Una pérgola es una estructura de postes y vigas que no tiene cubierta sólida y que se sostiene por sí misma o apoyada en una fachada. Sirve para dos cosas: dar sombra a una zona de estar y sostener una trepadora. Y de esas dos cosas, la segunda es la que se decide mal casi siempre, porque la planta que se pone encima y la estructura que la aguanta tienen que elegirse a la vez. Una glicinia sobre una pérgola de listones de pino acaba reventándola, y eso no es una opinión: la glicinia se enrolla, engorda con los años y estrangula lo que abraza.

Lo segundo que hay que resolver antes de comprar nada es el permiso. Una pérgola fija, anclada al suelo o a la fachada, puede necesitar licencia de obra o comunicación previa según el municipio, y en algunas ordenanzas también cuenta como superficie ocupada o afecta a la distancia mínima al lindero. En una vivienda en comunidad, además, cualquier cosa que se ancle a fachada o que cambie el aspecto exterior suele pasar por la comunidad de propietarios. No hay una regla nacional que valga para todos: se consulta en el ayuntamiento antes de encargar la estructura, no después.

pérgola jardín

Qué estructura, según lo que vaya a sostener

Madera. Es la que mejor queda en un jardín y la que pide mantenimiento. Si va a la intemperie tiene que ser madera apta para exterior: teca, castaño o roble por su propia composición, o pino tratado en autoclave, un proceso en el que la madera se mete en un recipiente cerrado y, con vacío y presión, se le inyecta el protector dentro de la fibra en lugar de pintarlo por encima. El punto crítico de una pérgola de madera es el arranque del poste: la madera enterrada en contacto con tierra húmeda se pudre desde abajo, así que el poste se levanta del suelo con un herraje metálico anclado al hormigón y no se hormigona directamente.

Aluminio. No se oxida, porque forma en superficie una capa de óxido de aluminio dura y adherida que protege el metal de debajo. Es el material de las pérgolas de lamas orientables y de las de techo retráctil, y aguanta sin mantenimiento más allá de limpiar. A cambio, es la opción más cara y la que menos se integra en un jardín rústico.

Acero. Es lo que de verdad aguanta una trepadora pesada, y con mucha diferencia. Su problema es la corrosión: galvanizado se defiende gracias a la capa de cinc, pero solo pintado depende por completo de la pintura, y un arañazo o un canto golpeado abre una vía por la que el óxido avanza por debajo de la capa. Se repasa la pintura en cuanto aparezca una marca.

Sea el material que sea, la cimentación es lo que marca la diferencia entre una pérgola que sigue en pie a los diez años y una que se mueve al segundo invierno. Los postes van sobre dados de hormigón dimensionados para el conjunto, y las uniones con tornillería de acero inoxidable, porque un tornillo de acero común se oxida en un invierno y mancha la madera.

La trepadora, que es la decisión de verdad

Las trepadoras no son intercambiables. Trepan de maneras distintas y pesan de maneras muy distintas, y de ahí salen dos grupos claros.

Las que piden estructura de obra o metal. La glicinia (Wisteria sinensis y Wisteria floribunda) es el caso de manual: es de las trepadoras ornamentales más vigorosas, se enrolla en espiral alrededor de lo que encuentra y sus tallos engordan hasta convertirse en troncos que aplastan un listón. Sobre una pérgola ligera de madera termina deformándola y rompiéndola. Pide postes de acero o de obra, vigas dimensionadas para carga y poda al menos dos veces al año para tenerla controlada. Sus semillas y las vainas son tóxicas si se ingieren, así que conviene saberlo si hay niños. Algo parecido pasa con la bignonia o trompeta (Campsis), que además emite brotes desde la raíz y aparece a metros de donde la plantaste, y con la buganvilla en el litoral libre de heladas, que gana un volumen enorme y va armada de espinas.

Las de estructura ligera. La parra (Vitis vinifera) es la trepadora clásica de la pérgola española y sigue siendo la mejor idea en casi cualquier sitio: se agarra con zarcillos a un alambre, es caduca, en verano da una sombra densa y en invierno deja pasar el sol, y encima da uva. El jazmín (Jasminum officinale) y la madreselva (Lonicera) son volubles y de peso moderado, perfumados y manejables. Un rosal trepador no trepa solo: hay que atarlo, lo que da trabajo pero también control total sobre la forma. El jazmín estrellado (Trachelospermum jasminoides) es perenne, de crecimiento contenido y muy agradecido en el litoral mediterráneo.

Dos avisos. La hiedra (Hedera helix) se agarra con raíces adventicias a cualquier superficie, gana muchísimo peso con los años y se mete en las juntas del mortero y bajo las tejas; además sus hojas y sus frutos son tóxicos por ingestión, también para perros y gatos. Y cualquier trepadora vigorosa y de siembra fácil puede escaparse del jardín y colonizar los alrededores por semilla o por trozos de tallo: si vives junto a un terreno natural o un cauce, no plantes nada que rebrote con esa facilidad y quédate con especies que se controlen con la tijera.

pérgola jardín

Emparejar planta y estructura

TrepadoraCómo trepaEstructura que necesita
GliciniaEnrollándose, muy vigorosaAcero u obra, y poda dos veces al año
Bignonia (Campsis)Raíces adventicias, rebrota de raízMetal, y lejos de muros y pavimentos
ParraZarcillos sobre alambreMadera con alambrado, caduca
Jazmín, madreselvaVoluble, peso moderadoMadera o celosía ligera
Rosal trepadorNo trepa solo, se ataCualquiera, con puntos de atado
HiedraSe adhiere y pesa muchoFuera de fachadas y tejados

Orientación, sombra y calendario

Una pérgola con trepadora caduca es la solución más inteligente para un clima como el español: en julio tienes la sombra donde la necesitas y en enero el sol entra por la misma zona. Con lamas de aluminio orientables consigues algo parecido a voluntad, pero sin el efecto de refresco que da una masa de hojas transpirando.

Para la sombra de tarde, que es la que molesta en verano, interesa que la trepadora cubra el lado oeste. Y si la pérgola se adosa a la casa, ten en cuenta que una cubierta de vegetación sobre la fachada sur reduce muchísimo el calor que entra por las ventanas.

En cuanto al calendario, en la mayor parte de la Península la plantación de trepadoras se hace en otoño, para que enraícen con el invierno y salgan con fuerza en primavera. La poda de formación va en invierno, con la planta sin hoja y la estructura a la vista, y la de mantenimiento después de la floración. Los primeros dos años se riega: una trepadora recién plantada no tiene raíz suficiente para un verano mediterráneo, aunque luego aguante sola.

En resumen

Una pérgola se proyecta al revés de como se compra: primero decides qué trepadora quieres, y con eso eliges la estructura y la cimentación. Si te gusta la glicinia, cuenta con acero o con obra y con dos podas al año. Si lo que quieres es sombra fresca en verano y sol en invierno sin complicaciones, la parra sobre una pérgola de madera tratada en autoclave con postes separados del suelo por un herraje es la combinación que lleva funcionando aquí desde siempre.

Y antes de encargar nada, pasa por el ayuntamiento. Una pérgola fija puede requerir licencia o comunicación previa según la ordenanza municipal, y en una vivienda en comunidad el anclaje a fachada pasa por la comunidad de propietarios. Es la parte menos apetecible del proyecto y la única que puede obligarte a desmontar lo ya construido.


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