La pregunta de los beneficios no tiene una respuesta honesta, y conviene empezar por ahí. Las declaraciones de propiedades saludables en alimentos solo se pueden usar si están autorizadas, y no hay ninguna autorizada en la Unión Europea para el cannabidiol. Así que cualquier lista de dolencias que se resuelven con semillas de marihuana es publicidad, no información, y si alguien tiene un problema de salud eso se ve en una consulta médica y con medicamentos autorizados.

Lo que sí se puede contar, y es lo que casi nadie explica, es qué semilla es esta exactamente. Porque detrás del nombre hay dos productos muy distintos con marcos legales que no se parecen en nada: la semilla agrícola de cáñamo, que se siembra y que exige variedad inscrita y trámite, y la semilla alimentaria, que se compra en cualquier tienda. Son la misma semilla de la misma especie, y ahí está todo el lío.

semillas de cannabis

Una sola semilla, dos nombres y tres mercados

Semilla de marihuana, semilla de cannabis y semilla de cáñamo son nombres para el fruto de la misma especie, Cannabis sativa. La distinción entre cáñamo y marihuana no es botánica sino legal y de contenido en THC de la planta que saldría de ella. Sobre esa base se han montado tres mercados que no tienen nada que ver entre sí:

  • La semilla certificada de variedades de cáñamo industrial, que es la única que se puede sembrar, y que se vende a agricultores por variedad y con su documentación.
  • La semilla de colección que ofrecen los establecimientos especializados, con nombres comerciales de variedad que no están en ningún catálogo oficial.
  • La semilla alimentaria, entera o pelada, y el aceite de prensado, que están en el circuito de alimentación como cualquier otro grano.

Cómo es la semilla y cuánto aguanta

Botánicamente es un aquenio, un fruto seco de cubierta dura que contiene una única semilla. Mide pocos milímetros, es ovalado y algo aplanado, y su cáscara es parda con un jaspeado más claro que dibuja una especie de veta. Una semilla madura tiene la cubierta firme y un peso apreciable para su tamaño; las inmaduras se reconocen porque son más claras, blandas y quebradizas al presionarlas.

Como toda semilla oleaginosa, es de vida relativamente corta comparada con una legumbre o un cereal: la grasa se oxida y la viabilidad cae. Lo que la conserva es lo de siempre, frío, seco y oscuro, y lo que la mata es el calor con humedad. No esperes de ella la longevidad de un grano de trigo bien guardado.

Una precisión que aclara muchas dudas: los cannabinoides se forman en los tricomas glandulares de las inflorescencias femeninas, no en la semilla. Lo que puede detectarse en un lote de grano son trazas por contacto externo durante la cosecha, y para eso hay límites y controles en el producto alimentario.

Por qué existe la semilla feminizada

Esto se entiende bien desde la botánica. La especie es dioica en su forma silvestre, con pies macho y pies hembra separados, y los cannabinoides se acumulan en las inflorescencias femeninas. De una siembra corriente sale aproximadamente la mitad de cada sexo, lo que en un cultivo orientado a inflorescencia significa descartar la mitad de las plantas.

De esa aritmética nace el producto llamado semilla feminizada, obtenido mediante técnicas que inducen flores masculinas en un pie femenino para polinizar con su propio genotipo. Y de otro rasgo de la especie nace el segundo producto: el cannabis es una planta de días cortos, así que florece cuando la noche se alarga, salvo en los tipos que florecen por edad y no por fotoperiodo, procedentes del acervo de Cannabis ruderalis, que son los que se venden como autoflorecientes.

Nada de esto son variedades en el sentido oficial del término. Los nombres comerciales de este mercado no equivalen a una variedad inscrita en un catálogo, y esa diferencia es la que decide si una siembra es legal o no.

semillas de cáñamo enteras

Qué semilla se puede sembrar en España

Solo la de variedades inscritas en el catálogo común de variedades de especies de plantas agrícolas de la Unión Europea, con contenido de THC por debajo del límite legal, y previa comunicación a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), que es la autoridad competente en materia de estupefacientes. La semilla ha de ser certificada y trazable, porque el control se hace sobre la variedad: es la inscripción la que acredita el nivel de THC esperable, no un análisis que haga el agricultor.

Que se comercialice semilla no significa que se pueda sembrar. La razón de que la semilla circule es que no está entre las partes fiscalizadas de la planta en el sentido de la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes, que define el cannabis por sus sumidades floridas. La siembra es otro acto y tiene su propio régimen.

Y si la idea era plantar una en casa

El autocultivo de cannabis está sujeto a la Ley Orgánica 4/2015, de protección de la seguridad ciudadana, que sanciona como infracción grave el cultivo en lugares visibles al público. Esa misma ley sanciona el consumo y la tenencia en lugares públicos. Un balcón, una terraza o un patio a la vista entran de lleno en ese supuesto, y es la parte que los catálogos de semillas no suelen mencionar.

La semilla de comer, en su sitio

La semilla de cáñamo pelada y el aceite de semilla de cáñamo se comercializan legalmente como alimento, y eso sí se puede afirmar. Es una semilla oleaginosa, rica en grasa poliinsaturada y con una cantidad apreciable de proteína, con la fibra concentrada en la cáscara. Los datos concretos los tienes en el etiquetado nutricional del envase, que es la única cifra que responde de sí misma.

Lo que va aparte son los efectos. Las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables están armonizadas por el Reglamento (CE) 1924/2006 y solo valen las autorizadas, y los productos alimentarios que contienen cannabidiol se consideran nuevo alimento y necesitan autorización previa conforme al Reglamento (UE) 2015/2283, autorización que no está concedida. De ahí que las flores de CBD se vendan rotuladas como uso técnico o de colección y no como producto de consumo.

En resumen

Las semillas de marihuana y las de cáñamo son el mismo aquenio de Cannabis sativa, y lo que las separa es el régimen legal y el destino, no la botánica. La semilla no produce cannabinoides, que se forman en los tricomas de las inflorescencias femeninas. La semilla feminizada y la autofloreciente son productos comerciales que se explican por dos rasgos de la especie, la dioecia y la floración por días cortos, y sus nombres no equivalen a variedades inscritas.

Sembrar cáñamo en España exige variedad inscrita en el catálogo común de la Unión Europea, THC por debajo del límite legal y comunicación previa a la AEMPS, y el autocultivo de cannabis está sancionado por la Ley Orgánica 4/2015 cuando se hace en lugares visibles al público. Como alimento, la semilla pelada y su aceite son legales y se describen por su composición, nunca por unos beneficios que no están autorizados.


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