hierba está húmeda, se deja para otro rato, porque la tracción en pendiente sobre hierba mojada es mucho menor de lo que parece desde el asiento.

Cuando la ladera es de las que obligan a pensarlo, no es terreno de tractor cortacésped. Lo que va ahí es una desbrozadora, o un cortacésped de empuje con tracción, o dejar esa franja como pradera de siega alta y segarla dos veces al año. No hay un ángulo mágico que valga para todas las máquinas, así que la regla práctica es sencilla: si bajando andando notas que tienes que frenar con los talones, no subas la máquina.

Nadie de pasajero, y menos un niño

Un tractor cortacésped tiene un asiento y es para una persona. Llevar a un niño en las rodillas es el accidente clásico de esta máquina, y no por vuelco: el crío se mueve, se baja o se cae, y acaba delante o debajo del plato justo donde el conductor no lo ve. El plato de corte no se ve desde el asiento, esa es la clave. Tampoco se siega con niños o animales sueltos alrededor, y antes de dar marcha atrás se mira, porque la marcha atrás segando es la otra causa habitual de atropello.

El asiento lleva un contacto de presencia que para la cuchilla cuando te levantas. Funciona, y por eso mismo hay quien lo puentea para no tener que estar sentado del todo. Anular ese contacto convierte una máquina razonablemente segura en una trampa.

Qué mantenimiento pide en realidad

El grueso del mantenimiento es motor de gasolina pequeño y poco más. El aceite se cambia una vez por temporada como mínimo, en caliente para que salga todo, y se comprueba el nivel con la máquina en llano, no en cuesta. El filtro de aire, que en estas máquinas suele ser de espuma o de papel, se revisa cada pocos usos porque segar levanta polvo y hierba fina: un filtro atascado es lo que hace que el motor pierda fuerza y humee. La bujía se mira al principio de temporada. Si el motor es de refrigeración por aire, y casi todos lo son, las aletas del cilindro y la rejilla del volante tienen que estar limpias de hierba seca, porque ahí es donde se recalienta.

La transmisión hidrostática, la de pedal, no pide casi nada salvo mirar su nivel si el fabricante lo indica y no forzarla. Lo que sí conviene es no usar el pedal como si fuera un interruptor: pasar de avance a retroceso de golpe castiga la bomba. Los engrasadores del eje delantero y los puntos de giro se engrasan de vez en cuando; cuesta cinco minutos y evita holguras en la dirección que luego no se arreglan.

Plato de corte y ruedas de un tractor cortacésped

El plato de corte, las cuchillas y la limpieza

El plato es la parte que peor lo pasa. Debajo se acumula una costra de hierba y savia que retiene humedad y se come la chapa por oxidación, y que además estrecha el hueco por el que la hierba tiene que salir hacia el recogedor. Cuando el tractor empieza a dejar la hierba mal repartida o a atascar la boca de expulsión, lo primero que hay que mirar es esa costra. Algunas máquinas traen una toma para enchufar la manguera y lavar el plato desde el asiento; funciona razonablemente para lo suelto, pero no sustituye a rascar la costra seca una vez al año.

Las cuchillas se afilan, no se cambian cada vez. Una cuchilla roma no corta, desgarra: la punta de la hoja queda deshilachada, se seca y el césped toma un tono pajizo general que la gente confunde con falta de riego. Al afilar hay que mantener el equilibrado, porque una cuchilla desequilibrada vibra y esa vibración se come los rodamientos del eje del plato. Y una regla que no tiene excepción: no se mete la mano bajo el plato con el motor en marcha ni con la llave puesta. Para cualquier cosa que haya debajo, motor parado, llave fuera y cable de bujía desconectado.

El recogedor tiene su propio problema. Su tela es un filtro: deja salir el aire y retiene la hierba. Cuando los poros se tapan con polvo y hierba fina, el flujo de aire cae y el cesto deja de llenarse aunque el corte sea bueno. Se limpia con la manguera y se deja secar antes de guardarlo, o cría moho y se pudre por las costuras.

Mulching o recoger

Casi todos estos tractores admiten mulching, que es tapar la boca de expulsión con un tapón para que la hierba se quede dando vueltas bajo el plato hasta quedar picada muy fina y caer entre las hojas del césped. Eso devuelve al suelo materia orgánica y humedad, y ahorra todos los viajes al montón de restos. Funciona bien si siegas a menudo y cortas poco cada vez. Si dejas crecer mucho la hierba, o si está mojada, el mulching apelmaza y deja rodales, y entonces toca recoger.

En verano mediterráneo el mulching es más útil que en primavera, porque esa capa fina de hierba picada reduce algo la evaporación. En primavera, con la hierba creciendo a toda velocidad y húmeda, suele ser mejor recoger.

La invernada, que es donde se decide todo

Guardar bien el tractor en otoño vale más que cualquier revisión de primavera. El orden es este. Limpiar la máquina entera, plato incluido, y dejarla seca. Cambiar el aceite antes de guardar, no después, para que el motor no pase el invierno con aceite sucio y ácido dentro. Ocuparse del combustible: la gasolina se degrada en pocos meses y deja gomas en el carburador, así que o se vacía el depósito y se hace funcionar el motor hasta que se pare solo, o se llena y se usa un estabilizante. La mezcla de las dos cosas, medio depósito y hasta el año que viene, es exactamente lo que llena los talleres en marzo.

La batería es el otro punto. Una batería de plomo descargada se sulfata y ya no vuelve. Se desconecta, se guarda en sitio fresco y seco y se le da una carga de mantenimiento durante el invierno. Y la máquina, bajo techo: la intemperie estropea el asiento, oxida el plato y deja agua dentro del recogedor. Si tiene que quedarse fuera, al menos cubierta y con las ruedas apoyadas en algo que no sea barro.

Qué se estropea antes

Por orden real de aparición: la batería, el carburador por gasolina vieja, la correa del plato de corte, los rodamientos del eje del plato si se han estado segando vibraciones, y el asiento, que se cuartea con el sol de los veranos. Las correas son consumible, conviene saber cuál lleva la máquina antes de que se rompa un sábado. Y en máquinas con muchos años, el chasis y el plato acaban por la oxidación, que es la razón por la que limpiar y guardar seco importa tanto.

Detalle de mantenimiento de un tractor cortacésped

En resumen

El mantenimiento de un tractor cortacésped se reduce a poca cosa bien hecha: aceite y filtro de aire al día, cuchillas afiladas y equilibradas, plato limpio por debajo y una invernada seria con el combustible resuelto y la batería fuera. Hacer eso alarga la vida de la máquina más que cualquier extra de catálogo, y evita la escena de abrir el cobertizo en marzo y que no arranque.

En cuanto al uso, la pendiente manda. Con máquina de asiento se siega de arriba abajo y nunca cruzando el talud, se gira en llano, no se baja en punto muerto y no se siega con la hierba mojada en cuesta. Y va una persona, la que conduce. Si tu terreno tiene un talud que te da respeto, ese trozo no es para el tractor; hay otras formas de segarlo que no acaban con la máquina encima.


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