Con el nombre de petunia mexicana se venden dos cosas que no tienen nada que ver entre sí, y ninguna de las dos es una petunia mexicana. La planta que suele llevar esa etiqueta en viveros y en centros de jardinería es Ruellia simplex, una acantácea de flor azul violeta que no pertenece al género Petunia ni a su familia. Y la petunia de jardín, la de las jardineras, es Petunia x hybrida, una solanácea de origen sudamericano: en el género Petunia no hay ninguna especie mexicana.
Así que aquí hay dos artículos en uno. Primero, de dónde salió la petunia que compras y por qué se llama así. Y después, qué es esa otra planta que circula con su nombre, porque si es la que tienes en el jardín conviene saberlo.
El género Petunia es sudamericano
El género Petunia reúne alrededor de una veintena de especies silvestres repartidas por el sur de Brasil, Uruguay, el norte de Argentina y Paraguay. Es una zona templada y subtropical, de pastizales y roquedos, muy lejos de México. El nombre viene de petun, la palabra tupí-guaraní para el tabaco, y no es casual: las petunias son solanáceas y están emparentadas de cerca con Nicotiana.
La petunia de jardín no es ninguna de esas especies, sino un híbrido hecho en Europa a partir del siglo XIX. Sus dos parentales principales son:
- Petunia axillaris, de flor blanca, tubo largo y perfume nocturno. La polinizan esfíngidos, las polillas de vuelo estacionario que trabajan de noche.
- Petunia integrifolia, de flor violeta, tubo corto y sin apenas aroma, polinizada por abejas de día.
Ese contraste es la razón de que las petunias se usen en investigación como modelo para estudiar cómo el cambio de polinizador separa especies: dos plantas cercanas, una blanca y nocturna y otra violeta y diurna. Y también explica por qué algunas petunias de jardín huelen al atardecer y otras no huelen nada: depende de qué lado de la herencia pese más en la variedad.
Del cruce de las dos salió Petunia x hybrida, y a partir de ahí siglo y medio de selección. Lo que hoy hay en el mercado no tiene ya equivalente silvestre.
Petunias de jardín (Petunia x hybrida) de tipo grandiflora, en mezcla de colores.
Los grupos que de verdad importan al comprar
Las etiquetas de vivero usan cuatro palabras que vale la pena traducir, porque cambian el resultado en el balcón más que el color.
Grandiflora. Flores muy grandes, hasta el tamaño de una mano pequeña, y menos cantidad. Son las más espectaculares y las más delicadas: una tormenta de verano las deja hechas papilla y tardan en recuperarse. Van mejor bajo alero o en sitio protegido.
Multiflora. Flor más pequeña, muchas más, y bastante más resistente a la lluvia y al viento. Para un macizo o una jardinera expuesta rinde mucho más que una grandiflora, aunque la flor individual sea menos vistosa.
Milliflora. El extremo del recorrido anterior: flores diminutas, planta compacta, floración densísima.
Colgantes o de porte péndulo. Las de cesta y barandilla. Aquí aparecen nombres como Surfinia o Potunia, y conviene saber qué son: no son especies ni grupos botánicos, son marcas y series comerciales. Su rasgo técnico es que se multiplican por esqueje y no por semilla, de modo que cada planta es un clon idéntico. Por eso no encontrarás sobres de semillas de esos nombres, y por eso salen más caras que una petunia de semillero.
Petunias colgantes en cesta. Las series de este tipo se multiplican por esqueje, no por semilla.
Otra serie comercial de petunia colgante. El nombre de la serie no indica especie ni grupo botánico.
La calibrachoa no es una petunia (ya no)
Calibrachoa, de flor pequeña y base algo leñosa. Se separó del género Petunia en los años ochenta.
Las plantas de flor de trompeta en miniatura que se venden en cesta junto a las petunias son Calibrachoa. Estuvieron incluidas en Petunia hasta que en los años ochenta se separaron como género propio, entre otras razones por tener un número de cromosomas distinto. Se parecen, se cruzan con dificultad y se cultivan casi igual, pero tienen una diferencia práctica importante en España: la calibrachoa es mucho más sensible al agua caliza.
Con el agua del grifo de buena parte del este y del sur peninsular, rica en bicarbonatos, el pH del sustrato sube en pocas semanas, el hierro deja de estar disponible y la planta amarillea entre los nervios de las hojas jóvenes. Es clorosis férrica de libro, y se ve todos los veranos en balcones enteros. La petunia lo aguanta mejor, aunque tampoco le gusta.
Cómo se comporta la petunia en España
En casi toda la península la petunia se cultiva como anual de temporada: se planta en primavera, florece hasta que llegan los primeros fríos y se retira. No es que sea anual por naturaleza, es que no aguanta la helada. En el litoral mediterráneo más suave y en Canarias puede pasar el invierno y rebrotar, aunque llega deslucida.
Pide sol directo, y ahí no hay negociación: a media sombra se estira y deja de florecer. En maceta necesita riego frecuente y abonado continuado, porque produce flor sin parar y eso se paga con nutrientes; una petunia de jardinera que se queda pálida y con pocos brotes casi siempre está hambrienta antes que enferma. Y agradece que le quites las flores marchitas, que en las variedades de semilla evita que gaste energía en cuajar cápsulas.
Sus problemas habituales son pulgón, trips y orugas que perforan los capullos, más botritis en periodos húmedos y con la planta demasiado tupida. Aquí conviene recordar el marco: en España el uso de fitosanitarios se rige por el Real Decreto 1311/2012, con la gestión integrada de plagas como principio, de modo que lo primero es la prevención (aireación, riego sin mojar la flor, retirada de material afectado) y solo después, si hace falta, un producto autorizado para jardinería exterior doméstica, con las dosis que figuren en su etiqueta. Los productos autorizados se consultan en el Registro de Productos Fitosanitarios del ministerio.
En cuanto a toxicidad: la petunia es una solanácea, familia que incluye plantas seriamente tóxicas como la belladona o la mandrágora, pero ella no figura entre las de toxicidad relevante. No es planta para comer ni para preparados de ningún tipo, y con eso basta.
Entonces, ¿qué es la petunia mexicana?
La planta que se vende como petunia mexicana: Ruellia simplex, una acantácea sin parentesco con las petunias.
La planta de la foto es la que carga con el nombre. Se trata de Ruellia simplex, conocida también por los sinónimos Ruellia brittoniana y Ruellia tweediana, una vivaz de base leñosa de México, las Antillas y el norte de Sudamérica. Es de la familia de las acantáceas, la del acanto, no de las solanáceas. Se parece a una petunia solo en que la flor es un embudo de cinco lóbulos violeta, y de ahí el apodo.
Tiene hoja lanceolada y estrecha, tallos de sección cuadrangular y un porte erguido que supera con facilidad el medio metro. Cada flor dura un día y cae entera, y la mata las va reponiendo sin pausa durante media temporada. Aguanta el calor, la sequía y el suelo calizo mucho mejor que cualquier petunia, y por eso se ha extendido tanto en jardinería pública del sur y del litoral.
Ese vigor tiene su contrapartida: se comporta como planta invasora. Produce cápsulas todos los días, la semilla salta al abrirse, rebrota de rizoma y coloniza con facilidad cunetas, acequias y márgenes húmedos. En otros países con clima parecido está catalogada como invasora, y en España conviene, por lo menos, no plantarla cerca de un cauce ni dejar que se escape del jardín. El sitio tiene una ficha completa de la especie en Ruellia brittoniana.
En resumen
No existe una especie llamada petunia mexicana. Las petunias de jardín son Petunia x hybrida, un híbrido europeo del siglo XIX a partir de dos especies sudamericanas, Petunia axillaris y Petunia integrifolia, y el género entero es de Sudamérica. Lo que sí se vende con ese nombre es Ruellia simplex, una acantácea americana de flor violeta que no es pariente de nada de lo anterior.
Para el balcón, lo útil es fijarse en el grupo (grandiflora para lucir a resguardo, multiflora para aguantar la lluvia, colgante para cesta) y saber que nombres como Surfinia o Potunia son series comerciales de esqueje. Y si el agua de tu grifo es dura, cuenta con que la calibrachoa amarilleará antes que la petunia.