La pregunta de verdad no es qué flores se comen, porque de eso hay listas por todas partes. La pregunta es cómo sabes que la flor que tienes delante es la que crees que es. Ahí es donde se equivoca la gente, y donde el error deja de ser un problema de sabor y pasa a ser un problema médico.
Dos avisos antes de nada. Un nombre común no identifica una especie: "jazmín", "manzanilla" o "lavanda" designan plantas distintas, y algunas de las que llevan esos nombres son tóxicas. Y una foto no identifica una planta: la mitad de las imágenes etiquetadas en internet están mal, y una flor suelta, sin su hoja y sin su tallo, no basta para decidir nada. Si quieres el listado de especies comestibles y sus usos, están en flores comestibles y en la gastronomía de las flores. Aquí va lo otro: cómo se distingue una de otra.

Las tres reglas que van antes de identificar
Aunque aciertes con la especie, la planta concreta puede no ser comestible. Primera regla: no se come flor de floristería ni de vivero, porque una planta ornamental se cultiva con productos autorizados para ornamentales, no para alimentación. Segunda: no se recolecta en cuneta, en margen de cultivo ni en parterre urbano, por lo que reciben esos sitios. Tercera: si tienes alergia al polen, prudencia, y más con las compuestas, que son las que dan problemas con más frecuencia.
El nombre común no sirve para decidir
Estos tres casos explican el problema mejor que cualquier lista.
Jazmín. En cocina se usan flores del género Jasminum, y no todas las especies del género se emplean igual. El problema es que aquí se llama jazmín a plantas que no lo son: el jazmín estrella (Trachelospermum jasminoides), que suelta látex; la dama de noche (Cestrum nocturnum), tóxica; el jazmín de Carolina (Gelsemium sempervirens), gravemente tóxico; y la celinda (Philadelphus), que es la que sale en muchas fotos de "jazmín". Si el nombre que tienes es solo "jazmín", no va a la cocina.
Manzanilla. La de infusión es Matricaria chamomilla, también llamada Matricaria recutita. La manzanilla romana es otra especie, Chamaemelum nobile. Y en el campo crece la manzanilla hedionda (Anthemis cotula), que huele mal y puede provocar dermatitis de contacto. Tres plantas parecidas con el mismo nombre popular.
Lavanda. La que se usa en repostería es Lavandula angustifolia. El cantueso (Lavandula stoechas), tan común en el monte español, y el lavandín híbrido de los campos de perfumería tienen mucho más alcanfor y amargan el plato. No es un asunto de toxicidad, pero sí de que el postre salga a jabón.

Una flor sola no identifica a la planta
Para identificar hace falta ver el conjunto, y siempre con la planta en flor:
- La hoja: forma, borde, si está dividida y en qué, y cómo se coloca en el tallo (alterna, opuesta, en roseta basal).
- El tallo: si es leñoso o herbáceo, hueco o macizo al cortarlo, con pelos o liso, con manchas o sin ellas.
- Lo que suelta al cortar: látex blanco, savia acuosa, resina.
- El olor al frotar hoja y tallo, que en muchos casos es la clave decisiva.
- La inflorescencia: en las compuestas (margarita, caléndula, manzanilla, diente de león), lo que parece una flor es un capítulo con decenas de flores dentro, y lo que llamas pétalos son flores enteras. Eso importa porque muchas claves de identificación se apoyan en el receptáculo, en las escamas y en la forma del capítulo, no en el color.
Las parejas que se confunden, y cómo se separan

| Lo que se busca | Con qué se confunde | Cómo se distingue |
|---|---|---|
| Caléndula (Calendula officinalis) | Adonis (Adonis), tóxica | La caléndula tiene hojas enteras, alargadas y pegajosas al tacto, con olor resinoso. El adonis tiene la hoja dividida en segmentos finísimos, como el hinojo. |
| Manzanilla (Matricaria chamomilla) | Manzanilla hedionda (Anthemis cotula) | Frota y huele: la manzanilla huele a manzanilla y la otra huele mal. Corta el centro del capítulo a lo largo: en Matricaria es cónico y hueco por dentro. |
| Diente de león (Taraxacum officinale) | Compuestas amarillas de campo, en especial los Senecio, con alcaloides hepatotóxicos | El diente de león tiene las hojas en roseta pegada al suelo, un solo capítulo por tallo, el tallo hueco y sin hojas, y látex blanco al cortarlo. Los Senecio tienen tallo ramificado con hojas y varios capítulos pequeños agrupados. |
| Flor de saúco (Sambucus nigra) | Yezgo (Sambucus ebulus) y umbelíferas blancas como la cicuta (Conium maculatum) | El saúco es un arbusto o arbolito con tronco leñoso y corteza. El yezgo es herbáceo y rebrota del suelo cada año. La cicuta es herbácea, con tallo hueco manchado de púrpura, hoja muy dividida y olor desagradable. |
| Flores y hojas de ajo, ajete o cebollino (Allium) | Cólquico (Colchicum autumnale) y aro (Arum), muy tóxicos | Frota la hoja: el Allium huele inmediatamente a ajo o a cebolla. El cólquico y el aro no huelen a nada de eso. |
| Borraja (Borago officinalis) | Consuelda (Symphytum) y viborera (Echium), de la misma familia | La borraja abre una flor azul estrellada de cinco puntas con el cono de estambres oscuro en el centro, sobre una planta de pelos rígidos. La consuelda tiene flores tubulares colgantes en racimo. |
| Azahar del naranjo o del limonero (Citrus) | Naranjo de México (Choisya ternata) y celinda (Philadelphus) | Mira la hoja: la del cítrico es de una pieza, coriácea y perenne, y al estrujarla huele a naranja. La Choisya tiene la hoja dividida en tres folíolos y la celinda es de hoja caduca y dentada. |
| Amapola (Papaver rhoeas) | Adormidera (Papaver somniferum) | La amapola tiene tallos con pelos rígidos y cápsula pequeña. La adormidera es glauca, casi sin pelos, con la hoja abrazando el tallo y una cápsula grande. Además su cultivo está sujeto a autorización administrativa según la Ley 17/1967 de estupefacientes. |

Por qué la confusión es grave y no un detalle
Con las plantas tóxicas no funciona el margen de error que damos por bueno en la cocina, y por tres razones.
La primera es la cantidad. En especies como el cólquico, el acónito, la dedalera o el adonis, una cantidad pequeña ya tiene efecto, y el cólquico en particular es de toxicidad grave y sin remedio doméstico.
La segunda es el retraso. Los alcaloides pirrolizidínicos de los Senecio y de la consuelda no dan un aviso inmediato: su problema es el daño hepático por consumo repetido, así que nadie relaciona la infusión de hierbas del campo con lo que aparece meses después.
La tercera son los niños, que son la mayoría de las intoxicaciones domésticas por plantas. Una flor comestible en la mesa enseña que las flores se comen, y un niño no distingue entre la caléndula del plato y la adelfa del seto.
Si hay una ingestión dudosa, se llama al 112 o al Servicio de Información Toxicológica del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, que atiende consultas las 24 horas, y se guarda un trozo de la planta para poder identificarla. No se provoca el vómito por iniciativa propia ni se dan remedios caseros.

Las aplicaciones de foto y las listas de internet
Las aplicaciones que identifican plantas por fotografía valen como punto de partida y no valen para decidir si algo se come. Fallan en lo que más importa: distinguir especies parecidas del mismo género, que es exactamente el caso peligroso. Y fallan más todavía con una foto de la flor sola, sin hoja ni tallo, que es la foto que suele hacer todo el mundo.
Con las listas y galerías ocurre algo parecido. Muchas imágenes de bancos de fotos están mal etiquetadas, y esas etiquetas se copian de artículo en artículo. En este mismo sitio tienes el ejemplo, en la foto de más arriba que llegó rotulada como jazmín. Y hay un problema añadido de vocabulario: el mismo nombre popular designa plantas distintas en España y en América, así que una receta con "flor de jamaica" o con "manzanilla" no siempre habla de la planta que tú tienes a mano.
Cómo se identifica de verdad
El método es aburrido y es el que funciona. Ve la planta entera y en flor, con su hoja y su tallo. Contrasta con dos fuentes botánicas serias (una flora de tu zona, la base de datos de un jardín botánico o una guía de campo con claves, no un listado de blog). Comprueba que coinciden los caracteres que la clave considera decisivos, no solo el color. Frota, huele y corta el tallo. Si vas a comer flor con cierta frecuencia, cultívala tú: un semillero de caléndula, capuchina o cebollino elimina el problema de raíz, porque sabes qué has sembrado.
Y cuando algo no cuadre, la respuesta es la misma que en el monte con las setas: si dudas, no. Ninguna ensalada merece esa apuesta.
En resumen
Se come la flor que has identificado por la planta completa, no por su nombre popular ni por una foto. Las confusiones que hay que tener memorizadas son caléndula con adonis, manzanilla con manzanilla hedionda, diente de león con las compuestas amarillas del género Senecio, saúco con yezgo y con umbelíferas blancas, Allium con cólquico, borraja con consuelda y azahar con sus falsos azahares.
A eso se le suman las tres reglas de siempre: ni flor de floristería ni de vivero, ni cuneta ni parterre urbano, y prudencia con la alergia. Con ese filtro, la flor comestible es un ingrediente agradable y sin riesgo; sin él, es una apuesta que no compensa.