Cuando alguien dice peonía puede estar hablando de tres plantas bastante distintas: una mata herbácea que desaparece en invierno, un arbusto leñoso que no desaparece, o un híbrido entre las dos. Se venden en el mismo expositor, cuestan cosas distintas, se plantan a profundidades distintas y viven vidas distintas. Elegir mal es el primer error, y la etiqueta casi nunca lo aclara.
Así que esto va de eso: qué tipo de peonía tienes o vas a comprar, cómo se distingue en la mano antes de plantarla, y qué implica cada una. Todas pertenecen al género Paeonia, que hoy se considera una familia propia, las Paeoniáceas, y no una ranunculácea como se decía en los libros antiguos.
Una peonía herbácea de flor doble: mucha corola y mucho peso, lo que obliga a tutorarla si llueve.
Herbácea, arbustiva o Itoh
La herbácea es la clásica. Brota del suelo en primavera, florece, y en otoño la parte aérea se seca entera y desaparece. Lo que queda enterrado es una raíz gruesa y carnosa con yemas rojizas. La mayor parte de lo que se vende en España como peonía de jardín viene de Paeonia lactiflora y de sus híbridos.
La arbustiva, también llamada peonía arbórea, es un arbusto leñoso de verdad. Pierde la hoja en invierno pero conserva la estructura de ramas, que va engordando con los años. Crece despacio, vive muchísimo y da flores más grandes que la herbácea. Es la peonía de la jardinería china clásica, cultivada allí desde hace siglos como planta de prestigio antes que como flor de corte.
La Itoh o intersectional es un cruce entre las dos, conseguido en el siglo XX. Hereda la flor y el color de la arbustiva y el comportamiento de la herbácea: se seca entera en invierno y rebrota del suelo. Suele tener tallos más firmes que la herbácea, así que aguanta mejor la flor sin caerse. Es la más cara de las tres, con diferencia, porque multiplicarla es lento.
Para distinguirlas en la mano, sin flor: si lo que te dan es una raíz desnuda con yemas y nada de madera, es herbácea o Itoh. Si tiene tallos leñosos con corteza y yemas en las ramas, es arbustiva.
La profundidad: la misma planta, dos reglas opuestas
Este es el punto que decide si vas a ver flores, y donde más se falla, porque lo que vale para una vale justo al revés para la otra.
En la herbácea, las yemas se entierran muy poco. Solo unos centímetros de tierra por encima. Enterrada de más, la mata crece fuerte, saca hojas estupendas y no florece nunca, año tras año, sin que nada parezca ir mal. Es la causa número uno de peonía sana que no da flor.
En la arbustiva injertada pasa lo contrario. Casi todas las arbustivas del comercio van injertadas sobre una raíz de peonía herbácea, que hace de nodriza los primeros años. Esa raíz nodriza no es eterna: acaba agotándose. Para que la planta sobreviva tiene que emitir sus propias raíces desde la parte injertada, y para eso el punto de injerto se entierra, no se deja a la vista. Plantar una arbustiva injertada con el injerto fuera es condenarla a medio plazo.
Mira el cuello de la planta cuando la compres: en la arbustiva se distingue un ensanchamiento o una cicatriz donde termina la madera y empieza la raíz carnosa. Ese es el injerto y ese es el que va bajo tierra.
Frío de invierno, que aquí no es un detalle menor
Las peonías necesitan pasar frío para florecer. Es una necesidad fisiológica, no una preferencia. En el interior peninsular, en la meseta, en zonas de montaña y en el norte, eso se cumple solo. En el litoral mediterráneo cálido, en el sur costero y en Canarias, la peonía herbácea suele acabar en decepción: brota, pero la floración es pobre o no llega.
Si vives en una zona de invierno suave y aun así quieres intentarlo, la arbustiva y algunas Itoh toleran algo mejor la falta de frío que la herbácea de lactiflora. No es garantía. Y si lo que quieres es flor de peonía en una casa costera, muchas veces sale más a cuenta comprarla cortada en su temporada corta, que aquí va de finales de primavera a principios de verano.
Peonía blanca de tipo bomba. Muchos de los cultivares que se siguen vendiendo son obtenciones francesas del siglo XIX.
Los tipos de flor, que es lo que compras de verdad
Dentro de cada grupo, la forma de la flor se clasifica de una manera que se usa en todos los catálogos y que conviene entender:
- Simple: una sola fila de pétalos y el centro de estambres amarillos a la vista. Es la que menos pesa y la que mejor aguanta la lluvia.
- Semidoble: varias filas de pétalos, con los estambres todavía visibles.
- Japonesa o anémona: pétalos externos anchos y un centro de estambres transformados en piezas estrechas y de otro color. Muy elegante y poco pesada.
- Bomba: centro globoso y compacto sobre una corona de pétalos externos.
- Doble: todo pétalos, sin centro visible. La más espectacular y la que se dobla con la primera tormenta.
La regla práctica: cuanto más doble, más tutor. Una flor doble empapada pesa muchísimo y el tallo no la sostiene. Si tu jardín recibe tormentas de mayo, plantéate simples y japonesas, que se recuperan solas.
En color, el rango va del blanco al granate pasando por todos los rosas, con corales y amarillos que vienen de los híbridos. Lo que no existe es la peonía azul, por mucho que la veas en un anuncio de bulbos: esa foto está retocada.
Los tonos coral vienen de híbridos modernos y suelen virar de color a medida que la flor se abre.
Lo que estás comprando: raíz desnuda o maceta
La peonía se vende de dos maneras. La raíz desnuda, en otoño, es la forma tradicional y la mejor: la ves entera, cuentas las yemas y sabes lo que llevas. Fíjate en que tenga varias yemas bien formadas y raíz carnosa firme, sin partes blandas.
La planta en maceta, en flor, en primavera, es cómoda y cara, y tiene un inconveniente: no ves a qué profundidad quedaron las yemas dentro del cepellón. Si la plantas tal cual, con el cepellón entero y su superficie al nivel del suelo, puedes estar heredando una plantación demasiado profunda hecha en el vivero.
Y una advertencia que evita disgustos: la peonía es de arranque lento. Es normal que el primer año dé pocas flores o ninguna, y que tarde en asentarse. A cambio, una peonía bien colocada dura décadas en el mismo sitio y no le gusta que la muevan.
Sitio definitivo desde el principio: la peonía tolera mal el trasplante y tarda años en volver a florecer después de moverla.
Las peonías silvestres españolas
En la península hay peonías silvestres, y mucha gente no lo sabe. La más extendida es Paeonia broteri, endemismo ibérico de flor rosa intensa que sale en encinares, quejigares y pinares de media montaña, sobre todo en la mitad occidental y en las sierras del centro y el sur. También están Paeonia officinalis subsp. microcarpa, Paeonia coriacea en el sur y Paeonia mascula en zonas del norte y del este. En Baleares hay un endemismo propio, Paeonia cambessedesii, de hoja azulada por el envés.
Son plantas de floración corta y poblaciones pequeñas, y la costumbre de cortarlas para llevárselas a casa les ha hecho daño. La recolección de flora silvestre está regulada por la Ley 42/2007, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad y por los catálogos de flora amenazada de cada comunidad autónoma, donde varias de estas peonías figuran con distinto grado de protección. Ninguna de ellas se arranca y ninguna se corta. Y no hay razón de jardinería para hacerlo: la silvestre no prospera trasplantada.
Toxicidad, que se pregunta poco y conviene saber
La peonía es tóxica por ingestión para perros y gatos, y la parte más problemática es la raíz. Si tienes animales que escarban, tenlo en cuenta al elegir el sitio, sobre todo cuando acabas de plantar y la tierra está removida. En personas tampoco es planta comestible. El uso que ha tenido en herboristería tradicional es eso, tradición documentada, y no sustituye a ningún tratamiento.
En resumen
Antes de comprar una peonía decide qué tipo quieres, porque de eso depende todo lo demás: la herbácea desaparece en invierno y se planta con las yemas casi en superficie; la arbustiva es un leñoso que vive mucho y, si va injertada, se planta con el injerto enterrado para que críe raíces propias; la Itoh se comporta como la herbácea con tallos más firmes. Y las tres necesitan un invierno frío de verdad, lo que deja fuera buena parte del litoral cálido.
Elige la forma de flor pensando en tu clima, no en la foto: las dobles son las más vistosas y las primeras que se van al suelo con una tormenta. Si quieres entrar en el detalle del cultivo año a año, tienes los cuidados de las peonías en su ficha. Y si te cruzas con una silvestre en el monte, la miras y la dejas donde está.