Corta una retama por la madera vieja y no rebrota. El muñón se queda pelado, aguanta un par de meses con cara de estar pensándoselo y se seca. Ese comportamiento —común a casi todas las genisteas de jardín— condiciona todo lo demás: cuándo se poda, cuánto dura la planta y por qué conviene plantarla pequeña. Si tienes claro eso y le das sol y un suelo que drene, la retama es de las plantas de flor amarilla que menos trabajo dan en un jardín peninsular.
Qué planta es exactamente una retama
El nombre viaja de un arbusto a otro con bastante alegría, y saber cuál tienes delante cambia el manejo. En castellano se llama retama, según la comarca, a especies de al menos cuatro géneros distintos de la familia de las leguminosas:
Cytisus. Arbustos de ramas verdes acostilladas, hojas trifoliadas pequeñas y caducas pronto, flor amariposada. Aquí entran la escoba negra (Cytisus scoparius), la retama blanca (Cytisus multiflorus) y el piorno serrano (Cytisus oromediterraneus, antes C. purgans), el que tiñe de amarillo Gredos y Guadarrama en mayo.
Retama. El género que lleva el nombre de verdad. La retama de bolas o retama amarilla (Retama sphaerocarpa) es la mata gris azulada, casi sin hojas, que puntea las dehesas y los baldíos del interior; su flor es diminuta y su fruto, una vainita esférica con una sola semilla. La retama blanca de las arenas atlánticas (Retama monosperma) es la de Doñana y las dunas del golfo de Cádiz, de flor blanca y muy olorosa.
Spartium. La gayomba o retama de olor (Spartium junceum), de ramas cilíndricas juncoides, flor grande, amarillo intenso y perfume potentísimo en junio y julio. Es la que aguanta bien la caliza y la que se ha usado a manta en taludes de carretera.
Genista. Aulagas y bolinas, muchas de ellas espinosas, con Genista hispanica como ejemplar de manual.
Y una que no es retama pero se le parece lo bastante como para causar accidentes: el codeso o lluvia de oro (Laburnum anagyroides), un arbolillo de racimos amarillos colgantes, muy vendido en jardinería del norte. Todas sus partes contienen citisina en cantidad, y las vainas verdes son la causa habitual de intoxicaciones infantiles con este grupo de plantas. Volveremos sobre ello.
La retama de jardín por excelencia: Cytisus × praecox
El arbusto que verás etiquetado simplemente como "retama" en el vivero suele ser este híbrido, cruce de Cytisus oromediterraneus y Cytisus multiflorus. Forma una mata redondeada y densa de 1,2 a 1,5 metros de alto y otro tanto de ancho, con ramillas verdes finas y arqueadas que en invierno mantienen la silueta aunque no haya una sola hoja.
Florece entre finales de marzo y principios de mayo según la zona, y lo hace de forma total: cada ramilla se cubre de flores hasta que no se ve el verde. El color de la especie tipo es un amarillo pálido, casi crema. Los cultivares más frecuentes:
'Allgold', amarillo intenso y uniforme, el más vendido. 'Warminster', crema mantequilla, el clon original del cruce. 'Albus', blanco puro. 'Hollandia' y 'Zeelandia', con rojo carmín y rosa en la quilla y las alas, para quien no quiera un macizo monocolor.
Un aviso sensorial: el perfume de Cytisus × praecox es fuerte y no es agradable para todo el mundo; recuerda algo rancio, a diferencia del de Spartium junceum, que es dulce y limpio. No lo plantes pegado a una ventana de dormitorio sin haberlo olido antes en flor.
Suelo: la diferencia entre que prospere y que amarillee
Aquí está el punto que decide el éxito y que la etiqueta de la maceta no menciona. Los Cytisus —incluido el híbrido praecox— prefieren suelos de reacción ácida a neutra y sufren en terrenos calizos. En un suelo con caliza activa alta, la planta desarrolla clorosis férrica: las hojas y las ramillas jóvenes amarillean con las nerviaciones verdes, el crecimiento se para y el arbusto languidece durante dos o tres años antes de morirse.
En buena parte de la mitad este peninsular, del valle del Ebro al levante, y en el sur calizo, ese es el escenario por defecto. La solución no pasa por enmendar el suelo con turba, que es un parche que dura una temporada. Pasa por cambiar de planta: en suelo calizo, Spartium junceum y Retama sphaerocarpa viven sin quejarse y dan la misma flor amarilla en el mismo sitio. La gayomba, además, florece más tarde, en pleno junio, cuando el jardín seco anda escaso.
El otro requisito es el drenaje. Las genisteas vienen de suelos pedregosos, arenosos y pobres. Un terreno arcilloso que se encharque en invierno pudre el cuello y liquida la planta en su primera o segunda temporada. En arcilla, planta sobre caballón o en talud, nunca en hoyo hondo relleno de sustrato bueno: eso es una bañera.
Sol, frío y agua
Sol directo, sin discusión. A media sombra la mata se ahíla, las ramas se separan y la floración se queda en la mitad. No hay retama de sombra.
Frío: Cytisus × praecox aguanta sin daño hasta unos −15 °C, así que sirve en toda la Península salvo puntos de montaña extremos. La gayomba resiste algo menos, en torno a −10 °C, y en la meseta norte puede pasarlo mal en inviernos duros.
Riego: el primer verano tras la plantación hay que regarla, cada diez o quince días y a fondo, para que la raíz baje. A partir del segundo año, en la mayor parte del país, ninguno. Una retama establecida en un jardín mediterráneo no necesita agua en agosto, y si se la das en exceso responderá con crecimiento blando y menos flor. En zonas de menos de 300 mm anuales o en macetas, riega puntualmente en la sequía extrema.
Abono: aquí se estropea la floración
Las retamas son leguminosas y fijan nitrógeno atmosférico mediante bacterias del género Bradyrhizobium alojadas en nódulos radiculares. Se fabrican su propio nitrógeno, y por eso colonizan suelos degradados donde otras plantas no arrancan.
Consecuencia práctica: echarle un abono nitrogenado es contraproducente. La planta responde con brotes largos, verdes y blandos, se desgarba, se tumba con el peso de la lluvia y florece menos al año siguiente. Si el suelo es muy pobre en fósforo o potasio, un puñado de fertilizante de liberación lenta bajo en nitrógeno en marzo basta y sobra. En un suelo normal, nada.
Esta capacidad de fijar nitrógeno explica también su papel en el campo español: la retama de bolas actúa como planta nodriza en dehesas y zonas degradadas, enriqueciendo el suelo bajo su copa y dando sombra y protección a las plántulas de encina y otras leñosas. En restauración de taludes y suelos erosionados se usa por eso, no por su flor.
Poda: una ventana estrecha y una regla que no admite excepción
La regla es la del principio: la retama no rebrota de madera vieja sin hojas. A diferencia de un laurel o un aligustre, que se recuperan de un rebaje severo, si cortas por una rama gruesa y lignificada, ahí no volverá a salir nada.
De modo que la poda es siempre ligera y siempre inmediatamente después de la floración, entre mayo y junio. Se recorta como mucho un tercio del crecimiento del año, dejando siempre porción verde con hojas o yemas por debajo del corte. El objetivo es doble: mantener la mata compacta y evitar que fructifique, porque cuajar vainas consume reservas y envejece la planta.
Podar en invierno o a principios de primavera elimina las yemas florales ya formadas y te deja sin flor esa temporada. Y una retama vieja, abierta por el centro y descarnada, no se arregla podándola: se arranca y se pone otra.
Porque conviene asumirlo desde el principio: son arbustos de vida corta. Diez o quince años en buenas condiciones, a veces menos. Se plantan sabiendo que son una pieza de reposición, como una lavanda, no como un boj.
Plantación y trasplante
Las genisteas desarrollan una raíz pivotante profunda y toleran mal que se les toque. Un ejemplar de tres años trasplantado de un sitio a otro del jardín suele morirse, aunque salga con cepellón. Dos consecuencias:
Compra pequeño. Un contenedor de 3 litros se establece mejor y alcanza antes el tamaño adulto que uno de 15 litros, que arrastrará el cepellón enrollado durante años. Revisa que las raíces no den vueltas en espiral dentro de la maceta.
Planta en otoño. De octubre a noviembre en la Península, para que la raíz aproveche las lluvias y el suelo templado antes del verano. La plantación de primavera obliga a regar todo el estío. Abre un hoyo del doble de ancho que el cepellón pero no más profundo, no entierres el cuello y no eches estiércol al fondo.
Cómo multiplicarla
Por semilla. Sirve para las especies, no para los cultivares: de una 'Allgold' saldrán plantas de flor variable. La semilla tiene la cubierta impermeable típica de las leguminosas y necesita escarificación: lija suave o un remojo en agua caliente (no hirviendo) durante 24 horas, hasta que los granos se hinchen. Los que no se hinchen, repite. Siembra en otoño o a finales de invierno, en arena y turba a partes iguales, y trasplanta a maceta individual y honda en cuanto tenga las primeras hojas verdaderas, para no estropear la raíz principal.
Por esqueje. Es la vía para conservar un cultivar. Esquejes semileñosos de 8 a 10 cm tomados en julio o agosto, a ser posible con talón, retirando las hojas de la mitad inferior. Hormona de enraizamiento, sustrato de perlita y turba o arena de río, y bandeja con humedad ambiental alta y sombra. Enraízan en seis u ocho semanas; hay que pasar el invierno en maceta al abrigo y plantar en el otoño siguiente.
Toxicidad: hay que decirlo con precisión
Las retamas contienen alcaloides quinolizidínicos —esparteína, lupanina, citisina y derivados— repartidos por toda la planta y concentrados sobre todo en semillas y flores. Son sustancias con actividad real sobre el sistema nervioso autónomo y sobre el corazón, no un aviso de precaución genérico.
La intoxicación por ingestión de vainas o semillas cursa con náuseas, vómitos, dolor abdominal, midriasis, taquicardia y, en cantidades altas, somnolencia, temblor y convulsiones. El riesgo real en un jardín doméstico son los niños pequeños comiendo las vainas, que parecen guisantes, y sobre todo las del codeso (Laburnum anagyroides), mucho más ricas en citisina que las de Cytisus × praecox. Si ocurre, se llama al Servicio de Información Toxicológica (91 562 04 20, 24 horas) o a Emergencias, y se lleva una muestra de la planta.
Para el ganado, la retama de bolas y la escoba negra son poco apetecibles y el ganado suele evitarlas, pero se han descrito intoxicaciones en animales hambrientos en pastos degradados.
Fama medicinal: tradición y evidencia no dicen lo mismo
La escoba negra (Cytisus scoparius) tiene un largo historial en la medicina popular europea como diurético y como remedio cardiaco, y la retama de bolas aparece en usos tradicionales ibéricos con indicaciones muy variadas. Conviene separar lo que dice esa tradición de lo que dicen los datos.
Lo que hay de cierto: la esparteína aislada se empleó durante décadas como antiarrítmico y como oxitócico en obstetricia. Se retiró por margen terapéutico estrecho y toxicidad. La citisina, por su parte, sí tiene ensayos clínicos aleatorizados que respaldan una indicación concreta y solo una —la deshabituación tabáquica—, con eficacia superior a placebo y comparable o superior a la terapia sustitutiva con nicotina. Pero eso se refiere a un medicamento con dosis normalizada y pauta médica, no a la planta.
Lo que no se sostiene: no hay ensayos clínicos que respalden el uso de infusiones o preparados caseros de retama para ninguna indicación. La dosis de alcaloides en una planta de jardín es variable e imposible de controlar, y el margen entre efecto y toxicidad es corto. Este artículo no da preparaciones ni cantidades, y es deliberado.
Interacciones y contraindicaciones reales que conviene conocer: estos alcaloides tienen efecto uterotónico, lo que los hace incompatibles con el embarazo; tampoco proceden durante la lactancia. Están contraindicados en hipertensión y en cardiopatías, en particular con trastornos de la conducción, y pueden interferir con antiarrítmicos, betabloqueantes y digoxina. Hay además un detalle farmacogenético llamativo: la esparteína se metaboliza vía CYP2D6 y fue durante años el fármaco de referencia para detectar el polimorfismo de esa enzima; alrededor de un 7 % de la población europea es metabolizadora lenta y acumula el alcaloide a dosis que otro individuo elimina sin problema.
Si te interesa dejar de fumar con citisina o tienes cualquier otra duda sobre estas sustancias, la consulta es con el médico o con el farmacéutico. La planta del jardín no es el sitio.
Dónde queda bien y con qué se planta
La retama pide un jardín seco y soleado, y ahí no tiene rival por relación entre espectáculo y mantenimiento. Funciona en taludes y desmontes, donde sujeta el suelo y no necesita riego; en macizos de arbustos mediterráneos, acompañada de lavanda, romero, jaras (Cistus), santolina y gramíneas como Stipa tenuissima; y como seto informal bajo, plantada cada metro y recortada ligeramente tras la flor.
Combina especialmente bien con floraciones azules que coincidan en fecha —romero, Ceanothus, Rosmarinus rastrero— porque el amarillo saturado sin contrapunto cansa a los pocos metros.
Una advertencia final para quien plante fuera de su área natural: Cytisus scoparius figura entre las plantas invasoras más problemáticas de Australia, Nueva Zelanda, el noroeste de Estados Unidos y Chile, donde forma masas impenetrables que desplazan a la flora nativa. En la Península es una planta autóctona y no supone ese problema, pero conviene tenerlo presente antes de moverla de continente o de recomendarla sin más.
En resumen
Cuatro géneros distintos —Cytisus, Retama, Spartium y Genista— comparten el nombre de retama, y en el jardín piden todos lo mismo: sol pleno, suelo pobre con buen drenaje y nada de abono nitrogenado, porque fijan su propio nitrógeno. Cytisus × praecox es la más usada en jardinería y florece de marzo a mayo, pero sufre clorosis en suelo calizo; ahí van mejor la gayomba (Spartium junceum) o la retama de bolas (Retama sphaerocarpa). Se poda ligera y solo justo después de florecer, sin entrar nunca en madera vieja, que no rebrota. Se planta pequeña y en otoño, porque la raíz pivotante no tolera el trasplante, y se asume que durará entre diez y quince años. Contiene alcaloides quinolizidínicos tóxicos por ingestión —vigila las vainas si hay niños, y mucho más las del codeso, Laburnum anagyroides— y su fama medicinal no está respaldada por ensayos clínicos salvo en el caso concreto de la citisina como medicamento para dejar de fumar, que es otra cosa.