Una gerbera comprada en flor a mediados de marzo y plantada a pleno sol en Córdoba rara vez llega a agosto. No es culpa del jardinero ni del vivero: es que en España la palabra «primavera» tapa dos realidades distintas. Están las flores que necesitan el fresco de marzo, abril y mayo y se rinden en cuanto el termómetro pasa de 30 °C, y están las que solo empiezan a funcionar cuando llega ese calor. Elegir bien consiste, sobre todo, en saber en cuál de los dos grupos cae cada especie.

Macizo de flores de primavera en plena floración

Antes de comprar: dos preguntas que ahorran dinero

¿Cuándo caen las últimas heladas donde vives? En la costa mediterránea y el sur atlántico, febrero suele cerrar el riesgo. En la meseta norte, en el Sistema Ibérico o en zonas de Ávila, Soria o Burgos, una helada de mayo no es rareza. Plantar una portulaca el 1 de abril en Segovia es perder la planta. El calendario del vivero es nacional; tu jardín no.

¿Cuántas horas de sol directo recibe el sitio, y a qué hora? Tres horas de sol de mañana y tres horas de sol de las cinco de la tarde en julio no son lo mismo ni de lejos. Una prímula sobrevive a las primeras y se achicharra con las segundas.

Y una advertencia sobre el momento de la compra: la planta cargada de flores abiertas en la bandeja del supermercado ya ha gastado buena parte de su energía en ese escaparate y suele venir con el cepellón enrollado. La bandeja de al lado, con botones cerrados y hojas de color parejo, arraiga antes y florece más tiempo. Al sacar el cepellón, si las raíces forman una espiral apretada contra el plástico, ábrelas con los dedos o corta un par de cortes verticales: si las dejas tal cual seguirán girando sobre sí mismas y la planta no explorará el suelo nuevo.

Flores para el fresco de marzo a junio

Este grupo da su mejor cara con temperaturas de entre 10 y 22 °C. En el norte peninsular aguanta casi todo el verano; en el interior y el sur hay que tratarlo como temporada corta y sustituirlo en junio.

Prímula (Primula spp.)

La Primula acaulis (o P. vulgaris) de floración invernal y la P. malacoides son las que se ven en maceta desde enero. Quieren sombra fresca o sol de mañana, sustrato que no llegue a secarse del todo y ninguna tolerancia al calor: por encima de 25 °C sostenidos dejan de emitir flor y las hojas amarillean desde el borde. En el norte húmedo pueden rebrotar al otoño siguiente; en Madrid o Sevilla se comportan como planta de temporada.

Un apunte práctico: la Primula obconica, la de hojas redondeadas y flores en umbela, contiene primina en los pelos glandulares y provoca dermatitis de contacto en personas sensibles. Se manipula con guantes, o se elige otra especie si en casa hay alguien con piel reactiva. Existen variedades seleccionadas sin primina, etiquetadas como tales.

Campanula

El género da desde tapizantes hasta plantas de metro y medio, y conviene no meterlas en el mismo saco. La Campanula portenschlagiana y la C. poscharskyana son perennes rastreras durísimas, ideales para muros, rocallas y jardineras, con flores azul violáceo de abril a junio y rebrote después de un recorte. La C. persicifolia forma varas de 60-80 cm para el borde de arriate. Y la C. medium, el farolillo, es bienal: se siembra un año y florece al siguiente, dato que explica muchas decepciones cuando se compra semilla en primavera esperando flor ese mismo verano.

Suelo suelto, algo de cal no le molesta y sombra ligera en las tardes del sur. Limacos y caracoles se ceban con los brotes tiernos de las especies rastreras en cuanto llueve.

Delphinium

Las espigas azules de los híbridos de Delphinium elatum son espectaculares y, siendo honestos, difíciles en gran parte de España. Son plantas de clima fresco y húmedo: piden suelo profundo, rico, con riego constante, y detestan el verano seco continental. En el norte cantábrico y en jardines de montaña funcionan como perennes; en el centro y el sur duran una temporada y a menudo ni eso.

Si lo que buscas es esa vertical azul en clima seco, la alternativa realista es la espuela de caballero anual, Consolida ajacis, que se siembra directamente en otoño o a finales de invierno, florece en mayo y se resiembra sola. Mismo efecto, muchísimo menos mantenimiento.

Toxicidad: tanto Delphinium como Consolida contienen alcaloides diterpénicos en toda la planta, con la mayor concentración en la semilla. Son tóxicos por ingestión para personas y para el ganado. No es una planta para plantar donde pasten cabras o caballos, ni al alcance de niños que se lleven cosas a la boca. En el jardín, sin ingerirla, no supone riesgo.

Las varas altas necesitan tutor puesto en abril, cuando la planta mide un palmo. Colocado en junio, cuando ya se ha doblado, el tallo no se endereza.

Lathyrus odoratus, el guisante de olor

Trepadora anual de la familia de las leguminosas, con el perfume más intenso de todo este listado, siempre que elijas variedad perfumada: buena parte de las series modernas de flor grande se seleccionaron por tamaño y color y perdieron el aroma por el camino. Las variedades antiguas tipo Grandiflora u «Old Fashioned» lo conservan.

La clave está en la fecha de siembra. En clima suave se siembra en octubre o noviembre, se pasa el invierno como planta pequeña bien enraizada y florece desde abril con abundancia. Sembrado en marzo, apenas empieza a producir cuando llega el calor que lo detiene. La semilla tiene la cubierta dura: remojo de doce horas en agua tibia antes de sembrar, o una raspadura suave con lija en el lado opuesto al ombligo.

Necesita malla o cañas desde el primer día y corte de flor constante. En cuanto le dejas cuajar vainas, la planta interpreta que ha cumplido su ciclo y para de florecer. Cortar ramos, aquí, es una técnica de cultivo, no un capricho. Las semillas no son comestibles.

Dianthus: claveles y clavelinas

Dianthus barbatus (minutisa) es bienal, D. chinensis se cultiva como anual de temporada y D. caryophyllus y los D. plumarius son perennes de mata leñosa. Todos comparten dos exigencias innegociables: drenaje muy libre y pH neutro o alcalino. En sustrato de turba ácida y riego generoso el cuello se pudre en pocas semanas.

Son plantas de suelo pedregoso y calcáreo, sol pleno y riego escaso. Un puñado de arena gruesa o grava fina mezclada en el hoyo cambia por completo su comportamiento en jardines de suelo arcilloso. La pinza de las puntas cuando la mata tiene un palmo multiplica el número de tallos florales.

Phlox

Tres plantas muy distintas con el mismo nombre de venta. El Phlox subulata es un tapizante perenne de rocalla que se cubre literalmente de flor en abril y aguanta la sequía; el Phlox drummondii es anual, de siembra en primavera y floración de mayo a julio; el Phlox paniculata es la perenne alta de arriate, de floración estival tardía.

El paniculata tiene un talón de Aquiles: el oídio. Se combate con espaciado generoso entre plantas, riego al pie y nunca por aspersión sobre la hoja, y aclarando en primavera los tallos más débiles de cada mata para que corra el aire. Las variedades resistentes existen y merecen la pena en zonas húmedas.

Flores para el calor de junio a septiembre

Aquí entran las plantas que en marzo parecen no hacer nada y en julio son las únicas que siguen en pie. Casi todas vienen de Sudáfrica o de Sudamérica y comparten un rasgo: mueren antes por exceso de agua que por falta de ella.

Gazania rigens con la flor completamente abierta al sol

Gazania

De Gazania rigens y sus híbridos se puede decir que resuelven el problema del talud a pleno sol sin riego. Toleran suelo pobre, arenoso, salino y viento marino; en el litoral mediterráneo se naturalizan sin ayuda. Flor de marzo a noviembre en la costa.

Una particularidad que confunde: las flores se cierran de noche y los días nublados. No es un síntoma de nada; es su fotoperiodo. Plantada en sombra parcial permanecerá cerrada casi siempre y parecerá enferma. Necesita sol directo sin negociación.

Dimorfoteca y osteospermum

Entre las margaritas sudafricanas hay dos géneros que se cruzan constantemente en las etiquetas. Dimorphotheca sinuata y D. pluvialis son anuales de flor naranja o blanca que se siembran y cumplen un ciclo; la mata perenne de tallo semileñoso, hojas gris verdosas y flores con reverso violáceo que se compra en maceta durante todo el año es Osteospermum ecklonis y sus híbridos. Si lo que quieres es una planta que siga ahí el año que viene, la etiqueta que buscas en el vivero es Osteospermum.

Ambas cierran la flor de noche, igual que la gazania. Ambas agradecen un recorte a un tercio a finales de verano para que la mata no se desgarbe. Y ambas resisten heladas ligeras, hasta unos -3 o -4 °C en el caso del osteospermum bien establecido.

Portulaca grandiflora

Suculenta anual de hoja cilíndrica y flor sedosa en rojo, naranja, amarillo, rosa o blanco. Es la solución para jardineras a pleno sol en el balcón donde se muere todo, para muros de piedra y para grietas de pavimento. Riego cada tres o cuatro días como mucho en pleno verano, y suelo arenoso.

Como la gazania, abre con sol y cierra con nubes. Se siembra directamente a voleo cuando el suelo ya está caliente, en mayo, sin enterrar la semilla —necesita luz para germinar— y se resiembra sola año tras año.

Gerbera

La Gerbera jamesonii se vende como planta de flor cortada en maceta y muere por dos motivos casi siempre. El primero: se planta demasiado profunda. La corona, el punto del que salen las hojas, tiene que quedar por encima del nivel del sustrato, un centímetro largo. Enterrada, se pudre. El segundo: se riega por encima de la roseta, y el agua que se queda entre los peciolos genera Botrytis. Se riega por el borde de la maceta o por bandeja.

Quiere luz abundante pero no sol abrasador del mediodía en el interior peninsular; media sombra luminosa es el punto. Por debajo de 5-7 °C se pierde, así que en la mitad norte hay que entrarla o darla por anual. Corta las flores marchitas arrancando el pedúnculo entero con un tirón seco desde la base: el tocón que queda al cortarlo con tijera es la puerta de entrada de la podredumbre.

Los cuidados que comparten todas

El suelo antes que la planta. Un macizo de temporada se gana o se pierde en el momento de la preparación, no después. Cavar treinta centímetros, romper la suela de arado si el terreno es arcilloso y ha estado compactado, e incorporar tres o cuatro litros de compost maduro por metro cuadrado. En jardinera, sustrato universal mezclado con un 20-30 % de arena de río o perlita para todo lo que sea dianthus, portulaca, gazania o dimorfoteca.

Riego por frecuencia, no por calendario. Meter el dedo dos falanges en el sustrato antes de regar da mejor información que cualquier rutina. Regar poco y a menudo produce raíces superficiales que colapsan en la primera ola de calor; regar abundante y espaciado obliga a la raíz a bajar. En maceta, hasta que salga agua por el agujero, y vaciar el plato a los diez minutos.

Quitar la flor pasada. Petunia, dianthus, gazania, lathyrus, osteospermum: todas prolongan la floración semanas si se les impide formar semilla. Es la intervención que más rendimiento da por minuto invertido.

Abonado moderado y con la fórmula correcta. Un abono muy nitrogenado da una mata verde, gruesa y sin flores. Para floración, uno equilibrado o con más potasio (tipo 15-10-20 o similar), cada quince días en riego durante la temporada de flor, a la mitad de la dosis que indica el envase. En plantas mediterráneas de secano como la gazania, prácticamente ninguno.

Aclimatación al trasplantar. La planta que viene de invernadero no ha visto sol directo ni viento. Sacarla de la bandeja y clavarla a pleno sol de mediodía la quema en dos días. Una semana en sombra, sacándola unas horas al exterior cada día, es suficiente. Y trasplantar siempre a última hora de la tarde, nunca a mediodía.

Acolchado. Tres centímetros de corteza de pino, paja o grava alrededor de las plantas reducen la evaporación de forma notable y mantienen la temperatura de la raíz varios grados por debajo. En verano peninsular la diferencia entre un macizo acolchado y otro desnudo se ve a simple vista en agosto.

En resumen

No hay una lista universal de «flores de primavera»: hay flores que aprovechan el fresco de marzo a junio —prímula, campanula, delphinium, lathyrus, dianthus, phlox— y flores que arrancan cuando esas se retiran —gazania, portulaca, dimorfoteca y osteospermum—. Combinar los dos grupos en el mismo arriate, sabiendo que el segundo relevará al primero, es lo que mantiene el jardín con color de marzo a octubre.

Comprueba tu fecha de últimas heladas antes de plantar nada, compra en botón y no en flor abierta, abre el cepellón enrollado, ajusta el drenaje a la especie y quita la flor marchita cada semana. Con eso y sol suficiente, casi todo lo demás se arregla solo.


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