Florece sin descanso desde mayo hasta que la primera helada la deja seca en una noche. Ese es el trato que ofrece Pentas lanceolata: seis meses largos de flor continua a cambio de aceptar que, en casi toda la Península, no pasará del invierno a la intemperie.

Se la conoce como estrella egipcia, pentas o flor de estrella, y el nombre del género viene del griego pente, cinco, por los cinco lóbulos en que se abre cada corola. Esas florecillas diminutas se agrupan en corimbos densos de siete u ocho centímetros de diámetro que rematan cada tallo, y el conjunto tiene una virtud poco frecuente entre las plantas de temporada: es un imán real para mariposas y esfíngidos, no un reclamo de catálogo.

Inflorescencia en corimbo de Pentas lanceolata con flores estrelladas

De dónde viene y qué implica su origen

Pertenece a las rubiáceas, la misma familia que el café y la gardenia, y procede del este de África tropical —Kenia, Tanzania, Uganda— y del sur de la península arábiga. En su tierra es un subarbusto perenne y leñoso en la base que puede superar el metro y medio de altura y que vive varios años.

Ese origen explica todo lo demás. Una planta acostumbrada a temperaturas nocturnas que rara vez bajan de 15 °C no tiene mecanismo alguno para resistir el frío: por debajo de 8 °C se para en seco, con 3 o 4 °C se le ennegrecen las puntas y a 0 °C se acabó. Por eso en los viveros españoles se vende como planta de temporada en primavera, junto a las vincas y los tagetes, aunque técnicamente sea una perenne.

Las variedades de jardinería que llegan hoy a las bandejas son selecciones enanas y compactas, de 25 a 45 centímetros, agrupadas en series como Graffiti, Butterfly, Northern Lights o Starcluster. Las hay en rojo carmín, rosa, malva, lila y blanco, y ese blanco es el que más visitas nocturnas de esfinges recibe. Si compras una planta de serie compacta esperando un arbusto de metro y medio, no lo tendrás: han sido seleccionadas precisamente para lo contrario.

Sol, y sol de verdad

Necesita un mínimo de seis horas de sol directo para florecer con continuidad. A media sombra sobrevive perfectamente y hasta se ve más verde, pero produce la mitad de corimbos y estira los entrenudos, con lo que acaba desgarbada. La sombra de la tarde en julio y agosto, sin embargo, le viene bien en Sevilla, Córdoba o Zaragoza: por encima de 38 °C con aire seco, las flores duran menos días abiertas.

Aguanta el calor mucho mejor que la humedad ambiental permanente. En la cornisa cantábrica, con veranos frescos y húmedos, cuesta más que en el interior o en el litoral mediterráneo.

Riego y agua de calidad

Riego regular, sustrato que se mantenga fresco pero nunca encharcado. En maceta de 20 centímetros al sol de julio eso se traduce en agua casi a diario; en suelo, dos o tres veces por semana, según textura. El indicador fiable es el dedo: dos o tres centímetros de sustrato seco en superficie, se riega.

El riesgo real está en el otro extremo. Las pentas son sensibles a Pythium y Phytophthora, y un plato con agua estancada bajo la maceta durante unos días de temperatura suave basta para que el cuello se ablande y la planta se venga abajo entera, sin marchitez previa que avise. Cuando ocurre no hay tratamiento que la recupere.

Y un problema muy español: el agua dura. Con aguas por encima de 7,5 de pH y mucha cal, las hojas jóvenes amarillean dejando las nervaduras verdes. Es clorosis férrica, no falta de abono. Se corrige con quelato de hierro EDDHA, que es el único que sigue siendo asimilable a pH alto, y se previene alternando riegos con agua de lluvia o acidificando ligeramente el agua del grifo.

Sustrato y abonado

Le va un sustrato suelto y con materia orgánica, ligeramente ácido: entre 5,5 y 6,5 de pH. Una mezcla de turba rubia con un 25 o 30 % de perlita funciona bien en maceta. En suelo de jardín calizo, típico de medio país, conviene plantarla en un hoyo generoso enmendado con compost y mantillo ácido, y asumir que necesitará hierro de vez en cuando.

Es una planta que come. Floreciendo sin parar durante seis meses, agota las reservas del sustrato en cuatro o cinco semanas. Un abono líquido para plantas de flor cada diez o quince días desde abril hasta septiembre, o abono de liberación lenta en la plantación reforzado con líquido a partir de julio. Un exceso de nitrógeno da una planta grande y verde con pocos corimbos, así que interesan las fórmulas equilibradas o con más potasio que nitrógeno.

Pinzado y limpieza de flores

Aquí es donde se gana o se pierde la mata compacta. Cuando la planta joven alcanza unos 12 o 15 centímetros, se le pinza la punta de cada tallo con los dedos. Eso obliga a brotar a las yemas axilares y multiplica el número de tallos, y cada tallo terminará en un corimbo. Sin pinzar, la planta sube derecha y da una sola flor grande arriba.

Después, retirar los corimbos marchitos cortando el tallo justo por encima del primer par de hojas sanas. La planta deja de invertir en semilla y saca brotes nuevos desde ese punto. Si a mediados de agosto la mata se ha alargado y florece poco, un recorte de un tercio más un abonado la devuelve a plena floración en dos o tres semanas.

Multiplicación

Por semilla, se siembra de enero a marzo en semillero protegido, con 22 a 25 °C de temperatura. La semilla es fina y necesita luz para germinar: se deja sobre la superficie del sustrato, apretada suavemente, sin cubrir. Enterrarla es la forma más segura de no ver nacer nada. Germina en una o dos semanas y florece unos cuatro meses después de la siembra.

Por esqueje resulta más rápido y garantiza el color exacto de la planta madre. Se toman esquejes apicales de 8 a 10 centímetros en primavera o verano, de tallo sin flor, se les quitan las hojas inferiores y se clavan en perlita o en una mezcla de turba y arena, con humedad ambiental alta. Enraízan en dos o tres semanas a 22 °C. Ten en cuenta que muchas series comerciales están protegidas por derechos de obtentor: multiplicarlas para venderlas no es legal, aunque para uso propio no hay problema.

El invierno

En la costa mediterránea cálida, Canarias y puntos abrigados de Andalucía occidental, una pentas bien situada pasa el invierno en el suelo y rebrota en primavera hecha una mata leñosa que florece antes y más. En el resto de la Península hay dos opciones honestas: tratarla como anual y comprar planta nueva cada primavera, o meterla en casa.

Si la entras, ponla en la ventana más luminosa que tengas, mantenla por encima de 12 °C, reduce el riego a la mitad y no la abones hasta marzo. Espera que pierda hojas y que se estire un poco; en febrero se recorta a un tercio de su tamaño y se saca fuera cuando las mínimas superen los 10 °C, ya bien entrada la primavera. En interior seco con calefacción, vigila la araña roja.

Plagas y problemas

Araña roja (Tetranychus urticae): la plaga número uno en verano seco y en interiores con calefacción. Punteado amarillento en el haz, telillas finas en el envés y en las axilas. Se combate subiendo la humedad, pulverizando el envés con agua y, si va a más, con aceite de neem o jabón potásico repetido cada cinco o siete días.

Mosca blanca y pulgón: se instalan en los brotes tiernos y en el envés. El jabón potásico resuelve los focos pequeños si se moja bien por debajo de la hoja, que es donde están.

Cochinilla algodonosa: aparece en las axilas de las plantas invernadas dentro de casa. Se retira a mano con un bastoncillo mojado en alcohol si son pocas.

Fuera de plagas, lo que más se ve son hojas amarillas por clorosis férrica y colapsos por hongos de suelo. Ambos se han tratado más arriba y ambos se evitan antes de que ocurran, no después.

Mata de Pentas lanceolata plantada en el jardín

Dónde queda bien

Funciona en maceta y jardinera de balcón soleado, en macizos de temporada plantada a 30 centímetros entre plantas, y como pieza de un jardín pensado para polinizadores. Acompaña bien a Lantana camara, Salvia de flor roja, Verbena bonariensis y Gaura lindheimeri, que comparten exigencia de sol y calendario de floración.

No es una planta con toxicidad reconocida para personas ni para perros y gatos, cosa que no la convierte en comestible: ninguna planta ornamental lo es por descarte.

En resumen

La Pentas lanceolata es un subarbusto tropical africano que en España se cultiva como planta de flor de temporada. Pide sol directo abundante, sustrato ácido y drenante, riego frecuente sin encharcar, abono cada diez o quince días durante toda la floración y un pinzado temprano que la mantenga compacta. Los dos fallos que la matan son el agua estancada en el plato, que pudre el cuello sin previo aviso, y el frío por debajo de cero. El amarilleo con nervios verdes que sale en media España es cal en el agua y se arregla con quelato de hierro EDDHA. Fuera del litoral cálido, o se entra a casa por encima de 12 °C o se cambia cada primavera. A cambio, florece de mayo a noviembre y trae mariposas de verdad al balcón.


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