Si buscas una orquídea para tener fuera, en una terraza o en un jardín del litoral, el Epidendrum es la respuesta. Es con diferencia el género más agradecido de los que se venden en flor, aguanta bastante más sol que una Phalaenopsis o una Cattleya, y en la costa mediterránea sin heladas se puede tener al aire libre todo el año, cosa que ninguna de las otras permite.
Lo que se compra normalmente no es cualquier Epidendrum, sino el grupo de caña: plantas con tallos largos y finos, hojas repartidas a lo largo de esa caña, y un ramillete apretado de flores pequeñas en lo alto de un pedúnculo largo, que dura abierto semanas. Además se reproduce sola, sacando plantitas en el propio tallo. Aquí va cómo funciona y dónde tiene sentido tenerla.
Lámina de un Epidendrum de flor pequeña. Abajo a la derecha se ve la planta entera, con la caña fina y las raíces; el resto es la flor despiezada.
Qué es un Epidendrum
Epidendrum es uno de los géneros de orquídeas más numerosos del continente americano, con más de un millar de especies repartidas desde el sur de Norteamérica hasta el norte de Argentina, y muchas de ellas en la franja andina. El nombre viene del griego epí, sobre, y dendron, árbol, y describe lo que hace la mayoría: crecer agarrada a la corteza de un árbol, sin ser parásita.
Es un género muy heterogéneo. Hay Epidendrum diminutos y otros que pasan del metro de alto, unos con pseudobulbos y otros sin ellos. Su carácter botánico distintivo está en la flor: el labelo, ese pétalo modificado que en otras orquídeas cuelga suelto, aquí está soldado a la columna a lo largo de buena parte de su longitud. Eso, y no el porte, es lo que hace que una planta sea un Epidendrum.
La orquídea de caña, que es la que se vende
De todo ese conjunto, lo que llega a los viveros españoles es casi siempre el grupo de caña, formado por especies como Epidendrum radicans o Epidendrum secundum y, sobre todo, por híbridos entre ellas. Son las de flores en rojo, naranja, amarillo, rosa o lila, del tamaño de una moneda.
Su arquitectura es distinta de la de cualquier otra orquídea de venta. El tallo es una caña fina y rígida, con las hojas dispuestas a lo largo, y de la caña salen raíces a media altura, no solo desde la base. Eso le da un comportamiento medio trepador: se apoya en lo que tiene al lado y va echando raíz donde toca algo. En el remate de la caña sale un pedúnculo largo, desnudo, que levanta el ramillete de flores por encima del follaje, y ese ramillete abre flores poco a poco durante bastante tiempo. La misma vara puede seguir dando flores en tandas sucesivas, así que no se corta mientras siga verde.
Los keikis, o cómo se multiplica sola
Aquí está su gracia. El Epidendrum de caña saca con facilidad keikis, que son plantitas hijas completas, con sus hojas y sus raíces, directamente sobre el tallo o en la base de la vara que ya ha florecido. No es una anomalía ni una señal de que la planta esté mal: es su forma normal de propagarse.
Cuando un keiki tiene ya varias hojas y dos o tres raíces de un par de dedos, se separa con un corte limpio por debajo y se planta aparte. Si la caña se ha quedado larga y desgarbada, que es lo que pasa con los años, se puede cortar por encima de un nudo con raíces y enterrar ese trozo, y suele arrancar. Es la orquídea más fácil de regalar en trozos, básicamente.
Fuera: dónde sí y dónde no
Esta es la información que más se busca y la que casi nadie concreta. El límite del Epidendrum es la helada, no el calor.
En el litoral mediterráneo suave y en las zonas costeras del sur, donde no hiela o hiela de forma muy excepcional, vive fuera todo el año: en maceta en una terraza, en un rincón de jardín o incluso plantado, con sol de mañana abundante y sombra ligera en las horas centrales del verano. Es la única del grupo de orquídeas que se venden en flor de la que se puede decir esto con tranquilidad.
En el interior continental, con heladas de invierno, no pasa el invierno fuera. Puede estar en la terraza de abril a octubre y entrar a casa o a un porche cerrado el resto. En el norte atlántico la temperatura suele acompañar en la costa, pero el problema es la falta de luz y la lluvia continua del invierno, que se lleva bien solo si la planta está a cubierto y bien drenada. Y donde hay sol muy fuerte y aire muy seco, verano de interior del sur incluido, hay que darle sombra de media jornada aunque aguante más sol que otras orquídeas.
Un detalle que marca la diferencia si la tienes fuera: la caña es alta y ligera, y con viento se tumba. Se agradece un tutor o un sitio abrigado.
En maceta, sustrato y riego
Aunque sea epífita, el Epidendrum de caña se cultiva bien en maceta, y admite un sustrato algo más retentivo que una Cattleya: corteza de pino de calibre medio con algo de fibra o perlita funciona. Lo que no admite, como ninguna orquídea, es tierra de jardín compactada, porque la raíz se queda sin aire y se podre.
El riego va por estación y por tacto: abundante y frecuente en la temporada de crecimiento, cuando hace calor y la planta está tirando caña, y mucho menos en invierno, dejando que el sustrato se seque entre riegos. Si el agua de tu zona es dura, y en el este y el sur de España lo es casi siempre, alterna con agua de lluvia cuando puedas, porque la acumulación de cal y sales en el sustrato acaba quemando las puntas de las hojas. El abono, en la temporada de crecimiento y en poca cantidad.
Por qué se le llama orquídea crucifijo
En varios países americanos y en la jardinería de habla inglesa el Epidendrum de caña se conoce como orquídea crucifijo, por el labelo dividido en lóbulos que, visto de frente, se le pareció a alguien a una figura con los brazos abiertos. Es una comparación popular y vieja, del estilo de tantos nombres comunes de plantas, y no significa nada más que eso. Conviene saberlo porque en etiquetas y catálogos ese nombre aparece a menudo, y no designa una especie concreta sino todo el grupo.
Se naturaliza donde le va bien
Hay que decirlo, porque es la otra cara de lo fácil que es. Una planta que echa raíces a media caña y que produce keikis por su cuenta arraiga con un trozo tirado en un sitio favorable, y de hecho algunas especies de este grupo se han asilvestrado en zonas cálidas de varios continentes donde se plantaron como ornamentales.
No tengo constancia de que ninguna figure en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, así que no te lo voy a citar. Pero el comportamiento es el que es, y la conducta razonable es la obvia: los restos de poda y los keikis que no quieras van a la basura vegetal, no a un descampado, a un pinar ni a un talud junto al mar.
Una línea legal que vale para cualquier orquídea
Toda la familia Orchidaceae está en los apéndices del CITES, con la familia completa en el Apéndice II y algunos géneros en el I, y en la Unión Europea eso se aplica por el Reglamento (CE) 338/97. Traducido: se compra a vivero o comercio establecido, con planta propagada y documentada, no se recoge del campo y no se trae de un viaje fuera de la UE sin los papeles.
En resumen
El Epidendrum de caña es la orquídea para empezar y, sobre todo, la orquídea para tener fuera si vives donde no hiela. Crece como una caña con hojas repartidas, saca raíces a media altura, levanta un ramillete de flores pequeñas en un pedúnculo largo que abre por tandas durante semanas, y se multiplica sola con keikis en el tallo. Aguanta más sol que el resto y pide poco más que sustrato aireado y riego por temporada.
Su límite es el frío, no el calor: fuera todo el año en el litoral mediterráneo suave, dentro o a cubierto en el interior con heladas. Y por lo mismo que la hace fácil, que arraiga con cualquier trozo, los restos no se dejan en el campo. Si vienes de intentarlo con una Vanda y no ha salido bien, esta es la que sí te va a durar.